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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

sábado, 17 de mayo de 2014

BAILÉN 1994. VIERNES SANTO... XX ANIVERSARIO DE TÚ IGUALA EN EL CIELO.

En un día como hoy he decido retomar la serie de entradas que les muestra la Semana Santa de mi pueblo, la Semana Santa que viví en mi niñez. Pero en esta entrada me saltaré unos cuantos años y jornadas y volaremos hasta la tarde del Viernes Santo de hace veinte años, es decir 1994… en la misma podremos seguir contemplado los resquicios que por entonces quedaban de la famosa procesión General el Santo Entierro, donde los pasos bajaron tanto en número que tan solo la Santa Vera Cruz aportaba más de un paso a la misma. La Expiración, el Calvario pero con la cruz desnuda, “La cruz sola” como siempre la hemos llamado, la Piedad, San Juan Evangelista y cerrando el cortejo Ntra. Sra. de los Dolores. El Dios Expirante del Santo Cristo sobre su ya antiguo trono de Díaz Roncero, la Piedad sobre su también antiguo paso y el peculiar y cargado estilo floral que lucio por aquellas fechas, y que cuando siga la cronología natural comentaré más detalladamente. Como igualmente analizaré el cambio de las ruedas a varales de la cofradía de San Juan, aquí vemos al popular evangelista bailenense estrenando nueva modificación en su viejo trono, ya que aquel año estrenó el misterio de la Sentencia, el último en que procesionó con la primitiva apariencia de Palma Burgos antes de que lo remodelara Arjona Navarro. También destacar el sonido de su banda de cornetas y tambores, que ya comenzaba a mirar hacia el estilo agrupación musical y a montar marchas algo más complicadas y bellas, alejándose poco a poco del estilo castrense. La Virgen de los Dolores como siempre, acompañada de la banda de música de Bailén en la que se hace palpable quien era el nombre propio de la música procesional de aquel periodo… Abel Moreno.

Y del mítico director de Soria 9 va parte de esta entrada, donde sin duda se nos muestra un acto que solo se realizó en aquel año, que a muchos le gustaron y algunos lo añoran, a mí me gustó según el pensamiento cofradiero que tenía entonces. Cuando el cortejo fue llegando a la plaza de la Constitución, cada paso fue colocado en cada uno de los accesos a la mítica plaza bailenense para dejar paso a una solemne despedida del paso del Santo Entierro, que por cierto salía por primera vez sin la urna, adaptándose como ya cite en una ocasión al estilo más castellano de procesionar al Jesús Yacente en el Sepulcro, acompañado por la banda de cornetas y tabores de la cofradía de la Borriquilla de La Carolina. La Expiración se situó en la calle iglesia, la famosa esquina del banco Banesto. La Piedad y la Virgen de los Dolores en la entrada a la plaza desde el “llanete de Bautista” desde donde emergen la calle Oro, García Morato y Héroes de Bailén, entre dos bares que por este tiempo hacían el agosto con sus caracoles, “El Cojo” y “Clemente”. San Juan hizo lo propio en la calle del Castillo y el único que no necesitó una boca calle fue el paso del Calvario, que al ser un paso más pequeño y a ruedas se colocó en la esquina donde se encuentra Informática Suinsa. Cuando el Santo Entierro llegó a la confluencia de la calle Martín Ruíz con Conde de Torreanaz se apartó hacia la antigua calle de “las Torres” y dejó pasar a los pasos de San Juan y la Virgen de los Dolores. Así la plaza se enmudeció cuando comenzó el lento caminar del Hijo de Dios muerto por nuestros pecados ante los pasos de cada cofradía al compás de una marcha que desde entonces se convirtió en la marcha de moda durante unos años, sobre todo por el solo de trompeta que interpretaba Manolo Cámara que para mí se convirtió en una nueva marcha por descubrir y sin duda que marcó una banda sonora de mi vida… su autor, ya lo dije; Abel Moreno, muy prolífico también en el campo de la composición del pasodoble taurino, aunque esta marcha de tintes fúnebres, el maestro onubense la calificó como “pasodoble fúnebre” a la memoria de un torero, Paquirri… los compases de los cornetines de la Maestranza de Sevilla aún siguen erizándome el vello, fue “Lloran los Clarines”…
¿Y por qué pego este salto en el tiempo y me detengo en este momento? Cuando he vuelto a ver el video, al subir el Cristo de la Expiración la calle Silera he pensado que metros antes aun estabas vivo… hace veinte años por hoy, a estas horas ya estarías en el cielo hablando con Él, con cara de tu “Mostrenco” y te estaría explicando el por qué no cumplió el deseo que le pediste aquel día desde el balcón de la tita Pepa en la calle Real. Le pediste que el año que viene, el que ocupaba tu hueco bajo el varal sobraba, porque querías volver, pero Él te explicaría mientras aquí todos estábamos destrozados que estaba preparando una cuadrilla de elegidos que llevarían su amor por todos los confines del universo y tu deberías ser su costalero, o más bien su andero, porque las cuadrillas divinas tienen la característica de que solo se necesita el alma para portar el paso del Divino Redentor… fueron meses duros en el hospital, los médicos decían que los enfermos como tu podían hacer vida normal y que podías irte a tu casa cuando quisieras, pero parecía que de allí no podías salir. Pero llegó la gran Semana de Dios, que a todos tanto nos apasionaba y Él quiso que volvieras, te concedió el privilegio del volver seguramente para despedirte de nuestro mayor instrumento que nos ha acercado a su regazo… las cofradías. Yo tenía tan solo doce años y los recuerdos que me vienen de aquellos días desde el Miércoles Santo por la noche hasta que tuviste que irte otra vez casi de urgencia el Domingo de resurrección son los peores que he vivido en la que para mí es la semana de tocar el cielo con las manos…
Aquel Viernes Santo en la plaza del reloj, junto al paso del Calvario vimos pasar al Hijo de Dios, que también se hizo hombre para pasar todas nuestras lacras e incluso morir, vino a darnos lecciones de cómo seguir para adelante, aunque la humanidad siga o sigamos sin entenderlo, exigiéndole más de lo que le damos. Pero su muerte superó a la muerte, porque Él es la resurrección y la vida, y como creemos en Él sabemos que aunque moriste ya vives para siempre allí en su reino. No me extrañaría que de las primeras cosas que le preguntaras al Eterno fuese si podías hablar con tu idolatrado Freddy Mercury, aquel que cada vez que suena en esta vida me hace pensar en ti y me emociona como en aquella ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres. También,  seguramente conociste a ese hermanito que ninguno conocimos y del que estoy seguro le habrás contado la de veces que te metías conmigo y me hacías rabiar… aquel Viernes Santo, nosotros con túnica blanquinegra, papá iba de traje, descalzo pidiéndole a tu jefe que te dejase un poco más aquí abajo, desde entonces parece que se la tiene guardada y es que como sabrás es complicado para nuestras mentes humanas pensar que ya gozas de una vida mejor, como tantas veces le insisto, que tu lapida ya solo es un símbolo de tu vida mundana, que ahí solo duerme la materia, que el motor del corazón sigue vivo para siempre, porque el que iba muerto estrenado catafalco de flores, al compás del pasodoble fúnebre nos lo concedió… desde entonces sabes que si en algún video o lo que sea suena “Lloran los Clarines”, tengo que quitarlo si esta papá delante, que aun con su enfermedad no olvida aquel momento, en su tristeza y desesperación callada e interna se quedó grabada esta marcha, te sigo echando mucho de menos, todos te echamos de menos, cada vez que veo a tus amigos, suena tu música, el año pasado cuando salí con la Expiración vestido de nazareno quizás tuviste algo que ver para que estuviese presente en el último año de esa estampa que dibujaba el trono que tanto nos apasionó, en una tarde donde te sentí muy cerca aunque yo sé que tú me comprendes por donde se han encaminado mi vida y mi forma de querer al Señor, formas que pueden cambiar, pero que nunca olvidan cual fue mi Cristo o los Cristos que me han tocado el alma… aquella noche lloraron los clarines por la muerte del mejor de todos los nacidos, después lloraron por ti, aún siguen llorando pero con la madurez de saber que cuando nos toque estarás esperándonos, allí, junto a ese de pelo largo y barba que tanto me toca el alma y viviremos para siempre como diría la canción de los legendarios británicos…
Volviendo al video, se recrean momentos que entonces a este que les habla, a mi hermano,  a la familia nos ponía los pelos de punta, en la última, de los paseazos que aquella cuadrilla de Bernabé Limón le metía a los titulares de la cofradía cada Semana Santa, cuando todo acababa y los ecos legionarios llenaban el barrio del Santo Cristo porque en paso ligero volvía impactando el Dios de la collación, crucificado por amor… estos videos fueron grabados por una familia que me consta es visitante de esta casa, la familia Herrera, ya te habías ido cuando aquel año fui a comprarles el video a su casa. Tras el acto, San Juan y la Virgen se despiden, donde se palpaba los primeros compases de la para mi extrema festividad que estas cofradías comenzaron a montar con el final de sus procesiones. La vuelta del discípulo amado de Cafarnaúm igualmente en paso ligero a su ermita de la Limpia y Pura, contemplando muchas caras que ya no están con nosotros, como “Periquito Capare” que camina junto a su San Juan como el gran patriarca y director que fue de su cofradía. Por la Soledad el Cristo del Buen Morir volvía a salir para recibir a su madre, como digo de una forma de entender l Semana Santa que entonces me apasionaba y que ya hoy no comparto, yo lo llamo la madurez… solo contemplen una escena en la subida al atrio de la Soledad, se recrea lo que dije, tras aquel acto de la plaza de la Constitución, “Lloran los Clarines” pegó fuerte y sonó en la recogía, las marchas que hoy pienso deberían sonar para esta bella Señora, en esa más lenta revirá, el primer plano de su pequeñita cara dolorida, ese es el compás que más se acercó a lo que los años me han llevado a soñar para Ella…

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