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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

viernes, 7 de febrero de 2014

MI PASIÓN CORNETERA...

Esta estampa de gran belleza pertenece al discurrir procesional de una de las más hermosas hermandades de la provincia de Jaén. Su entorno inconfundible e inigualable nos habla del embrujador casco antiguo de la ciudad de Baeza, en una nublada mañana de Jueves Santo, ya que por aquí hay algunos pueblos que tiene esa medio doble Madrugá en la que procesiona Nuestro Padre Jesús del Rescate. La instantánea pertenece al Jueves Santo del último año del pasado milenio, es decir el año 2000, mientras el trono de los hermanos Caballero desliza al encantador y blanco Cautivo baezano que saliese de las manos de Amadeo Ruíz Olmos y lo remodelase por completo Antonio Dubé de Luque, por la plaza del Pópulo antes de traspasar la famosa Puerta de Jaén en busca de la catedral de la ciudad renacentista por antonomasia. Estampas como esta le valieron para confirmase como unas de las grandezas a cuidar como patrimonio de la humanidad. Esta estampa se completa con la evocadora imagen que aquel año dibujó la banda que lo acompañaba, y que sigue acompañándolo, cuando se presentó en la plaza de los Descalzos, a los sones de “Sones de Sol”, maravillando a todos los presentes con su indumentaria, estrenando el casco prusiano con un curioso llorón de plumas azules.
Uno de los presentes es este que les habla, ya que por aquellos días me acerqué con la banda de música de Bailén que era la encargada de marcarle el compás al palio de la referida hermandad, que por advocación ensalza a la orden en la que se fundó la hermandad, la Virgen de la Trinidad. Ya lo he contado en alguna ocasión, y no voy a repetirme, pero a veces la búsqueda en el cajón de los recuerdos te hacen volver a encontrar valiosos tesoros y recuerdos, como el boletín de esta hermandad, que me regaló un cargo de junta de aquellos años, gracias a un directivo y músico de la banda, Agustín Gallardo, donde figuraba como contraportada esta instantánea, para que vean lo que tuvo que gustar aquella vestimenta de la banda, donde aún recuerdo aquellos mantolines que en cierto modo seguían a los de la banda que siempre nos recuerda un casco de estas características, la banda del Sol de Sevilla, la cual su mantolín se limitaba al bordado de la palabra “SOL” mientras esta banda llevaba “ÁVILA”, porque evidentemente me refiero a la Banda de Cornetas y Tambores del Amarrao de Ávila.
Curioso como en apenas un década ha cambiado el panorama musical tantísimo, que entonces esta hermandad tenía que buscar una banda acorde a sus ideas en Ávila -curiosamente esta hermandad le pedía a la banda de música de Bailén la inclusión de un cuerpo de cornetas-, algo también digno de destacar que allí se formase un banda del estilo andaluz que siempre llamamos “Policía Armada” con permiso de los bomberos malagueños. Fue sin duda el momento de boom de las bandas, bueno el boom de todo, porque es increíble el crecimiento que ha experimentado la Semana Santa en general en estos últimos catorce años. Por entonces en Jaén habría dos bandas de este estilo, eran tiempos que para ver una hermandad con cornetas de un destacado nivel había que buscar al Prendimiento de Linares que traía bandas de la misma Sevilla, porque lo que más abundaba eran las agrupaciones musicales, las cuales ya tenían un cierto nivel, siempre destacando la Pasión de Linares, banda que curiosamente también acompañó a este Cautivo rescatador del almas de la renacentista Baeza.
Por ello este que les habla era un auténtico acérrimo de la música de agrupación, las cornetas me sonaban a como se suele decir despectivamente a “peleas de gallos”, a “atasco en gran ciudad”, eran “La Saeta”, “Señor de San Román” u “Oración” las marchas que más escuchaba una y otra vez. Pocas de cornetas me gustaban, porque tampoco me paraba mucho a buscar más, lo cierto que las que tenia de mis pocos videos, ya saben entonces no había youtube para hartarse, era las que me gustaban como ese “Refúgiame” o “Macarena” de una Campana de San Gonzalo de 1998, donde el compás de la “luciérnaga del barrio León” hacia que ese video fuese un tesoro a guardar como oro en paño. Aún recuerdo a un viejo amigo con esto de la música, el “Chico”, que aunque tocaba en una agrupación su delirio era hablarme de la banda de la Presentación al Pueblo de Dos Hermanas, que para mí entonces era tan solo la banda que acompañaba al Cachorro y al Penas de Triana, aunque ciertos videos de ambos también me mostraban unas marchas que me agradaban, pero no, yo era agrupacionero y punto. Estaba antes desempolvando un viejo “Catalogo Cofrade”, del mismo año de aquella historia y al llegar al apartado musical me he dado cuenta que de los cd´s de aquellos tiempos solo tengo originales los de agrupaciones musicales, incluso de algunas que luego me arrepentía al escucharlas…
Pero llegó aquel Jueves Santo, y la sonoridad de estas bandas, y entonces la banda nos es que fuera un portento, pero en el directo… me pegó el pellizco. Ya entonces mi buen amigo Alfonso Piñero, cuando comenzó a guiarme en esa otra manera de ver la Semana Santa tan distinta a como yo la veía y la siguen viendo la gran mayoría en mi pueblo, ya me hablaba de las virtudes que según él observaba en la musicalidad de las bandas de cornetas y tambores, sobre todo en aquellas que siguieron la revolución implanta por la banda de las Cigarreras de enriquecer la musicalidad de las mismas con más diversidad en la instrumentación que la que le da tradicional e inamovible denominación; la corneta y el tambor. Me costaba asimilarlo, pero esa sonoridad, me recordaba las palabras de Piñero… “la corneta es la agonía de Cristo en la Semana Santa”, y desde entonces así me lo sigue pareciendo, instrumento más simple no habrá en una banda, pero no hay instrumento mas inamovible para imaginarse un paso errante por las calles de su tierra, desde la voz principal de la cornetas a la voz más secundaria, según que marchas, de las agrupaciones y las bandas de música, desde que genialmente las incluyese el inmortal Manuel López Farfán…si para algo bueno valen los ejércitos, fue para su influencia en la música procesional sin duda.
Ahí creció mi pasión por las cornetas, y la música de paso de cristo, se puede decir que ahí cambié de bando y dejé el mundo de abajo y me hice músico, de agrupación, pero miren ustedes si me gustan las agónicas melodías de corneta que lo que a mí paradójicamente me gusta interpretar son las voces grabes de la marchas, de ahí que disfrute escuchando las nuevas instrumentaciones más profundas en las cornetas gracias a las tubas, trombones o bombardinos, aunque que a nadie se le olvide , que aun con eso, siguen sonando a cornetas y tambores, no entiendo tanta polémica por una denominación. La verdad yo creo que pueden ser modas, gustos, pero que en la urbe de la Semana Santa, Sevilla, se cambiasen tanto los papeles, solo se debe a un trabajo bien hecho, lleno de talento y pellizco aunque existiesen unos llamémosle “censuradores” que acrecentaran el bajón del llamado estilo genuino sevillano tras los pasos hispalenses, que en cierto modo pienso como ellos… “Alma de Dios” es un sonido increbantable de la Semana Santa, que podemos esperar, si llevan décadas luchando por el valor de esa marcha y sus sucedáneos, la costumbre crea la tradición y la esencia… pero sigue siendo uno de esos sones que a veces cuesta entender si encajan con la celebración, algo que hoy en día también han pecado algunas bandas de cornetas que conste. Porque esto no es un ataque, soy tan capillita, intento salirme tanto de las polémicas interesadas, que cuando tengo un paso delante, más si en Sevilla o de sevillanas maneras, que lo único que pido, es un poquito de calidad interpretativa. Porque a mí me gustan también Arahal, Reyes, Estrella Dos Hermanas, que la Redención o la Pasión de Linares.
Luego pasaron dos circunstancias que me volvieron a enganchar más si cabe definitivamente a la música implantada por el maestro Escámez, la actuación de las Tres Caídas de Triana en la cuaresma de 2001 en el desaparecido teatro Olimpia de Linares, presentando ese ramillete de marchas que la hicieron popularísima, con la risa sorpresiva de los músicos trianeros ante la pasión desbordada del publico venido de muchos lugares de la provincia y que acabó envolviéndome cuando ese tipo de música marcaba el compás de un barco “sevillano”, en la misma jornada pero un año después ante las puertas de la iglesia de San Agustín, cuando el Soberano Prendido de Linares buscaba su recogía seguido de su nueva banda, que evitó el ya tener que traer bandas sevillanas, uno de los grandes logros de la hermandad en aquel periodo, el de contar con una banda tan complicada de crear en Linares, que lo cambió todo en el panorama provincial y local, donde muchos pasos cambiaron ese estilo que siempre se veía inalterable, el de las agrupaciones… el Rosario de Linares contribuyó a que catorce años después Jaén sea muy cornetera, por eso al año siguiente viví lo mismo que sintieron aquellos privilegiados que vistieron por primera vez el fajín azul celeste… para que vean lo que me influyó aquel Jueves Santo en Baeza…

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