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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

viernes, 27 de marzo de 2015

¡HÁGASE LA SEMANA SANTA!

Cuando volví en 2012 desde Oviedo de dar el primer pregón de mi vida, les dije que alzaba la vista y veía colgado el recuerdo, yo casi lo trato como icono, de lo que había vivido con aquella experiencia. Hoy vuelvo a alzar la vista y contemplo que mi pared ya parece un retablo, donde reina el Señor y entre Él, cuelgan ya dos iconos… “Pregonero del Costalero en Oviedo” y “Pregonero de la Semana Santa de Bailén”. Me decía mi padre, el pobre, que quitara ya el del Señor porque no me iban a caber tantos “premios”, la verdad como dice mi amigo Pedro Soriano voy a tener que levantar ya otro tabique porque la tengo completa de los recuerdos que han deparado mi vida cofradiera. Y la verdad que tengo que empezar a dar gracias, como a mi buen amigo “justicia” que se quitó muchos descansos para ir a escucharme, para modelar ese texto que necesitaba la forma definitiva, para ensayar esa teatralidad que tanto, decís, os sorprendió cuando me puse ante el atril. Ese atril que tantos quebraderos de cabeza me dio, ya que puede ser que me leáis los políticos, por favor cambiarlo, si alguien quiere dirigirse al pueblo con miradas y gestos, este lo hace muy complicado a no ser que lleves el texto grabado a fuego en la memoria. Pero ahí estuvo Paco Nieva, presidente de la Agrupación de Cofradías que no cesó en su empeño de intentar que yo estuviese satisfecho. Como no, también el resto de componentes de agrupación o cofradía de la Mulica que estuvieron conmigo conformando el escenario, donde tengo que destacar a José Cisneros, el cual metió la mano en el fuego porque yo diera el pregón, y luché para que entre otras cosas no se la quemara. Espero que puedas recordar y presumir siempre, permitiéndonos el lujo del orgullo personal, de que tú me subiste ahí arriba. Porque sin duda nada más acabar todo, las palabras, las miradas de emoción decía de que había hecho algo… grande no diré porque suena por mi parte muy mal, pero si algo que os había llegado a todos profundamente, yo estaba en una burbuja, no me enteraba de cómo iba todo, la verdad no lo disfrutaba como comentáis que parecía.











La verdad que desde el día anterior entré en una burbuja complicada de salir, mi mente no podía pensar en otra cosa aunque siempre me vieseis tan tranquilo, no lo estaba, os aseguro que las posibles “tablas” que ya atesore de pregonero, moderador, presentador hacen un poco pero cada enfrentamiento al público te exige ponerte como un flan. La verdad es que aún me cuesta asimilar todo lo vivido, todo lo que viví y como lo viví. A veces no era consciente de donde estaba, tal vez cuando la banda de música comenzó a tocar, esa ansiedad comenzó a emanar por los poros de mis manos. La verdad, que tal vez hice lo que no haya hecho otro pregonero en Bailén que es pedirle a la banda de música que tocasen una marcha especial para mí. De las cuatro que sonaron, la verdad que tres de ellas me dio María Luisa el lujo de poder opinar. “Amarguras” fue la última, porque me encanta, porque transmite los sones verdaderos de la Semana Santa y porque es un himno allí donde yo me inspiro para escribir y hablarles como lo hice sobre las tablas de la antaño residencia de don Juan Alonso. “En Triana la O” fue la apuesta de la dirección y “Valle de Sevilla” sonó porque les gusta y les dije que es la marcha del momento. Sonó “Lloran los Clarines”, ese “pasodoble fúnebre” que tildó Abel Moreno que según mi Pradas conmemoraba a mi década cofradiera bailenense, una marcha ya un poco "desgastada” en Bailén, que no podría resultar novedosa. Fue una de mis peticiones, pero jamás exigiendo, abierto a lo que la dirección de la UMB considerase oportuno. Se consideró que era mejor optar por otra, algo a lo que no objete más, no pasaba nada por ello, pero aun así cayó en el repertorio… ¿y porque cuento esto? La pedí porque esa marcha sonó en aquel Santo Entierro en la plaza de la Constitución de 1994, esa marcha se convirtió en una banda sonora de lo que mi familia vivió aquel año. Seguramente con ella mi hermano me estaba diciendo que también se encontraba allí dispuesto a tocar, él más que nosotros, el cielo con las manos…

















Y es que tuve que pregonar lo más grande para mí, y lo hacía en mi casa, en mi escuela hablándole a aquella “madura dama y sagaz jovenzuela” que es Bailén, que supone ella para mi sin tirar de tópicos para la galería, diciéndole como es mi amor por ella y como formo parte de su ser, porque así lo quiso el protagonista del pregón. Porque el pregón tuvo un gran protagonista, los demás fuimos “meros actores secundarios”. Por ello intenté que la exaltación girase en torno a Dios, a Jesús como el centro de todo, pero sin caer el tópico de los pregones de que al final acabase dando un sermón que no consigue llegar a todos. Por ello el sermón fue en lenguaje cofradiero, intentando llegar con los ejemplos más prácticos y sencillos, llevando la fe y la Semana Santa de los sencillos y de los humildes, la que se vive en cada casa, en cada comunidad. Conozco la Semana Santa, aun estando ya tantos años apartado de ella en un segundo plano. No salgo pero siempre estoy al tanto de ella y es que para eso no creo que necesitara estar limpiando plata cada día. Mis experiencias vividas, creo que me sobraban para hablarles a los bailenenses de su Semana Santa, porque para mí no tiene que ser solamente aquella en la que naces, sino la que sientes, y ahí estaban los que la sienten, yo también la siento, pero “a mis mañas y maneras, pero nadie más que nadie…”. Seguramente descansaron los que temían comparativas e incluso críticas. No señores, me encargaron pregonar la Semana Santa, y la misma está por alto de ideas, puntos de vista, de lujos o menos lujos, de formas, etc… Salir a la calle con el Señor y María es lo más grande, y es motivo suficiente para que simplemente hiciera lo que tiene que hacer un pregonero, anunciar la Semana Santa, con el plus de que soy de aquí, pertenezco a nuestra idiosincrasia, conozco y quiero a mi manera a sus cofradías, entonces pues podría salir eso que tanto en persona como en redes sociales me habéis transmitido, de que la hora y cinco minutos que me cronometraron se hizo corta y que queríais que os halara más y más, y eso me satisface, porque no paré de hablarles de Dios, tal vez de una forma algo sorprendente, pero solo os hable de Él, y si os hubiese dado más, nunca enferma un empacho de Dios.





















Aun no tengo el video, porque no puedo obviar mi más profundo agradecimiento a Rafa Cabrera y su novia Isabel María Merino de que estuvieron ahí con su profesionalidad grabando todo detalle del pregón, más todos estos días trabajando en el montaje del mismo que Dios mediante colgaré en la red para que todos puedan disfrutar, como dicen los que lo vivieron, del texto que ya pueden leer, pero dicho como lo escribí para que se transmitiera desde el atril. Aun se me despierta la sonrisa de la satisfacción cuando recuerdo a este sanjuanero – y cachorrista- diciéndome que había clavado la fe que tienen en su San Juan, porque no intenté que el pregón fuese un monologo de la cofradía de mi devoción, sino que fuese la suma de todas y creo que acerté porque todos, de todos los colores, vinisteis emocionados a darme un abrazo que no hablaba de “un queda bien”. No venía a cantarle a pueblo, para que no me señalasen de pelota aprovechado, siempre voy con mi verdad, pero si venía a cantarle a la devoción a sus imágenes, desde el Amarrao que le dio una lección a un veterano de sangre morada, hasta la que lleva setenta y tres años, -perdón por mis malas cuentas, me equivoqué y dije setenta y cuatro-, sin que el tiempo la roce, de ese Cristo triunfal que nos abre los senderos de la gloria sobre una Mulica y como no, al que creo es el “cristo más Cristo” bailenero, mi Gitano… el Señor de Medinaceli. Aunque sentí que cuando comenzasteis a escuchar aquello de que “…Mi Cristo lo veo venir sentado sobre dos…”, sabíais que no venía cualquier cosa, que el corazón se desbordaría hablando y que al contaros quien es para mí el Cristo de la Expiración –ese “Mostrenco” que sabía que emocionaría a los más veteranos “cruceros”-, sabríais que me tocaría apuntar al cielo con mi dedo para hablaros del guardián que extiende sus alas como yo extendí mis brazos, para protegerme y guiarme. Yo siento que estuvo allí, si todo salió tan bien fue porque él cree en mi más que yo mismo, y que él está orgullosísimo de mí, que vaciló de hermano por los cielos con las cosas que le decía a su jefe y que se siente feliz por mí porque sabe que ya está aquí mi SEMANA… con mayúsculas.
Pregonaba nuestra Semana Santa, la de nuestra cuna, sin pedirlo ni codiciarlo, me elevaron a un altar donde muchos sacasteis lo mejor de sí mismo para escucharme, el que no quiso, tal vez no sabe lo que se perdió, porque si no fuera que al completar aforo se cerraba, el lleno podría haber sido histórico. Estaba en mi casa, tenía que darle a mis vecinos lo mejor que siempre vengo “criticando”, si pensáis que soy un genio, no lo penséis, esto es solo trabajando y haciéndolo según la filosofía que defiendo, jamás para comparar si no para progresar, por eso sonó “Amarguras” en el pregón de Bailén. Pero también no me faltó un pequeño homenaje a quien también me dio mucho, que fueron muchas personas bajo el color crema y burdeos del Prendimiento de Linares, y los detalles superaron a lo ansiado como que el preciado tesoro del caballo de la Fuente del Pisar, el que llama al galeón de mi Cristo linarense, mi Soberano del Prendimiento, diera el golpe seco de la “arriá” del pregón que nos trasportaría hacia la gloria que comenzará dentro de unas horas. Me sorprendí de que tanto la hermandad como el capataz no pusieran ni un pero y el caballo durmió en mi casa, que honor y orgullo que no puedo describir con palabras. Cuando recibí el “SI” en linares, me aposté ante el galeón del Soberano y comencé a echar a volar la memoria que me llevaba ante tantos buenos momentos de mi vida cofradiera en aquella casa. Gracias a los que vinisteis de Linares a estar conmigo, jamás lo olvidaré. Félix tenía que colocar el llamador en el escenario y allí arriba se decidió que fuese David. Desde mi silla el nudo comenzaba a apretarse, pero rotundamente se apretó cuando me di cuenta que el maestro me tenía más aprecio del que yo me podía imaginar. El “Capitán” también quiso estar conmigo y me mandó a su esposa Manoli, que me entregó un ramo de rosas moradas que era sus preferidas. Ella me dijo que él hubiese venido gustosamente y fue cuando sentí que mi hermano mayor eterno, el dueño de su caballo también me acompañó.























Solo tengo palabras de agradecimiento, de verdad me habéis hecho sentir muy grande, yo que solo le pido al Señor: “dame Semana Santa”, por ello sumérjanse al estruendo de la gracia, griten a su alma aquello de “¡hágase la Semana Santa!” pero me quedaré con las palabras de un viejo amigo que con sotana se disponía a escuchar como todos la Effetá que quería anunciar. Dice que mi pregón ha sido el mejor mensaje para comenzar a gritar a las puertas de la pascua la Effetá, el estruendo de la gracia, y con ello me quedo, a vivir mi Semana Santa con el mismo mensaje que os transmití bailenenses y que puede servir para todos los rincones del mundo. Y como no dije he dicho, os digo como en el pregón “ahí queó” que ahora viene la gracia de Dios de verdad.
Por cierto, decía mi padre que tendría que quitar el Señor para meter tanto premio y yo le dije que como iba a quitar al culpable de todo eso… muchas gracias Jesús, este año me faltan palabras de agradecimiento.

Fotos: Hay quien critica a aquellos que ven el mundo a través de una pantalla, gracias a los que lo preferisteis para dejar inmortalizado aquel día, Juan Simón, Cabrera, Carlos Chamorro, David Parra, etc…

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