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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

miércoles, 25 de febrero de 2015

LINARES SE LLENA DE SOBERANO...

Ya me lo dijo uno de los que son “muy del Señor”, que su Cristo, que nuestro Soberano este año iba inundar con su presencia todo Linares. Y es que dos carteles, llamémoslos de edición privada anunciarán a los cuatro vientos, en todos los rincones y escaparates de la vieja ciudad minera, la Semana Santa local utilizando para ello el porte, el señorío, la planta y la majestad del Señor el Prendimiento. Qué duda cabe que siempre lo ha sido, pero en los últimos años, Él se ha erigido como el Capitán General de uno de los más grandiosos pasos de la ciudad, el cual entre su magnitud, su poderío artístico y el buen hacer –aunque a mí no me corresponda decirlo- de su cuadrilla de costaleros, su banda… se ha alzado como uno de los principales pasos más esperados por Linares, y mucho más, cada Semana Santa, marcando como cita ineludible las puertas de San Agustín el Jueves Santo para perderse en la fragancia y el aroma que desprende el Soberano. El primero de ellos, se presentó el día 13 de febrero en la casa de la propia hermandad, aunque la misma no es la responsable de su edición, sino que la iniciativa parte del autor de la instantánea, Juan Antonio Rodríguez Salazar, de editar cada Semana Santa un cartel que titula “Ecce Agnus Dei” para incentivar con su arte fotográfico la Semana Santa de su tierra. Del cartel poco más que decir, que es una buenísima toma que se enmarca dentro de la producción de los buenos fotógrafos cofradieros que han emergido en los últimos años en la ciudad, donde paradójicamente luego poco se recurre a ellos para embellecer las publicaciones cofradieras y cuando se hace parece que se opta por lo más “corrientito” de su producción.

Bellísima instantánea tomada a la salida el pasado Jueves Santo en el llamado callejón de la plaza de Don Bosco que fue presentado por el hermano mayor Juan Gámez, por Estefanía Martos y exaltado, a modo de agradecimiento por parte del autor de la fotografía, donde desglosó sus más profundos sentimientos unidos al Señor de las manos poderosas, al cual le doy la enhorabuena desde aquí, porque sé que no es fácil hablar de lo que habló sin venirse abajo. Tras esto, como ya les compartí hace unos días y ahora podrán ver en este video de “Savio”, me tocó tomar la palabra para explicar lo que el ojo no ve de lo que es esa salida para la hermandad y todos los que formamos parte del cortejo del Señor. Intenté ser breve, creo que no fallé en eso y con un mensaje directo, siempre mejorable mi oratoria y quizás todo, pero a esto es lo que alcanzo hoy día. Lo que si quise aprovechar es para devolver muchas cosas  a una institución donde el único que destaca es Aquel que me llamó sin darme cuenta hace ya catorce años y su Santísima Madre del Rosario. Fue un auténtico honor que la hermandad deliberase que yo interviniese, habiendo entre los hermanos gente más capacitada que yo, que Juan Antonio y mi segundo capataz, Antonio Acuña Cueva contasen con mi humilde pluma para hablarle en voz alta al que representa tantos sentimientos y vivencias que llegaron a mi gracias a Él y su gente, porque cuando lo veo, siempre me acuerdo de su gente y siempre que veo a su gente son sus poderosas, serenas y bellas facciones las que se dibujan en la caja de mis pensamientos. Los aplausos taparon una verdad muy grande al final, me quedé cortísimo, pero era lo que se requería, pero lo que le dije, fue impulsado por la verdad más grande que pueda salir de mi corazón, sin golpes de pecho, sin declaraciones de amor que algún día pudieran volverse en mi contra, el Soberano sabe que lo quiero y que espero que hasta el día que me toque presentarme ante Él, no sé con qué cara, el será mi mejor amigo de Linares.

Uno que lo llamaban de todos sitios, de grandes lugares, hasta mi pueblo que me da su máxima exaltación, me quedaba algo con esta hermandad a la que llegué pensado que sería algo breve, tan solo por probar aquello y sigue teniéndome tan enganchado. Por eso ese día fue muy especial, era como si te llaman para que hables de tus padres, tus hijos, de tus seres más queridos y el Soberano está a la altura de eso, porque así me enseñó a llamarlo un maestro que hasta en tres ocasiones me referí a él, porque sé que él fue un puntal importante en mi vida para llegar a ser lo que soy, que no es que piense que soy alguien, pero si la gente me muestra a veces tanta admiración es porque algo podré estar haciendo bien, no hay mayor recompensa que hacer algo desinteresadamente y que haya alguien que le toque tanto el alma. Por ello quise tener un detalle con la hermandad y les hice un regalo, que tal vez podría ser especial y se guardaría con cariño, y que cada vez que estuviese en la casa hermandad, al verlo, recordarse mi paso y mi agradecimiento a esta hermandad que me dio tanto sin cobrarme nada a cambio. El mismo fue una coloración digital de una fotografía símbolo de la hermandad, para que los presentes pudiesen contemplar como los linarenses de los años veinte de la pasada centuria conocieron a nuestro misterio fundacional, la Sentencia, trabajo sorprendente que en próximas fechas espero mostrarles en estas páginas. Y por último recordar que sentí una ovación verdadera, que muchos me felicitaron después, pero hubo dos, de los  que omitiré su nombre que su gesto lo puedo comparar con lo que siento cuando veo a mi madre con los ojos llorosos observándome subido en algún escenario. El gesto de sus miradas, “la boca por donde habla el alma”, la sonrisa de sus labios mientras alzaba la vista hablando y los observaba escuchándome, la satisfacción de sus caras, el gesto aprobando lo que veían y escuchaban fue una de las ovaciones más grandes y siendo tan silenciosas que he recibido jamás, y que me llevaré en silencio para siempre en el corazón… porque como dice uno de ellos: "la peor enemiga es una lealtad mal entendida"... tampoco puedo descifrar el orgullo que siento cuando mi pared sigue creciendo en “premios”, al contemplar el regalo que me entregó Juan Antonio.

El otro cartel también es muy especial, espero que no se me molesten porque les hable de los dos conjuntamente, y de éste hablaré en segundo lugar simplemente porque se presentó después. El día 19 de febrero, un local de ocio de la ciudad, el Burladero Copas que regenta Jorge y una para mí ya veterana hermana, Encarnación Gámez, cumplieron igualmente el sueño de que su negocio aportara a su ciudad igualmente un cartel propio anunciador de la Semana Santa linarense. Como dijo Encarni en la presentación, había que perdonarla pero que para el primer año tenía que elegir a su hermandad y sus titulares, los cuales para ella han sido hasta sus compañeros de habitación en los tiempos pasados de la hermandad. Y aquellos tiempos estuvieron plasmados en la presentación que hizo del mismo, Antonio Acuña Cueva, segundo capataz del paso del protagonista del cartel, que en esta ocasión se plasmó sobre la idea cartelística que a mí más me apasiona, aunque algunos amigos fotógrafos estén en desacuerdo conmigo, pero para estas lides yo me declino siempre por el arte de los pinceles. Un lienzo pintado con diversas técnicas por Reyes Ángel Fernández Fernández que nos dejó a todos asombrados al conseguir el perfil del Señor del Prendimiento con tan acertada técnica artística. El pub al completo, con cofrades de diversas hermandades de la ciudad pudo contemplar la mansedumbre del Señor y el realismo que mostraban los pinceles que durante la noche me parecía obsérvalo como si el “Gitano” estuviese escuchando todas nuestras conversaciones, que después, en casa viéndolo con más luz, pude contemplar la técnica del pintor que fue más allá del retrato común, utilizando magistralmente algunos recursos más propios de arte más “progresista”.





No es que sea yo un especialista en pintura para describirlo, pero Antonio nos dejó a todos boquiabiertos con la manera en la que optó para hablarnos lo que sus ojos observan al contemplar el lienzo. La verdad parecía un auténtico catedrático hablándonos de la pintura y como con todo ello lo llevó al terreno del sentimiento, sin tirar de frases bonitas, ni rimas ni poemas, nos versó tal como es él, o por lo menos yo que he hablado mucho con él, se de su profundidad interior, de su filosofía de vida y quiso transmitirnos la fuerza y el trabajo de los hermanos comprometidos de verdad que ha tenido esta hermandad, o quizás de algunos de ellos, porque la verdad yo apenas conocí a un par de los que citó, algo como quiso destacar, concebía porque el Soberano era el protagonista del cartel, pero que se podía extrapolar a cualquier hermandad de la ciudad, porque el cartel lo que anuncia en definitiva, como el del “Verilla” es la Semana Santa en la ciudad. Advertía y pedía disculpas por si alguien podría “escandalizarse” por lo que iba a decir, pero creo que no era para ello, porque creo que todos lo entendimos, como quiso mezclar ese mano a mano que tiene Dios con todos los que queremos luchar y remar de frente en esta vida, recordando como dije esos recuerdos que se le han quedado grabados en el corazón desde que siendo un niño llegó a esta hermandad, siendo su apellido tan de la Oración y sin saber que también es de la hermandad del Dios de Ortega Bru en Linares, la Columna. Seguro que quiso devolverle un pellizco a ese antiguo hermano, al que la vida lo va apagando, y que el Jueves Santo volvió a ver un rayo de luz cuando su Dios pasaba ante su balcón y se giró ante él y reconoció la poderosa voz de su segundo capataz, diciendo que las manos poderosas del Señor le parecían las mismas que las de aquel que tantos años las uso por su Cristo, su Virgen, por su hermandad, que si se perdieran alguna vez solo bastaría con sacarle un sacado de puntos a las manos de este veterano hermano para reponérselas. Nos decía que veía a aquellos admirables hermanos en la bendita planta del Señor, Él que no se quería marchar a la restauración hasta que no se despidiera de Manolo Barranco. Sin duda cuando llegó mi época, el apretón en la nuez fue mayúsculo cuando Antonio me hizo ver que soy un privilegiado, porque yo en los ensayos poco tengo que preguntarle cómo era Andrés Caparros, como tantos nuevos le preguntan cómo era, su personalidad, su sapiencia, su figura… hubo uno de ellos, que horas después en el pub le dije que si lo hubiese conocido, lo querría un montón y con esto sobran más explicaciones. Otro que dio parte de su corta vida por esta hermandad y por sus titulares y levantó al Señor de un rincón quizás más apartado para convertirlo hoy en uno de los referentes de la Semana Santa de Linares y provincial, peleando por su barco, por su banda sonora y sobre todo para que abajo se disfrutara. Nunca me había dado cuenta, pero Antonio acertó de lleno, si aquel que no lo conoció quiere saber cómo era, basta con mirar el cartel del Burladero, o en la capilla o el Jueves Santo cuando su perfil se enmarque con su Madre en el azulejo y afeitarlo y cortarle el pelo, porque el Capitán está reflejado en las facciones de su Cristo… y creo que no es casualidad. Así es señores, así lo vemos quien lo queremos, y así os anunciará la semana de la gloria, solo espero que tenga un detalle y se lleve las nubes en esta su semana a otra parte y podamos volver a saborear lo que nos anuncian dos carteles que están inundando Linares de Soberano…

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