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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

miércoles, 30 de julio de 2014

EL CARMEN Y EL COSTAL POR LINARES...

El pasado día 19 de julio de 2014 fue histórico para la religiosidad popular en la provincia de Jaén, y significativamente en la ciudad de Linares, porque el aroma carmelita, la dulzura de la Virgen del Carmen, Estrella de los mares del mes de julio, volvió a pasearse por las calles de Andalucía, por las de la vieja ciudad minera, Ella siempre Reina del Monte Carmelo. Fue histórico porque se agrega una procesión letífica más al programa procesional de la ciudad y por consiguiente al de los giennenses, de esta agrupación parroquial que en apenas dos años -que fácil es todo cuando es la misma iglesia la que alienta-, ha emprendido el camino de devolver a Linares una extinta cofradía gloriosa, que al parecer se fundó a finales del XIX y que los avatares del tiempo hundió en el olvido. Una cofradía que seguramente siempre fue de culto interno, que honraba culto a una imagen de la Virgen del Carmen en la parroquia de Santa María, que llegada la Guerra Civil, como pasó con casi todo el patrimonio material de la iglesia y las cofradías, fue destruido en las hordas de la sinrazón, en la que tristemente, en el interior de muchos de los descendientes, ya sea de sangre o morales de aquellos aún sigue presente ese afán de exterminio. Tras la guerra renace aquella cofradía y a Santa María la Mayor vuelve una nueva imagen de la Virgen, procedente de la escuela valenciana, de las denominadas de candelero para vestir, del que se desconoce el autor de la misma que hasta el pasado día 19 de julio ha estado presente en su capilla de Santa María recibiendo los rezos anónimos de los muchos devotos con los que cuenta, desconocida para muchos de los que necesitan del procesionismo para “entrar” en la iglesia. Una imagen mantenida y cuidada por la misma familia que la donó a la parroquia para resucitar aquella vieja cofradía, y por ende recibir a aquellas almas que aun vivas necesitan la intercesión de la rescatadora de almas.

martes, 29 de julio de 2014

CHATEAREMOS CON EL CORAZÓN...

Es curioso, en esta vida, en la que nadie somos capaces de valorar todo positivamente, a mí, se me ha tachado, en tono despreciativo como un cofrade, porque capillita aún les queda lejos, que todo lo que ha aprendido ha sido desde la explosión mundial en nuestras vidas de internet. No es así, más de una pelea he tenido con mi madre, antes de que un ordenador entrara por mi puerta sobre el espacio que ocupaban mis papeles, mis videos o esos cd´s que cada día desparrama por los suelos mi sobrino. Pero lo cierto es que desde que irrumpió en nuestras vidas internet nos la ha cambiado, unos creen que nos destruirá y otros que simplemente nos cambiará como todos los cambios de la historia nos han afectado. Desde que por primera vez comencé a teclear en esto del internet, evidentemente lo que primó ante todo fue nuestra gloria… las cofradías. Parece que fue ayer y hoy muchos comenzamos a peinar –o ni eso- canas en este mundo que aún se mira con recelo del ciber espacio cofradiero.
Esta reflexión viene porque el día 26, acababa de pegarme una buena ligá en el chiringuito, disfrutando de los placeres de la vida y decidí que lo que mejor podía bajarla es esa copa que parece es la bebida oficial de los costaleros. Un gin-tonic se me atragantaba y me devolvía a la triste realidad de esa misma vida que me estaba haciendo disfrutar, el valle de lágrimas no perdona, mientras me daba por mirar el Facebook, porque años después esto es lo que manda en la actualidad de esta herramienta que ha conquistado todas nuestras vidas, y como no, el “cara libro” rezuma para bien, y como siempre ha pasado para mal, espíritu cofradiero y capillita, encima a través de un móvil que ya supera a muchos PC de consola, entonces los móviles solo valían para llamar. Miraba la red social, y un capillita, porque lo es, pero es más cofrade, mucho mejor que yo, mucho mejor que los que les encanta pregonarlo, hacía con su noticia que paradójicamente en julio se me volviese a entristecer el alma.

lunes, 28 de julio de 2014

AIRE FRESCO EN LA SOLEDAD...

Un mes de julio que se nos comienza a marchar, el tiempo perfecto para sumergirse, y nunca mejor dicho, en el mar o la piscina, en el relax de las vacaciones, del descanso e inundar las privilegiadas playas de nuestra tierra. Pero un tiempo donde también hay religiosidad popular, evidentemente ganando la partida el mundo letífico, tiempo indispensable de mi patrona, la Virgen de Zocueca o la Virgen del Carmen, las que han tomado y espero que tomen algo más protagonismo en estas páginas. Días de gloria, aunque la calor apriete, aunque la Virgen nunca pase calor con tanto manto y ropa que le ponemos. Un julio más la Virgen de Zocueca paseó un peldaño más en sus innovaciones sobre su presentación de las ropas y tocado, y julio también fue protagonista en temas referentes a la vestimenta de la Virgen, aunque en este caso dolorosa, porque lo cierto es que la noticia a mí me llenó de gozo, por un sueño dibujado desde hace muchos años en mi mente y que por fin se está haciendo realidad, y que poco a poco está alcanzando y superando todas las expectativas, y lo que aún puede dar más de sí.

martes, 22 de julio de 2014

PASIONES CARMELITAS JAZMINERAS EN ANDÚJAR...

Lleva ya éste que les habla tres años contemplando por julio esa “Casa de Postas” en el camino de Andújar donde en un día como hoy se finiquitó la Batalla de Bailén y el motivo no es precisamente por rememorar románticamente estos escenarios que conformaron la historia de nuestras vidas, la historia de mi vida, y eso es porque mi vida lleva ya haciéndome más capillita desde hace tres años a través del costal en los tórridos días de julio buscando la vieja (o no, cosa de los arqueólogos…) Iliturgi. Ya lo dije el mismo día dieciséis, que el jornada estaba siendo veraniega total, cuando parecía que don verano no quería llegar para luego después  volver a darnos una de sus caras más extrañas, las que los tiempos no están mostrando este año de noches rotundamente frescas. Le pedía a Dios cierto día, días de Semana Santa como si fuera el mismo verano y eso casi nos regaló, y ahora parece que el verano se quiere resumir en tres días, como si ya lo hubiese gastado que parece que estuviésemos en la costa cantábrica…
Porque el 16 de julio, solo nada más que con tocar el costal la sensación de presión y ahogo en la galera emanaba por si sola. Tocaba un año más, porque la Virgen lo quiso, volver a pasearla a través de su humilde cofradía andujareña, rodeado de una esencia que me gusta, me satisface, de la mezcla perfecta que consigue conjugar su capataz, Rafael Mondéjar. La cuadrilla perfecta, perfecta para Ella ¡ojo!, para lo que la Virgen jazminera del Carmen precisa para salir a las calles de Andújar, donde hace de su barrio de la Lagunilla el epicentro de las pasiones cofradieras de la ciudad cada mes de julio. Qué tendrá esta pasión, hecha paso de gloria para la gracia de María, que ha convertido mis veranos en otra cosa, los que me parecen más frescos, más cortos, que me adelanta y me llena de la pasión por las cofradías, mi pasión cofradiera que me hace cada día más creyente y enamorado de todo lo divino, desde su dulce carita de niña, hasta el Soberano y Gran Poder del pequeñuelo que lleva en brazos, el que pesaba más que el mundo, pero es que Ella fue tan especial, que fue engendrada para soportar el peso de la redención, más pesado aun, que todo el universo.
Félix y este servidor, acompañados de enfurecidos devoradores de pasiones capillitas, David, Pedro y Antonio se plantaron en una Andújar, que como toda España se derretía en la festividad de María del Carmen. No había mar, no había marineros si nos limitamos a la definición exacta y realista de la palabra, hubiese gustado llevarla a ese mar que nos refrescara mientras sobre una barca bendijera a su pueblo, que no era costero, solo un mar de olivos lo rodea, donde en una islita alzada en un cerro vive la que quebranta las penas y ensalza las alegrías de todo Andújar. Tierra que nos abre los brazos, tres años después, uno se va sintiendo uno más, porque no busca más, entre esos marineros que sin remo ni barca llevarían a la Virgen del Carmen entre el oleaje de calles encantadoras. Estrella de los mares que solo necesitó costaleros, muchos, mi palo iba triplicado y un sencillo paso, que cuando se aprende a mamar este mundo desde abajo, sabiendo las carencias y la dificultades, se llega a saborear como el mayor de los pasos, como explicarles, que Pedro Guerrero me viniese diciendo “esto ya lo quisiera yo en…”

domingo, 20 de julio de 2014

ZOCUECA EN LA POSGUERRA...

Que mejor que un 20 de julio para volver a contarles, para volver a expandir al mundo capillita a la Reina y Señora, capitana generala en el corazón de los bailenenses, Ntra. Sra. de Zocueca. Hoy es el día esperado para verla triunfante y magna, como siempre han calificado a la procesión que se celebra en el día de hoy en acción de gracias por su intercesión en la Batalla de Bailén, en la Guerra de la Independencia, en aquel caluroso día del 19 de julio de 1808. Pero hubo también una batalla, muchos años después en la que la pobre no pudo hacer más que entregarse a la barbarie sacrílega que la convirtió en simple madera que prendiese la candela para que unos se comiesen una paella como máxima exaltación de sus mofas y desprecio por todo lo que oliese a iglesia. Fue también por estas fechas, cuando en la Guerra Civil española, la sinrazón se llevó un emblema tan profundo y “bailenés” como es su antiquísima patrona, Ella que hunde sus raíces mucho más allá que como suelo definir… en la noche de los tiempos. Una gran devoción que ya esperaba allá por el Rumblar, quizás a la vera de ese camino que la lingüística ha podido acabar llamado Zocueca, para el culto de tantas y tantas generaciones, incluso antes de que un pastor de Colomera escuchase campanitas una noche de agosto en un cerro de la grandiosa Sierra Morena que nuestra Zocueca lleva siglos abriendo en sus faldas en su aldeíta, donde hace 206 años a unos gabachos se les atragantó para la posteridad el nombre de Bailén.
Aquella barbarie deparó la estampa y la historia que les muestro en esta entrada, la cual, como siempre vengo anunciando viene a completar un poquito más este diario, más que “libro virtual”, donde el ritmo de la vida va dejando lo poco o mucho que puedo ofrecerles. Y vengo a aportarles nuevos datos y nuevas estampas gracias a la magnífica aportación de un grupo de Facebook que nació con la intención, sobre todo para la expansión y el conocimiento de todos los entresijos que pueden conformar la cultura bailenense, y por ella, gracias a que en su seno hay grandes amantes del mundo religioso y cofradiero de la ciudad, el conocimiento sobre la religiosidad popular se está beneficiando a grandes niveles, y por ende mi persona y esta casa. Por ello, para quien no pueda disfrutar de las aportaciones de este grupo, del Instituto de Estudios Bailenenses en la red social más famosa del mundo, comparto aquí y además añado lo que pueda de mi cosecha.
Hace ya unos años, les hablaba en ciertas fechas como hoy del recuerdo que me suponía contemplar en sus más magnas salidas a mi patrona bajo palio, lo llamaba “el palio de julio o del verano”, el cual dio paso a una andas sin el mismo, siguiendo las directrices de la tipología de paso de gloria sevillano, aunque evidentemente nadie en su momento concretase que lo querían de este modelo, simplemente el catálogo de Angulo de Lucena, lo ofrecía y por él se decantaron los que hicieron posible su realización. La Virgen perdía su insignia de respeto durante muchos años hasta que en 2008, doscientos años después de la célebre batalla que nos hacen universales, aunque creo que solo en los libros de texto, un templete volvió a cubrir la más excelsa devoción mariana de la ciudad.

jueves, 17 de julio de 2014

ESTOS "SUSPIROS" NO SON COFRADIEROS...

Hace cincuenta años este que les habla, por eso tengan en cuenta que todo lo que voy a decir es mi única opinión, por lo cual no tiene que tomarse como lo que tiene que ir a misa, por mucho que estudie como pudo ser la Semana Santa, más bien la religiosidad popular y la sociología de la época en España, pero sobre todo en Sevilla, me es imposible saber hasta que cotas de importancia y significancia llegaban algunas de las innovaciones que a las mentes cofradieras de la época se les ocurrían para seguir como siempre ha pasado haciendo evolucionar una celebración que se pierde en la noche de los tiempos. También tengo en cuenta que hoy en día pueden haber cosas que lo vemos de lo más normal, porque contra vientos y mareas han perdurado desde que sus creadores lo llevasen a la práctica, cuando hoy quizás, tal como está la sociología de la cofradías, muchas cosas se tomasen como algo grave contra la esencia de la “fiesta”.
Hace cincuenta años se coronó canónicamente a la Esperanza Macarena, y en un principio se pensó que debería ser en la plaza de España de la capital hispalense, pero que como muchos sabrán, tras estar aquel día sin cesar de llover tuvo que realizarse bajo las naves catedralicias. Dicen que si se hubiese desarrollado en la plaza de España, algo que se hubiese dado, es que hubiese sonado para la Esperanza Macarena una música muy particular, en concreto el pasodoble archiconocido “Suspiros de España” compuesto por el maestro marteño Antonio Álvarez Alonso en la ciudad española de Cartagena, en 1902 -en 1938 se le añadiría letra por Juan Antonio Álvarez Cantos (1897-1964), sobrino del compositor, para ser cantada en una película por Estrellita Castro-. No pudo ser, pero como aun más todos sabrán cincuenta años después no llovió y la Macarena para conmemorar esos cincuenta años coronada canónicamente llenó, y mira que es grande la plaza de España, y en esta ocasión, para éxtasis de muchos se fue de la inmortal obra de Aníbal González al compás del referido pasodoble.

miércoles, 16 de julio de 2014

PORQUE MI ESCAPULARIO... ES TU PASO.

Hoy es uno de esos días en los que te das cuentas de detalles y circunstancias que han estado unidas a tu pasado, cuando bajo este sofocante calor, que ya estaba tardando en llegar -se podía haber esperado un día más-, ya parece sentirse en los oídos del alma, ese oleaje que solo la Virgen puede producir hasta en tierras de secano. Uno de los primeros regalos que tuve en mi vida, fue una medallita de una virgencita a la que nunca le había tenido una especial devoción, en si aunque tenga mis estandartes marianos, yo al final siempre digo y sobre todo siento que mi mayor devoción es la Madre de Dios – la Macarena también…-, sin más, cualquiera de sus imágenes se merece siempre mis respetos y mi humillación, y a Ella siempre llego por su Hijo, el Hijo de Dios. Pero hoy toca volver a la gloria, porque este tiempo es para Ella, para las glorias de María.

martes, 15 de julio de 2014

EL NUEVO COMPÁS DE LA "GIOCONDA" DE JAÉN...

Como ya sabrán, tristemente el Lunes Santo apenas tuve tiempo y el que tuve luego me pasó factura por no aprovecharlo para descanso, para poder echar una jornada cofradiera más placentera donde el destino me llevase. Decidí irme donde más lejos estaban mis opciones porque la apuesta cofradiera de la hermandad de la Amargura era la que me colmaba mis expectativas, creo que cada cual va a donde le gusta y por las razones que vea convenientes. Si hubiese surgido lo programado, pues seguramente habría estado entre las dos hermandades de Jaén, y luego Linares e incluso la procesión de mi pueblo. Así lo hice en el Lunes Santo de 2008, desde 2009 hasta el pasado año he estado en el Lunes Santo sevillano. Por ello, por mi crónica, un lector de esta casa, un capillita hermano y devoto de la hermandad de los Estudiantes de Jaén me transmitía en privado sus ganas de que no hubiese podido conocer a su hermandad, porque conociendo mis impresiones sabría que hubiese disfrutado aunque como he dicho ya la vi en la calle en 2008. Aquella experiencia más la sapiencia que voy adquiriendo en la distancia, a través de videos y demás, sobre todo por internet, fue clave para que en mi corto espacio cofradiero del Lunes solo apostase por la salida de hermandad de Pasión y Amargura del barrio del Salvador jaenero en lugar de la corporación de la iglesia de la Merced, aunque la misma tenga muchos ingredientes dignos de paladear en la tarde noche del lunes sagrado.
Una hermandad que procesiona sobre un paso de caoba a su impresionante titular crucificado, supongo que muy inspirado en el paso del Calvario de Sevilla procesiona a una joya del arte jiennense, el Cristo de la Misericordias, una obra que algunos han catalogado al quehacer de Bautista Vázquez “el viejo” en Sevilla y otros, creo con más sentido común a los imagineros residentes en aquellos periodos irrepetibles en Jaén. Pero en esta ocasión me voy a detener en su paso de palio, el cual gracias a este visitante por mostrarme videos e incentivarme a verlos de este pasado Lunes Santo ha hecho cambiar por completo la impresión que me llevé de ellos en aquel Lunes Santo de 2008. Bajo un palio de cajón procesiona Ntra. Sra. de las Lágrimas, la que acertadamente el poeta llamó la “Gioconda de Jaén”, porque ciertamente transmite su impronta esa sensación romántica de los versos y la prosa, por los grafismos inconfundibles de su autor, el bursabolitano Juan Martínez Cerrillo. Imagen que nació (1938) al igual que el crucificado (anónimo XVI) anterior a la fundación de la hermandad estudiantil (1946), y eso es motivado a que Ella también fue una de las imágenes integrantes en el ramillete que creó Cerrillo para engrandecer la Semana Santa de posguerra en Córdoba. Ella nació como Mayor Dolor, para ser la Madre del Nazareno del Calvario allá por San Lorenzo, pero al final acabó siendo la Dulce Señora que derramaría sus lágrimas mientras tunos universitarios le cantasen canciones de amor.

lunes, 14 de julio de 2014

SEÑOR DEL CARMEN... GITANO DE MADRID.

Otra vivencia y experiencia con tintes capillitas que viví en mi fugaz paso por la capital de España, que fue por otros motivos muy diferentes a la mayor de mis pasiones, fue junto a mi buen amigo, gracias a este mundo, Óscar Ortega, con el que compartí por primera vez un día de inolvidables momentos, esta vez rindiéndole visita en su territorios, donde como le suelo decir cuando baja, se está convirtiendo en un madrileño castizo. Pero cuando baja por aquí pronto vuelve a sentir nuestra particular esencia, seguramente que sabrá distinguir las diferencias que por aquí abajo intentamos mantener con nuestra cultura, a comparación de la desbordante globalización de Madrid. Una ciudad que absorbe todo lo bueno y también lo malo de todas las culturas para hacerlas convivir entre sus miles de habitantes con una estabilidad pasmosa, será fruto del ansiado respeto y asimilación de los tiempos al que nos invita la democracia, aunque muchas de esas culturas se vean siempre desde una óptica turística, con los ojos del que busca un espectáculo.
Así lo sentí y lo percibí, aunque si alguno está en desacuerdo conmigo, no se lo tome a mal, esto no quiere decir que esto sea algo negativo para Madrid. Así lo sentí cuando entre nuestras cosas, entre los que no acaban de entendernos nos acercamos quizás al lugar, allá por la Puerta del Sol, del que muchos menos de los que iban y venían por la zona buscarían. Me llevaba a una iglesia…
La iglesia del Carmen se erigía como digo entre tanto ir y venir de culturas y formas de ver la vida, y entrábamos hasta ella porque nuestra más pura cultura andaluza, la de ser cofrade o capillita más allá de una semana al año, tenía ahí mismo su porción dentro del amplio abanico de posibilidades que ofrece la capital del reino. Muchas veces en el día comparamos las grandes urbes, quizás por el matiz de mi filiación cofradiera, sin duda era Sevilla con Madrid. En muchas ocasiones le decía que allí no se respiraba la esencia popular de la capital andaluza, para todo que conste, con la de España, pero allí en el Carmen un pellizco de nuestras pasiones vive de dos formas muy patentes. Allí la Virgen de Regla de Sevilla, sin que muchos llegaran a explicarse los porqués de sus sensaciones, en aquellos días de las JMJ, les insufló ese espíritu, ese duende, ese pellizco, ese nudo en la garganta que suelen levantar más a menudo por el sur las cofradías, era parecido, algunos dijeron que en Madrid había cofradías así, pero sin saber por qué, todos coincidían que Sevilla desprendía algo difícil de calificar, aun con tantas cofradías de los más variopintos lugares asistentes al vía crucis que presidiría el Papa, ella fue el punto y aparte...

sábado, 12 de julio de 2014

EL CRISTO DEL GRECO SEVILLANO...

Hace unos días, en una visita magnífica que realicé después de muchos años al madrileño Museo del Prado, gratificante e enriquecedora visita, ahora con más edad, con más pasión y con algo más de conocimiento por el mundo del arte, aunque no mucho, junto a mi buen amigo Pedro Soriano de Castro –el cual fue un guía de lujo ante la gran cantidad de obras de arte de la pintura que atesora el museo-, pude cumplir un ya lejano deseo de contemplar in situ la gran colección de obras del Prado. Quizás el destino lo quiso así, fuimos a visitar la amplia galería en el año que se cumple cuatrocientos años de la muerte del pintor griego Doménikos Theotokópoulos, que conocerán rápidamente cuando indique cómo fue conocido universalmente cuando se afincó en España… El Greco. En el Prado, aparte de la exposición permanente se alzaba una exposición en honor del Greco por la efeméride referida donde se mostraban las obras que tiene en propiedad el museo saludas de la mano del griego, más algunas importantes cesiones – como la Oración en el Huerto que se encuentra en la vecina Andújar- para conjugar con otra serie de obras de todos los tiempos, evidentemente posteriores a la vida del Greco, donde su arte había sido un importante hilo conductor de inspiración en artistas posteriores al mismo.
En la exposición, además de maravillarme de la gran parte de sus más consideradas obras, tuvo que surgir el pellizco capillita, de otra forma no estaría aquí hablándoles de algo que en cierto modo no tenga que ver con las pasiones de los simplemente capillitas. Entre lienzo y lienzo, en la sala donde se erigían muchas de sus más inmortales obras se encontraba un lienzo donde figuraba la estampa de Jesús de Nazaret cargando con la cruz a cuestas, en concreto el lienzo titulado “Cristo abrazado a la cruz”, una obra realizada entre 1597 y 1600 durante su último período toledano y que se exhibe permanentemente en las salas del que los eruditos consideran como el tercer mejor museo del mundo. En la pintura, el Greco refleja a un Jesús con la mirada al cielo, con corona de espinas, más que cogiendo la cruz, parece en el momento en que la recoge por parte de sus verdugos y la abraza haciendo que pierda en cierto modo todas las connotaciones negativas al significarse como el trono sobre el que Nuestro Señor redimió a la humanidad. Cruz de sección plana, como apuntan los expertos, una herencia de la pintura renacentista y manierista. En tal genial obra, el Greco consigue aislar al Redentor de cuanto acontece a su alrededor, estableciendo al fondo una atmósfera neutra en la que se recorta la figura del Señor. Además en ella se muestra más que una escena en una búsqueda de realismo con los tormentos camino del calvario, nos muestra a un Cristo muy divino, con mucha planta de rey, de poder asumiendo su martirio para el perdón de los pecados. Para ello el Greco lo vistió con los colores y vestimentas que fueron más usuales en el arte pictórico a la hora de representar al Redentor cuando el mismo se encontrase vestido.

viernes, 11 de julio de 2014

DOMINGO DE RESURRECCIÓN... CRISTO VENCIÓ EN LINARES.

Esta Semana Santa de 2014 había sido sin duda la Semana Santa de la vuelta a la gloria, por fin, que ya se veía lejana, habíamos podido en toda Andalucía sacar a Dios y María por sus calles sin el miedo de mirar al cielo. Una semana donde el cielo se vistió del color de la Inmaculada y en la noche se revestía de estrellas y luto como reviviendo aquellos tiempos románticos donde la Semana Santa definitivamente dijo, que quería formar parte importante en la idiosincrasia de Andalucía, en la semana más grande del año para tantos y tantos hijos de Dios como cuenta el sur de España. Pero llegó el Domingo de Resurrección, donde soñé que me despertaría en la vieja Híspalis, seguramente después de a ver contemplado recogerse a la Soledad en San Lorenzo, levantarme temprano y apostarme a la puertas del cielo en Sevilla donde unas palomas blancas, “Angelitas” de carne y hueso, las llenas de la misericordia más eterna que suele poseer la más normalmente efímera del hombre… le cantarían a un Dios resucitado la emocionante canción de Kiko Arguello… Resucitó por fin un año más Jesús, y los cofrades lo recibíamos como siempre, agotados, exhaustos, necesitando un tiempo muerto como en el Basket tras tanta y tanta pasión. Pero la semana de la gloria, donde brilló un sol, que parecía como aquellos románticos que bordaban los talleres de los bordados gruesos, se tornaba gris, con el sinsabor tras una irrepetible Semana Santa soleada y casi veraniega de volver a mirar los partes meteorológicos donde decían que la Semana Santa no iba a salir limpia. Aunque para algunos así fue, no se mojó ni se quedó en casa ninguna de las que ellos querían ver, porque prefieren perderse el ultimo caramelo de la Semana Santa, que en realidad es el caramelazo, porque en verdad es el sentido a tantos nazarenos, tantas cruces llenas de muerte, y tantas lagrimas vertidas por mejillas de dulcísimas Señoras, belleza terrenal para mostrar la belleza espiritual del Hijo de Dios y su Santísima Madre.
Iba a llover si o si, motivo para que no me fuera a Sevilla ni a media tarde del sábado tras haber descansado de la vorágine del jueves, viernes y sábado por la mañana ¿Encima me iba a volver lloviendo sin ver al Resucitado? La gran imagen de Buiza le echo valentía, abogó por el arrebato de ganarle la partida a un cielo que tras tantos días envidiables se cubrió del mayor enemigo de los cofrades y capillitas, pero al poco de salir la Resurrección en Sevilla se quedó para el interior de los templos y lo más profundo del alma. La mente me podía, incluso el viernes en Córdoba a unos compañeros del Santo Sepulcro, costaleros, capataz, etc… del Resucitado de la Carolina, donde también van un nutrido grupo de compañeros cordobeses, entre ellos el capataz Federico… les comenté que este año quizás me acercaría hasta la localidad cercana a Despeñaperros para contemplar la gran cofradía que están conformando entorno al misterio de la Resurrección, como ya dije una vez, en un pueblo más pequeño que el mío... Pero es complicado en ese día viajar hasta La Carolina por la nacional IV. Mi amigo Félix, me comentó que los años que lo sacó tenía que irse por carreteras secundarias, incluso yendo por Linares, Vilches, la Fernandina, etc… es decir una odisea, por la cola que se forma de todos los que vuelve para el norte desde Andalucía tras el puente. Allí se encomendaron a los arrebatos, aunque parece ser que también les llovió, como pasó en Córdoba, o Granada, la resurrección de Jesús estuvo un año más marcada por la lluvia...

jueves, 10 de julio de 2014

MARTES SANTO... EN LA MAGIA GRANADINA. (y IV)

Un video de la subida a la Carrera del Darro de la ya pasada y famosa magna mariana de Granada del pasado año, del paso palio de la Virgen de los Reyes fue el detonante para que me enamorara del momento que estaba a punto de vivir en persona. Aquel día de mayo desistí, riesgos de lluvia pero también la cabeza que no estuvo por la labor de querer que fuera a vivir jornadas de las que me hinchan el pecho de gloria, pasión, felicidad, de disfrutar de mi afición más bendita, porque no le quepa la duda a nadie de que aquel que le gusta la Semana Santa algo más allá de su personal devoción a una imagen es porque la afición puede darse en la religiosidad popular, que una cosa no quita la otra –sino este blog no existiría-, sino que ambas se necesitan para que en pleno siglo XXI todo esto que a muchos les huele a rancio, pero del que huele mal, siga muy vivo, qué digo, para que viva en Andalucía su época más gloriosa. Sean capillitas sin complejos, los que nos llaman así despectivamente, aunque les guste la Semana santa, es por la inseguridad que les da su mente, quieren dar a entender al mundo lo que no son. Y es que aunque no nos demos cuenta, nuestra mente pude ser nuestra peor enemiga, a veces hay que combatirla también, porque nos vence y nos hace no sentir lo bueno de la vida.
Por eso aquella noche de Martes Santo me dispuse a medio arreglar aquel fallo de mayo de 2013 para abrirme al estruendo de la gracia, si ya el video te llamaba a la Effetá, ¿cómo sería en vivo? San Gil y Santa Ana esperaba como testigo mudo la llegada del Gran Poder y la Esperanza mientras apagada contemplaba pasar nuevamente el palio de cajón albaicinero, encendido de gloria de vuelta a esos rincones del Albaicín que en la noche levantan el embrujo más indescriptible que creo que se puede contemplar en este mundo. Nuestra inmortal España, con sus encantos se abrían para dibujar lo impensable, eso que sorprende a propios y extraños, españoles y guiris rellenaban los pocos huecos que la calle más bella del mundo permitía para poder ver pasar a la gracia, la magia, el pellizco. Plaza Nueva, algo más tupida despedía a la cofradía con el sonar de las campanas de la Chancillería, ¡Cómo se puede dejar la cofradía ahí cuando entra en la Carrera del Darro!

miércoles, 9 de julio de 2014

MARTES SANTO... EN LA MAGIA GRANADINA. (III)

El perfume rancio de María Santísima de los Reyes se perdía por la granadinísima calle San Matías, “Valle de Sevilla” enmarcaba la cruz de guía que nos traía a otra hermandad diferente pero con algo en común, traía joyas granadinas engrandecidas con patrones sevillanos. Venía un misterio, con una de las cuadrillas más destacadas de la ciudad, lo suficiente para que quizás hubiese sido lo que más hubiese tirado de mí en esta jornada. Pero la Cañilla, aquella que tanto me aconsejaba mi amigo “Pepón” se me quedaría solo para esta ocasión, curioso, hoy escribiendo me sorprendo, un palio rancio me atrapó el alma en Granada. La agrupación de la hermandad, tiene algo que no me gusta nada; rearmoniza y cambia las marchas hasta la extenuación, y eso no es. Por eso escuchando los últimos compases del video que grabé, dudo de la marcha con la que llegaba. Pero creo recordar que el barco de la humillaciones a Cristo venia curiosamente con la marcha que sonaba en aquel resumen del Canal Sur de hace muchos años donde conocí por primera vez a esta joya de imagen que tiene por titular cristífero la hermandad de la Cañilla. “Creo en Jesús” dibujaba el dosel musical de esta maravilla de obra que tuvo que salir de la mano del genio de la gubia granadina, José de Mora. Portento de Cristo humilde, de la iconografía de Cristo sentado y pensativo, ¿en qué iría pensado este Jesús que nos llegaba de Santo Domingo? Serenidad y majestuosidad en los grafismos del Señor, bandera de la vieja Granada que en aquella vieja retrasmisión se asentaba, con su pequeña caña, esa cañilla que le pondría el sayón bizco de Espinosa Cuadros, para realzar entre la mofa su reinado, mientras en un pequeño y escueto paso, un romano contemplaba la escena.

martes, 8 de julio de 2014

MARTES SANTO... EN LA MAGIA GRANADINA. (II)

Si es que esto de los estereotipos, de a veces querer delimitar o renombrar casi todo como en Sevilla nos puede llevar a la confusión. Que si barrio=alegría, que si rigor=de centro. Granada tiene en su más emblemático centro su más emblemático barrio, incluso dicen que el Realejo es alegre y es el mismo corazón de Granada. Pues de barrios céntricos nos venían las siguientes cofradías y las dos completamente diferentes y las dos con mucha esencia granadina en sus cánones, y toda esa esencia nuevamente bañada intensamente por la sevillania de sus cofradías para ensalzar y engrandecer más su puesta en escena. Hermandad rancia y hermandad con ciertos aires trianeros, pero en las dos con mucha simbología de lo que es el estilo de los Servitas de Sevilla. Se conjugaban tantas cosas que nos traía unas cofradías ante nuestros ojos la mar de singulares. Y hablar del Albaicín es hablar de la belleza suprema que ofrece Granada al mundo, aunque la hermandad viniese del bajo Albaicín, quizás el menos concurrido por los curiosos turistas, en busca del Paseo de los Tristes y la Carrera del Darro. La Semana Santa que vive hoy en día la ciudad sin discusión comenzó en las catacumbas de los tiempos, la Semana Santa en Granada no puede tener cien años, pero si es cierto que la cofradía que buscábamos, hace ya casi un centenario cambió todos los cánones establecidos sentando las bases para que con los años y las décadas, la Semana Santa granadina viviese ese casi mismo esplendor que en las otras grandes ciudades del sur de España se respiraba. La suntuosidad y por qué no decirlo, el espectáculo de la Semana Santa decimonónica en Sevilla prendió la chispa en ciudades como Málaga y Granada para que la sobriedad diese paso a la magnificencia, una magnificencia que después en Granada se acrecentaría cuando algunos locos como “Pepe Carvajal” quisieron traer el veneno bendito, la más puras esencias, para mí siempre insuperables, incomparables, de las cofradías de Sevilla.
Cuando Sevilla germinó en Andalucía, años setenta, ochenta del pasado siglo y sobre todo noventa, solo teníamos hermandades “macarenas” y sobre todo “trianeras”, solo se exportaba la alegría, y quizás tristemente el “espectáculo” del arte efímero más jubiloso. También las hermandades de negro, pero las menos y las que menos aceptación tenían. Pero en los últimos años no sé si será una nueva moda o que de verdad se está sintiendo la madurez en los cofrades andaluces, poco a poco se está comenzando a contemplar aportaciones rancias de muchos quilates. Yo creo que mí llamada granadina en el pasado Martes Santo tenía carita sonrosada de Virgen enmarcada en los ancestrales rostrillos bajo palio de cajón, al compás de música “triste” y al redoble de tambores destemplados evocando al luto. La Carrera del Darro se abría y me embriagaba como todas las veces que he tenido la oportunidad de subirla y bajarla, desde el adoquinado, a las paredes solariegas, casi palacios, con ese siempre aroma al legado andalusí y ya si mirabas hacia el cielo, un bosque en pleno centro hacia emerger a esa diosa Alhambra que como dije, hace de Granada, ciudad universal. En esas estrechuras buscaba una cofradía, pensaba que llegaría cuando saliese la Esperanza, pero no, nos hizo subir atravesando todas las estampas que nos ofrece, desde la antigüedad arquitectónica al son del rio, al pijo capillita sevillanizado entrecruzándose con los “perroflautas” –espero que nadie se lo tome como un insulto, sino como la forma en que ya son conocidas estas personas de estética y cultura tan conocida en Andalucía- con su cultura y sus formas de vivir, pero todo en consonancia, en paz… subíamos y subíamos y no fue hasta emerger al espacioso Paseo de los Tristes, con la Alhambra enmudeciéndonos cuando contemplamos una cruz de guía, del neo barroco granadino sin duda, un cortejo con nazarenos más granadinizados que sevillanizados y nuevamente, una vez más, Dios cogiendo los pecados del mundo hecho de filigranas de taracea, con un nuevo escorzo singular buscando también el corazón de Granada.

lunes, 7 de julio de 2014

MARTES SANTO... EN LA MAGIA GRANADINA. (I)

El Martes Santo lo vi amanecer con el sol lamiendo las hojas afiladas de los olivares de “Martingrande”, y clareaba como llevaba tres años sin verlo, limpio, color inmaculada, con un sol que le devolvía la ilusión al mundo cofradiero de esta nuestra Andalucía que llevaba tres años pasándolo mal, de ver como sus devociones se quedaban en la magia detenida del arte que no se completaba, es decir, sin el arte efímero de los retablos errantes tomando vida por las calles de nuestra tierra. La noche de trabajo había transcurrido bien, aunque el sueño pesaba más que un galeón “masiso” de kilos, y como se había recuperado lo perdido no volvería al tajo hasta nuevamente la mañana del miércoles, de la semana sagrada. Por ello, había que reposar las fuerzas en la mañana para en la tarde volver a sentir en mi alma lo que era un Martes Santo, por mis preferencias no sería donde tres años me quedé soñando con ver florecer el día dedicado al dios Marte, dios de la guerra para que el único Dios del amor lo conquistase como lleva haciendo desde la noche de los tiempos en que nuestra Santa y Madre Iglesia apostase por esta forma de evangelizar, con Dios en la ciudad…
Hoy pienso que un bus, quizás un tren, a primeras horas del día buscando información me podía haber llevado hasta mi vieja Híspalis, y aunque hubiese sido una paliza, hubiese disfrutado del martes de Dios junto a Félix y Óscar, para entre otras cosas escuchar el sonido seco de una bofetada en el moflete bendito del Hijo de Dios, y al cubrirse por las tinieblas de la noche volver con ellos en el coche… pero ni lo pensé, tenía claro que la tarde había que optar por nuevas alternativas. Por eso, las opciones buscaban ciudades con más hermandades, aquí en mi provincia para eso hay que esperar prácticamente al Jueves Santo. Como dije fue la Semana Santa donde se me abrían nuevas alternativas, esta fue una sorpresa inesperada, quizás tuve que pagar con el Lunes Santo para vivir un Martes Santo, que también sería especial y mágico. Hace unos años, cuando trabaja en Semana Santa visité el cordobés, no fue como desearíamos por que la lluvia se lo cargó, pero este año ante las circunstancias tenía ganas de pisar una nueva jornada de la ciudad de Granada, a sabiendas ya de que el miércoles iba a ser un nuevo día sin apenas poder disfrutar de cofradías como a mí me gusta, con intensa jornada de búsqueda de pasos.
La verdad no sabría explicar el qué me hizo decantarme por Granada, quizás que el viernes sería una pieza más para que se hiciese el Viernes Santo en Córdoba. Así, gracias a la apenas hora que nos separa por carretera, tras comer me encaminé hasta la ciudad que baña el Darro con la compañía de Pedro Guerrero, que se vació fotografiando a las cofradías granadinas, por ello en esta ocasión encontrarán quizás las crónicas más ilustradas de este año. A Dios gracias que cuando entrabamos por el acceso a la ciudad por Recogidas, el sol bañaba la inmortal ciudad, y por las avenidas del Zaidín en busca del centro por donde siempre suelo aparcar, una carpa de plástico se convertían en el sueño barroco por donde Dios saldría a la ciudad en busca de la Santa Iglesia Catedral. Al emerger del Parking, en un principio pensamos en buscarla, pero la Lanzada quizás aún estaba lejos, aunque ellos siempre vengan comiendo calle, el crucificado de Barbero Gor esperaría a ese pellizco que se produce en la ciudad cuando las hermandades zaidineras van de vuelta…

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