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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

jueves, 31 de marzo de 2016

DOMINGO DE RAMOS... LA FELICIDAD PLENA.

Una impresionante manta de agua caía sobre la SE-30, sobre esa Sevilla que no parece Sevilla. La famosa circunvalación se encontraba desierta, apenas tres coches se cruzaron en nuestro camino mientras todos parecíamos atravesar un autentica cascada en el día que menos deseábamos eso… el Domingo de Ramos.
Llegó un año más la semana de la gloria, un año más en Sevilla pero éste de un forma diferente, este año no sería cofrade sino simplemente capillita, desvinculándome de todo servicio cofradiero, esta Semana Santa se planteaba desde las aceras y elegí que sería casi íntegramente sevillana, conociendo el Jueves Santo y la Madrugá, volviendo al Viernes Santo después de seis años aunque con la incertidumbre de qué hacer el Domingo de Resurrección, que cosas de allí arriba decidieron que fuese este año también “cofrade” a ultísima hora. El raso cielo amanecía por Bailén y saliendo desde Linares con Cristóbal todo indicaba que no podríamos encontrarnos el recibimiento sevillano que nos encontramos. Como Pedro Guerrero se hospedaría por Heliópolis, esto haría que por primera vez entrase a Sevilla por la avenida que cobija al estadio del Betis, bajo la tormenta, en una Palmera que parecía salida de las películas de ciencia ficción donde se muestran grandes ciudades abandonadas. No parecía Domingo de Ramos mientras la intensa agua mojaba el asfalto hispalense, mientras buscábamos el centro donde nos alojaríamos, siendo vecinos de la mismísima Santa Marta, como si de Betania se tratase la plaza de San Andrés.

sábado, 19 de marzo de 2016

SIEMPRE VUELVE... ¡A LA GLORIA!

Confieso que vengo casi obligándome a escribir algo ahora mismo, porque parece que procede, que debería aunque la verdad me da un poco igual. Pero bueno un año más vengo a decir eso de que apagamos porque lo virtual se hace realidad, un año más se hace la semana esperada y buscaremos la gloria aunque el tiempo me haya hecho echar en la maleta los auriculares para la radio porque seguramente el caballero “cabildo” pueda copar algunas de las tardes donde buscaremos detener el tiempo y contagiarnos de la gloria divina. Ya es Domingo de Ramos, llegó la hora como decía el maestro Barbeito y nuevamente le daré gracias a Dios con la cara de los Cristos sevillanos, aunque obviamente este año será diferente, ya que seré lo que este mismo blog indica, simplemente capillita. Vuelvo a la acera, vuelvo al relax, aunque me sepa a extraño no estar el próximo Jueves Santo bajo el Soberano ni el viernes en Córdoba. Esta será la Semana Santa del pleno hispalense, o eso espero, donde obviamente espero llenarme del estruendo de la gracia del Jueves Santo y sobre todo de la Santa Madrugá y volver seis años después al reencuentro con el Viernes Santo.

Aunque parezca extraño estoy deseoso de pasión, de sumergirme nuevamente en esa semana que me da esa felicidad sin necesidad de buscarla, este año toca esto, pero como siempre digo, será lo que su voluntad disponga. Disfruten y sientan la pasión, pero sobre todo intentad entrar en comunicación con lo que significa lo que van enseñando las cofradías por las calles, den gracias a Dios por lo que se encuentren y piensen que ya comienza a terminarse, por eso… ¡a la gloria capillitas! Que siempre vuelve…

viernes, 18 de marzo de 2016

¡AY! MARÍA DOLORES, ¿SABES QUE SI HUBIESE SIDO MUJER ME HUBIESE LLAMADO COMO TÚ?

Viernes de Dolores, viernes de preludio que más de dolor es de ansia por rozar lo que esta justamente cuando volvamos la esquina de la rutina y nos sumerjamos en la burbuja de la gracia. Gracia que parece ser que el tiempo se va a encargar de enturbiar nuevamente, que le vamos a hacer, son los signos del tiempo, lo que toca en cada momento, solo nos queda hacer lo de siempre esperar para comprobar por donde quiere salir Dios a enamorarnos de su entrega por las calles de Andalucía. Viernes de dolores, el día que a todas las María Dolores, Dolores, Lolas, Lolis, Marilos, etc… le sueltan los dos besos de la felicitación, pero un viernes que siempre me ha sabido a las miles de la gloria, por ello, un año después recordando aquella mi exaltación a la Semana Santa me quedaré con el dolor de la Virgen, obviamente según mi pueblo donde sobre manera viene a mi mente la dulce emperatriz de la ermita de la Soledad, aquella que he contemplado en tantos fotogramas de mi vida, donde destaco aquel día de la mano de mi abuela Isabel contemplando a la Señora junto a San Juan bajo la omnipotencia de su camarín. Pero también con el recuerdo de la que nunca conocí que se llamaba como el mismo dolor de la Madre de Dios, tal como dije en el pregón, por mi abuela María Dolores me pude haber llamado si hubiese sido mujer María Dolores… seguramente si hubiese sido capillita como lo soy ahora me hubiese encantado mi nombre. Felicidades a las Dolores y sobre todo los que esperamos la gloria… paciencia, resignación y siempre gracias a Dios y su Santísima Madre en sus misterios dolorosos.

miércoles, 16 de marzo de 2016

EL TEXTO DEL PREGÓN DE LA SEMANA SANTA DE BAILÉN 2016

Es honor para mí que el pregonero de la Semana Santa de Bailén de 2016, Enrique Camacho Sanchez haya querido tener la deferencia de compartir con el mundo a través de esta mi casa digital el texto que con todo su cariño y amor a su fe y tradiciones proclamó el pasado sábado sobre las tablas del salón de actos de la Casa de la Cultura de Bailén. Pinchando sobre este enlace podrán leerlo y descargarlo en pdf.

martes, 15 de marzo de 2016

PRESENTACIÓN DEL PREGÓN DEL... CARIÑO.

No pensaba publicarlo, en un tiempo donde, es que ni me acuerdo de caer por este rincón de mi vida, son muchas las preguntas que me hago como ¿ya pa´ qué? Pero recientemente estoy enfrascado en intentar asegurarme la perdurabilidad de todo lo que he hecho desde que abrí este blog con una extensa edición en papel de todo el contenido además de una digitalización en pdf para si algún día una de esas desgracias digitales a las que estamos acostumbrados se cargasen tantas cosas que he ido reflejando en esta página. Ojeando los primeros tomos que tengo ya realizados me he dado cuenta que con ello también he editado un auténtico diario de mi vida y con ello le he dado más valor si cabe a lo que en su día me pareció insignificante y por eso, que mejor que cuando acabe el año poder ver una página más de lo que mi vida deparó en esta cuaresma.
El pasado sábado me volví a enfrentar a mi pasado, porque el pregón volvía a subirme al atril como exige la unión local de cofradías (lo siento, pero agrupación de cofradías me suena más cofrade) para presentar al nuevo pregonero. Cómo pasa el tiempo, en verdad me ha parecido como si hubiesen pasado muchos años. Lo que puede deparar la vida en solo doce meses del pregonero que no era hermano de ninguna y este año vuelve, por qué no decirlo como hermano de la que queremos sea hermandad… el Divino Redentor (y nuevamente la Encarnación fue nombrado en el pregón) colgó de mi cuello aunque siempre lleve una medalla colgada en el corazón de la Santa Vera Cruz. Sin duda que sin comerlo ni beberlo Dios ha puesto dos personas en mi vida que ya formarán parte para las historietas que contar en los años. Primero fue Patricia Soriano, mi presentadora y después como no, Enrique Camacho el pregonero que tuve que presentar. Mi presentación estuvo en la línea que marca mi estilo, otra cosa no sé ni creo que deba hacer, a Enrique me consta que le llegó al corazón y bueno, para ello, para que la tengan y para que conste en los anales os la dejo al final más un video, que por problemas de última hora se ve borroso pero se escucha perfectamente.
Cuando me entrevisté con Enrique, un plácido medio día en el bar de la Estación para fraguar esta presentación, lo quise hacer para conocer su interior y desde ahí dibujar un texto que le hiciera justicia y que al público le quedase claro la profundidad de su corazón. Creo que acerté de pleno, porque el pregón fue una muestra de bondad, ternura, emoción, recuerdo y sobre todo un cuadro perfecto de cómo es la Semana Santa de Bailén para Enrique Camacho. No se basó en nadie (que yo sepa) e incluso creo que ni se paró a discernir si lo que estaba escribiendo era o no un pregón. Habló lo que su corazón le dictó, a fin de cuentas, no son nuestras manos quien escriben, no es nuestra mente quien las guía, al final de todo es allí arriba donde se decide cómo serán nuestras palabras. Seguramente fue un pregón diferente a todo lo vivido en Bailén, lleno de simbología, que menos para una forma de ser, la cristiana, donde sin simbología quizás no seríamos nada. ¿Recuerdan la película “El Sexto Sentido”? Esa que habla de espíritus invisibles que provocaban frío a los humanos que tenían cerca. Yo me senté frente a frente a aquellas vacías sillas donde quiso tener a su gente más amada que está en el cielo y la verdad es que en todo lo que duró no paré de tener las manos frías… no sé si Enrique querrá compartir el pregón por la red, pero yo lo definiré con una palabra… CARIÑO.

viernes, 11 de marzo de 2016

AL DIOS DE LA CIUDAD...

El próximo sábado, deshojando la margarita morada volveré a encontrarme con el presente que me brindará el recuerdo de una cita especial, como fue el día que pregoné la Semana Santa de Bailén. Ha pasado un año valorando, saboreando, escuchando todo tipo de valoraciones sobre que supuso aquel día. A pocos días de que se cumpla en el año exacto de aquel día he llegado a la conclusión de que fui un privilegiado sin duda porque según mis circunstancias, que están ahí y no engaño a nadie, ni maquillo mis pensamientos, fue una auténtica elección de allí arriba para que yo con mi edad y mi actual vida cofradiera pudiese subirme al atril para más que tener la papeleta de tener qué no hacer el ridículo, llevarme una especie de homenaje que es lo que veo es lo que siente la gente que es, que te elijan para no sé… ¿destacar durante lo que dure la exhortación?¿pasar a la historia? Pero yo os digo, que al final todo pasa, me llegan ecos por ahí del impacto que supuso para muchos aunque luego camine por la calle, llegue a cualquier rincón cofradiero y sientan que sigue todo igual, como si nunca me hubiese subido al escenario de la casa de la cultura. Ante eso siempre queda la satisfacción personal, la que siente tu familia y quedarme con la certeza de que hice lo que creía que tenía que hacer, hacerle un bien al Señor, y si le haces un bien eso recae en los demás. No vine a contar mi vida, pero si tuve que sumergirme en la época donde más la viví para poder trasmitir ese localismo que tanto se demanda o demandan algunos. Hay quien dijo que cambiándole nombres, el pregón hubiese valido para cualquier otra ciudad, y la verdad que si esto es así, creo que eso es un logro porque eso es motivo de que fui a hacer lo que debe de hacer un pregón, anunciar la Semana Santa, y la esencia de ella es la misma en todos lados.
Siempre es esta semana preludio del pregón, semana de quinario al que catalogué y creo que nadie lo pone en duda, como “Señor de Bailén”, el Cristo de Medinaceli y para hablarles de él hice lo que hacen todos, basarse en otros, como en la vida misma, siempre hay referentes como puede ser Romero Murube cuando explicaba esa sensación que siente un pueblo cuando su imagen más venerada sale a la calle aunque durante el año no esté nunca sola o lo que significa para el devoto o como en ese final “donde fue a buscar el aplauso” sentí que del Medinaceli se podía decir algo similar como lo que dijo Antonio Bustos en aquellos “Toques de Triana” al Cristo gitano, curiosamente como en mi época llamábamos al Medinaceli, por su piel tostada, como el Gitano.
Finaliza hoy su quinario y qué mejor que recordar mis palabras para el Señor que hace de los Martes Santo el enorme templo de la ciudad y también haciéndolo con un documento gráfico de especial significancia, como fue la primera vez que salió sobre el ya antiguo trono que labrase el cordobés Francisco Díaz Roncero, un paso que la verdad me habla mucho de aquellos tiempos donde con mucha ilusión tenía que extender el brazo completamente hacia arriba para poder llegar al varal…

jueves, 3 de marzo de 2016

VOLVERÁ...

Volverá Señor si es tu voluntad los reencuentros como lo fue aquel. Siempre vuelve tu semana Señor y una vez más he aquí que nos plantamos con el sueño más patente de acariciar esos momentos que nos regalas en los relentes de la noche. Esos relentes únicos de la primavera donde tu pasión tiene ese sabor especial. Esos relentes que desaparecen cuando anda uno apresurado buscándote por los callejones de la vida, como fue aquella noche donde horas antes para mí ya abriste definitivamente la Semana Santa, porque cuando tu aura queda, se siente como la gracia inunda las arterias de la vida más plena que encontramos en tu bendita semana. Íbamos en tu busca, Señor de la túnica blanca, pensando que el desprecio del tetrarca llenaba de congoja a las palomas blancas de Santa Ángela. Pero no, venías dando dentelladas de oro, casi rozando los quicios en tu áureo galeón por esa calle que se hace pesebre de Belén, por esa Cuna de tu gracia cofradiera.
Como no, el camino se detuvo, ya solo le cupo el andar largo de tus inigualables pies y tuvimos que volver a sentir el relente de la noche aun con la calina que hacía, a volver a escuchar ese tu silencio que atruena en nuestros corazones, en este mundo de tantos bocazas y tantos errores por las palabras innecesarias. No pensamos que el momento llegase a tanto, pero comenzó a sonar el destemplado tambor y Tú con tu gente siempre a lo tuyo. Ya no había masas, ya no había los que quizás no sepan escuchar tu silencio. Quedaba ese otro tipo de gente que frunce el gesto con tan solo un murmullo y es que nadie quiere perderse la lección de tu silencio. La noche ya no parecía otra cualquiera. El manto negro ya sabía al luto de tu semana, el aire era el esperado, la luz la más ansiada mientras Triana comenzó a elevar hacia todos los puntos cardinales esa desgarradora Santa Cruz que tan bien le sienta al caminar de tu silencio blanco. Maestría abajo para los sentidos entre ese silencio que atronaba, que guiaba nuestra mirada sin saber muy bien quién mandaba las ordenes, si mi cerebro o el que guardaba reluciente silencio. Revirá de parar los pulsos, que menos el tiempo, la vida, los problemas y las alegrías, señores ¿como se explica lo que levanta la burbuja de la gracia? ¿Cómo escribir cartas de amor narrando aquel enamoramiento?

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