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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

jueves, 29 de octubre de 2015

EL MOMENTO ANTE EL CRISTO DE LA VENTANA...

Había pasado la pesadez de la espera, la que se colmó con las Amarguras de Font cuando el azul y plata lamió esos dinteles que se iluminan con la luz de su marcha cada atardecer de ramos. Pareció el domingo anhelado esperando una serpiente larga y blanca que nunca apareció, porque aquello se parece pero nunca es como la semana de las semanas. Había pasado el caramelo de engullirnos tras el manto de plata que llenó San Juan de la Palma del alma y la esencia de San Julián, una delicatesen hecha salve para la Reina que visitaba, Hiniesta y la Reina que recibía; Amargura, siempre acompañada del sustento del más amado discípulo. Había pasado la plenitud del momento glorioso donde las “famosas” devociones nos brindaron un momento único y privilegiado, hasta de la gloria que no pudo salir días antes nos acordamos. La “Estrella Sublime” se marchó dejando una estela de azul y plata en busca de Gerona y las luces de la iglesia donde el silencio es blanco –por fin cuelga del retrovisor la cruz de San Juan- se comenzaron a apagar. Llegó el momento de seguir, de continuar emborrachándonos de María bajo el azul marino del cielo y la luna plateada y la bulla se la llevaba encendida sobre el asfalto en una noche eterna, en los dos sentidos…

lunes, 26 de octubre de 2015

EN AMPARO 2015...

Cercana la festividad de Todos los Santos, el primero de noviembre, la ciudad de Córdoba se prepara para recibir el inconfundible aroma de la gloriosa Virgen del Amparo. Música fúnebre llenará de gloria la jornada donde la visita a los camposantos dibuja la estampa inalterable de la tradición mientras desde San francisco se hace la magia de la religiosidad popular. Por ello, en este tiempo, su hermandad de la Oración en el Huerto edita y prepara un boletín dedicado al tiempo de su titular letífica. Y la misma ha tenido a bien publicar en el boletín, de edición solo digital y disponible en su página web, un artículo escrito por este humilde, simple y mero capillita que se basa prácticamente en la entrada resumen de mi visita a la ciudad y a la procesión del pasado año. Un orgullo más para la vida, escribir para esta señera hermandad cordobesa con la que posiblemente, si Dios y su Santísima Madre lo quiere me vuelva a encontrar el próximo domingo. Les dejo nuevamente el artículo, para rememorar los sentimientos que despertó en mí la Virgen aquel glorioso día con el magnífico montaje que han realizado.

viernes, 23 de octubre de 2015

SÁBADO DE RAMOS...

A las cuatro de la tarde. Media hora antes del horario que marcan los siglos con el reloj de arena que se estrecha en la calle Feria. A las cuatro de la tarde. Cuando el sol empiece a buscar el cerro de Santa Brígida. A las cuatro de la tarde. Cuando la ojiva una en su vértice las líneas que marcan el paréntesis vertical del tiempo. A las cuatro de la tarde. El barrio será una sinfonía de azul y plata. Da igual que el cielo engañe a la vista con un nublado de plomo. Azul y plata. Como en el pentagrama donde las corcheas de Marvizón buscarán —vencejos de octubre— la libertad acompasada del vuelo: el aire es el ecosistema de la música. A las cuatro de la tarde. Media hora antes de que los relojes marquen los cuatro siglos y medio de historia que acumula esta cofradía de artesanos y de obreros.
Azul y plata en la Sevilla que fue roja en aquellos tiempos lejanos y olvidados del Moscú sevillano.
La Hiniesta no se queda en el perdón. Olvida. Ahí está la cima de la ética y de la moral, del cristianismo que estos cofrades pregonan en silencio. Resurgieron de sus propias cenizas dos veces. En lugar de esgrimir los agravios del pasado, miran hacia delante. El perdón es el mejor hilo para suturar el fuego intencionado, la destrucción del patrimonio, el rencor acumulado en los bidones de gasolina. Las barricadas y las represalias quedaron atrás. Trincheras hundidas en el hueco que algunos pretenden cavar de nuevo. No hay nada más inútil que el odio. Ni más dañino.
Esta cofradía nació en el Renacimiento y ahí sigue, renaciendo cada Domingo de Ramos. Renace, cual Ave Fénix, de los escombros del fuego. Y también renace de la memoria donde guardamos, como en un estuche sin relojes, aquellas tardes de adolescencia y de ilusión, aquellas noches de Alfalfa y Arahal: todo con la a abierta del tiempo que nos quedaba por vivir, y que entonces parecía una prolongación del infinito. Hiniesta medieval y renacentista, gótica y barroca. Todos los estilos fundidos en el gusto popular de esta cofradía que guarda la esencia de los corrales de vecinos, de los nazarenos vestidos de azul, de los geranios en los balcones, de las saetas que se quedaron prendidas en el ojal de la nostalgia.
¿Sábado de Ramos? Mañana será un día grande para esa Sevilla norteña y montaraz, de orígenes cimarrones y techumbres mudéjares, de torres almohades y retablos carbonizados. Pura contradicción en ese dédalo de calles que se remansan en San Juan de la Palma o en el Pumarejo. Ciudad sin límites en el tiempo, estrecha como una bulla, elegantísima en el palio juanmanuelino que marcará los pulsos —sístole y diástole— de la efeméride. Mañana le daremos la vuelta a los programas. Si la Hiniesta está en la calle, será Domingo de Ramos. Amén.

Francisco Robles (¿Para cuándo pregonero de la Semana Santa de Sevilla?)

sábado, 17 de octubre de 2015

COMO ESCUCHÉ DE UN TROVADOR DE SUDAMÉRICA...

Fueron días y meses de muchos calentamientos de cabeza, de un esfuerzo que me sobrepasaba. Alguien me hizo un encargo a sabiendas de que yo no había sido benevolente con aquellos a los que también les requirió sus servicios. Fui duro, quizás una piedra en el camino, nunca pasé ninguna aunque el silencio ensordeciera muchas veces más que las palabras, pero ante Dios juro que siempre fue como un padre hace con sus hijos, con la única intención de transmitir los mejor de mí mismo para que el crecimiento fuese el más acertado, o tal vez como yo lo veo, si no hay padres perfectos imagínense yo que no lo soy.
Yo no cobraba por ello, pero el precio a pagar era alto y me exprimí hasta a veces llegar a las lágrimas y pensar que no valía para enfrentar lo encomendado. Fui siempre firme en mis consejos, si quieren llamarlos críticas háganlo, y ahora tenía que darle un producto de alta calidad aunque a veces o mejor dicho; siempre el artista sea el menos indicado para valorar su obra. Escribía y escribía y al ensayar me transportaba a un teatro muriéndose, de sueño, encarcelado en las manecillas del reloj. Corta, corta, borra, ¡esto no por Dios!, esto… bueno, puede sonar bien sin él, pero ¿cómo podía explotar en esa línea acescente de verdad? Eso no es que lo pensara, eso fue lo que un buen amigo sacó en conclusión después de sumergirse en la gloria entre el inmaculado frio de un tapete de nieve que se marchaba por los Pirineos. ¿Cómo terminar? ¿Habré hablado de Dios despojándolo de todo aditamento mundano? Me sentía confuso y el cansancio frente al ordenador era más extenuante que si me hubiese metido en la espalda noventa “moños” de rasillas entre el asfixiante “polvarín” de esas explanadas que circundan a aquella jovenzuela que llamé Bailén… busqué a Dios en el arte, pero en el séptimo y me encontré el video que les adjunto, quería que me hablase y Él me habló como lleva haciéndolo los siglos, a través de los signos, los símbolos y las criaturas. La exaltación medianamente me salió, las ascendencia casi se alcanzó y al alzar los brazos creo que aprobé mi cometido de meses de desgaste psicológico, pero ahí no engañé ni lo quiero hacer nunca, quizás tengo un orgullo desmedido que no me lo permite y por ello les invito a sentir nuevamente a Dios como se los quise mostrar en el pregón, el Dios más verdadero, el que se ve en la simpleza y a su vez inconmensurable obra de la creación, no hay lugar más sencillo para sentir que Él es el todo. Era un “trovador de Sudamérica”, quien se iba a imaginar con un cantante encasillado en ese estilo actual del “reggaetón” fuese a aparecer en el texto de un capillita de tan rancias maneras sevillanas, pero su letra me llegó, la película del Mel Gibson volvió a ser un perfecto dialogo entre mi Dios y yo, sin necesidad de que bajase y se sentase en una silla a charlar conmigo, comenzó a decirme tal verdad que más que poder, fue el aliento del altísimo el que me llevó hasta el video para que me revistiese de humildad, no presumiera de algo que no había hecho y le pagara a aquel Señor como mejor podía su confianza en mí.
Quiero dedicar estas palabras a Don José Cisneros Chica, el culpable de que me subiera a un lugar donde quizás la gloria me hiciera sentir que me elevaba del suelo -y a mi padre, que ese si voló de verdad-, que tras seis años deja el máximo alto cargo de su hermandad, porque él es muy de esos, de ser de los suyos, que a su vez también es la mía aunque no estemos en iguales circunstancias. Seguramente siga su camino a la vera de la verdadera cruz, pero nuestros caminos son sendas aun por construir, cada uno a sus mañas y maneras pero con una cosa muy clara, el Señor, el “Mostrenco” siempre está con nosotros, muriéndose cada Viernes Santo por Bailén por un amor infinito por nosotros, sin importar nombre, apellido y necesidad… como un crucero más, un tanto extraño si, gracias por todo José…

martes, 13 de octubre de 2015

LA TERCERA Y DESCONOCIDA VIRGEN DE ZOCUECA...

Aunque siempre suelo aprovechar alguna de las fechas en las que se le rinde especialmente culto, en esta ocasión me saltaré este mí mismo dictamen para contarles una nueva historia en torno a la Santísima Virgen de Zocueca. Esta entrada podría tratarse de una continuación de la última realizada hace pocas fechas en las que citaba la curiosa historia de una serie de copias de la antiquísima devoción bailenense que vivían en la privacidad de sus propietarios. Imágenes que en cierto modo pertenecen y se adentran directamente con la historia de la Patrona de Bailén porque tras los fatídicos días de la Guerra Civil, muchas de ellas fueron cedidas para que ocuparan el lugar de las imágenes destruidas, y hablo en plural porque siempre nos hemos referido a la que creemos es el primitivo icono que desde 1834 dejó su santuario para afincarse definitivamente en la parroquia de la Encarnación de Bailén, y que en su mismo atrio fuese profanada utilizándola como simple leña para el guiso de un arroz o paella, el cual no pudieron comerse sus sacrílegos comensales. Como nos muestra esta histórica fotografía, en el camarín se colocó una nueva imagen para que comenzase a dibujarse la histórica circunstancia de contar con dos imágenes de la patrona, estando en Bailén por decirlo de alguna manera la “más importante”, al contrario como por ejemplo ocurre en Andújar, existiendo copia en la ciudad de la que se considera el inmortal icono devocional de la basílica santuario.

jueves, 8 de octubre de 2015

DIEZ AÑOS DEL DÍA JUNTO A LA PALMA...

¿Dónde estaría a estas horas justamente hace diez años? Seguramente saboreando el aroma del incienso mientras el mismo combatía con el mismo humo de la castañera que le espetó a Carlos; “no te gastes mucho miarma” –al pedir el cartucho más barato- cuando el mismo quiso saborear una de las estampas de la época en Sevilla, las castañas asadas. Ambos humos luchaban entre los varales de un palio, uno de los más singulares por cierto, mientras el son de unas bambalinas volvía a despertar aquellos primeros repelucos. Hace justamente diez años, que era sábado, tras la comida, cañones de la que fue la primera recreación de la batalla de Bailén resonaban ante la expectación de lo nuevo mientras yo guardaba silencio en el asiento pasajero de mi entonces amigo bailenero, que con cosas como la de aquel día comenzó a asentar su aspiración de ser lo que es hoy día, un sevillano más, que uno es de donde nace y donde paga sus impuestos. Llenaba el depósito y se disponía, la verdad,  para darme a mí el gusto de emprender un viaje de ida y vuelta para adéntranos en la gracia de vivir un paso palio sevillano en la calle. Ya había pasado aquel día en el Cerro, también llegó el día de Montesión e incluso aquel día, recién empezada una nueva vida laboral y rotundamente apartado de mi vida musical, ya podía decir que había sentido la éffeta en los días grandes de la vieja Híspalis. Pero aún era tan poco, que la ilusión era mayúscula, y así completé una de aquellas jornadas que con los años, voy amontonando en el cajón de los grandes recuerdos, y les digo un secreto y verdad de las más claras y puras que podré decir, esos son los más grandiosos recuerdos que tengo en el mundo cofradiero, siempre en Sevilla, hay más, pero diferentes…
Llegamos bajo la noche, aun ni siquiera sabia situarme por donde nos movíamos, fue la primera vez que entré al parking del Duque como lo llamó Madueño y como desde entonces lo vengo llamando, incluso ya puedo decir que he metido mi coche –bordillazo y susto incluido-, porque aquel día aun le faltaba un año para sacarme el carnet. Iba tan contadas veces que el reencuentro con la ciudad me hacía sentir sensaciones similares como las que tiene que sentir un ánima cuando pisa los terrenos celestiales, mientras una arrugada castañera levantaba mi asombro por el desparpajo mostrado y es que aún tenía que conocer más la idiosincrasia tan particular de Sevilla.

lunes, 5 de octubre de 2015

EL PROCESO...

Justamente en eso mismo pensé cuando contemplé estas fotografías que gentilmente cedió José  Luis Andrés Gavilán para que algunos hermanos de mi linarense hermandad del Prendimiento las compartieran por Facebook. Llegado octubre se acercan los días grandes de la Virgen del Rosario, siempre con permiso del Jueves Santo, y qué mejor que volver a dedicarle un espacio en esta mi casa, echando a volar los recuerdos de quienes vivieron lo que muestran las fotografías y aprender y conocer para los que llegamos después. Sin duda, a mi entender se tratan de valiosos testimonios gráficos de la historia reciente de la hermandad, esa que pareciese que se comenzó a escribir en el justo momento que la suntuosidad sevillana comenzó a ganarle la partida al pasado. Y es que quisiera compartir con ustedes mis impresiones de cómo se forjaban antaño los sueños ante esta actualidad tan distinta a lo que se respiraba por ejemplo esos más de treinta años atrás.
Estamos ante las primeras salidas de la hermandad del Prendimiento cuando la misma decidió darle un rotundo giro a su caminar por la vida. Estamos en los primeros años donde una hermandad afín a los cánones cofradieros que se vivían en esta provincia le echaba el valor de creerse que se podía mejorar sin ser “Sevilla”. Y hasta allí miraron y con la ignorancia propia de las circunstancias comenzaron a cimentar una hermandad y cofradía que sería admiración de todo el viejo Santo Reino de Jaén. Fueron valientes de enfrentar los “si así está muy bien, ¿para qué cambiar?” y coger a María y alzarla sobre un sencillo palio donde solo los varales daban la sensación de parecerse a lo que se ansiaba ser. Bambalinas y mantos lisos aunque los alfileres los pusiese uno que me sigo preguntando por qué no se le da el valor que debería en su tierra. La Virgen era aún más pobre que ahora, pero con poco deslumbraba a Linares cobijada entre esa tupida candelería de humildes candeleros de tubo que hacía que los días se alargan hasta verla concluida, que por cierto, era todo muy humilde pero pocas candelerías como esa se ven hoy día... Trabajo y más trabajo del florista que debía hacer ver que había un juego de jarras y lo que había era solo el tradicional clavel blanco de la época -hasta eso cambió…- llenando de derroche floral lo que no había en plata, porque antes de esto, la flor era más bien escasa en los pasos y la elegancia en la colocación para parar de contar, eran pasos sencillos, pero el gusto estético florecía nunca mejor dicho…

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