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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

martes, 20 de enero de 2015

"SWING MARÍA"... SILVIO, EL ROCKERO CAPILLITA...

Fue un día, temprano, a esas horas en la que solo unos pocos comienzan a trabajar, en la soledad de la alfarería, intentando quitarme el calor del verano en las peores horas solares e intentar ser algún día alfarero, cuando en la sintonías de Canal Fiesta de Canal Sur Radio escuché por primera vez a Silvio Fernández Melgarejo, en una canción de una de sus bandas “Silvio y Sacramento”. Una melodía tan conocida como el “Stand By me” comenzaba a sonar en la rutina del girar de la rueda, que eso del torno en Bailén suena muy raro, y comenzaba a llamarme la atención de la letra… si, este tipo de música con una letra dedicada a algunas dolorosas de Sevilla - lo de “Macarena de Triana eres Tú” me sacaba de toda duda- que me llenaba a la misma vez entre el asombro y la satisfacción. Rápidamente pensé que el “Rezaré” que escuchaba saldría de alguno de estos locos que piensan que lo cofrade se puede fusionar con cualquier cosa, eran seguramente los tiempos donde en algunas discotecas tenía que aguantar a unos cuantos gili…s reírse de la Semana Santa cuando el dj se hacia la gracia y ponía la marcha “Al Gitano de la Cava” remezclada con música dance.

Y es que los cofrades o capillitas también vamos a la discoteca, también nos gusta todo aquello que está fuera de las iglesias, y este Silvio era sin duda la bandera de aquello. No puedo hablarles mucho de él, entonces y ahora, no soy uno de sus seguidores eternos –el ya murió hace más de una década- aunque por esa faceta que tenia de llevar la Semana Santa como un capillita en la venas creo que siempre recibirá cierta admiración por mi parte aunque luego fuera un fenómeno de masas como cuentan sus biografías por internet. Un tipo peculiar que hacia rock, a eso se dedicó al parecer cuando trabaja porque su vida fue una continua fiesta y hacer lo que quería como podía, solo hay que verlo siempre con un cigarro en la boca y casi con una copa en la mano, lo que al final lo llevo a la muerte. Yo obviamente no soy como él, pocos podrían ser como fue Silvio, pero si me identifico con esa manera de vivir la vida teniendo a la Semana Santa como algo que podía ser como otra cosa tan normal, os lo dice alguien que tiene que aguantar escuchar que no me pega gustarme el rock y en definitiva todo tipo de música que parece que no calza con la “gente de iglesia”. Supongo que los que se sientan como yo, que por ser capillitas tengamos que recibir de vez en cuando o siempre una molesta sorna como si fuéramos eso que les huele a muchos –incluso a los de derechas- tanto al “rancio” proveniente de las iglesias.
La verdad que cuando leo a Paco Robles o Félix Machuca en la revista “Pasión en Sevilla”, otros que con su pluma muestran la grandeza de ser ciudadano del mundo aun siendo capillita, me sorprende que influencia tuvo que obrar, sobre todo en la sociedad de su ciudad, Sevilla obviamente –aunque como le dijo en cierta ocasión al “loco de la colina”, él era “nacionalista”, de la tierra que lleva por bandera su Cachorro… Triana-, lugar como no podía ser de otra manera donde se obra este milagro, ser cofrade o capillita y ser más normal que el que no lo es. Quizás allí no sorprendió el “Rezaré”, o quizás si como apunta el cardenal Amigo Vallejo, que igual que todos los cofrades nos sorprendemos de cómo una música tan diferente puede transmitir tanto sentimiento en una letra dedicada a las dolorosas de Sevilla. El Pive Amador fue quien sacó de las marchas de Semana Santa un auténtico “swing”, de la marcha “Virgen de las Aguas” de Santiago Ramos y Silvio el que le puso su genialidad a la letra dedicada a su gran devoción… la Madre de Dios, sin nombrar a ninguna dolorosa nació el “Swing María” que tanto cita Machuca en sus buenísimos artículos y que nunca me paraba a buscar… hasta ahora.
Y es que la Semana Santa y el rock han sido tradicionalmente (y siguen siendo) mundos separados que se ignoran y desprecian mutuamente. Es cierto que más de un notable rocanrolero ha guardado religiosamente (nunca mejor dicho) su papeleta de sitio y acudía puntualmente el día señalado a ponerse a las órdenes del Diputado de Tramo, pero ese día su alma rockera se quedaba en casa, junto a la guitarra y los discos. Al día siguiente, volvía a enfundarse la chupa rockera hasta dentro de 364 días. Lo cual es una pena, porque, excepciones aparte, la música de las bandas procesionales ha sido para muchos de nosotros la principal forma de escuchar música en directo en nuestra infancia (sevillanas aparte), y algún poso ha debido de dejar.
La excepción más notable es el disco de Silvio y Sacramento “Fantasía Occidental” (1988). A decir verdad, el disco nació de un pequeño encargo del Ayuntamiento de Sevilla, con el que Pive Amador, manager, baterista y amigo personal de Silvio, mantenía buenas relaciones, aportando regularmente artistas a la anual “Cita en Sevilla”. De alguna forma, el Área de Cultura financió en el año 1987 la grabación de un single de Silvio y Sacramento con dos canciones que se habían fraguado lentamente en los últimos años y que acababan de tomar forma en el local de ensayo de Camas. La interrelación Semana Santa / Rock no parecía muy ajena a 3/5 de la banda, dado el pasado procesional de Silvio, Pive y Pájaro (quien confesaba al ABC que su mayor ilusión era tocar la guitarra delante del Cristo de la Calzada). Silvio, por su parte, reconoció en “Duduá” que su primera experiencia musical fueron “los tambores de la Semana Santa”. Y en cuanto a Pive, supongo que el ser hijo del Hermano Mayor de Los Panaderos debió de marcarle también.
Lo que hubiera sido carne de pregón, se elevaba a obra maestra por un grupo en estado de gracia (ese ritmo swing directamente birlado de Benny Goodman, esa introducción con las dos guitarras ligeramente desafinadas para semejarse a las cornetas de Semana Santa) y un cantante que dejó la que probablemente fue su mejor interpretación vocal, capaz de pasar desde Frank Sinatra (los susurros de la primera estrofa) a Ray Charles (ese descorche en el estribillo). Y en una o dos tomas, como era habitual. La otra cara quedaba reservada para una reinterpretación de Leiber & Stoller via Celentano. Básicamente, la operación consistió en tomar prestado el célebre “Pregheró” del chico de la Via Gluck (que él mismo grabó en castellano como “Rezaré”) y poner una letra, compuesta al alimón entre Silvio y Pive donde intentaron meter el mayor número de Vírgenes en las estrofas.
Desde la primera audición me hecho fiel admirador de tan buena canción, sin duda que sobrada de pellizco que como pasó con “Rezaré” sigue siendo versionada por nuevas bandas de rock y haciéndolas sonar en lugares donde tal vez hablar de Dios y de pasos, por lo menos por aquí es lo que menos has de hacer. Tanto ritmo también te puede llevar a sentir la magia de lo que ya se masca en el calendario y el ambiente e incluso a poder rezarle a la Virgen al ritmo del swing cosas tan bellas porque como decía Silvio… María “Tú eres la reina y en cualquier galaxia, pues solo con tu gracia la vida se pueda soportar” y como su Reina, la que le alumbra el existir era Patrocinio, pues la Señorita de Triana abre esta entrada. Fíjense como coge el micrófono, mezclaba al armao macareno que lleva el senatus con un rockero.

Fuentes: http://www.blogin-in-the-wind.es/articulos_replicante/45-la-sevilla-mariana-es-la-que-parte-la-pana/

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