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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

viernes, 28 de agosto de 2015

LA EVOLUCIÓN DE JAÉN... DOMINGO DE RAMOS.

Como últimamente me estoy obsesionando con el pasado y con mi pasado, echaré una vez más la vista atrás para recordar aquellos inicios en una de mis pasiones cofradieras, conocer la Semana Santa de otros lugares. Si “El Correo de Andalucía” me mostraba a Sevilla, el “Diario Jaén” e “Ideal” me mostraban la Semana Santa en la provincia de Jaén. Empieza aquí una nueva serie donde no solo me detendré en unos videos que adquirí – colgados por el usuario Franje90- hace veinte años donde “el Jaén” me enseñó a conocer la Semana Santa de la capital. Los mismos serán un punto de partida para comprobar algo que es la gran comidilla de los ambientes cofradieros provinciales, que es el enorme cambio que ha dado la Semana Grande de la ciudad del Santo Rostro en los últimos años, algo que ya empezó en aquel 1994 pero que se acrecentó en la última década. Siempre hemos dicho que Linares o Andújar eran “la Sevilla” de la provincia por ser las primeras en poner sus miras en la capital hispalense para mejorar sus Semanas Santas, según unos y para cambiarlas según otros. Pero el cumulo de cambios experimentado en Jaén ha roto todos los esquemas.








Comenzando por el Domingo de Ramos nos encontramos una jornada con dos cofradías en 1994, una por la mañana y otra por la tarde-noche, aún quedaba para el desdoblamiento de la Vera Cruz con la Oración en el Huerto, y la incorporación de la Virgen de los Desamparados y la fundación y primera salida de la Santa Cena. Esta última hermandad, siendo reciente- erigida como Hermandad el 24 de junio de 2004- aun fue reacia a por ejemplo poner el costal como modelo de carga, siguió los cánones que la ciudad comenzó a tomar desde entonces, llevar los pasos a doble varal pero imitando el paso típico sevillano. Pero en 1994, la Borriquilla habría la Semana Santa aun a ruedas, en un sencillo paso donde posesionaba a la modernista imagen de Jacinto Higueras Catedra –hijo de Higueras Fuentes-, la cual como pasa casi siempre con este tipo de arte con la Semana Santa no sería del gran gusto de la ciudadanía. Con la música puesta por la producción de VHS, suena música clásica, en este caso la genialidad de J.S. Bach con su “Suite para Orquesta nº 1 en Do Mayor”. A la imagen le acompañaba las dos imágenes secundarias de talleres seriados que pertenecieron a la antigua imagen que era un ejemplo más del archirepetido icono que comercializó estas fábricas de imaginería. Sevilla no terminaba de plantar su cruz en Jaén pero el palio de la Virgen de la Paz se comenzaba a construir siguiendo sus directrices, donde figuraba una hermosa imagen de Antonio Dubé de Luque bajo un palio de un singular color, un verde que parecía emular a los de los mares del caribe. El mismo si iba portado por una cuadrilla de portadores, guiados por su “fabricano” –esta figura se podría definir como el capataz y el prioste del paso  en una sola persona- vestido con túnica de estatutos. Una interpretación de “La Estrella Sublime”, con un tempo algo lento volvía a enmarcar sonoramente aquella grabación donde los textos y audios del narrador están a mi gusto a bastante nivel, la verdad esa forma de escribir también influyó en mi estilo. Viajando a 2015  vemos que en el misterio ha cambiado todo, Dubé de Luque talló un nuevo titular, más afín a los gustos cofradieros y su hijo Dubé Herdugo un gran misterio, el que se asienta sobre un galeón aún en proceso de ejecución salido de las manos de Pineda de Sevilla y Felipe Martínez Oliver. El mismo camina hoy al son sevillano, a costal y con cambios, seguido de una agrupación musical, incluso al Señor se le puso una advocación, el que reparte la alegría del principio de todo, ahora también reparte Salud por Jaén. La Virgen sigue siendo la misma pero el paso se enriqueció con piezas de orfebrería, llegaron los respiraderos, candelerías, peanas, jarras o candelabros de cola y dejó ese “costero a costero” como llamarían al antiguo andar jaenero para caminar sobre los pies, en los últimos años también a costal. Esta entrada habla de la evolución pero también podríamos llamarla, la de la sevillanización de Jaén capital. La bambalina de 1994 le siguió todas las caras exteriores y se eliminó aquel curioso soporte textil por algo más común como la malla.
El “Mandolin Concerto in D major” del eterno Antonio Vivaldi enmarca las imágenes de la hermandad, entonces la única, de la tarde-noche del Domingo de Ramos, la cual desde entonces comenzó a ser una de mis favoritas de la ciudad. Como diría el narrador “de cal y fresa” parecía vestir el Cautivo Ecce Homo de esta hermandad cuando figuraba solo en su paso, es Ntro. Padre Jesús de la Piedad en su Sagrada Presentación al Pueblo de la hermandad de la Estrella. Un sencillo paso, pareciese que queriendo ser tapado por la flor todas sus carencias artísticas, con faroles también sencillos, nos muestra a un Cristo algo más pequeño del natural revestido de sencilla túnica blanca y manto rojo tocado por una caña… cuantas veces diríamos mi hermano y yo “esto si es un Ecce Homo”. Aunque hoy sigue estando Él, Romero Zafra y Antonio Bernal lo restauraron y le añadieron la actual corona de espinas “Mesina”, y el paso cambió por uno con base de madera barnizada de Caballero Farfán y orfebrería, con candelabros de guardabrisas en orfebrería que luego serían de talla, y sobre el mismo, pequeño, para poder salir de las estrechas callejas de su barrio, se escenificó el misterio de su advocación con un conjunto realizado por Navarro Arteaga. El Señor comenzaría a lucir túnicas oscuras y bordadas pero viajando al 2015 vemos que recupera en cierto modo aquella estética, de túnica blanca y manto rojo aunque utilizando para ello el brocado como soporte textil. También andaría sevillanizadamente a doble varal hasta la reciente incorporación del costal, con cambios, al son de la música de su banda, fiel seguidora del modelo hispalense.









Tras Él, la guapa Virgen de la Estrella, con el mismo son de la época en el concepto del andar de sus cuadrillas, vistiendo un manto azul, el de salida de su vecina gloriosa la Virgen del Rosario y sobre todo bajo un sencillo palio de malla con ligeros bordados mientras se entrecorta por la estrechuras de su collación en la noche del Domingo de Ramos al son de “Virgen del Valle”. Ella también se sevillanizaría, con piezas de orfebrería que engrandecerían su palio, que dejó la malla y se cambió al terciopelo azul y comenzó a bordarse, estrenado el último año un magnifico techo de palio, todo el conjunto, de los mejores bordados actuales de la ciudad. La Virgen, obra de Sánchez Mesa presenta el aspecto que le insufló Miguel Ángel Pérez Fernández hasta que en 1998 la restaurarían igualmente Zafra y Bernal y le darían la actual prestancia y la doble trabajadera se volvió una sola y el costal la esencia sobre la que caminaría la dolorosa del barrio de la Alcantarilla. Ha todo este análisis habría que añadirle muchísimas cosas, tanto procesionistas como de vida interna y durante el año, pero como somos capillitas, quedémonos en este primer invite en la gloria de las cofradías en la calle…


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