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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

martes, 28 de abril de 2015

MIÉRCOLES SANTO SEVILLA... DE CABO A RABO.

Un nuevo Miércoles Santo se abrió en esta intensa Semana Santa que dice mi amigo Félix “me he pegao”, aunque él no estaba muy lejos. Este fue especial por varias razones. El año pasado apenas sentí la Semana Santa en este día y encima el anterior fue incompleto por esa lluvia que este año nos dio de lado por fin. Además no sería el día de la despedida ya que una noche más dormimos en Sevilla, por lo que al fin pude tenerlo entero para mí solo aunque me duele decir que me dejé dos pasos sin contemplar. No fue el Miércoles Santo de maletas mañaneras y buscar aparcamiento en los dominios de San Gil, incluso pensamos qué mejor que irnos el jueves y decir que me levanté viendo a la Macarena y acabar paseando al Señor del Prendimiento en Linares. Tampoco hubo arrebato de ir a Nervión, ni siquiera a San Bernardo con las primeras del día, eso sí, era la jornada donde pensábamos que había que dosificarse más o eso me transmitía constantemente mi compañero de trabajadera y amigo, que estuvo todo el día la verdad más con la cabeza en Linares que allí. Pero se alzó la gracia un día más comenzando por donde siempre, que la verdad ya tendríamos que ir buscando otra alternativa, queda dicho y para eso el Señor de la Paz en las Negaciones de San Pedro nos tiene que conceder volver otra vez.

viernes, 24 de abril de 2015

¿TITO, TÚ VAS AHÍ DEBAJO?

Subía el Soberano poderoso esa corredera en cuesta en honor de aquel que amansa a un león con su palabra escrita en el evangelio de los cielos. Cómo subía el galeón en una tarde de sueños encontrados, de sentimientos fugaces que a veces me pregunto si pasaron de verdad. Subía ensimismado en el horizonte oscuro, esperando el nuevo turno para el final del sueño de los kilos, entre los suyos, entre los nuestros, entre ese desorden perfecto cuando el Getsemaní del jueves vuelve a la casa del que nombra ese otro tiempo mejor en la vieja Cástulo cuando agosto aplasta con un sol que se parece mucho al de aquella tarde. De repente alguien aparecía entre la bulla de la zona del caballo del Pisar y me señala a alguien muy especial, más para ella que lo parió. Una mirada inocente se clavaba en mi pecho, con esos mofletes dignos del más bello querubín y esos labios que pareciesen pintados por el dorador de la vida, su cara parecía sacada del respiradero sin fin del Prendimiento. Tan pequeño, agarrado a la pierna de su padre que salió por el mismo lugar que el que os habla, se encontraba más asustado que extasiado.
Un pequeño que miren ustedes cumple las mismas primaveras que yo en el interior de una galera bendita. Cuanto tiempo esperando, si no fuera por la realidad de los años, pensaría que ya habría hecho hasta la mili, como se decía no tan antiguamente. Dice su abuela qué le dará su tito y padrino que no le rechista nunca un beso, ese que me dio mientras la doble trama rozaba su minúscula frente. Ha pasado tanto tiempo que cuando he cumplido el sueño ya habla tanto que aun pensamos que algún día se tuvo que tragar un viejo de lo que sabe el zagalín. Estaba acobardado, tan imponente barco le tendrá que empequeñecer más, qué cosas, tal vez con su misma edad, un poco más arriba, en la Santa Margarita que cobija el reinado de albero, éste que os habla sintió iguales escalofríos ante la cena más universal de la ciudad que aún resuena a mina. Preguntaba asustado: “¿tito, tú vas ahí debajo? ¡No te metas!” Nunca antes una preocupación me ha llegado tan dentro. “¿Y cómo lo lleváis?”, “pues mira con un palo que cae aquí…” nunca antes he disfrutado tanto enseñando mi pasión a nadie.

Y lo robé finalmente, lo agarré fuerte y me pregunto que se le figurará aquello que se retorcía entre mis brazos buscando el auxilio de su padre. Se tranquilizó cuando le dije que nos íbamos a echar una foto a la que se prestó el comandante del barco –el puesto de capitán se quitó por exclusividad una triste noche de fiestas en Bailén-, para que la misma tuviese más caché, más sabor mientras el pequeñajo se preguntaba quién era ese desconocido de traje oscuro que le hacía mimos, y es que Parrita es muy “niñero”. Qué miedo tendría que se agarró a la palometa de la arpillera, la que soltó rápidamente, tal vez sintió la electricidad de la divinidad de la que se empapa esta humilde tela y una poderosa mano, desde arriba intentó amansarlo. Temía que lo metiera debajo, qué cosas, si supiera la pasión que todo eso desprende en su tío, si sintiera que Él desde arriba lo miraba y le susurraba… “acércate a mí, no temas, ojalá todos fuesen como tú que en el cielo no cabríamos”. Se elevó el galeón y Dios siguió a lo suyo, con su mirada gacha y mi Alejandro en mis brazos caminando a su vera, y le conté quien era Aquel al que llevaba yo debajo, como mi madre y mi padre hicieron conmigo, ahora me tocó mostrarle quien es mi Soberano, “¡El Soberano!” le gritaba con su pequeña voz mientras se lo repetía en su oído, ojalá que siempre camines tomándolo como modelo, con el mismo poderío que subía la cuesta… mi pequeño. Dicen que en el colé les explicaba explícitamente y con gestos a sus amiguitos como su tito levantaba el faldón y se metía “en un tono mu gande”.

miércoles, 22 de abril de 2015

MARTES SANTO SEVILLA... VOLVÍ POR LA PUERTA GRANDE.

Cinco años después de aquel duro caminar, con los pies desgastados, en busca de la Cartuja porque dormíamos en Camas – que es un pueblo de Sevilla…-, por fin volví a sentir la fragancia y el pellizco de vivir un Martes Santo en Sevilla. Tres años siendo un martes más bajo la lluvia y al cuarto el trabajo me lo impide, aunque el gozo de la gloria me hiciese conocer el granadino. Hasta le dediqué el pasado año una crónica que no viví y es que tenía ganas del martes sagrado sevillano, aquel que despedí en 2010 después de hincharme de Bofetá, de la misma forma que lo acabé este año. Pero comencemos por el principio, que quise que comenzara reviviendo aquellos sueños de la Coronación del Cerro del Águila, tenía muchas ganas de Cerro y en definitiva de zambullirme en el Martes Santo. Algo que he ido masticando cada jornada es que debía de vivirlas al máximo, porque nunca sabría lo que depararía el futuro a la hora de volver a disfrutar de la gloria y en esta jornada tenía un buen ejemplo, como igualmente me pasa con el Viernes Santo. Pero lo del lunes no podía repetirse, por lo que la jornada comenzó tranquilamente al medio día, menos mal que hubo menos trajín de duchas y maletas en el hotel y nos fuimos a comer al lugar de más costumbre. Tuve que comprar una silla de las polémicas de los chinos porque si no moría, y es que… que sí, que mucha polémica y todo lo que quieran, pero que cada año esperar a las hermandades se está haciendo más insufrible con tanto nazareno y tanta gente. Entiendo que molesten los que forman una barricada en primera fila o llena toda una estrecha acera, que me molestaron a mí también, pero es que si se presentan estas nuevas cosas que haga menos insufrible las largas jornadas cofradieras, habrá más bien que replantearse que esta es la evolución de los tiempos y que solo queda adaptarse a ellos.
Por ello comenzamos indecisos, si es que aún no tengo experiencia con el Martes Santo, pero eso iba a cambiar este año, donde pude completar una jornada plena disfrutando de todos sus pasos y en la gran mayoría, saboreando momentos de pellizcazo gordo, y eso seguramente fue debido a que en este día no tendríamos a media tarde ningún momento especial que afectara al resto, fuimos minuto a minuto con el programa. Por ello optamos por algo nuevo, aunque Félix me recomendara la salida de los Javieres, al final buscamos esos “suspiros que se elevan cuando se vence y florece la piedra de San Esteban” que diría Carlos Herrera en su antológico pregón, y es que la salida y entrada del palio de la Virgen de los Desamparados es uno de los puntos álgidos de la Semana Santa sevillana. Una hora antes, apretando un día más el sofocante calor y la puerta de la iglesia ya estaba totalmente plena, con las sillitas haciendo su trabajo, se hace más complicado cada año pillar un lugar privilegiado. Algo más arriba tuvimos que quedarnos hasta que las bandas anunciaban que se iba hacer un día más la Semana Santa de Sevilla. Tantos años después los nazarenos azules de San Esteban conquistaban la calle prieta donde por cierto pedí la primera estampita del año y curiosamente no fue para mí, sino para un niño que le pedía a todos los nazarenos, el cual acabó al final con una extensa colección, a partir de entonces su padre me dejó más hueco en la apretada acera…

domingo, 19 de abril de 2015

LUNES SANTO SEVILLA... EL AÑO DEL REY.

La tranquilidad de la primera noche para la gloria, nos trajo un trajín de ruidos en un hotel donde se escuchaba todo, menos mal que no había intención de dormir hasta las tantas de la mañana, porque pensamos en darlo todo y por ello el lunes más santo del año empezaría pronto. Ya sé cómo ir desde Puerta Triana hasta la mismísima puerta de la parroquia de San Ignacio de Loyola, en el Polígono de San Pablo en autobús urbano, porque el mismo, en la tranquilidad y a su vez ajetreo de la mañana, de un día que florecía como si fuese otro más nos llevó hasta el otro extremo de la ciudad donde la idea era caminar acompañando al Señor. Obviamente el autobús no nos dejó en la puerta, por ello hubo que andar, vamos me di cuenta que bastante y en mi mente comenzó a idearse el agotamiento cuando esta hermandad llegue de vuelta, en el otro extremo del día hasta su barrio. Amplias avenidas, con gentío pero obviamente sin apreturas que acabaron allá donde la marea era más densa, sin aglomeración y sintiendo que el calor un día más no iba a perdonar aun sin sobrepasar las doce de la mañana. Este año a comparación del último llegué antes y mucho más atrás, vamos no dio tiempo a situarse cuando el contraste del barraco se abría paso entre los modernistas y escuetos bloques de pisos de los periféricos barrios de la ciudad. Sonaba “Abrazado a Triana” de una Triana más corta en integrantes cuando el Cautivo del Polígono comenzó a apuntarse a aquello de trianear sin ser de Triana y después… a caminar, como pocos días antes me apuntara su capataz, ese es el estilo, andar y ganar metros pero con ciertos lugares donde se tomaría la forma de andar que inventara el Vizcaya. Sin duda esta cuadrilla cada año es mejor. Aun no nos habíamos quitado las lagañas y me veía bajo el azulejo de la contemporánea iglesia, la primera vez ante sus puertas viendo salir a la Virgen del Rosario, con el saludo de algún costalero linarense bajo sus trabajaderas a Cris, que se nos incorporaba en este día, que aunque la viéramos de perfil, la música invita a mirarle “Esos tus Ojos” verdes. Seguimos el son, magnifico del misterio, en una día donde seriamos más de Cristo que de palio, donde se notaba el día que era y quien salía en la jornada cuando la invasión linarense nos avisaba cruzándonos con Antonio, Nieves o su hermano, el “Ripi” que se “lamentaban” de la necesidad de esta hermandad, que es andar y por ello escuchar mucho “divino tambor” como me apuntaba mí ya viejo amigo Topi.

lunes, 13 de abril de 2015

EL SEÑOR CAUTIVÓ JAÉN...


Se podría decir que Jaén está viviendo en la actualidad sus “años 80”, como cantaría Iván Ferreiro, con esto del fenómeno cofradiero, más bien si lo comparamos con la sevillanización que afectó a ciudades de la provincia como Linares o Andújar en aquella irrepetible década… o no. Eso sí, ellos con el factor favorable de que hoy es más fácil aprender de todo y con ello sentar desde el principio bien las bases. Decían algunos que hoy día la diócesis ponían casi imposible la fundación de nuevas cofradías, pero no es así y allí en la antigua capital del Santo Reino hay ahora mismo unos mimbres que puede multiplicar el número de cofradías, en sus calles y en el programa catequético de la ciudad. Este año ha sido histórico con la incorporación a los cortejos de los días grandes de la hermandad del Cautivo, una hermandad que comencé a ver esbozarse a través de una pantalla, donde solo parecía un grupo de amigos ilusionados donde no ocultaban su ilusión al admitir que quería que sus imágenes fuesen de Romero Zafra, entonces emergente imaginero que les ha realizado sus titulares siendo ya un consagrado y reputado imaginero… es ella sin lugar a dudas una cofradía nacida en la era de los “ciber-capillitas”. El Cautivo salió a las calles del Miércoles Santo jaenero, sobre el viejo paso del San Juan de la Vera Cruz sino me equivoco, adaptado supongo a costal, no sé ni quien comandará la cuadrilla pero me han transmitido buenas sensaciones. Buenos mimbres, y es que lo sigo diciendo, haciendo las cosas como ellos la hicieron si se pueden fundar nuevas cofradías, tristemente en muchos casos para aportar esa evolución que reclama la sociedad y que las antiquísimas cofradías se suelen negar a aceptar, viendo cómo pueden estar unas naciendo y otras de capa caída, hablando generalizadamente en estas tierras de olivos. Vaya desde esta mi bitácora capillita mi enhorabuena a los hermanos del Cautivo y Trinidad de Jaén y a seguir engrandeciendo esa cofradía… por cierto me ha gustado esa salida tan de Santa Genoveva… si es que el modelo es el modelo.

jueves, 9 de abril de 2015

DOMINGO DE RAMOS... ¡SEVILLA HÁGASE LA SEMANA SANTA!

Ha sido una cuaresma intensa, donde me he dejado ver poco o no con la asiduidad acostumbrada. El pregón me absorbía la mente y el espacio, llegó la semana de la gracia y la viví como creo que pocas he vivido donde al Señor le he estado dando gracias a cada paso. Vuelvo al trabajo, que Él sigue sin fallarme y me roba el tiempo y las ganas y además se me junta un proyecto que si sale bien marcará igualmente mi vida, pero la verdad sea dicha hay que dárselo a esta ventana en la que todos ustedes entran para darme a mí unas cositas que ni en sueños imaginaba. Por eso intentaré seguir al pie del cañón, porque quiero que el blog me siga haciendo soñar pero tal vez no podrá ser como yo quisiera, incluso pensaba ni siquiera hacer  mi acostumbrada crónica del epicentro de todo esto, la Semana Santa, la que yo vivo,  pero hacer eso sería como faltarle algo ya a mi ser, con decirles que apenas he echado fotos ni videos, fui a disfrutar con la cámara de mis pupilas y guardarla en la memoria de mi alma, por ello perdonen la calidad de las mismas, porque un año más haré crónica y por ello se las mostraré como siempre hago, con el sentido de mostrarles testimonios gráficos de que estuve allá donde mis palabras versan, bien saben que esto no es un blog de fotografía, sino de sentarse a leer y sobre todo, lo que más busco … a soñar.
Pero espero que no se les haga eterna la lectura, ni la espera, porque escribo pero el tiempo me sigue faltando, por ello las mismas serán breves o más bien espero no alcanzar series y series en cada jornada. Este año comenzaré cronológicamente, desde el primer día, saltándome la costumbre de anteponer aquellos días donde me hacía cofrade y no espectador, porque lo que espero es que para este mes les haya contado que sentí por la calles de Andalucía. Esa Andalucía que tiene por capital la que es para mí la capital universal de la Semana Santa mundial, a la que volví por fin a disfrutar del máximo de días posibles, de Domingo de Ramos a Miércoles Santo, este año completo y la vuelta al Sábado Santo y mi estreno ante una nueva jornada, la que me supo a gloria, la que me pareció la mañana de Corpus, pero era la del Domingo de Resurrección.

viernes, 3 de abril de 2015

EL PREGÓN EN VIDEO.

Aun inmerso en la vorágine de la Semana Santa, y que espero que siga igual de magnifica, yo que no tengo la costumbre de venir por aquí cuando la pasión está en la calle, lo haré con la ocasión de que por fin ya está colgado en la red la filmación de mi pregón en Bailén. Por ello abro esta entrada para compartirlo con todos ustedes, para los que no pudisteis asistir y tenéis ganas de escuchar que hice ante el atril. Aún no he podido verlo completo pero bueno, no tengo mayor crítico que yo mismo por ello  sé que es mejorable, pero salió lo que tuvo que salir. Espero que los disfruten y si no es así, lo siento, ya lo dije al final, ahí está el atril para poder superarlo. Desde aquí muchas gracias a todos los que lo hicieron posible y como no, a Rafael Cabrera que realizó un estupendo trabajo de filmación junto a su novia, de verdad que me ha encantado el trabajo, donde la inclusión de imágenes alusivas al texto me ha tocado el alma, yendo más allá y poniendo cosas que me tocan la fibra del alma. Ese final con Jesús levantándose del sepulcro de la película de Mel Gibson y echando a andar es la mejor imagen que podías ponerle al final de aquel día donde se daba el pistoletazo hacia los días del gozo y de la gracia.

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