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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

martes, 4 de febrero de 2014

BAILÉN 1991. LA MADRUGÁ

Las cámaras que inmortalizaron la procesión de la mañana en 1991, en concreto las de Tele Cable Bailén en esta ocasión, se detuvieron en la calle quizás hoy más emblemática de esta procesión. La calle Amargura, una de mis calles, es en la última década epicentro cofradiero en la mañana del Viernes Santo y la verdad que me gustaría saber el origen de esta denominación de tanto sabor cofradiero, de esta calle o cuesta empinada que sirve como de imaginaria subida al calvario de Jesús el Nazareno. Siempre he pensado que un azulejo de la Amargura de Bailén recibiendo a los viandantes sería de lo más acertado, pero esa costumbre azulejeista aún está por explotarse en el mundo cofradiero de Bailén, aunque parece ser que pronto la puerta de una residencia canónica bailenense lucirá uno.
Como digo, la calle Amargura es hoy la gran calle cofradiera de Bailén, de todos es sabido que la ciudad encuentra belleza y embrujo en la subida de las procesiones por esta antigua vía bailenense, por ello, sobre todo en esta procesión en nuestros días suele presentar la bulla más considerable de toda la Semana Santa, la verdad en una ocasión bajé hasta la misma y las apreturas me trasportarían a mis últimas Semanas Santas. Pero para qué bajar si bajo mi ventana pasaba la procesión aunque por entonces ya saldría de nazareno con la Santa Vera Cruz, bajo la misma donde se escribe este blog, quien me lo iba a decir entonces que estaría mostrando al mundo aquellas vivencias. Desde el balconcito de mi entonces vecina Marina, donde en algún plano podremos visualizar a su hijo Alfonso, tristemente ya en la casa del Padre Eterno, las cámaras del “video comunitario”, con un enfoque bastante raro, encorsetando las imágenes en un círculo negro, sube la procesión donde me gustaría destacar lo casi despoblada de espectadores de la misma a comparación de hoy en día. En la actualidad los papeles se cambian, entonces apenas había nadie en esta calle pero si se llenaban otras tantas que hoy se presentan casi vacías mientras en la Amargura no cabe ni un alfiler.
Por segundo año, la imagen del Nazareno “el viejo” dibujando nuevas estampas para muchos jóvenes entones. No se alternaba las dos imágenes como en las dos últimas décadas –y no pasaba nada…-. La imagen del “nuevo” era para el Saludo, creo recordar que no salía en la “Madrugá” por su necesitada restauración al ser una procesión de mucho más tiempo en la calle y ajetreo, aunque ya entonces el Saludo no se quedaba corto. La imagen presentaba su aspecto original, seguramente restaurada por el artista local José Antonio Ribas que le reforzó el interior para que la imagen no sufriera por la cintura, el cual acometió una restauración conservacionista en lugar de la que sufriría años después, donde se volvió a repolicromar con un resultado que aún no termina de convencer a muchos de sus hermanos. Igualmente presenta una soga blanca anudada al crucero de la cruz que nunca comprendí que sentido tenia aquello.
Tras la larga fila de nazarenos de la Santa Vera Cruz nos trae la última salida de Santa María Magdalena en esta procesión, ciertamente siento añoranza al contemplar esta imagen casi desaparecida de la memoria de la ciudad, tenía algo que a mí me enganchaba. Machacantes sones de tambor de la música de entonces, y las cornetas de la banda de San Juan nos traen al discípulo amado de Bailén como en la jornada anterior con su especial atuendo que lució aquella Semana Santa de 1991. Termina ya con las claras del día la subida y primera salida en la Semana Santa de aquel año del paso palio de la Virgen de los Dolores y no puedo dejar de acordarme de un fiel seguidor de esta serie, andero él de la esta dulce Señora, el amigo Antonio Pradas, el cual entonces disfrutaría al contemplar escenas como esta, de su Virgen al compás de la marcha “Macarena” de Abel Moreno.  Pero es digno de resalte algo que en aquellos años parece ser tenía mucho peso en la Semana Santa, como es el cante de la saeta. La edición del reportaje incluye varias de las mismas para acabar en la calle Real, como de costumbre más arraigada entonces, los saeteros bailenenses cantan a los cuatro pasos que conformaban esta procesión, como la admirada y popular “Sole”.

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