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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

lunes, 22 de junio de 2015

MARÍA DE ZOCUECA, LA DEVOCIÓN DE UN PUEBLO.

Durante estos días en Bailén y hasta el día 30 de junio está abierta una interesantísima exposición emplazada en la sala de exposiciones del Museo de la Batalla de Bailén. La misma está siendo de una gran acogida entre la ciudadanía ya que la misma como reflejan las evidencias muestra cosas que les pese a quien le pese sigue siendo de gran interés para un gran porcentaje de la población y es que la muestra del patrimonio, pasado e idiosincrasia de nuestras cofradías es algo que despierta el interés, les pese a los idealistas contrarios de la religión que nos llaman “capillitas borregos”… muchas gracias por la deferencia, yo que sin duda fui el introductor de esta palabra en la vieja Baécula... se ve que mis palabras no caen en saco roto.
Se cumplen cincuenta años del nombramiento de la bendita Patrona de Bailén, la Virgen de Zocueca como “Alcaldesa Perpetua” de la ciudad, en esa corriente unida tan intrínsecamente a las raíces más profundas de nuestra historia de comprender el mundo de lo que podríamos llamar político o de gestión de una nación con la intercesión divina y de sus órganos organizadores terrenales, en el caso de la vieja península Ibérica, el cristianismo católico… así de sencillo señores/as, libros los hay a montones para comprender este concepto y tal vez les pueda cambiar la impresión de quien es en esta historia los “borregos”.

Por ello la Real Archicofradía de la antiquísima devoción bailenense ha decidido en conmemoración de esta efeméride montar esta exposición para poder mostrar, supongo que en la medida de sus posibilidades el mucho patrimonio de la cofradía que duerme en el desconocimiento de muchos de aquellos que se sienten orgullosos de ser lo que en su misma peana indica… “Hijos de Bailén”. En la misma se pueden encontrar curiosidades de su historia, libros originales del voto, insignias y todo tipo de elementos de su identificación con el ejército, aquel que la tiene como “Capitana y Generala” de los ejércitos por su intercesión en la batalla que dicen, nos hacen universales en el mundo. He echado en falta elementos de su aparato procesionista, como algo de su trono, andas o de sus antiguos pasos. Aunque sin duda lo que más ha llamado la atención de la muestra ha sido los elementos textiles expuestos, como la bandera “pendón” de la cofradía, con un fabuloso antiguo escudo de la ciudad, una fastuosa casulla del mártir José María Marín Acuña y sobre todo el ajuar de la Virgen con sus numerosos ternos a lucir desde la primitiva imagen desaparecida en las llamas iconoclastas hasta las dos actuales imágenes que han seguido manteniendo viva la llama de fe en el pueblo bailenés con la representación mariana que ostenta su patronazgo. Por cierto he podido comprobar que la imagen, en concreto la imagen del Divino Infante posee una pequeñita y rica corona real que le regaló el recordado párroco de la Encarnación don Eduardo Moya Calahorro, así como los bastoncitos que también posee y que yo creo nunca haberlos visto luciéndolos, desde aquí abogo a ello, porque por estética sería una nueva visión, creo que maravillosa y porque recordemos que el Hijo de Dios es la suprema Divina Majestad de todo lo visible e invisible, más Rey que Él no hay nadie, ni su Madre, por eso pongámosles los atributos que le pertenecen ya que los tienen.














Los mantos están siendo quizás la estrella de la muestra, tal vez por esa disposición en la exposición que rápidamente llama la atención del que entra en la sala expositiva que se levanta rememorando la vieja casa de la ilustre familia Martínez de tanto peso histórico en el Bailén que los conoció. Precisamente uno de esos mantos tal vez ha vuelto a su casa, donde se pudo bordar o por lo menos donde vivía la familia que lo regaló a la Patrona de Bailén. Es el famoso manto verde de los días 5 de agosto hasta hace pocas fechas, el cual tras la visualización más cercana y exhaustiva me sigo reafirmando en que posiblemente es la pieza con mayor calidad en los bordados de cuantos posee la Reina del Rumblar. Ya me lo advirtieron en cierta ocasión los que conocían estos tesoros de la calidad y cantidad de los mismos siempre tan apartados del conocimiento de todos, lo que abre una ventana a la búsqueda de una apuesta por mostrar expositivamente el patrimonio de la Virgen de Zocueca y con ello el de las cofradías, las cuales son herederas y poseedoras de un patrimonio que tristemente duerme en la más absoluta privacidad.



























No sé a qué cantidad de mantos alcanzara la colección de la Virgen, a mi parecer con poner los bordados o de una presentación especial –como el de lentejuelas- hubiese bastado, donde obviamente destacaban el verde ya mencionado, el rojo y más famoso donado por la reina Isabel II, catalogado por la hermandad al quehacer de la Real Fábrica de Tapices de Madrid –recientemente examinado por el IAPH de Sevilla- y el blanco que en los últimos 5 de agosto ha lucido la Virgen y que fuese donado por la familia Corchado, realizado en 1950 por las monjas Adoratrices de Madrid partiendo del vestido de toma de hábito de la Orden del Sagrado Corazón de Dª. Fernanda Corchado y Soriano. Gracias a la muestra se puede contemplar en su magnitud la calidad de los tres mantos y donde destacaría sobre todo dos más totalmente desconocidos para la gran parte de la población. Uno bordado en plata sobre un soporte de seda azul, donado en 1895 por Dª. Ana Teresa Garzón Moreno y otro blanco de tisú donado nuevamente por la familia Martínez confeccionado con el vestido de novia de Dª. Amalia Martín Martínez, donde la calidad del dibujo y los bordados a mí por lo menos me han dejado prendado. Cinco auténticas joyas que tristemente, todos presentan, unos más que otros una necesaria restauración, aunque la verdad no despliegan grandes deterioros en los bordados, tales joyas si necesitan una limpieza de los bordados y la reposición en nuevos soportes textiles ya que claramente se ha evidenciado en la exposición claramente esta necesidad. Una restauración, ya sé que costosa, donde además se podrían agrandar para que le estuviesen bien a la actual imagen, la cual los pudiese volver a lucir por la calles de Bailén cada vez que tiene que plantar sus divinas plantas en ese pueblo que la sigue queriendo, aunque algunos no sepan entender esto. Esto da trabajo a restauradores y esa es la mayor caridad que necesita esta sociedad.

La muestra se puede visitar de miércoles a domingo de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:30 horas.

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