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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

lunes, 10 de marzo de 2014

SEVILLA EN LA MEMORIA EN EL ANUARIO DE TRIANA.

El otro día llegaban nuevamente hasta mis oídos algunas de las pamplinas que se vierten sobre mi persona, por mi labor, por mi forma de ser, no lo sé la verdad, es algo que no me preocupa cada vez más, los palos van modelando la fortaleza, pero no está mal recodarlo para que aquellos que creen que tiene o pueden tener buen corazón, intenten enmendar sus errores y mirar la verdad siempre de frente. Porque siempre intento tanto en estas páginas como en el tú a tú desprender verdad –la que me trae muchos quebraderos de cabeza e incomprensiones, además de poca imparcialidad y demasiados orgullos e incluso rencores-, aportar e enriquecer, porque esta verdad no quiere decir que yo tenga la verdad absoluta, sino que todo lo que digo y hago es con la firme convicción que lo hago de corazón y con las mejores intenciones, jamás lo hago en una búsqueda de reconocimiento personal,  y como no lo hago es seguramente el motivo por el que de vez en cuando me llegan algunos premios, valorados por mi persona como algo nimios y de poca trascendencia general, aunque agradecidos con orgullo para aquellos que quieren dármelos, para aquellos que han sentido que les he colmado la expectativas, para aquellos y para mí que tal vez sin saberlo ni pararnos a pensarlo solo hemos hecho a Dios y a su Santísima Madre aún más grandes, los únicos protagonistas, por lo menos de este nuestro imperfecto mundo cofradiero, reflejo más de nuestro mundo…

Por esta razón, por la experiencia, cuando he considerado fehacientemente que lo que he aportado se debe a mi trabajo y mi preocupación y dedicación, he visto digno ante este mundo a veces muy desagradecido recordar lo que es mío, como también siempre intento darle al césar lo que es del césar y destacar a los verdaderos artífices de aquello que han podido completar un poco más el libro de lo nuevo de esta vida, en este caso la cofradiera. Muchos son los que se han pasado por aquí y han cogido con la libertad que da internet, y quizás la que siempre he consentido y luego han compartido, publicado, etc… desviando el génesis de la información por completo, y lo que es peor, he incluso echándose ellos unas “petaladas” que siendo verdaderos no les correspondía, porque si, y mira que he intentado creer que no era así, hay gente que necesita gloria y vanagloria para darle sentido a su vida... Un ejemplo reciente puede ser el video de Salvador Dorado “el penitente”, el cual adquirí –porque todo lo ha pagado este que suscribe- en su momento, cuando aún circulaban pesetas, quitándomelo entonces del disfrute de otros gustos, para después comprar una capturadora de video a lo que hay que añadir: equipo informático, luz, línea ADSL y sobre todo mi tiempo y dedicación para que se olvide de donde ha salido tan rápidamente. Menos mal que he tenido que darle la razón a los defensores de las marcas de agua, enseñarme a insertarlas en video y después pues a seguir disfrutando como antes pero con la necesaria marca que imponga de donde proviene la dedicación para poder disfrutar de estas novedades.
Eso mismo tenía que haber hecho en 2011 cuando compartí con el mundo una serie de fotografías que nos mostraban viejas Semanas Santas de la ciudad de Sevilla, las que ya estarán hartos de ver que se publican y publican, amén de las que hayan podido ser utilizadas y lo desconozca, y siguen haciéndolo con el placer y la libertad de intentar NO de darle al césar lo que es del césar. Y esto es lo que me encuentro en esta mañana de comenzar a valorar y recordar un duro pero a su vez inolvidable fin de semana comenzando la cuaresma por la puerta grande. Evidentemente ya vuelven las crónicas a estas páginas, porque esto no es una web al uso, tengo que recordar que es un blog, una especie de diario, donde cada cual muestra lo que quiere, y normalmente debería de ser las experiencias que se viven en primera persona y así es como a día de hoy pienso que debo de seguir obrando. De mi estancia en Sevilla me traigo sin haberlo premeditado mucha Esperanza, pero la Marinera, la que vive en la calle Pureza, donde durante tres días he contemplado su cara morena revestida de verde hebreo. De una de estas visitas me traigo una de mis pasiones, la lectura cofradiera y por consiguiente, el enriquecimiento de los conocimientos, los que me aportarán en todos los sentidos la nueva apuesta de la hermandad de la Esperanza de Triana, en una corriente muy de actualidad de sustituir la información impresa de las hermandades; de los boletines a los más suntuosos anuarios, auténticos libros, un lujo que marca las diferencia entre Sevilla y las que nos gustaría ostentar su poderío –como ej. en sus páginas se reflejan los gastos de la hermandad y en esta parcela han invertido 21.700€-, que llegan gratuitamente a los hermanos y por un módico precio de 6€ al resto de seres humanos como es mi caso. Por cierto, desviándome un poco del tema, también figuran la procedencia o residencia de sus hermanos en todo el globo terráqueo, y aquí en Jaén, donde son muchos los que proclaman que son hermanos, tan solo figuran dos en la provincia, uno en la capital y otro en Torredonjimeno.
De la publicación, auténtica maravilla digna de las más grandes pasiones por el engrandecimiento cofradiero –la que me recuerda en muchas cosas la inolvidable y desparecida “Cáliz de Paz” malagueña- he podido sonsacar mi humilde participación, aunque nadie me la haya pedido ni yo la haya ofrecido, aunque mi desinteresado trabajo en esta casa ha hecho el resto. Esto no es un reproche al culpable de la publicación de la fotografía, al contrario, es un honor que algo mío ilustre y por consiguiente engrandezca a tan señera y devota hermandad, pero sí un cierto halo de tristeza porque la foto ahí esta y solo me quedará pensar en la intimidad… “esa foto es mía”. No son pocos los que me han dicho que las han encontrado por Facebook u otro medio digital, ahí tuve el fallo de no plantarle la marca de agua, por ello no voy a señalar a nadie ni a ninguna institución, porque entiendo que el gran equivocado fui yo. La fotografía en concreto aparece en esta entrada y ha sido insertada en el artículo estrella del Anuario de la Esperanza de Triana, dedicado a la aportación artística de José Recio del Rivero, creador del estilo del paso palio de la Reina de Triana, la cual ha sido algo recortada y retocada en sus contrastes fotográficos, algo fácil hasta para mí con una simple herramienta informática que le quita la claridad original y la oscurece hasta el alcance de ensombrecer el rostro de la Virgen de la Esperanza como les muestro en ambas comparativas. Sin duda que la aparición en primer plano del nazareno, el costalero y un fotógrafo sacan de toda duda que estamos ante la misma fotografía que en cierto día tuve la dicha de poder compartir con todo amante de la Semana Santa, en este caso con la de Sevilla o como dicen en el viejo arrabal, con la Semana Santa de Triana…


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