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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

domingo, 31 de mayo de 2015

GRANADA CORONÓ A SU AMARGURA...

Justamente fue un año después cuando inmersos en el principio de la gran montaña a escalar para alcanzar la cima de la gloria, aun en la misma primavera que intentamos volver a conquistar en el alto pico de la gracia, la espera se hizo nuevamente más agradable cuando todo pareció que volvió a hacerse. No se hizo la Semana Santa como me tocó este año pregonar en un rincón de Andalucía, en el mismo que me vio nacer y desde donde escribo lo que les empiezo a contar. Pero en nuestra tierra volvía a hacerse la magia de Dios y su magnetismo lo volví a sentir en el balanceo mimoso y sublime de unas bambalinas donde su Madre volvía a alzarse como Reina de su tierra, para eso la llaman de María Santísima. Que mejor ocasión, aunque fuese algo fugaz para enamorarse nuevamente por las calles de aquella que como dijo el pregonero, pequeño y grandioso pregonero parece siempre “dormida bajo el hombro de la luna”, pareció que nuevamente allá por los confines zaidineros que pintara el maestro Pradilla nos esperaba Boabdil como en los atardeceres de los tiempos esperó a Fernando y aquella que se llamaba con el sublime nombre de mi abuela y nos dijera aquello de “tomad las llaves del paraíso”.
Volví fugazmente a la bella e enigmática, vieja y aun con retazos de eterna chiquilla, siempre sensual… Granada, la de los “malafollás” y la de la multiculturalidad, la que aun rezuma a Alá y la que florece al Dios de los Raxis, Siloé o Mora por las esquinas. Ante su magna diosa, montaña hueca de piedra renacentista que embelesaba a mi buen amigo Cristóbal que rememoraba aquel día de la última cena y tal vez como yo, en cada segundo se enamoraba más de ese no sé qué, que aunque no sea Sevilla, tiene Granada. Y es que la vieja tierra nazarí volvía a rezumar a los días de la gracia y a los días de fiesta. ¿Cuál fue la última procesión triunfal de coronación a la que asistí? ¿Palma del Buen Fin? No lo sé… si yo supiera –como dijo otro enorme pregonero-, pero otra vez volví a sentí el amor de esta tierra andaluza y su forma de sentir a la hora de querer a María, y es que su Hijo, pongámosle la cara agónica del que ora con los grafismos de Sánchez Mesa,  nos dijo: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo” y eso ¿excluye a Dios y María? Que vá señores y señoras, podemos colarnos lo que queramos queriendo a María, que queriendo a su Madre, Jesús ya se siente reconfortado. Ayudemos y es que ayudamos al prójimo, pero somos así andaluces de Jaén, de Sevilla, de Málaga o de Granada, nos gusta así demostrar cómo queremos a María. El murmullo incesante en Pasiegas y las copas de balón haciendo de la suyas, salía el cortejo, tarde, entre aplausos, se pueden creer que el paraíso que decía Boabdil se acurrucaba entre relámpagos, pero quiso salir María, tras un largo cortejo de banderas corporativas y salió la Amargura  de los granadinos a zambullirse con ellos de amor y también por qué no a seguir ayudando a aquel que lo necesita de esta sublime Dama divina que nació de esa nueva conversión del paraíso que trajo el rey de castilla, crestería y bambalinas que pareciesen bordadas por los conventos de los decimonónicos tiempos a orillas de la Alhambra, pero son de ahora, tras “superarse” la mera copia, ahora Sevilla es el canon y Granada la fuente. Pero aún queda… costó callar a los de la copa de balón que discutían y discutían de banalidades cofradieras mientras la Amargura casi se les va entre el cantar de la saeta del que pregonó su coronación, como hacían los viejos pregoneros, desde un balcón y un recital que emergía entre la multitud de una chavala que el “metralleta” de Salteras casi se encarga de tapar mientras la misma banda que justamente un año antes me hizo sentir el aliento materno del cielo ponía banda sonora, con sendas marchas himnos donde el cante llenó de júbilo glorioso el penar de Maria, pero hoy si le cabía, hoy era fiesta, hoy era María, daba igual si lloraba, hoy Ella estaba en la gloria y ese sabor de Andalucía le encajaba tan bien como esa gloria de plata en el cielo de su palio.

lunes, 25 de mayo de 2015

DOMINGO DE RESURRECCIÓN... DIOS RESUCITÓ EN SEVILLA.

Voy a hablarles de vida, de cómo puede estar naciendo, viva, extendiéndose y a la vez uno siente como si estuviese muriendo… ¿se le puede llamar noche a esas pocas horas donde creo que el colchón solo sirvió para relajar el cuerpo? o eso creo porque no me lo pareció aunque a la vuelta a casa tendría que hacer acto de presencia y hacerme el camino un poquito difícil de soportar, menos mal que iba conmigo alguien, Cris que no pudo evitar levantarse en esa misma noche que pareció apagarse por la fachada amarillenta de la que hoy celebra su onomástica (esto se escribió el domingo). Que noche más extraña, que sensaciones más difíciles de explicar, él quería ver que había vida bajo esa misma noche que parecía nueva aun sin haberla cortado ninguna pared de por medio. Mi conciencia me decía que había que seguir descansando pero algo, no sé qué, no me dejaba dormir en una noche donde alguien muy especial decidía levantarse muy temprano, de una fría losa de piedra haciendo de sus sabanas como un capullo de gusano que se vaciaba sin agujero alguno. Y me levanté y dejé aquel hostal pensando que pagaba como si no lo hubiese aprovechado. El silencio en la noche me invitaba, no sé, al miedo, a esas soledades de las madrugadas donde piensas que poca cosa buena te puedes encontrar, recorriendo el solitario y amplio parrking con la maleta del amigo linarense, yo me fui con lo puesto casi y al emerger de ahí, algunas caras raras por la estación de autobuses me invitaban a irme rápidamente en busca de esa vida que fluía por el centro de la ciudad, solitaria aunque seguida de unos locos, que como Cris, no la dejaban sola bajo la hora extraña en que se hecha a anunciar una buena nueva que ya casi nadie o muchos menos la salen a buscar.
Calles casi solitarias, donde algunos iba y venían, no sé si de un sábado de fiesta más o de aquello que buscaba entre las casi desérticas calles por donde sentí brotar la vida durante una semana o casi, porque llegaba el final de la cuenta atrás, llegábamos a una meta que te sumergía en la melancolía, en esa que te va apagando el corazón aunque no deje de latir, se acababa la semana, pero no una cualquiera, era la santa… y eso me produce síntomas como si la vida se me escaparé como el suspiro eterno del que a las horas esperaría los besos en su casa de la Cava. Sentimientos raros ante una nueva experiencia, cansancio aliñado con la pena de quien pierde algo para rencontrarnos con la vida, porque se abría la gloria, la de verdad no esa a las que nos sigue llamando Carlos Herrera desde el cada vez más lejano año 2001. Allí donde llegué me encontré al periodista que camina como uno más tal vez sin saber que quizás nadie mejor que él nos llevó a esa gloria que comienza en el Domingo de Ramos y que acaba con el final del de resurrección para comenzar la paz y el tiempo de gloria en la tierra. Era la Campana, con sillas amontonadas y un palquito donde por lo menos el consejo si estaba presente. Parecía lo de los días precedentes pero no, aquello tenía otro matiz aunque la música fuese la misma, los nazarenos pareciesen los de la Paz viniendo del parque, hasta el mismo capataz, aunque el paso rememorara los canastos de la pasión, pero no, no había pasión ni muerte solo a un Jesús que nos enseñaba la mano perforada y a mí no me sabio a Semana Santa, pero si a la gloria.

sábado, 23 de mayo de 2015

SÁBADO SANTO SEVILLA... EN EL CIELO PROMETIDO.

Van a tener razón esos que dicen que el costalero, cuando mejor se encuentra o tiene el cuerpo hecho es a la hora de sacar su tercer paso en la semana. Y es que el antaño llamado sábado de gloria me despertaba con mucho mejor cuerpo que con el que me levanté el viernes, creo que algún paso podría haber sacado, pero el sábado es jornada escasa en la Semana Santa andaluza, aquí en Jaén, el obispado prohíbe toda salida procesional pero… tenía que ser en la ciudad de la Semana Santa por antonomasia donde el Sábado Santo fuese un día más una jornada para abrirse a la gloria, aunque sea casi del mismo rigor o más que el Viernes Santo, y es que todo comenzaba a marcharse por el horizonte de los tiempos, día que muchos años la mente me hace comenzar la desconexión y solo hacer como ahora, recordar lo que quedó para los repelucos del alma y para siempre. Y es que me despertaba el móvil sin alarma ninguna, era Cris que desde allí, desde Sevilla me peguntaba si volvería a echar el aldabonazo a una semana que comencé a contarla al revés y la verdad el cero de la cuentas atrás lo sentía cerca.
Vistazo a los hoteles, volví al mismo aunque con sablazo incluido, la verdad no comprendo esto, cuando la “temporada alta” se supone que comienza el miércoles y acaba el viernes. Mi amigo se queda en la vieja Híspalis y yo me marchaba sólo para reencontrarme con el Sábado Santo, el día que como dije en la anterior entrada, es el elegido allí para enterrar a Dios… hubo alguien alguna vez que dijo que esta jornada no le gustaba, que era extraña…. Nunca lo comprendí, sobre todo tras las dos últimas visitas al mismo donde nuevamente Sevilla colapsaba a las cinco corporaciones que hacen estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral. Pero tal vez no me percaté de que en aquellas ocasiones, la Semanas Santas venían de ser nefastas por la lluvia y el sábado se erigía como el casi único día donde reinaba el sol, bueno dos “Sol” en la ciudad. Esta Semana Santa como ya sabrán ha sido como aquellas de mi niñez… de luz, sol, tal vez más calor que aquellas y sobre todo de no quedarse una cofradía en la iglesia, por esa razón les anticipo que el Sábado Santo de 2015, en Sevilla fue muy placido y sobre todo comodísimo de ver prácticamente en todos los rincones donde el Señor me llevó a encontrarme con Él, ya fuese muerto o vivo en las alegorías del catecismo cofradiero que en este día se pasea por la heredera de Isbiliya.
En Torneo esperé a mi compañero, saltando ya la hora de la comida, la hora en que Dios entregó su espíritu al Padre en la Cava, o por lo menos en los papeles, porque el Cachorro seguía vivo y al día siguiente lo comprobaría. La hora, me hacía buscar un rincón que para mí será sagrado mientras pise el santo sábado sevillano, con la esperanza de no perderme el Sol, la que antes de Semana Santa idee ir a verla salir, pero ya no podía ser… mi pasos buscaban voces angelicales para consolar uno de los Dolores más imponentes y estremecedores de la Madre de Dios en Sevilla. Por la Setas, un bocata de jamón con pan del Sábado Santo anterior –por lo menos…- servía de sobremesa caminante en busca del altar de la pobreza de la ciudad, donde dulces hijas de Dios se cubren la cabeza que parecen clones de María Santísima de la Aguas con esos sus personalísimos tocados monjiles. Por la casa convento de dos santas, Sor Ángela y Madre María de la Purísima aún no había nadie lo que nuestros pies se fueron en busca de esa zona que en los tiempos del “anti-Dios” llamaron el “Moscú sevillano”. Por Dueñas el recuerdo por doña Cayetana y que haría este año allí los Gitanos este año por donde me cruzaba a mi capataz del Muerto, a David Arce que sale de costalero en la Piedad de los Servitas, que buscaba su punto de relevo donde comenzar a sentir un paso muy especial, y él lo sabe, que ya estaba en la calle como me anuncio. Sonarían en el cansado azul cielo de Sevilla  ecos de “La Muerte de Ases” y lo buscamos por los callejones, pero preferimos volvernos para apostarnos a lugar privilegiado, ante las puertas del convento donde alguien le diría a la Providencia dormida que lo amarían si no asistiera cielo prometido ni infierno tan temido…

martes, 19 de mayo de 2015

VIERNES SANTO CÓRDOBA... EN EL ENTIERRO DE DIOS.

Llegado el día crucial de la conmemoración, el que como siempre vengo denominando, el día más triste del año, bueno ese más bien es el Domingo de Resurrección pero si el día que conmemoramos la peor inmundicia de la humanidad, por la simple razón de que se trata del viernes en que murió o matamos al Hijo de Dios, porque triste también lo es porque para muchos, para la gran mayoría es el adiós que se consumará con los siempre más desolados Resucitados. Llegó el santo viernes, uno más donde tres bandas bajo mi ventana no pueden desvelarme, mi Semana Santa desde hace muchos años no tiene Madrugá, la que también entregó el testigo del VHS grabador a la comodidad del youtube,  y este aún más porque volví cansado, como volví el año anterior de Linares, con el chit ya totalmente cambiado y mira que el pasado año lo comencé a eso de las 04:30 h de la mañana levantándome para trabajar. Pero este fue distinto, no me explico como este año me pudo dar tanto en lo alto el Soberano que me tiré al sofá al medio día viendo como en San Gil y en la calle Larga de la Cava, a través de la televisión de solo unos andaluces,  las Esperanzas “rivalizaban” absurdamente a ver quién entraba después o a la vez después de una Madrugá movidita… obviamente “rivalizaban” sus cofrades. Cansado sería poco lo que estaba, que casi les digo que buscaba el termómetro a escondidas para que mi madre no me riñera, y es que quería saber si me iba a ir con fiebre al entierro de Dios en Córdoba…
Y es que un Jesús con rasgos de finales del XVI, yacente Él me esperaba en su sepulcro refulgente de sinuosas y perfectas líneas manieristas. Un año más, dos Viernes Santos ya, tocaron dibujarlos de las extensiones de la vieja tierra califal a las faldas del cerro Muriano. Tocó un año más arcángel futbolero y saludo al arcángel del puente, torre de la Calahorra incluida, y también al del Triunfo donde el resbaladizo suelo nos abría imponente la diosa catedral y mezquita aunque quien mande ahí es el Al-lāh de los cristianos mientras parecía que entrabamos por una antigua e imaginaria puerta a la ciudad de Córdoba. Con el coche cargado de bailenenses queriendo absorber la jornada triste de la vieja ciudad volvió el reencuentro, ataviado de la sudadera de Cruz de Jerusalén al corazón que derretía con esta veraniega Semana Santa que hemos vivido, volví a la Compañía donde ya me espera con su sonrisa agotada Federico, ávido por la experiencia de que el corte de tráfico no le hiciera llegar  con la hora justa. Y es que tocaba nuevamente cambio de chit en todos los sentidos mientras por Jesús María me escapaba a contemplar los pasos de la popular y clásica hermandad de los Dolores, donde el Hijo de la Señora de Córdoba venia dibujando y expandiendo su Clemencia hasta muerto en un figurado paso que parecía hacer levantarse al mismísimo Cristo de piedra de la plaza de Capuchinos. Curioso paso, curiosa hermandad y curiosa interpretación de los que es o deberá ser un acolito. Redención llenaba el triste aire del son de agrupación mientras la hora apretaba y en la distancia la inconfundible silueta de la Madre de Dios para el cordobés te trasportaba a los costumbristas lienzos de Romero de Torres.

domingo, 17 de mayo de 2015

FUE JUSTAMENTE EN ESTE MISMO TIEMPO...

“…y regalándote rosas como aquellas que anunciaban los tiempos cálidos entre las verjas del hogar de los que afrontan el último tramo de sus vidas. Fue en aquel tiempo donde me perdí en los ojos de aquella Madre, la que quiso levantarme en mi historia más oscura para poder seguir enganchado a ti y percibí que sus arcaicos perfiles me hablarían de Vos allá donde mis pasos se encaminaran, que su penetrante mirada me hablaría de la tuya caminando cualquier callejón de la existencia y que ella se fundiría en ti misma como icono al me aferraría a tu ser hasta el final de mis días… Siempre suelo pensar que junto a Ella y a tu lado, siempre debería estar lo más profundo de mi futuro, aunque a veces me cueste tanto engancharme de vuestro brazo y perdernos caminando con andares a la antigua. Ella no aparecerá pero estará en cada lágrima que Ella misma, con otra cara, con otra nombre, derramará en apenas una semana. Y a su brazo me engancho para venir a narrarte la historia más grande jamás contada, la de aquel jovenzuelo que recoge frutas de su bendito frutero, ¡ay! chiquilla de tintes goticistas, la que a su vez llena a toda una diosa llamada Encarnación o a un joyero de volutas aldeano a orillas de un Rumblar de sentimientos para que seas siempre mi guía como Capitana y Generala de mis misiones más verdaderas, siendo la receptora de todas mis pasiones que explosionarán en los sentidos en apenas siete días, cuando apreciemos que ya ha llegado la semana de las fugacidades e intuyamos emanar en nuestros corazones esos aires de mujer que son el Alfa y el Omega de esta vieja muchacha de arcilla y cabellos de hojas de oliva, Ella es la luz y la guía donde te encontré en el fondo de los ojos de Zocueca, tu eres el sueño, el tiempo detenido que se alzará a la luz cuando comencemos a respirar que ya huele a Semana Santa, tú eres hoy mi musa y yo la sombra que te rondará por las esquinas ¡chiquilla!, déjame hoy acariciarte, pasearte y mecerte, y gritar desde lo alto de los cerros, mientras me vuelves la mirada en un pícaro vaivén y llamarte como los tiempos te proclaman ¡Bailén!”
Pregón de Semana Santa de Bailén de 2015.
Juan Pedro Lendínez Padilla.

lunes, 11 de mayo de 2015

JUEVES SANTO LINARES... CON MI CRISTO DE LINARES.

Amaneció en Sevilla, temprano, porque se gestaba una vuelta a la gloria, es curioso, el pasado año por estas fechas me preguntaba si el próximo año estaría en la vieja Híspalis en el primer jueves que reluce más que el sol en la ciudad, y estuve, pero como dijo el viejo capataz poeta… “el Señor ha querido que vuelva”… pero a Linares. Si uno estaba nervioso era nada más que por Félix y su desconfianza de volver tan ajustados para comenzar nuestro periplo cofradiero desde dentro de una cofradía, pero aun así quise que fuese el jueves recordado que comenzara viéndole la cara entre una escolta de armaos a mi Esperanza Macarena y acabase devolviendo gloriosamente a San Agustín al Soberano de Linares, pero Ella no quiso o los dos, tal vez el Señor estaba más de parte de mi amigo y una larga cola a las horas donde aún parecía dormir la ciudad me hacían irme con una espina clavada, no verle la cara bajo su palio a mi devoción mariana, la bella perla de San Gil… aunque la verdad, creo que no he hecho viaje más placido que ese, Ella se vino con nosotros y tal vez por la cuesta desde donde se ve el santuario de la Morena andujareña se nos incorporó el Soberano en los vacíos asientos traseros porque nos quería… ¿frescos? Para que les voy a engañar, algo cansados, pero que tengo muy claro que mientras pueda seguiré firmando esta Semana Santa, porque el jueves y la Madrugá de allí algún año me esperarán, y debe ser con juventud y si es soltero como ahora mejor, pero ese Dios linarense me tiene enganchado y este año le debía muchas cosas, este año eran muchas las gracias  que puse en sus remarcadas y barroquizadas facciones.
El rito volvió a alzarse, donde la verdad ni saboreo el momento, es siempre igual… a prisa y corriendo mientras se desvanecía esa depresión que volví a sentir al volver. Tanto es así que llevo dos años olvidándoseme la medalla y la papeleta de sitio, por ello le doy las gracias a la hermandad por la comprensión con mi torpe cabeza pero aquí os la dejo para testimoniar que yo por lo menos cumplo con mis honorarios. El rito de la gloria volvía a dibujarse ante las puertas de San Agustín con la toma controlada o eso creo de los caldos de la vitalidad, siempre digo que uno levanta al costalero, pero solo uno. Repartimiento de abrazos, y de estampitas donde Acuña me decía rancio y Encarni tras el Burladero esperando la faena de su hermandad celebraba el detalle de las fotos “viejas”. También momento de repartimiento de trabajos en un año que la cuadrilla si no me equivoco ha salido algo más de doblada, lo que ha hecho que este año sea un poquito menos aunque así mejor que salir a morir.

domingo, 10 de mayo de 2015

EL CIRINEO DE OREA...

Al cederme el amigo Francisco Antonio Linares la fotografía que observan en esta nueva entrada, me he visto en la obligación de volver a retomar un tema que protagonizó una de las primeras destacadas entradas en la historia de este blog. En enero de 2010 (Pinche aquí) les mostraba para el conocimiento general, obviamente no solo de mi pueblo una de las imágenes que conformaron la Semana Santa de esta tierra a la que me ha tocado pregonar este año. Una fotografía de mi amigo –aunque me tiene olvidado…- Alfonso Piñero donde se mostraba el “famoso” Cirineo con que contó la hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno en los años ochenta de la pasada centuria y que prácticamente nadie de las nuevas generaciones conocían. Con esta fotografía volvemos a retomar aquel asunto, al contemplar una nueva perspectiva de cómo fue aquel paso, de un trono de sencillo baquetón morado y dorado impulsado por ruedas donde el de Cirene ayudaba a cargar con la cruz a la imagen que popularmente conocemos como “el nuevo”. Una fotografía de escasa calidad se vislumbra, la cual Paco consiguió a través de Facebook, no sé si es por el nimio escaneado o porque incluso pueda tratarse de una captura de algún posible video, ya que dicen que existen videos de aquellos años donde incluso lo podríamos ver en movimiento. Igualmente me gustaría destacar una cosa y es sin duda la influencia que desde los siglos ha insuflado la devota imagen del Abuelo de Jaén en la cofradía de los “moraos” baileneros, de la cual casi sin ninguna duda tuvo que partir la idea para que su cofradía decidiese crear este conjunto donde se representa unos de los pasajes pasionistas de los evangelios apócrifos, siguiendo el Cristo la estética dieciochesca que aún conserva el Nazareno jaenés aunque la imagen del campesino de Cirene no siga en nada las directrices del de la capital. Otro dato a tener en cuenta de esta influencia es el exorno floral, de atiborrado y alboroto de claveles de colores de largo tallo inundando toda la superficie del paso, seguramente clavados en “pellas” de barro recubiertas de papel de platino, siguiendo la estética tal como procesionaba en aquellos años el Abuelo de Jaén, incluso las tulipas de los escuetos candelabros siguen las formas de las que antaño iluminaban al Señor de Jaén, en aquella profusa candelería de tulipas que lo envolvían e iluminaban hasta que finalmente se optó por culminar el primitivo proyecto de paso de Pérez Calvo donde figuraban los actuales faroles y que dieron paso igualmente al tupido monte de clavel de esencia sevillana.

miércoles, 6 de mayo de 2015

TRABAJAD Y CRECED...

La verdad es que llevaba ya unos años, siempre por estas fechas, debiéndole esta entrada a dos hermandades de mi pueblo. Y es que este simple capillita no olvida que para bien o para mal comenzó a sonar en las tertulias cofradieras por lo que sus opiniones daban de sí. Otros lo llamarían críticas o “rajar” aunque hoy no ahondaré en esa cuestión de si lo hacía para herir o simplemente para sumar. Llevo tiempo que no ahondo en los errores, quizás mal hecho porque tal vez así llega la autocomplacencia y con ello el freno en seco al crecimiento, pero uno es persona y al final los palos lo moldean por ello ahora más bien me detengo en los aciertos, tal vez también mal vistos porque “doy una de cal y otra de arena” o porque “me da por unos y por otros no”. Nada señores y señoras, nada más lejos de la realidad, sigo siendo el imparcial y el que le da y si tiene que quitar también por igual, como las levantás bien hechas, porque aunque aún cuesta que entre en la “sesera”, esto no es una web de noticias políticamente correcta, es un blog personal donde hablo de lo que veo conveniente, de la forma y manera que vea más beneficiosa.
Por ello hoy veo útil venir a ensalzar a dos cofradías que recientemente han vuelto a obrar como yo creo que se debe trabajar y a las muestras nos remitiremos. Antes de que naciera el blog y saltara al mundo cibercapillita bailenense en un extinto foro y les viniera a mis paisanos con la siempre eterna historia de trabajar y evolucionar tomando como fuente de inspiración el canon cofradiero de Sevilla y les apuntara como debería ser el patrimonio para enriquecer esta nuestra cultura, eso sí, para mayor honra de Dios y su Madre bendita, siempre saltaban a la palestra , a la defensiva claro, el poderío económico en que se mueven las hermandades locales, ya que esto “no es Sevilla” donde la verdad el mayor número en las nóminas de hermanos, las más altas cuotas – o igualadas al nivel de la hermandad y lo que necesita para medio sustentarse, pero bueno este ya es otro tema…- y la mayor facilidad sociológica de los cofrades y ciudadanía para arrimar el bolsillo, con donaciones que si nombrase las cantidades a alguno le daría un soponcio, hace más fácil montar lo que en verdad son, cofradías de altísimo nivel.

domingo, 3 de mayo de 2015

...NUEVOS ICONOS DE PAPEL.

Quise saborearla tanto para mí, esa mí ansiada semana que me quise olvidar de todo y de todos, que mi alma fuese el único cajón donde se guardasen los recuerdos. ¡Qué semana por Dios! porque Él me la concedió y darle gracias sigue sabiéndome a poco que si hubiese requerido no hubiese ni dormido impregnándome de ella que tan lejos me queda en este tiempo de tanto vacío y resignación. Por eso este año el papel sagrado comenzó tarde, aunque el lunes buscara el Yo Soy ansiado en una larga espera en la calle de Publio Elio… Adriano, emperador que no manda na´ teniendo por vecinas a las baratilleras. Un niño un poco cansino me incentivó a la pedida del papel sagrado, ese que parece que los nazarenos nunca quieren dar menos si ven al famoso periodista cofrade de turno o a su misma majestad el Rey de España. La primera fue curiosa, mientras el niño se llevaba un extenso álbum de fe de la hermandad de San Esteban a mí me hacían viajar al pasado con una estampa que rememoraba los tiempos del color sepia. Curiosa fue la segunda donde en Martes Santo un costalero del Cerro me regaló a su otro Cristo del lunes; Redención y en Sevilla me entregaba a su otro también Cristo, el que nos hizo conocernos, el Señor de la Cena de Almería. Grandes estampas repartían los hermanos bofeteros de la que últimamente renombran también a su cofradía, el Dulce Nombre, saliendo nuevamente de un amigo por esto de vivir la gracia bajo las trabajaderas y es que Ella es tan guapa que al sacarla en un bar los camareros me la “robaban” así que si quieren ver las otras tendrán que buscar el bar de las papas amarillas y los mejores caracoles baileneros. Estampas de la Bofetá, del Señor que salió con la cara fresca y recién lavá que me dio otro de sus peones en la espera de la gracia bajo el Soberano de Linares, donde el Miguel me entregó a su madre bendita, en este día de la madre que tanto se quiere en esta hermandad y que el universo se rinde llamándola Estrella, es curioso, este año ha portado a dos de las grandes devociones de Antonio Garduño. Esa Virgen del Rosario de la foto clásica del clavel que se me escapó de las manos, como la de su Hijo de la mítica foto de Fernán que repartí hasta quedarme sin ninguna. Acuña me llamaba rancio que solo me quedé con la que me regaló German y nuestro querido aguaor y hermano, las que promovió Ricardo se perdieron completamente por los bolsillos y carteras de quien buscó al Soberano el Jueves Santo del que ya toca hablar. Rancio y a mucha honra y orgullo del éxtasis que volvió a producirme los Servitas sevillanos, pidiéndole a esos jovencísimos monaguillos mi querida Piedad pero fue Soledad la que se quiso ir conmigo mientras la magnitud espigada de la Giralda se iluminaba con el primer sol recibiendo la resurrección, y ella junto a la Aurora se marchaba para mi bolsillo en un primer Domingo de Resurrección eterno, el que acabó como espero contarles besándole el pie al Dios que también resucita cada Domingo de Resurrección aun clavado a la cruz de los confines de la cava…

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