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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

lunes, 30 de septiembre de 2013

SAN DIMAS EN "DON LOPE DE SOSA"


Durante todo este mes que está en su último pétalo, bajo los primeros síntomas de la marcha del verano, me encuentro en la obligación, casi exigiéndome realizar esta nueva entrada, que quisiera fuese la primera de las que hagan falta para poder elevar al sitio que merece una imagen muy especial de mi pueblo, la que ha venido recibiéndoles cada día en la portada. Una representación plástica que no deja indiferente a nadie, desde los más sencillos hasta los más eruditos, sin duda se alza hoy como la imagen o escultura de más valor artístico de la ciudad, la que desde que nos alcanza la memoria a sorprendido y enamorado a todo aquel que se ha plantado frente su poderosa y sublime planta. Recuerdo aun en mis tiempos del colegio, de cómo el profesor que en cierto modo me inculcó la pasión por la historia, D. José Calvillo (q. e.p.d), el cual llevaba a sus alumnos a visitar el mayor reclamo artístico de la ciudad, la parroquia de la Encarnación, cuando se lo mostraba a una profesora que nos impartía las ciencias, que llamábamos Doña Lola, la misma que no paraba de extasiarse contemplando los grafismos, entonces bajo una patente capa de pátina del tiempo, de San Dimas, el buen ladrón o el malhechor arrepentido.
Grandes y nuevos descubrimientos, o más bien grandes avances científicos de investigación han surgido de las mentes eruditas para por fin poder dedicarle una entrada o unas a esta bella y a la vez enigmática imagen, algo que la verdad, desde que abrí el blog ha estado presente en mis anhelos e incluso algún que otra seguidor tanto local como de otras latitudes me pedían que hablase del mismo al mundo cofradiero y también artístico de este planeta  gracias a esto del internet. Pero el problema es que lo que tenía era muy poco, prácticamente todo está ya dicho en estas páginas aunque intentaré completarlo, pero lo cierto es que no existía –y si lo hay lo desconozco- apenas nada que nos hablase fehacientemente y documentadamente de esta imagen que magistralmente restauró hace unos años el restaurador iliturgitano José Luis Ojeda Navío. El mismo desmintió con su trabajo algunas de la leyendas urbanas en torno a la imagen, como que tenía la firma del autor grabada en el paladar o “cielo de la boca”, exageración surgida seguramente del acervo popular para quizás engrandecer aún más sus grandes cualidades artísticas, y es que el mismo desconocimiento, esta vez en los más cultos de otros tiempos, la solían atribuir como ocurría entonces con toda obra antigua con cierto nivel artístico a la mano de dos de los más conocidos artistas de todos los tiempos como son Juan Martínez Montañés u Alonso Cano.

Si es que ni siquiera se sabía el origen y que pudo despertar la intención para que iconografía tan rara recibiera culto en Bailén, donde se desconoce algún nexo de unión de algún estamento con aquel, que en la cruz, Jesús prometió la vida eterna. Se apuntaba a que pertenecía a los saqueos artísticos del ejército francés en nuestra Guerra de Independencia, posiblemente llegada desde Córdoba y otros que venía de Madrid, incluso esta teoría podría tener su consistencia, ya que Ojeda Navío me comentó cierto día en ARCOAN, que al parecer el profesor granadino Sánchez Mesa-Martin la atribuyó al genial imaginero Luís Salvador Carmona, algo que sí dejó escrito aún sigo buscando donde… pero si esto es cierto, no iba mal encaminado.
Pero lo cierto es que si podemos casi confirmar de donde vino la imagen y quien fue la mano generosa que hizo posible que hoy sigamos extasiándonos en su contemplación, y veneración, porque me consta, que tiene una cierta devoción, pero callada, sencilla y muy privada de muchos bailenenses que se acercan hasta su capilla, antaño lugar de culto de la extinguida hermandad del Rosario. Gracias a aquel al que no se debería tener muy en cuenta como se me debatió en esta casa, en otros tiempos… el considerado “cronista oficial de la provincia de Jaén”, Alfredo Cazaban y su revista “Don Lope de Sosa” podemos conocer el origen de este San Dimas “glorioso”, incluso la única fotografía que se conoce de la misma anterior a la Guerra Civil Española, cuando el párroco de la Encarnación permitió que la imagen se sacase al atrio, por la puerta gótica para que la calidad de la instantánea fuese mayor. Lo cierto es que aún me perece bastante curioso y misterioso como en la profanación del templo por las “hordas marxistas” no se salvara ni la mismísima patrona y si se salvase esta imagen. Teorías también hay para esta circunstancia, la más rocambolesca  a mi parecer es que los izquierdistas en defesa del estado republicano, por lo más común, hombres casi analfabetos, trabajados por las durezas del trabajo, en muchos casos al pleno sol durante muchas horas, contemplara en su piel, ese moreno que dan los años y llegasen a considéralo como “uno de los suyos”. Otra trata de que llegaron a entender de la valía inmaterial que ni la tocaron, algo muy harto complicado la verdad, porque igual merito inmaterial tenía el retablo mayor de Sebastian de Solís y la talla, que si gótica, que si bizantina de la Virgen de Zocueca, y por ende que en aquellos tristísimos años se destruyeron auténticas obras de ate que quitaría el hipo. La que más peso tiene es que alguien intuyo en la sociedad, cargada de un espirito anticlerical enorme, que esta obra podría correr peligro por su integridad y la escondieron en la casa del colegio de las monjas, en la calle Real, lo cual también me extraña, porque las hermanitas de San Vicente Paul fueron expulsadas de sus dependencias y puestas al servicio del hospital como enfermeras. Lo cierto es que me sigue pareciendo un enigma, de cómo pudo salvarse la imagen, sin duda Dios le volvió a echar otro cable…
Gracias a Cazabán podemos conocer que la imagen llegó desde Madrid en algún año entre 1831 y 1847 ya que el Sr. D. Carlos Posute, administrador del Duque de Osuna, la trajo consigo como consta en el inventario practicado el 11 de diciembre de 1849 por el cura párroco, d. Andrés Merlo y por el Vice-prior D. Juan Ildefonso Herrera, para hacer entrega de la parroquia al nuevo prior D. Juan Pérez Galindo, y en cuyo documento figuraba la imagen con el número 126. Gracias a Dios la imagen se salvó y ahí la tenemos luciendo esplendida en nuestros días, pero lo que no se salvó fue este documento aludido en el artículo publicado en la revista “Don Lope de Sosa”, seguramente junto a otros tantos documentos que nos hablaran más de los padres artísticos que dejaron su legado en nuestro pueblo y que pereció en las llamas del odio. Pero aquí no acaba esta historia, debe de continuar, porque gracias a este simple aporte, las manos expertas y formadas, es decir un historiador del arte, publicó recientemente un completo estudio en torno a nuestra querida imagen donde los datos aportados en este artículo de Alfredo Cazaban tuvieron un granito de arena fundamental.

Les dejo las páginas de la revista para que puedan leer el artículo, donde como curiosidad se sonsaca de donde pudo surgir las famosas atribuciones, en este caso a Alonso Cano, de un simple carpintero, seguramente conocedor gracias a su trabajo de ciertas imágenes de categoría adjudicadas a los eternos maestros de la gubia. Además de otro articulito publicado en un viejo programa de fiestas, donde se intuye que algo se conocía, la historia que publicó a Dios gracias Alfredo Cazabán.



viernes, 27 de septiembre de 2013

VUELTA A LA NORMALIDAD... ROSARIO.

Así titula la editorial el estado en que se encuentra la hermandad a la que pertenezco, El Prendimiento de Linares. Por fin tras dos años la hermandad vuelve a tener una junta de gobierno legítima y conformada por los hermanos sin ninguna intervención eclesiástica.  Pero quería hoy también destacar una vuelta a la normalidad, ya que la misma ha decidido, y bajo mi punto de vista acertadamente volver a editar algo que esta misma hermandad introdujo en la cultura cofradiera linarense, el boletín informativo, que además de informar también tenía cabida distintos contenidos para hacer más amena la lectura y porque no, culturizar en cualquier tema referente a la misma a sus hermanos.
La verdad no sé la razón de por qué la junta gestora lo eliminó, seguramente por muchas razones, quizás la primera web oficial que crearon, pensaron que con ella ya se cubría quizás con más acierto la información a los hermanos, argumento de tal validez del que no dudo, pero que sin duda uno no restaba a la otra, porque no todo el mundo tiene acceso y sabe introducirse en internet, sobre todo los más mayores. Además que quien les habla disfruta sentándose en el sofá a leer todos los contenidos que versan sobre algo que tanto te apasiona, lo veo con más sabor, y lo dice el administrador y único creador de este blog que gracias a Dios tanta gente visita, tanta admiración levanta y no pocos recelos remueve igualmente… si no me criticaran, entonces es que nada estoy aportando. Pero una pantalla nunca será igual que al pasar página, que al olor a recién imprimido…
El mismo es humilde a comparación de la calidad que alcanzó los últimos números editados, es lógico, según las informaciones que nos muestran, las arcas no están para tirar cohetes, y la sociedad y los negocios no están para tirar mucho… pero lo cierto es que tampoco está lejos de los tantos y tantos que he ido guardando en estos últimos doce años. Lo abre y lo cierra la protagonista indiscutible del por qué se edita el boletín, el del mes de octubre, cuando comienza la actividad de un nuevo curso con los cultos a Ntra. amantísima titular, María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos en dos instantáneas históricas del memorable Rosario de la Aurora y vuelta del Santuario de Linarejos del pasado año, que tanto calado parece ser que tuvo, que para este año como se informa en el interior se cambiará el formato establecido de las últimas décadas, por lo cual la Virgen caminará en la mañana del último domingo de octubre a un templo diferente de la ciudad, este año al de Santa Bárbara y volver en traslado o procesión a San Agustín acompañada de los sones de la gran banda a la que da nombre, su banda del Rosario. La verdad me parece un acierto, será bello verla frente a frente con el Amor Hermoso – y las Penas y la Virgen de la Cabeza, como no-, aquella que le cogió el testigo de la gracia que cambio Linares para siempre, caminar sobre los pies de, más que valientes, privilegiados costaleros, ya está bien de hablar del mundo de abajo, como si aquello fuera un suplicio.

Aunque un buen amigo y hermano en Cristo me dice que se aburre con los boletines que van más allá de la mera información, destacar como no, los artículos curiosos en torno a la hermandad, su historia, su patrimonio… como el que firma nuestro hermano en Cristo; Rafael Jesús Ríos Delgado sobre la curiosidad de que van a ser beatificados dos sacerdotes, obispo y secretario,  que murieron en la Guerra Civil y que paradójicamente fueron los que aprobaron nuestros estatutos fundacionales, es decir las Reglas, entonces llamadas así, como más se destila en nuestra tierra. Por ultimo destacar el proyecto o la intención que se destaca nuevamente en su contenido de realizar un examen a cargo de un experto restaurador sobre la imagen de la Virgen del Rosario y la de nuestro tercer titular, San Juan Evangelista que evalúe la necesidad de una restauración. Sin más, enhorabuena por recuperar este medio informativo de tanto calado cofradiero, el futuro dirá cuando este medio impreso deje de servir como medio viable, quizás dentro de 20 años o menos, hasta Internet esté desfasado…

jueves, 26 de septiembre de 2013

BAILÉN 1990. DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Y para concluir esta serie, donde poder recodar u conocer como fue la Semana Santa de mi niñez y donde comencé a enamorarme del único e incomprendido mundo de la religiosidad popular, acabaremos pues con la procesión que cierra la Semana Santa y que nos muestra el sentido de todo lo que en una semana pasa ante nuestros atónitos ojos de Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Dirían las monjitas de la cruz, con sus “coplitas” al que trae la buena nueva algo así como… “que mañana de luz, recién amanecida, resucitó Jesús…” y lo cierto es que el Domingo de Resurrección es una jornada de procesiones matinales, pocas hay por la tarde-noche y las que hay las están trasladando a las mañanas. En Bailén, pues ocurre igual cuando Jesús se alza triunfante sobre un monte de clavel blanco, por aquello de la gloria…
Pero en 1990, fue una tarde y noche de luz cuando Jesús miró al cielo y nos mostró su típico banderín redentor. Bellas fueron aquellas tardes de Resurrección, con la última procesión, cuando se invitaba a salir a todos los nazarenos de las demás cofradías si no recuerdo mal, pero eso sí, sin caperuz, que aquí comenzaba la gloria, se acabó la penitencia, hasta que años después esto cambió. Incluso fotografías algo más anteriores a este año, nos muestra el cortejo con sus hermanos vestidos de calle, sin lucir la túnica, algo que sería más correcto, porque al eliminarse el privilegio, porque es eso, del anonimato, la túnica pasa a ser un mero uniforme, como la equipación de un equipo deportivo, pero años después llegó el hoy ya asentado caperuz blanco.
Jornada jubilosa, donde siempre sus anderos han dado rienda suelta a la festividad del día, comprendido pero que quieren que les diga, a mí me sigue sabiendo a Semana Santa, y no todo tiene que tener cabida. Observen que estamos ante la imagen del Resucitado, seguramente el segundo que tuvo en su historia la hermandad, para sustituir al anterior destruido en la Guerra Civil, que gracias a Dios es de las pocas imágenes bailenenses que hemos podido conocer de la antigua Semana Santa. Imagen seriada, con su anterior policromía y tonos adquiridos bajo la pátina del tiempo, hasta que años después se sustituyera, al parecer por su deterioro, en una acción para mi desacertada, porque en plenos años noventa se recurrió nuevamente a los talleres de Olot –en lugar de realizar una talla de más calado artístico y en madera-, hasta que solo dos años después Tirao Carpio acometiese una restauración sobre esta imagen y la re policromaría la verdad con bastante poco acierto.

martes, 24 de septiembre de 2013

BAILÉN 1990. SÁBADO SANTO

Cuenta mi padre que en sus años mozos, cuando la Semana Santa era tan humilde como las escuetas andas que portaban a las imágenes y los cuatro gatos que en gran parte del recorrido las seguían, y lo que es peor un, los cofrades que participaban, que cuando acababa el Viernes Santo y Dios dormía el escueto sueño de los justos antes de la gloria, era justamente en el sábado antaño llamado de gloria, en lugar de santo como hoy en día, cuando se celebraba la conocida como la “procesión de la Soledad”. Una procesión donde las imágenes de San Juan evangelista, o quizás sin él, pero sobre todo con la figura presencial de la Virgen de los Dolores, se venía a cerrar el tiempo de la pasión y muerte antes de la Resurrección con la triste soledad de la Madre de Dios. Era procesión tan humilde que apenas la veía nadie, y es que intuyo que aquello más bien era un traslado a la ermita de la Soledad, ya que la Virgen permanecía y aun lo sigue haciendo en la Encarnación desde el sábado de saludo y desde donde comenzaba y acababa –menos este- todos sus desfiles procesionales de la Semana Santa. Según me cuenta mi padre también volvía la imagen de San Juan, en una procesión matutina hasta la ermita de la Soledad, seguramente porque esta hermandad, heredera de siglos de austeridad, no fue hasta hace cuatro días cuando se asentó en su actual ermita de la Limpia y Pura, por lo que la imagen recibía culto tanto en la iglesia parroquial o en capillas como la del Santo Cristo o la Soledad y a veces, en el lugar menos apto para una imagen devocional, en casa de sus hermanos, normalmente en la del hermano mayor, que aquí en Bailén no es el máximo dirigente de la corporación –aquí se le llama “presidente”, un término que algún día habría que erradicar, eso suena a equipo de futbol o a una empresa-, sino un hermano que por lista de antigüedad como normal más generalizada ostentaba como un cargo de honor durante un  año, presidiendo las presidencias de la cofradía en todos los cultos externos u actos oficiales y en casos siendo el responsable de la manutención, limpieza y labores de sochantre de la sede de la cofradía.
La verdad que me es imposible a día de hoy analizar un bagaje histórico de la procesión denominada como de la Soledad, mi memoria alcanza solo a partir del año que nos muestran los videos, donde si no me falla mi memoria, de un niño de ocho años, aquel año y el siguiente fue como una nueva procesión más, que algo que se tuviese por costumbre. Era plena tarde cuando el trono de San Juan comenzaba nuevamente a deslizarse por las calles bailenenses, con su banda, germen de la actual agrupación musical que aunque con estilos y filosofías diferentes, puede presumir esta cofradía de tener una banda propia de las más antiguas de Andalucía. Por cierto no sé si lo he dicho en pasadas entradas de esta serie, pero vemos como aquellos músicos vestían la túnica de estatutos ¿Cómo uniforme? Para mi si se le da ese valor en estos temas, cuando aquello nunca fue la costumbre de vestir de los músicos bailenenses, una moda que se copió de Linares, que aún mantiene a sus bandas de cabecera vestidas de nazarenos.
Y como recuerdo de aquella desaparecida procesión - en la jornada de Sábado Santo, después volvió a las ultimas horas del Viernes Santo, unos años con itinerario establecido y otros con un mero traslado, así hasta nuestros días- vemos a la Virgen de los Dolores saliendo a los sones de “La Saeta”, de una adaptación de la música de Serrat, que ya comenzaba a triunfar en Andalucía desde Sevilla y que una banda que causó sensación en aquellos días interpretaba. Unas túnicas que no eran de Bailén llenaron de colorido la última procesión de la imagen que gubiase José Romero Tena, en aquel año, la banda de la hermandad de la Columna de Linares, que incluso se trajeron algo muy de las cofradías de Linares, “las ventas”, consistente en una serie de personas, vestidos de nazarenos, sin caperuz, con una especie de cajas vendiendo el merchandising de su cofradía: estampas, llaveros, pins y sobre todo los nazarenitos de barro que triunfaron entre las filas de público bailenense… no juegue ni ná con el que me compró mi padre. Repetitivas interpretaciones de “Cristo de la Presentación” de Abel Moreno dibujan las chicotás de la Virgen por un itinerario atípico como la calle Sevilla, Sebastian Elcano o la plaza General Castaños, largo recorrido para los desgastados hombros –ahora se están pagando aquellos excesos y sobradas ganas de procesiones- cuando curiosamente me percato que la música del gran Manuel Rodríguez Ruíz, padre de la banda de Arahal y casi por ende del estilo “agrupación musical” y recientemente fallecido, sonó su música, en concreto “Pasa la Virgen del Refugio” en la calle Real, en Bailén, antes de que este que les habla la escuchara por primera vez unos años después en aquellos videos del Correo de Andalucía mientras el cristo de la Salud de San Bernardo salía un Miércoles Santo más a Sevilla.
Terminaba la procesión en la ermita extramuros, como dirían las crónicas antiguas, en la siempre apagada y solitaria calle del cementerio en casi cualquier día del año, pero desde aquel entonces aquella noche se llenaba de júbilo, tristemente algo incorrecto, debido al sentimiento y carácter fúnebre de esta horas, que en cierta medida ya se ha extinguido, cuando la hermandad sacaba el paso del rezumante a estreno; Cristo del Buen Morir para recibir a su Stma. Madre y a San Juan, que entonces aun dormía el letargo de la espera junto a la Virgen de los Dolores en el espectacular camarín de la Virgen… como olvidar cuando mi abuela me llevaba a la capilla en el mes de mayo, al mes de las flores y contemplar esta especial sacra-conversación, algo que no estaría descartado recuperar, porque en viejos legajos de la historia cierto día leí e intuí que esta hermandad ya contó con una imagen de San Juan antes de que la actual hermandad comenzase su caminar, primeramente como escuadra, con una imagen donada a su cofradía “nodriza”, la de la Santa Vera Cruz en el lejano año de 1660.
Nuevamente comenzó a sonar algo muy de Linares, el solo de trompeta del castrense “Toque de Oración” tal como se le interpreta o se le interpretaba al Nazareno de la vieja Cástulo cada vez que realiza el acto de bendición. El primitivo sistema de subida y bajada de la cruz para salvar el cancel de la puerta o cables bajos, parecía conjugar con la música que levanta el silencio y el aplauso final, que echaba el aldabonazo a la pasión y muerte del año del Señor de 1990, un año que como dije en la primera entrada, no sé por qué, se quedó grabado como un punto de inflexión, como casi del origen de mis primeros recuerdos cofradieros, ya solo nos queda la Resurrección de la vida, que curiosamente no se daría en una mañana de luz…

lunes, 23 de septiembre de 2013

MAGNA ES CÓRDOBA (II)

REDENCIÓN, HUMILDAD Y LAS BANDAS...

Ya comenzaba ese ritmo frenético en el que nos sumergimos por primavera cuando comenzamos las benditas jornadas en búsqueda de cofradías. Pero en el día de la Magna en Córdoba, aun coleteaba demasiado el verano mientras este que les habla recordaba con añoranza aquellos tiempos en que atravesaba esas estrechas y llenas de encanto calles de la vieja Córdoba, y es que el mundo cofradiero me ha hecho un poquito experto en geografía, pero de la geografía cofradiera. Pero no seguimos el normal camino de aquellos Domingos de Ramos, sino que en la calle Conde de Torres Cabrera, subimos en busca de esa plaza que es una maravilla salida del ingenio humano para reencontrarme con el barcazo que hace unos años me “sentó de culo”. Fue el Viernes Santo, un Viernes Santo lluvioso – como mandan los cánones…-de 2006 junto a Cris y nuestro amigo Joaquín, que entonces tocaba en la banda de la Redención, con el que viajamos hasta Córdoba, cuando conocí al paso que buscábamos, el del Señor de la Humildad y Paciencia de la popular hermandad de la Paz. La lluvia evitó la salida de las cofradías aquel Viernes Santo, mientras la banda de la Redención ofrecía un concierto de marchas en la inmortal plaza de Capuchinos al Cristo que deberían haber acompañado aquel día, el Cristo de la Clemencia de la hermandad de los Dolores, la versión cofradiera del inconfundible monumento de piedra que preside la plaza. Aquel día estaba abierta esa especie de cochera desde donde salen las hermandades residentes en el convento de Capuchinos y pudimos admirar los pasos de esta hermandad del Miércoles Santo. Aquel día me impactó, la altura, la imaginería, y eso que ya llevaba unos años contemplando maravillas, las grandes maravillas cofradieras de Andalucía, pero el tiempo pasa y en esto uno nunca para de aprender…
Este paso curiosamente también tiene que salir a tierra o de rodillas, aunque como suele pasar en la ciudad califal, también lo hace sobre unas ruedecitas, motivo éste por el que aconsejé que nos quedáramos en la segunda revirá, donde quizás disfrutaríamos más que de la salida, que se resumiría en un revirá casi fugaz, mientras en la otra esquina podríamos ver el barco venir y disfrutar seguramente de chicotás más intensas. Pero aun no habíamos asentado la fatiga del caminar largo, cuando la gente avisó que cerca, por los conocidos Jardines de Colon, también cofradieros ellos, nos venía otra de las maravillas doradas de Córdoba, otro de los baluartes para que la Semana Santa cordobesa de las dos últimas décadas sean denominadas como la época de los “misterios dorados”, por la gran cantidad que se crearon donde sus pasos eran finalizados en pan de oro.











Esta fue la primera sorpresa que nos encontramos, porque ciertamente, ante un evento novedoso, a uno se le hacía difícil encajar horas, calles y puntos para contemplarlo todo y de la forma más “embrujadora”. Recorrimos los pocos metros que nos separaban y nos encontramos al misterio de Jesús de la Redención ante Caifás justamente antes de salir de los jardines. Artísticamente nadie dudó que el paso era una maravilla, aunque me lo esperaba algo más grande, aunque perfectamente proporcionado, Eugenio disfrutó con las trazas de su hojarasca. A David le gustó las dimensiones de los pasos de misterio de Córdoba, porque el comprende que encajan en una lógica más aplastante a la hora de formar una cuadrilla poderosa en tierras que se quiera o no se quiera, es más complicado que en Sevilla… Guerrero soñaba con uno así para su Cristo de San José…. La chicotá fue a tambor, su para mi prestigiosa agrupación dejó su música para las siguientes “manos”, mientras Cris y yo seguíamos preguntándonos como la Redención de Córdoba – por cierto muy curioso su banderín, creo que elaborado en Guadamecí- no tiene la más justa fama que por calidad interpretativa y de repertorio debería tener. He de admitir que la imagen del Señor me agradó en persona, era la primera vez que lo contemplaba, no tanto las secundarias, todas ellas muy fieles al estilo de Duarte, de hecho están realizadas por uno de los imagineros que estuvieron en su taller aunque el sevillano solo confiese un discípulo en toda su carrera, el autor era Miguel Ángel González Jurado, siendo una de sus obras de juventud, que no vendría mal alguna intervención para mejorarlas. Sobre la gente de abajo, una cuadrilla correcta, se le notaba mucho el ser una cuadrilla de hermandad, buenas levantás, pero en la filosofía de andar con cambios la verdad no me impresionó, no sé si es que me estoy haciendo mayor, pero cada día soy más exigente con las cuadrillas que se atreven a andar con cambios, cuando no se consigue el pellizco, mejor andar de frente, como toda la vida de Dios, que también es complicado que conste.


Muchos amigos del Rosario de Linares nos encontramos en este punto, a la espera de la salida del Señor de la Humildad y Paciencia, que aunque esta advocación nos haga intuir en nuestra mente un Cristo semidesnudo, sentado, en actitud pensativa, en realidad se trata del misterio de expolio de las sagradas vestiduras de Jesús en el monte Gólgota y los preparativos de la crucifixión, vamos el despojado de Córdoba, aunque creo que nadie lo llama así.
Estábamos nuevamente ante un Cristo del cordobés Juan Martínez Cerrillo, embutido en la fiebre de los misterios, su hermandad lo rodeó de un completo misterio, lo mejor de todo el conjunto, hablando desde una óptica material y artística, y es que las secundarias del gran Antonio Bernal Redondo me volvió a reafirmar que quizás en Córdoba están los mejores imagineros actuales. La contemplación del San Dimas implorante al cielo, mostrándonos su arrepentimiento ante el “que no había hecho nada y era justo”, u el modelado del caballo blanco del centurión que entrega el pergamino que conocemos como el INRI,  curioso que Bernal recurriese a las siglas cuando hoy en día está mucho más de moda la tabla escrita en los tres idiomas más fiel a la realidad. Basta con la frase que espetó Pedro Guerrero… “parecía que la cola del caballo se iba a mover”. Este paso si era algo más grande que el que acabamos de ver, curiosamente, los dos, desde mi punto de vista, seguidores en sus trazas del canasto del Señor de la Victoria de la hermandad de la Paz de Sevilla. Pero si digo que quizás estén en Córdoba los mejores imagineros activos, no opino de igual forma con los talleres de talla y en pocos minutos pudimos contemplar muchísima más fuerza, volúmenes y acabado en el canasto de la Redención, del sevillano Antonio Ibáñez Valles y Joaquín Pineda, ante el mucho más plano en matices del de la Humildad y Paciencia, de Santa Águeda de Córdoba, aunque ya lo quisiera yo para mi pueblo, que conste, esta opinión no quiere decir que no sea bello e impresionante… he aquí lo que referí antes, cómo con los años uno va aprendiendo y lo que quede…
Este paso fue uno de los que recurrió a la costumbre de cambiar de estilo musical en salidas extraordinarias como esta. De agrupación musical se cambió a cornetas y tambores, y no una banda cualquiera, aunque no tenga la etiqueta de ser de Sevilla, si fueron muchos los que buscaron este paso para embriagarse u conocer a la banda del Rosario de Cádiz. Y no defraudó, sin duda es de ella de lo que más se está hablando en lo musical de la histórica jornada, y eso que compartía “cartel” con las Tres Caídas de Triana, Pasión de Linares o los Reyes de Sevilla. La verdad que tristemente no tenía que haber utilizado las comillas, porque para muchos, este evento se les pareció eso mismo, un concierto gratuito donde escuchar a sus idolatradas bandas, dejando muestras clarísimas del gran trabajo que aún nos quedan a los cofrades en tema de formación, y por ende, educativo para la sociedad, porque tanto lo que viví y he visto en videos, el comportamiento de muchas personas del público ante la música de las grandes bandas, no creo que fuese el más adecuado. A las bandas hay que recordarle que son un complemento, importante, pero solo eso, y que más allá de sus banderines, está el protagonismo de todo. Que son necesarios y su música es una parte esencial para encontrar la gracia de Dios, pero no pueden creerse más que Dios, lo mismo que los acérrimos a la cultura del costal, pero como estos pocas veces he visto que jaleen a una cuadrilla, creo que es bueno recordarlo… y la cuadrilla, creo que con fama en la ciudad nos trajo al Cristo que para ser el despojado, poco desvestido va, curioso que el otro Cristo de Cerrillo, también participante al acto, el Penas de San Andrés u “Gitano”, el que escenifica el momento en que se le entrega la cruz para llevarla a su suplicio, vaya también semidesnudo. Dicen que van revistiéndolo con su túnica y con ello confunda más con el misterio que no escenifica, el del expolio. Y la cuadrilla vino también al compás que naciera en el sevillano barrio León, aunque también destaco que me gustó mucho más cuando simplemente anduvo sobre los pies, y el compás lo marcó Cádiz, con su esencia de Dos Hermanas –en sus sones está su inspiración…- desglosando los éxitos de su último disco, el cual “devoré” meses después de Semana Santa, hasta cuando salía hacer deporte y la verdad que tenía muchas ganas de escuchar esta banda con un paso de las características como al que le dio música. “Eternidad” marcó la salida, mientras nos venía al compás flamenco. Pero en realidad había dos marchas que desee escucharles en la tarde, aunque como luego verán más delante en esta crónica, solo me pude quedar con esta experiencia. Se levantaba el barco de Capuchinos y una melancólica melodía erizaba mi vello, Eugenio me preguntaba el nombre, que hasta en el video se me escucha decir… “El Amor”. Esta marcha dedicada al crucificado del Martes Santo jerezano en sin duda de las que más me pellizcó el alma de su último trabajo discográfico y la verdad marcó como una banda sonora un tiempo en que no lo pasé anímicamente demasiado bien, sus notas melancólicas, tristes, me evocaban al sufrimiento del Hijo de Dios y a la vez, la tristeza mundana, la que a veces nos trae el amor…









Había ganas de escucharla y así me lo concedió el Señor de la Humildad, y aunque estuvieron fallones en algunos solos, la banda demostró con creces lo que hace unos meses defendí y que algunos me quisieron tildar de loco, de que la Semana Santa más mediática se pierde a esta enorme banda, por allí andaba cofrades algo conocidos y mediáticos de la misma, quien dice que aquel día el “cartel” pronto la lleve a la Semana Santa que definitivamente la lanzara a un estrellato imparable… Sevilla. “Al Compás de tu andar Despojado” dibujo el adiós… portentosa, sublime, eso sí para los que valoramos todas las vertientes de la música procesional y su evolución, los que siguen en Escámez no les gustaría nada, disfrutamos una barbaridad de la parte material, folclórica que levantan las cofradías como medio de acercamiento a los valores que nos dejó aquel que hecho madera iba repartiendo amor en lo alto del paso… solo me faltó “El Dolor”, pero ya será para otra ocasión, pero para disfrutar de la música, para emocionarse con ella mirando siempre al Señor o a su Madre Bendita no hay que lanzar gritos como si estuviésemos en una plaza de Toros o un estadio de futbol… en este punto creo que se le dio la razón a Sevilla cuando decidió que en su frustrado Vía Crucis del Año de la Fe, los pasos no fuesen acompañados de bandas, para que no se formasen algunos “circos” como por tristeza se vivieron en Córdoba.

CONTINUARÁ…

domingo, 22 de septiembre de 2013

BAILÉN 1990. LA GENERAL

Serán muchos los que revivan viejas emociones al contemplar estas imágenes, otros, los más jóvenes los que conozcan cómo era aquella famosa y añorada por los bailenenses; “la general”, o lo que es lo mismo, la Procesión General del Santo Entierro donde se formaba un gran cortejo de muchos de los pasos que ya habían procesionado a lo largo de la Semana Santa acompañando al Señor en el sepulcro en la tradicional procesión del Viernes Santo, origen como en tantas ciudades de nuestro país de la Semana Santa. Una procesión que no sabría indicar el origen de la misma, pero que pudo tener como referencia las celebradas hasta aun fechas muy recientes en ciudades como Linares, Baeza o Úbeda, donde aún se sigue celebrando en esta última aunque no contando con todas las cofradías de la ciudad renacentista, curiosamente aquellas que han basado su estilo en las maneras sevillanas, una circunstancia similar fue la que deparó la desaparición de la linarense, cuando los pasos comenzarían a ser portados por costaleros y también, como ocurrió en Baeza, para intentar restar esplendor a las cofradías que tienen su salida establecida en la más antigua jornada de la Semana Santa mundial. La sustitución de ruedas, la evolución emprendida en los ochenta y el ansia de la hermandad que procesiona al Santo Entierro, la del Nazareno, de que el protagonista de la tarde se llevase eso mismo, todo el protagonismo, pudieron ser las grandes causas para que esta procesión tan querida por los que la conocieran, comenzase a desaparecer. Incluso este motivo generó la donación e incorporación a la nómina de la hermandad de la “escalericas” de la dolorosa del Mayor Dolor y Consuelo, cuando a una bailenense le costaba contemplar al Santo Entierro sin la compañía de su Madre bendita, entonces la Virgen de los Dolores… no hay mal que por bien no venga, el poder disfrutar de una gran obra de Romero Zafra en Bailén.
Aquel año del Señor de 1990, como vemos en la calle Real, en la puerta del bar Piñero, lo abría los cinco gallardetes de las correspondientes hermandades penitenciales de la ciudad, y tras ellos, con un largo cortejo formado por todos los nazarenos de las mismas llegaba el Señor de la Entrada en Jerusalén, que por lastima no se visualiza el trono, el que realizase Francisco Palma Burgos para la hermandad del Nazareno de Úbeda y que la hermandad bailenense adquiriría con posterioridad y lo procesionase por aquellos años. Una procesión tan cargada de pasos que cuando este paso se aproximaba a su recogía en la Encarnación, en la misma se encontraba aun saliendo el último paso en conformar esta procesión, que hoy llamaríamos magna, tan de moda por el año de la fe, el paso palio de la Virgen de los Dolores.
Tras “la Mulica”, la Oración en el Huerto y tras Él, una imagen histórica, el Amarrao a la Columna sobre unas pequeñas andas que poseen hoy en día la hermandad de San Juan de la localidad vecina de Mengíbar portadas por el germen de la primera cuadrilla femenina de la historia de las cofradías bailenenses. Lógicamente se seguía el orden cronológico de la pasión y muerte, y sobre el viejo trono de ruedas llegaba la imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno “el nuevo”. Aquella procesión sin duda se abastecía por todo tipo de pasos utilizados en los últimos sesenta años, desde las pequeñas andas, los tronos de ruedas y los tronos y pasos que comenzaban a engrandecer la escueta Semana Santa conocida hasta entones. El desprenderse las cofradías de los mismos, también fue un motivo para el comienzo del fin de esta magna procesión, hoy día, si se recuperara como algunos ansían, se tendría el problema de que no se cuenta con pasos para sacar tanta imagen y creo que volver a ver andas pequeñas y tronos de ruedas es ir como los cangrejos…
Tras Él llegaba el que tal como diría mi madre, era “nuestro Cristo”, el de mi familia, el Santísimo Cristo de la Expiración sobre la bella estampa que se dibujaba sobre el paso de Díaz Roncero, sin duda para mi familia la tarde del Viernes Santo era nuestro día grande, que gratos recuerdos de momentos que viví, aunque hoy en día no comulgase para nada con lo que entonces me emocionaba. Curiosamente hace un rato, hablando con uno de los responsables de la adquisición de este trono, me hablaba de la pena que le va a suponer no volver a ver esta estampa del Cristo sobre este trono en su “calvario” de claveles rojos. En este mismo sitio, cuatro años después mi hermano se despediría de su Cristo para comenzar a vivir junto a Él para siempre….
Tras sus pasos, otro de los grandes estrenos de aquel año, la primera salida sobre un trono en una procesión de Semana Santa como tal, del Cristo del Buen Morir o de la Soledad como al poco comenzó a conocerse al crucificado de la hermandad de la Virgen de los Dolores, sobre el trono que pocos años antes procesionaba la Virgen y que aún hoy, con algunas reformas sigue utilizando en la jornada del Miércoles Santo. Curioso el monte de lirios morados y los hachones de cera rojos… sin apenas descanso, la Piedad volvía a recorrer las calles bailenenses, por cierto en muy pocas horas, también el Cristo de la Expiración se bajaba del paso del Calvario y se subía al trono de Díaz Roncero mientras se clavaban a marchas forzadas los claveles en la “rampa” como le llamábamos al monte en la cofradía.
Casi lo mismo que hacía y sigue haciendo la hermandad de Ntro. Padre Jesús de desmontar la imagen del Nazareno y colocar al Santo Entierro que entonces aun salía en la “caja”, tal como llamábamos la urna del “Muerto” porque así es como conocemos a esta imagen, igualmente salida de los tallares de imaginería en serie. Y para cerrar, una vez más el inseparable San Juan acompañando en todo momento a la Virgen de los Dolores, los cuales aún les quedaba un invite más, la conocida como la procesión de la Soledad, que como gran curiosidad antaño o por lo menos en aquel año y el siguiente, se celebró en una jornada atípica para el procesionismo en esta provincia, el Sábado Santo.

jueves, 19 de septiembre de 2013

ZOCUECA ES EL "CAMINO"...

Como cada año, cuando septiembre vuelve a acortar los días y ya se siente el aroma del rosario, en Bailen se vuelve a celebrar la tradición de hacer camino o acompañar a pie a la patrona y capitana generala de la ciudad, la Santísima Virgen de Zocueca. Y curiosamente, esta circunstancia de hacer camino tenga que ver demasiado con la misma historia de la Virgen. Ojeando como cada año el programita que se edita para conocer los diferentes actos a celebrar en el último fin de semana de septiembre, me encuentro la sorpresa de un extenso y elaborado artículo, porque las cosas bien explicadas no se pueden decir en pocas palabras, firmado por el bailenense, profesor, cofrade, andero (en los viejos videos que les muestro lo pueden ver en su varal bajo el trono de su hermandad de Nuestro Padre Jesús) y pregonero de la Semana Santa de Bailén, D. Francisco Antonio Linares Lucena donde nos lanza una curiosa y nueva hipótesis sobre un posible origen de la veneración a la Virgen de Zocueca y su singular e enigmática advocación. Es digna de tener en cuenta, seguramente suficientemente documentada desde un objetivo científico. Creo que nunca antes a través de la lingüística había visto que se pudiera investigar el origen y la historia de la vida. Ha tenido la gentileza de pasármelo para que aquí, en esta bitácora del capillismo sea dado a conocer a todo el orbe cofradiero que se deja su preciado tiempo en Simplemente Capillita. Les dejo con el extenso estudio, les aconsejo que lo lean y culturicen más su vida cofradiera, para tal como dice Paco Antonio llegar hasta Ella, porque Zocueca es el camino…
Zocueca: un topónimo para una Reina.
(Nuevas aportaciones  al estudio del origen de Nuestra Señora de Zocueca y de su topónimo).

   Este artículo pertenece a una publicación aún inédita que lleva por título El legado cristiano bailenense. (Aproximación histórica), de F. A. Linares, siendo este su capítulo nº PRIMERO.

   Mucho se había escrito, pero nada nuevo, en lo que respecta al topónimo Zocueca,  nombre de paraje, de una aldea guarromanense -antes iliturgitana-, de un santuario mariano y advocación de la Patrona de Bailén. En mi presente trabajo he tratado de beber de las fuentes de las que nació todo cuando hasta hoy dábamos por cierto, pero la tradición, la historia, los documentos, la toponimia… me han aportado conclusiones sorprendentes e inéditas:
   Remontándonos al origen de la Imagen de Nuestra Señora de Zocueca, ineludible para conocer la antigüedad del entorno monumental y humano, es creencia muy generalizada y aceptada que la talla, bizantina, era del siglo VIII (o VII). Hay quien la data en el siglo XII, arte gótico. Dos son las hipótesis que presento: la Primera -la de Rus de la Puerta (siglo XVII)- y la segunda -la revisión toponímica (siglo XXI)-.

1.      TESIS ORETANA DEL TRASLADO MOZÁRABE (Rus de la Puerta, siglo XVII).

   De Rus de la Puerta, prior de La Encarnación, en 1634 (escrito en 1632), parte la primera y única teoría oretana de la talla o versión legendaria del traslado mozárabe, hasta el momento, que fue traída por los mozárabes al ser destruida en el siglo VIII la ciudad de Oreto por las huestes mahometanas (ciudad hoy famosa por sus ruinas de aquella antigua urbe que fue co-capital de la región prerromana de la Oretania). Según este planteamiento, la imagen fue trasladada casi a la par de ser tallada, pues pertenece al arte bizantino, siglo VIII (no olvidemos que esta antiquísima y milenaria imagen fue destruida en 1936 -pasto de las llamas y ascuas para un ignominioso arroz-, siendo las actuales tallas, copias de la primitiva). No obstante, él mismo reconoce que “de su origen no se tiene noticia en esta tierra, que es señal de su mucha antigüedad”, “de tiempo de romanos, y godos”, “y si a caso se trasladó a este sitio del que tuvo la ciudad de Oreto, es su antigüedad de antes de los tiempos del Emperador Constantino [siglo IV]”. Según Rus, a Oreto le cambiaron el nombre los árabes por el de “Açucueca” (topónimo e hipótesis sin documentar), después Zucueca (topónimo documentado).
   “Deste templo tengo para mí, que se traxo y trasladó (por algún accidente que se ignora) al sitio que oy tiene en este Obispado (junto del río Herrumblar) la Santísima Imagen de nuestra Señora que llaman de Zocueca. Assegura mi conjetura, el nombre, y la antiguedad desta santa Imagen: porque el llamarle de Zocueca, parece no puede ser otra la ocasión, sino aver estado en aquella ciudad de Zocueca, y averse traido della al sitio que oy tiene”.
   Haciendo referencia a la inscripción en la sandalia, continúa:
Con esta antigüedad se esfuerça mas mi pensamiento: Porque siendo esta santa Imagen de nuestra Señora de Zocueca tan antigua como se muestra, forçosamente se avía de traer de otra parte al sitio donde oy está. Porque la Hermita que tiene no es fábrica  de Romanos, ni de Godos: antes es fabrica de gente pobre y necessitada, porque toda es hecha de piedras pequeñas, con sola tierra, sin mezcla, ni cal.  (…)  Y no siendo el edificio de Romanos, ni de Godos, no se puede decir que perseveró en él esta santa Imagen después de la pérdida de España, conservada ella y su Hermita por los Christianos Mozárabes que quedaron y permanceieron en esta tierra: Y assí es fuerça decir que se traxo de otra parte.  (…)  Esta mi sospecha y conjetura se funda en la tradición que ay en esta tierra y comarcas de Bailén. Tiene por tradición assentada, que la Hermita y casa de nuestra Señora de Zocueca es mucho más antigua que la de nuestra Señora de la Cabeça. Y supuesto que la santa Imagen de nuestra Señora de la Cabeza fue hallada el año de 1227,  (…)  si la Hermita de nuestra Señora de Zocueca es mucho más antigua, no siendo de tiempo de Romanos, ni Godos, porque el edificio lo manifiesta: forçosamente ha de ser de tiempo de Mozárabes”.

   Por tanto, todo parte de una “conjetura”, “sospecha” o “indicio”, en sus propias palabras, sin aporte documental alguno. Ximena Jurado, clérigo villanovero, retoma todos estos planteamientos veinte años después, en 1654 (escrito en 1652):
   “Por aquel tiempo [siglo VIII] se cree, que los Christianos de la Ciudad de Oreto, que aora llamamos Zocueca, (…) trasladaron della al sitio donde oy se venera desde tiempo inmemorial una imagen muy devota de Nuestra Señora, que llaman de Zocueca”.
Ntra. Sra de Oreto y Zuqueca,
Patrona de Granátula de
Calatrava (Ciudad Real). Siglo XIII 


   Ya en 1923, Marín Acuña (Nuestra Señora de Zocueca), párroco de El Rumblar y natural de Bailén, recupera este supuesto origen oretano-granatuleño de la “Virgen Santísima de las Ruinas”, motivo por el que la antigua Virgen de Oreto y Zuqueca fue trasladada y convertida con el tiempo en la de Zocueca, significando “lugar de ruinas*” (descartado, véase más adelante). El propio don José María Marín reconoce que “es punto por dilucidar”.
   Más recientemente, Juan Soriano Izquierdo, en 1996, acoge todos estos postulados que venimos viendo:
   “La preocupación por el origen de la palabra ZOCUECA y el hecho de la existencia del lugar de ZUQUECA, sitio de la antigua ciudad de Oreto, junto a Granátula de Calatrava, en la provincia de Ciudad Real; llevarán al Maestro Rus de la Puerta a establecer la hipótesis de que la Imagen de Nuestra Señora de Zocueca debió ser trasladada al sitio de El Rumblar (Herrumblar) desde aquella, conservando su nombre de origen. Tal hipótesis la recoge el historiador Ximena Jurado, quien leyó a Rus de la Puerta, afirmando que esta Imagen la mudaron los mozárabes poco después de la conquista de España por los árabes. Avalan su antigüedad y culto en la inscripción "NOIRNTONIATI" que se haya en la sandalia izquierda de la Virgen y que, a pesar de los muchos intentos en todas las épocas, no se ha logrado traducir aún; lo que la hacen suponerla anterior al hallazgo de la imagen de la Virgen de la Cabeza por el pastor Juan de Rivas en el año 1227. Historia o tradición, leyenda o fábula ... da igual”.

   Alicia Canto y de Gregorio deduce de toda su copiosa documentación medieval y publicaciones al respecto que la imagen de la Virgen debió de trasladarse de Oreto a Bailén después de 1218, siendo también, ella, de esta opinión de la traslación.
   Se conserva una Memoria enviada el lunes 13 de mayo de 1861 por el vice-prior de Bailén, don Francisco de Mora, al Coronel del Regimiento de Infantería de Bailén, con motivo del nombramiento de la Virgen como Patrona del regimiento. En dicha memoria hace una descripción de la imagen en este sentido:
   “Se cree fue su construcción hecha por San Lucas que con otras muchas que hizo repartió San Pedro a los primeros Obispos, pues es de cedro, madera que no se cría en nuestras tierras, conservándose en su estado primitivo; es como de tres cuartas de altura, de talla y de cara hermosísimas, los ojos algo dormidos y que parecen mirar a todas partes, tiene el cabello tendido por la espalda y partida su cabellera por medio; en la palma de la mano está el Niño sentado y en la otra tiene como un canasto con madroños, que está el Niño haciendo por cogerlos”.

   Corroboran esta teoría “oficial” del traslado los siguientes datos: a) Parecido incuestionable entre sendos topónimos Zuqueca-Zocueca, pues ambos proceden de un mismo vocablo árabe; b) El hecho de aparecer ambas imágenes (o una sola, la bailenense anterior a 1936 y la granatuleña primitiva) portando manzanas, como atestigua la tradición local y de Granátula de Calatrava [1]; c) Existir un paso natural por Sierra Morena que unía las villas de Oreto y Baylén-Herrumblar; y d) El hecho de haber sido destruida por los moros la ciudad de Oreto, motivo por el que pudo tomar el nuevo nombre árabe de Zuqueca, ”lugar de ruinas*” (por demostrar este significado en tesis siguiente).
2.      TESIS VERNÁCULA DE LA «VIRGEN DEL CAMINO» (siglo XXI, revisión toponímica).


   Sin embargo, hoy aquí presento un nuevo planteamiento histórico y toponímico sobre el origen vernáculo de Zocueca. En mi deseo de estudiar las fuentes primarias, desde la objetividad metodológica, he profundizado en las siguientes consideraciones, que si bien no pretenden echar por tierra ninguna otra teoría, puede servirnos para el esclarecimiento del apasionante origen de la Reina del Rumblar. Estas son las condiciones que presento para esta segunda hipótesis:
I.       Cuestionada fiabilidad. Rus de la Puerta no era historiador, sino prior de La Encarnación entre 1619 y 1649, y muchos eran los siglos que habían pasado, por lo que a veces, en opinión de historiadores como Nicolás Antonio, el Marqués de Mondéjar y Sanz de Aguirre, presenta anacronismos y excesivo “aprecio por lo maravilloso[2].
II.       Errónea traducción. Si bien los topónimos árabes Azuqueca (“de Henares”, Guadalajara y torre en Los Yébenes, prov. de Toledo), Azucaica (barrio de Toledo), Açucueca, Azuqueica (prov. de Toledo [3]), Zuqueca, Zucueca, Zocueca [4], Çocueca (1465, Condestable Lucas de Iranzo), etc. proceden de una misma palabra, con el significado de ‘camino [5], calzada, callejuela, pequeña travesía, cruce’ [guarda relación con otras lenguas semíticas como el acadio, donde suqu[m] es ‘calle’ y el arameo, idioma hablado por Jesús de Nazaret, donde suqa significa ‘calle’, y con otro sustantivo del propio árabe como es suq ( سوق ): ‘zoco, mercado’], aunque hay muchas interpretaciones y planteamientos etimológicos al respecto (Al-Zuqayqa o Açouque: Azuqueca de Henares; As-Sukaya: Zuqueca; As-Sukayka; Az-Zuqayq: -‘el callejón’-, en Baleares), lo del significado de “Lugar de Ruinas*” solo ha quedado en la tradición granatuleña y, de esta, en la bailenense, con Marín Acuña como continuador. El primero que interpretó y tradujo, erróneamente, Zuqueca-Zocueca como “lugar de ruinas*” (hoy descartado) fue el sacerdote ciudadrealeño Inocente Hervás y Buendía en 1899 [6] (1842-1914). Destinado en la parroquia de Granátula, comenzó sus estudios sobre las “ruinas” oretanas, lo que le llevó a suponer como tal la traducción del topónimo, sin ningún fundamento lingüístico, obviando que la Zocueca andaluza y las otras Azuquecas fueron paso de ‘calzadas’ y ‘caminos’, como Oreto, y solo fue destruida y convertida en ruinas, en época árabe, esta última ciudad milenaria.
   En 2013 me puse en contacto con el profesor de la Universidad de Almería, doctor en Lengua Árabe, Francisco Javier Aguirre Sádaba, del Área de Estudios Árabes e Islámicos, antiguo profesor mío en la de Jaén, y sobre este particular, esta fue su respuesta:
   «Creo que Rus de la Puerta no va descaminado cuando sugiere un origen árabe al topónimo Zocueca; no así otros que le dan el sentido que me señalas. Desde mi punto de vista, el origen del topónimo sería la palabra árabe "zuqaq", con vocal "A" larga, que tiene el significado de "callejón" o "callejuela", "calle", "corredor" y también el de "barrio", en su forma de diminutivo "zuqayq" o "zuqayqa". Es posible que esta denominación tenga que ver con la ubicación de la población "sobre el camino real" que conduce a Córdoba y a Sevilla, o que se refiera a esa aldea como un pequeño barrio de otra población mayor».

   Como quiera que ya desde época romana la vía que unía las egregias ciudades de Cástulo e Ilitugi, y las posteriores Baeça-Andúxar, el más “reciente” Camino Real y la actual autovía trascurrían y trascurren por las inmediaciones y a la vera del santo lugar donde se ubica el Santuario (erigido en el siglo XII, aunque en el XVII el actual se construyó sobre aquel. Es muy probable que hubiera un templo aún anterior a ese siglo XII. Sobre la antigüedad del primitivo santuario, Rus de la Puerta añade: «la Hermita y casa de Nuestra Señora de Zocueca es mucho más antigua que la de Nuestra Señora de la Cabeça. Y supuesto que la santa imagen de Nuestra Señora de la Cabeça fue hallada el año de 1227, a los principios de la restauración última deste Obispado […], la Hermita de Ntra. Sra. de Zocueca es mucho más antigua […] ».), creo, con base en la toponimia y en el estudio de las distintas lenguas habladas en la zona a lo largo de los siglos, que el referido topónimo bailenense de ZOCUECA significa, pues, habida cuenta de que no fue barrio ni calle de ninguna otra población, CAMINO, que siempre lo fue, siendo el significado ancestral de Nuestra Señora de Zocueca el de Nuestra Señora del Camino, y no, como hasta ahora se creía, “Lugar de Ruinas*”. El primitivo nombre propio de lugar, Zocueca, de origen árabe (de Zuqayqa: زقيْق, pronunciado “Sucáica”), sirvió para denominar un paraje en el que, quizás, ya existiría un oratorio pagano o paleocristiano (de similares características al de La Toscana -siglos V al VII- o al Monasterio Visigodo, año 691. La inscripción Noirntoiati podría ser anterior a esa época), o en el que fue posteriormente erigido una rudimentaria y basta ermita, cuya advocación mariana tomó nombre árabe.
   Hoy día, este topónimo, en continuo auge, sirve para designar una aldea, un santuario, un retablo, un camarín, un colegio, una almazara, una presa, una campana, un pasaje, una glorieta, 87 mujeres bailenenses con ese nombre (según el INE en 2012: 51 Mª Zocuecas, 34 Zocuecas, 1 Juana Zocueca y 1 Lorena Zocueca) y dos imágenes marianas (de 1940 y de 1954).

III.       Noirntoiati. La antiquísima inscripción en la sandalia izquierda, en el borde interior de esta, de la imagen de la Patrona de Bailén, con sus tres posibles variantes: NOIRNTONIATI* (Marín Acuña y Soriano Izquierdo), NOIRNTOIAI* (errónea versión atribuida a Rus de la Puerta, por errada lectura del original, dato corregido gracias a las aportaciones y sugerencias muy acertadas de doña Alicia Canto) y NOIRNTOIATI (con AT en nexo; Rus de la Puerta, 1634: «La antigüedad de nuestra santa Imagen parece testificar unas letras Romanas, y caracteres, que tiene estampadas alrededor de la punta del pie, y son las siguientes»), que dan fe de la enorme antigüedad de la misma. Es muy probable que la fecha de la talla sea el siglo VII u VIII: porque artísticamente la primitiva imagen era talla bizantina (a partir del VI), porque fue cristianizada la comarca en el siglo I por San Eufrasio de Iliturgi -varón apostólico- y porque la inscripción está en caracteres latinos (época romana: 218 a.C.-476 d.C.).

Primitiva imagen de Ntra. Sra. de Zocueca (¿siglos VII-VIII?, destruida en 1936).
Reproducción de José Mª García -Foto Narciso- de imagen
facilitada por Miguel Antonio Sanz Jiménez.


Inscripción NOIRNTONIATI* en las dos imágenes actuales 
(la que está en La Encarnación es de 1954 y la de la aldea es de 1940).
 Marín Acuña, en 1923, dijo que el texto estaba “en el borde interno de la 
sandalia izquierda”, mientras que Rus de la Puerta, en 1632, recoge “que tiene 
estampadas alrededor de la punta del pie”, con inscripción NOIRNTOIATI, siendo
 ambas la misma talla, pero en distintas épocas, que sería quemada en 1936.

   De 1973 es este texto: «En la revista Don Lope de Sosa, en un artículo firmado por (…) Alfredo Cazabán, hablando de la Virgen de Zocueca, afirma que tanto ésta como la del Rosel, en la Yedra; la de Guadalupe, en Úbeda; la del Collado, en Santisteban; la Coronada de Jaén, tienen el sello de lo viejo, de lo secular y que los orígenes de su culto se pierden en la noche de los tiempos» [7]. Rus de la Puerta deja escrito que la imagen fue obra “de romanos, y godos”, por lo que no iba muy descaminado. Con respecto a la traducción de esas “letras romanas”, cuya lengua y significado desconocemos, los hay que las han visto íberas (antes de Cristo, por lo que sería un caso de sincretismo pagano-cristiano), visigóticas, románicas, etc. Soy de la opinión de que debe de tratarse de una expresión, palabra o sintagma románicos, pues por este adjetivo entendemos las lenguas derivadas del latín, en cuyo alfabeto aparece escrito, y eso es lo que hablaban en el sur de España cuando en el 711 comenzó la invasión musulmana, idioma, heredero del latín vulgar visigótico, que luego pasaría a llamarse mozárabe al mezclarse con los musulmanes. Latinistas y arabistas ya hubieran traducido su significado, pues ambas lenguas son sobradamente conocidas, pero el romance hablado en el sur peninsular (luego llamado mozárabe tras la dominación) es un gran desconocido, exceptuando topónimos, jarchas, moaxajas y zéjeles. De ahí que solo la tradición popular, hasta la fecha, y recogido por Marín Acuña, haya traducido esta antiquísima inscripción por “Nunca os abandonaré*”, sin que nada haya podido demostrarse lingüística ni documentalmente al respecto.
IV.       Nombre árabe de lugar. Los mozárabes, cristianos en tierras dominadas por el Islam, no hablaban árabe, sino una lengua romance derivada del latín, por lo que no serían ellos quienes pusieran así el nombre a su advocación, sino que así sería como previamente se llamaría el lugar, del que la Imagen tomó nombre.
V.       Historiografía granatuleña. En un artículo de 2010 aparece la siguiente cita, denominando “bulo”, “falsos rumores” y “conclusión errónea” la tradición y opinión bailenense que ha creído ver la devoción de Zocueca de ascendencia oretano-granatuleña:
   “Seguro que has escuchado que la Virgen de Oreto y Zuqueca la cambiaron por la de Bailén, entre otros bulos. Salvo hechos extraordinarios como la restauración de la Imagen, Congreso Mariano de 1954 en Ciudad Real… la Imagen de la Virgen no se ha movido entre su ermita y Granátula desde el Siglo XIII. ¿De dónde vienen estos bulos y falsos rumores?
   Rus Puerta, párroco de Bailén, cuya patrona es la Virgen de Zocueca, escribe en 1634 un libro sobre el obispado de Jaén, devociones, etc. En este libro señala que la tradición dice que la Virgen de Zocueca de Bailén es más antigua que la Virgen de la Cabeza. Sabe que hay una Virgen de Oreto y Zuqueca en Granátula y observa que esta ermita es muy antigua, dice él obra de romanos y godos, pero la ermita de la Virgen de Zocueca de Bailén es más tardía. Analiza que hay continuidad entre Oreto y la Virgen de Oreto y Zuqueca, pero… ¿y la Virgen de Zocueca de Bailén? Argumenta que los cristianos mozárabes de Oreto, huyendo de la destrucción de la ciudad de Oreto, se llevaron la Virgen de Zuqueca/Zocueca a Bailén. Así, entronca con la tradición de Oreto y vincula ambas devociones en una conclusión errónea.  /  De ahí viene el origen del bulo[8].
    En el mismo sentido, son harto interesantes las «Reseñas históricas de Nuestra Señora de Oreto y Zuqueca», firmadas por V.M.G., desde Granátula, que aparecieron en la revista decana Bailén Informativo entre 1995 y 1996, números 52, 53, 54 y 55, en las que son de destacar los siguientes testimonios: “A estos cristianos a los que se les llamó mozárabes se debe el que se siguiera rindiendo culto a la Stma. Virgen María en Oreto durante la época musulmana”, en el siglo VIII. En el IX [otros dicen XIII], sublevaciones internas acabaron destruyendo Oreto, que pasó a llamarse Zuqueca -ciudad despoblada o abandonada y destruida- “gracias al culto que siguieron rindiendo a su Patrona los pocos mozárabes oretanos que escaparon a la deportación” (Bailén Informativo, nº53). Es decir, se da a entender que a su imagen oretana nunca dejó de rendírsele culto, no que se fuera de su primitivo emplazamiento. Lo de “escapar a la deportación” crea ambigüedad, por estar mal redactado en la construcción preposicional. Y continúa: “La orden de Calatrava no podía ignorar la importancia que tuvo Oreto en el aspecto religioso y culto a María Stma. durante la dominación musulmana, por lo que decidió que Zuqueca...” (Bailén Informativo, nº54). No obstante, en claro párrafo adulatorio al lector bailenense, el autor termina diciendo: “Esta Imagen fue donada por la Orden de Calatrava, a raíz de la Reconquista (...), en sustitución de la primitiva imagen, que era una talla bizantina y según es tradición en Bailén, la llevaron allí unos mozárabes”. (Bailén Informativo, nº55).
VI.       Fecha del topónimo Zuqueca. La mayoría de fuentes manchegas consultadas dan el siglo XIII, a finales, como fecha del cambio de denominación de Oreto por el árabe de Zuqueca, en zona ya reconquistada, por lo que, caso de ser veraz la versión de Rus de la Puerta, no antes de esa fecha pudo llamarse de Zocueca la de Bailén-Rumblar. Si, como generalmente se cree, en el siglo VIII se hizo el “traslado”, ¿cómo es que ya vino con un nombre que no tendría hasta siglos después?
VII.       Inexplicable huida. ¿Por qué los mozárabes “huyendo” de los moros desde Oreto se van a la zona más arabizada de España: la actual Andalucía, eligiendo un promontorio junto a una vía principal, encrucijada de caminos entre Oreto-Zuqueca e Iliturgi-Andúxar y entre Baeça y Andúxar? Al norte hubiese sido lo más habitual, aunque entiendo que Toledo -norte- estaba bajo dominio musulmán, pero también Jaén, Andúxar, Baeça, Baylén... Además, ¿por qué huyen si los árabes “respetaron” la religión y lengua de los conquistados, como demuestra el hecho de que Oreto tuvo tres obispos en época musulmana?
VIII.       Zona despoblada. ¿Por qué crean estos mozárabes oretanos un rudimentario santuario en Zocueca si no hay constancia de asentamientos importantes en la zona? (lo más próximo era Andúxar, a cuya villa pertenecía el paraje de El Rumblar, pues Baylén del Arroyo era una aldeíta diminuta).
IX.       Tallas muy diferentes. ¿Por qué si ambas imágenes son del mismo origen, una está sentada, sin inscripción en su sandalia y con el niño en brazo izquierdo, y la de Bailén, de pie, con su misteriosa, antiquísima e ignota inscripción Noirntoiati y en brazo derecho el niño? Poco fieles fueron, de ser así, que no lo fue, los granatuleños a su tradición imaginera mariana.

CONCLUSIONES: Con base en lo hasta ahora expuesto, soy de la opinión de que no vino la Imagen desde la actual Granátula, siendo su propio e imperecedero emplazamiento el que ahora y siempre tuvo: la orilla del río Rumblar, y el significado del topónimo Zocueca no es otro que el de Camino.

   Y esta ha sido mi modesta pero meditada aportación al estudio del origen de sendos aspectos que me apasionan: la lingüística, la toponimia, la etimología, la historia bailenense y una Imagen de María que nació regada por las aguas benditas de El Rumblar para glorificar a todos y cada uno de los Hijos de Baylén, los de ayer, mañana y siempre, santa talla que es «Camino» donde mi corazón descansa.


Francisco A. Linares Lucena
5 de julio de 2013.




[1] V.M.G., autor granatuleño: «Reseña histórica de Nuestra Señora de Oreto yZuqueca». Bailén Informativo, nº 55, 1996. "El brazo derecho de la Virgen (la de Oreto-Zuqueca), doblado por el codo, presenta una mano que no es la original, sujetando entre los dedos unas flores, en lugar de la MANZANA que primitivamente tenía (como símbolo del pecado original), presentándosela a su hijo, el cual la bendice con su mano diestra, mientras que con la izquierda sostiene el globo terrestre". La actual talla es del siglo XIII. En la página 203 de Bailén: su historia y sus cosas (Matías de Haro, 1985) se nos da otra noticia en el mismo sentido, refiriéndose a 1961, año en el que 40 peregrinos bailenenses viajaron a Granátula de Calatrava, en que el párroco de esta ciudad manchega expresó que la imagen de la Virgen de Zuquecatiene pegada una manzana en la mano”, indicando Matías, en su libro, que existierongrandes discrepancias y hubo muchas interrogantes abiertas”. En opinión de Alicia Mª Canto (UAM), en su estudio en prensa «La excepcional lauda musiva del diácono Aurelius Vincentius de Oretum (Granátula de Calatrava, C. R.) y su contexto arqueológico sagrado», 2013 (a la que agradezco este avance), las frutas en ambos casos pudieron ser granadas, y de ahí el nombre de Granátula de Calatrava. Un bello grabado, «Ntra. Sra. de Zocueca. Patrona de la Ciudad de Baylén» de mediados del siglo XIX (de mi propiedad, que me fuera donado por Vicenta Campoy), en el que Virgen porta probablemente en su mano izquierda una granada abierta, podría venir a probar su hipótesis. No obstante, como propietario del grabado, he de reconocer que muy pocos lo identifican con nuestra Patrona, por el escasísimo o nulo parecido con la Virgen de Zocueca. Fue realizado en los talleres de Francisco Mitjana, quien se hizo cargo de dicha empresa malagueña a partir de 1852. Este dato permite fecharlo, además de aparecer citado el Cardenal Arzobispo de Toledo, Juan José Bonet (o Bonel) Orbe (1782-1857), que lo fue desde 1847 hasta su 1857, a mediados del XIX. Hay en Bailén otros dos grabados -y copias de estos-, titulados ambos «Verdadero retrato de Ntra. Sra. de Zocueca», firmado, uno, por la fábrica de Carlos Krauel Alarcón (1844-1880) y Cía, de mediados del mismo siglo, y, el otro, por los talleres de Santa María, Málaga, que siendo herederos de los de Francisco Mitjana, sería de finales del XIX. Destaca el adjetivo “Verdadero” en sendos grabados, por ser más fiel, seguramente.
   Alicia Canto, y retomo el asunto, propone un posible precedente pagano de ambas vírgenes, la diosa Proserpina, como origen común a ambos lados de la Oretania. Ya M. Corchado Soriano («Estudio sobre vías romanas entre el Tajo y el Guadalquivir». AEA. Madrid. 1969) mencionó la existencia de un templo romano que, según él, estaría dedicado a la diosa Proserpina, aunque no hizo constar fuente o motivo para ello.
[2] López Cordero, Juan Antonio:«El testamento de Francisco de Rus Puerta». Crónica de la Cena Jocosa de 1998. Asociación de Amigos de San Antón. Jaén, 1999. pp. 116-120. Y http://www.pegalajar.org/articulos/testamento_de_francisco_de_rus_p.htm.
[3] Garcés Tarragona, Ana Mª y Ripoll Vivancos, Pedro J.: «De “Sikka” a Zuqueca: un topónimo caminero de Oreto (Granátula de Calatrava, prov. Ciudad Real)». X Congreso Internacional de Caminería Hispánica. Asociación Internacional de Caminería. Madrid, 23 de junio 2010.
[4] Ibídem.  Garcés Tarragona, Ana Mª y Ripoll Vivancos, Pedro J.:
   «Zocueca (Guarromán, prov. Jaén), corresponde al santuario mariano homónimo, cuya advocación es patrona de la vecina ciudad de Bailén, ubicándose junto a la ribera derecha del río Rumblar, con topónimos cercanos como “Arroyo de Cañalengua” [NOTA PROPIA: de Cañada: ‘vía, camino’ y Luenga: ‘larga’; muy próximo está Galapurdí, también árabe], “Cerro del Moro”, “Burguillos”, “Los Ventorrillos” o “Camino de Andújar a Baños de la Encina”. Ramón López publica un plano en el que se observa la proximidad del enclave a la vía romana Córdoba-Cástulo (LÓPEZ, 1990: 92), al igual que José María Almendral (ALMENDRAL, 2000b) y Manuel Corchado (CORCHADO, 1968: 124 y ss), o Félix Hernández (HERNÁNDEZ, 1994: V.I, 143 y 287) en sus mapas sobre caminería medieval.  /  Por su parte, el cronista local Inocente Hervás (HERVÁS, 1899: 361) señala como significado, para el topónimo granatuleño, "lugar de ruinas", sin especificar las fuentes de referencia para tal afirmación ni mayores datos para su análisis y seguimiento.  /  La interpretación del topónimo, siguiendo a Miguel Asín (ASÍN, 1944: 81, “>assukayka<”), sería la de "calleja, callejón, callejuela" como arabismo proveniente de >assukayka<, como diminutivo de >sikka<, recogido con posterioridad de igual forma por Calvo Baeza (CALVO, 1990)».
[5] Ibídem.
[6] Hervás y Buendía, Inocente: Diccionario histórico geográfico de la provincia de Ciudad Real. 1899. (Autor también de Oreto y Nuestra Señora de Zuqueca. 1882).
[7] Mercado Egea, Joaquín: La muy ilustre villa de Santisteban del Puerto. Madrid, 1973. Pág. 237
[8] Donoso García, Santiago: «Unos de los libros, de 1644, sobre el origen y antigüedad de Ntra. Sra. de Oreto y Zuqueca». Feria y fiestas 2010 en honor de Ntra. Sra. de Oreto y Zuqueca. 2010.

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