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jueves, 28 de noviembre de 2019

HAY QUE "VENERAR" LOS ARCHIVOS







Hoy les dejo una nueva entrada que no he escrito yo, pero podría hacerla igual gracias y a través de mi experiencia como investigador. Hoy creo que merece la pena dedicarle el tiempo al blog con esta aportación. Cada día que pasa, tengo más claro que la sociedad necesita “comer” muchos más libros para convertirse de verdad en esa sociedad más perfecta que tanto parece reclamar la humanidad. Aunque no sé, a veces los libros también nos pueden llevar al engaño, ya sea por errores de su autor o por querer contar lo que a él le interese. La historia política de este país es un gran ejemplo de ello, en la que se cuenta lo que interesa o incluso se manipula la historia queriendo ensalzar o también destruir según los intereses propios. Por ello, me siento un privilegiado de acceder a las fuentes. Si, creo que lo más fiable y correcto es que todo el mundo leyera las fuentes. Tal vez ellas también nos engañan, pero ir más allá, más atrás de ellas, creo que es imposible. Ayer mismo, unos cofrades buscaban ante mí legajos para poder demostrar que su cofradía era mucho más antigua de lo que podían demostrar. Cual sorpresa cuando les contaba que su cofradía era en realidad otra cosa muy diferente a lo que hasta la fecha se ha publicado… se conformaban con unos papeles del XVIII, pero lo cierto es que podían demostrar que llegaban al siglo XVI, y que incluso les pertenecía un título y un honor histórico, que la desinformación les han arrebatado ante la desidia de los años o tal vez, esa absurda corriente “neo-romántica” de darle a la cofradía cosas sin sentido, de escudarse en la historia como motivo de alardeo en el presente. Lo triste es que esto también ocurre al revés…
Pero sigamos. El mundo de las cofradías, no ha sabido valorar en cierta medida, tristemente la mayoría, la importancia de sus archivos. Entre el nivel de cuidado de ellos y el muchas veces dificultoso acceso a ellos, nos lleva no pocas veces a encontranos en calles sin salida para ir hacia el futuro. Hay que dejar consultar los archivos, facilitar su manejo. Hay que contar la verdad, un día nos interesará y otros no, pero la historia es la que es y solo nos vale la que se registra en los papeles viejos. Que, si a alguien le molesta la historia, debe de comprender que todos somos esclavos de nuestros actos. Obviamente una cofradía no puede tener un horario de consulta, más si no tiene un lugar para ello. No puede tener una persona disponible para controlar y facilitar la consulta a los investigadores, por ello si nos amarramos al miedo de no dejar fotografiar (en la sociedad de las facilidades), al final, seguiremos cerrando y ocultando la historia. Esa misma que cuando a la cofradía le interesa, rápidamente se va buscando a los que te pueden ayudar con ese problema que te ha surgido y nos sabes por donde meterle mano. A esos mismos que le cerramos la consulta o la facilitación para su trabajo. ¿Ustedes se piensan que sin fotografiar o fotocopiar podría haber hecho todo lo que llevo publicado? ¿Saben lo que se tarda en transcribir? ¿saben cuanto cuesta una bibliografía, que si la quieres gratis tienes que viajar a otra ciudad? (si no son 15, 20, 50 o 100€, tienes un depósito de gasoil bajando sin piedad) ¿Les cuento a qué horas me acuesto trabajando en un par de folios?
A las cofradías: el archivo hay que inventariarlo TODO y guardarlo como oro en paño. Porque hoy se está y cuando pasa una legislatura, dejamos todo en nuevas manos, que deben de saber que se recibe, y sobre todo, los hermanos deben de saber que hay. Lo mismo que nos preocupamos sin un día no está nuestras imágenes o un candelabro de la capilla, porque los vemos y sabemos lo que hay, hay que saber de qué archivo se dispone. Qué contarles a los que son como yo como funciona esto. Las pérdidas sin justificación. El que tiene un libro de actas porque lo conservan desde varias generaciones, las ventas en internet… todo ello, sin ser sus propietarios. En fin, tendría para escribir un libro. Les dejo un magnifico articulo de un investigador que tuvo que vivir esto de primera mano en su ámbito local (Jaén) pero extensible a toda la geografía nacional. En un magnífico número, el último de su historia (tristemente), la revista Alto Guadalquivir (Especial Semana Santa Giennense 2009) que editaba maravillosamente Cajasur, el que fuera el director o coordinador de la publicación D. Manuel López Pérez dejó este magnífico artículo, que yo les dejo aquí, para que la red de redes siga llamando a la concienciación de los cofrades con el archivo de sus hermandades.






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