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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

miércoles, 29 de mayo de 2013

... ESTE ES MI CUERPO.



Ya está aquí otro de los jueves que relucen más que el sol, aunque ya en este país se le está tanto dando la espalda que ya ni el domingo levanta pasiones, pero ya saben, Toledo, Granada y Sevilla siguen manteniendo la tradición de celebrarlo en jueves, por ello que la capital hispalense ya se encentra en las vísperas del gozo, para recibir a Dios Sacramentado, pero también espera al dios en la madera, porque se quiera o no, el aliciente de la segunda salida anual del Señor de la Cena en el año, también tira mucho. Y dicen que lleva más de treinta años acudiendo el Señor que tallase Sebastian Santos a acomodarse bajo el cancel del palacio arzobispal para recibir al Dios Verdadero, mientras Él en la madera “explica” de la mejor forma posible como comenzó todo esto del Cuerpo de Cristo…

Por eso les dejo con estas dos fotografías, del que dicen fue el primer año que se montó el altar presidido por el Señor, que como curiosidad no luce su tradicional mantolín purpura, estando además si no me falla la vista, sobre un altar efímero realizado con piezas de orfebrería, como los respiraderos de su titular mariana en lugar de paso del Cristo de la Humildad y Paciencia, que es el que utiliza normalmente para este día… y es que Sevilla pronto se tuvo que dar cuenta que al Señor no se le traslada de cualquier forma, hasta que un día le metió las Cigarreras detrás y convirtió el día del Corpus en un segundo soñado Domingo de Ramos, mas con los dos últimos que llevamos. Que daría por estar mañana allí, más cuando este año vuelve a salir el misterio completo mientras que el clero sigue desautorizando su participación en el cortejo de la Sagrada Forma cobijada en las maravillas de Arfe… cuando sin duda es el pasaje plástico más representativo que podría figurar en esta procesión donde varios pasos, casi todos santos sevillanos, completan el que para mí seguramente tiene que ser, el Corpus que reluce más que el sol….

lunes, 27 de mayo de 2013

YA CRECE EN TU INTERIOR, ANUNCIACIÓN...

Que mejor que en esta entrada, la 901 de esta bitácora del capillismo, la dediquemos al que podríamos llamar el germen de la cuenta atrás, que nos trae el nacimiento del Hijo de Dios para poder matarlo… espero que esto se sepa leer en los términos que está escrito y dicho… y es que para que la historia más grande jamás contada se hubiese podido desarrollar, antes, María, la nacida sin macha, según los católicos, tuvo que quedarse “preñá”… -engendrado, no creado, dice el Credo- vamos, los que se suele llamar en términos litúrgicos o eclesiales, la Encarnación del verbo, Dios hecho un hombre igual que otro, con sus pesares y sufrimientos mundanos,  el que vino a intentar enseñarnos como hay que navegar por esta vida, para ganarnos la vida de verdad, allí en el Reino de los atardeceres eternos…
Cuantas veces les habré hablado de la magia de los barrios de Sevilla, de esos barrios que con su cofradía por bandera gritan al infinito que ellos también son Sevilla, y que Dios también se ha sabido adaptar “a sus mañas y maneras” a reinar entre altas torres de pisos e incluso en iglesias más propias de la leyes protestantes. Barrios que en vísperas o en Semana Santa tienen su gran día, y enarbolan su bandera hecha cofradía para pasearla por Sevilla, o por otra cualquier ciudad, que en su día adoptara este modelo sevillano en sus ciudades… vamos lo que viví el pasado Lunes Santo junto al Polígono ya se puede sentir hasta en Málaga y su cofradía de Nueva Esperanza.
Pero hoy hablaremos de las glorias, Ella seguramente me lo ha pedido y me ha prendido un poco la chispa de la inspiración que en los últimos tiempos me cuesta horrores encontrar, porque en Sevilla también hay barriadas modernas donde tienen su bandera, aunque sea con una sencilla y humilde cofradía letifica y se quiera o no, se conozcan más o menos, decir en Sevilla barriada de Juan XXIII, es decir mayo glorioso donde la Virgen recibe la visita del arcángel San Gabriel y le anuncia la mayor noticia de todos los tiempos, que era la elegida para traer al mundo al mejor de todos los nacidos… Jesús.
El pasado sábado surcó las calles de esta barriada en honor del beatificado papa italiano –titular de la hermandad, amén de que Juan Pablo II fue hermano de esta hermandad- uno de los pocos pasos de misterio de gloria, lo cierto es que el paso de caoba y orfebrería plateada  sustenta sobre si a dos imágenes, así que estamos ante un misterio. Casi a los pocos años de erigirse la parroquia de la Anunciación en el barrio, fue donada una imagen de la Virgen María de tamaño académico por una familia del barrio para que la iglesia contara con alguna imagen que levantase la devoción, estamos hablando entre los años de las décadas de los sesenta y setenta de la pasada centuria, años “raros” de la iglesia que quizás no comprendía el poder de las imágenes que hizo que aquella donación no fuese un camino de rosas, aunque los vecinos se volcaron de tal manera que al final aquella imagen, de autor anónimo posiblemente encuadrada en las gubias de los artistas del XVIII, se erigiera como la gran devoción de este barrio y con ella una cofradía en su honor, que regala cada año, como dije el día grande a sus devotos  vecinos.



Es Ella otra de las imágenes marianas que presentan una disposición iconográfica, en actitud de estar leyendo un libro -paralelismo con la Virgen del Voto del Salvador o la Encarnación, en los Terceros-, simbolizando así el cumplimiento de las profecías. Pero este paso fue más allá a partir del año 2003 cuando esta Virgen de la “encarnación” dejó de procesionar sola para pasar a estar acompañada en el paso por la figura de un ángel que le entrega un ramito de azucenas de plata –antes lo portaba la Virgen en una mano- anunciándole a María la buena nueva. Así pareciese que Gabriel entonase por el barrio de Juan XXIII nuevamente el “Dios te Salve Maria…” con este especial y singular paso de gloria. Esta imagen fue gubiada por el imaginero hispalense  Fernando Castejón, curiosamente hijo del que fuera alma mater y fundador de este humilde pero grande hermandad, la cual ostenta el honor de haber sido la primera hermandad de barriada alejada del centro en llevar el gozo de las glorias a la Santa Iglesia Catedral con motivo del anual Pregón de las Glorias.


Encuentra más fotos como esta en Cofrades
Así que el primer Misterio Gozoso del Santo Rosario y el Ángelus, es el principio de todo, cuando ya pasó la Semana Santa y la Resurrección, todo debe de volver a desarrollase según los tiempos del año, y curiosamente desde una de las barriadas más desconocidas de Sevilla, cada mes de mayo Dios comienza a crecer en el vientre de María para que cuando llegue la Luna del Nissán muera para gloria de la humanidad y de los capillitas… por cierto esta hermandad también cuenta con titulares pasionistas, el Señor del Poder –sin “Gran”-, un nazareno de Manuel Hernández León que también pisa las calles de barrio dentro de esa vertiente penitencial que suelen atesorar muchas hermandades puras de gloria en Sevilla, y que como ocurrió con San José Obrero, no descarten que alguna vez nazarenos caminen los senderos de la barriada de Juan XXIII tras el Hijo de Dios, que justamente allí ya comienza a crecer en la O, es decir, en el vientre de nuestra madre…

* Los vídeos son del año pasado.

domingo, 26 de mayo de 2013

LUNES SANTO SEVILLA (y IV).

SOBRIEDAD PARA EL EPÍLOGO DEL DÍA PERFECTO...
Todo era satisfacción, tras esta nueva ración de Soberano Poder para la vida, para el alma, un año que poder contar los repelucos junto al Dios del Tardón. Se marchaba para Triana, nosotros ya teníamos la misión cumplida, basta ver que las baterías de cámaras ya estaban lamiendo los últimos coletazos de su capacidad, y es que el día que más iba a llover, tan solo estaba cayendo aguaceros de gloria por poder revivir un Lunes Santo como Dios manda, sin nada extraordinario, con la sola intención de más y más hasta que lo contemplásemos todo, y esa fue la misión para nuestro gozo.
Ahora quedaba ese otro Lunes Santo en el que todo cambia tanto que parece que te hubieses mudado a otra ciudad. Desde los umbrales de Triana atravesábamos nuevamente la mítica Híspalis buscando los barrios ancestrales, esos barrios que allí son centro, y donde normalmente sus cofradías poco tienen que ver con la que habíamos vivido durante los últimos momentos. Aunque buscábamos túnicas de cola, las mismas ya nos indicarían su más correcta significación, y es que buscábamos a las hermandades mustias de la jornada, con permiso de Santa Marta, a esas horas ya más que encerrada en San Andrés. Se volverían a repetir estampas ya vividas, pero siempre con un nuevo sabor y un nuevo matiz, parecerá lo mismo pero siempre siguen impactando como la primera vez, una vez más, es lo que tiene el arte efímero de la gran Semana de Dios en Andalucía, más en Sevilla…
Por eso buscábamos los aledaños de la Campana – ya desértica a esas horas-, todo acabaría en el mismo centro de la ciudad, cuando rallando el ya Martes Santo la ancestral hermandad del Cristo de la Vera Cruz, esta vez como mandan los cánones; con sus pasos, volvía al letargo de todo un año en la capillita de la calle que le da nombre este pequeñito crucificado gótico, que en siglos pasados sería una de las devociones más grandes de la ciudad, o eso nos indica la rica historia de su hermandad, aunque hoy la misma se la pueda considerar de las más humildes y menos populosas de la ciudad, y en ello no tiene nada que ver su apuesta por las antiguas formas de sobriedad sobre sobriedad. Por la calle Aponte en busca de la Concordia la encontramos, cuando nos apareció este pequeño paso, para el pequeño crucificado, el que en los albores de la semana más grande de la vida allá perdida en la noche de los tiempos, la más corta del año… seria portado por un solo hermano al modo de cruz alzada – de ahí su tamaño-, cuando aun quizás ni se habían esbozado las simples andas y mucho menos los pasos -aún quedaba un poco para el barroco- como el que lo porta, con la caoba tan definitoria del rigor y la sobriedad… silencio, incienso, música de capilla y voces angelicales evocaban a otras formas, tan diferentes a lo que se había vivido por el Arenal… y la bulla se hacía tranquilidad, y señorío que todo hay que decirlo, como cambia el espectador en este escogido fin al Lunes Santo, pero aún quedaba mucho por vivir…


Por la Concordia nos llegó el que para mí es el paso de palio más sobrio de Sevilla, el que menos levanta la emoción de las suntuosidades, pero donde camina una madre rota de la Tristeza, una madre salida una vez más del genio de Illanes, el que se basaría en su hermosa esposa para recrear su particular visión de la Madre de Dios para Sevilla. Imagen tan dispar en el estilo escultórico de su Hijo clavado en el santo árbol de la cruz –que me gusta la cruz de este Cristo- pero que las cosas que solo la historia de Sevilla ha sabido calzar hace que todo sea perfecto, llegándonos en silencio tras el reguero verde de los hermanos cruceros de Sevilla y el multicolor de túnicas de las representaciones de la Vera Cruz de toda Andalucía… “¿Oscar porque no venimos el año que viene en representación de la del pueblo? Déjalo Lendi…”


Tocaba el momento de las hermandades fugaces, y así se marchó Vera Cruz cuando por Campana se producía un estreno, que a los que han vivido la siguiente hermandad por esta zona, dicen que ha perdido con la novedad. Llegaba la elegancia de San Vicente, atravesando de nuevo la Campana para entrar en su barrio por Alfonso XII, y hasta el bar Duque fuimos a buscarla, aunque solo nos detuvimos en el discurrir de ese maravilloso Cristo caído que cada Lunes Santo reparte sus Penas por Sevilla. Un nuevo Cristo trasmitiéndonos su pena, a esta intensa pena que a veces se convierte la vida. Esta maravilla que siempre hay que buscar a su diestra para perdernos en su magnífica mirada perdida, y es que la mirada en estas imágenes es algo muy importante, y con este Cristo siempre te surge la duda… ¿a dónde miras Señor? Venia la cofradía del día de Antonio Santiago, y eso es sinónimo de elegancia en el andar, cuando parecía que las andas eran esas antiguas carrozas portadas por hombres donde viajaban los reyes, el Rey de los Cielos que parecía más bien acomodarse sobre un cojín de purpura sangre sobre sus geniales andas y revestido de primavera, como en los últimos años siempre ha salido esta genial imagen. Pero había que buscar nuevamente uno de los para mi momentos cumbre de la Semana Santa de Sevilla, que no es otra que la recogía de la hermandad de las Penas de San Vicente, un año más eso sí, quedándome con las ganas de haber escuchado la marcha “Jesús de la Penas” en la salida del caído de San Vicente.
Y hasta allí marchamos, a esperar una vez más los grandes momentos que dibujan las cofradías, como dije rodeados de un señorío donde se palpa una educación y saber estar…diferente. Entre las penumbras de la noche, y entre los naranjos queriendo romper en azahar, nos llegó con la misma candencia el Señor de las Penas, con esa sobriedad única que solo han sabido darle sus hermanos. Como se puede seguir dando matices personales a algo tan encorsetado en unas leyes… nunca escritas. Así la iglesia pareció engullir la cruz de carey, entre un silencio que se podía cortar con un cuchillo mientras a los lejos ya se escuchaban los esperados y sublimes ecos del Maestro Tejera.

Lo vuelvo a repetir, como algo que prácticamente es siempre igual, te puede levantar por más veces que lo veas el pellizco en el alma. Es algo similar a lo que se vive en la salida de la Amargura, el genial palio de cajón y crestería se dibujaba en una estampa inigualable en la lejanía, mientras la impresionante dolorosa nos trasportaba a la bellas señoras de otras épocas, de otras mentalidades… pero siempre bella, con un gesto de dolor inigualable en la ciudad, mirando al cielo parecía venir en volandas mientras el maestro Pantión, y ya lo advertí, volvía a dibujar sus más inmortales aportaciones musicales a la genialidad de la Semana Santa. Como es palio de Santiago, el mismo venia que parecía a ruedas, con ese fleco tan característico, tan solo lamiendo un poquito los varales del palio, encendido como un ascua acercándose al embrujo de su adiós. “Tus Dolores son mi Penas” como siempre marcaban la excelencia musical de Sevilla mientras todo entornaba nuestras pupilas… y llegó como llega siempre, pero siempre diferente, y la experiencia volvía a valer como para estar así toda la vida, metidos en una nube. A esas horas, por la radio una marcha real anunciaba que la valentía legendaria del Polígono estaba tocando a su fin y que los arrebatos habían sido escuchados en la gloria. Llevábamos doce horas sin descanso viendo cofradías, y curiosamente los pies estaban como recién levantado y sin sueño, seria porque el Lunes Santo estaba siendo un sueño, y un sueño era ver el perfil de la Virgen de los Dolores, engañándonos a la vista, como reviraba con tal elegancia al compás de la inmortal marcha de Pantión, dedicada a su Hijo bendito que ya descasaba nuevamente sobre el suelo sagrado de su casa de San Vicente. Todo sobriedad, sin volver los pasos, como mandan los cánones, nuevamente pareció que la iglesia engulló esta catedral de palio de Sevilla, una hermandad que también merecería meterse tras ella un buen rato, quilates para ello atesoran, y así vi al amigo egabrense Mateo Olaya saboreando de esta elegancia a la que la suma del Maestro Tejera es esencial…
Había que echar el resto y buscar el Museo de los sentimientos de cada Lunes Santo… la hermandad del bueno de don Antonio Balboa volvía como siempre a horas intempestivas a cerrar el Lunes Santo, aunque ese honor en realidad se esboce allá por el barrio León. Que bella es esta plaza en la oscuridad con las pocas luces que había. Allí, justamente enfrente, por fin sentábamos nuestras posaderas en un bordillo, esperando a la perfecta “S” divina de Sevilla, de feliz y acertada restauración como gran estreno. Así nos llegó una vez más para ponernos el nudo en la garganta el portentoso Cristo de la Expiración entre el apoteosis que es un candelabro de guardabrisas encendido como antorcha que guía el camino de Dios, en esa oscuridad y en esa estampa que me resulta casi imposible de explicar con esta humilde “prosa” la mía… racheo, silencio y esa candencia que hacia dejar de respirar a la plazuela del Hijo de la Virgen “monja” de Sevilla. Sin duda que el eco del Perejil faltó, fue el ingrediente que faltaba para que el asunto ya se escapara de las manos en el tema del embrujo, pero el Dios del Museo, en su retorcidísimo escorzo volvió a atravesarnos en busca de su simpar capilla, mientras en la balconada, una vez más en la jornada, Álex Ortiz volvía a levantar el asombro de lo que puede ser capaz una garganta humana, mas, cuando se entona el Padre Nuestro, al Dios nuestro que mirando al cielo le sonreía al Perejil, porque Él tenía el privilegio de escucharlo cantarle para siempre…


Y por fin íbamos a cumplir un objetivo, el de contemplar los 17 pasos de una jornada, tan amplia como son las primeras de la Semana Santa sevillana, algo que solo había podido conseguir el Sábado Santo, donde obviamente el número de hermandades baja a cinco de las nueve que se echaron en valiente estación de penitencia en este Lunes Santo del año del Señor de 2013. Se iba a cerrar un día para nuestros anales, para recordar, porque sinceramente a todas las hermandades las pudimos disfrutar en grande momentos, no de pasada como suele ser más común cuando se realizan estas “proezas”, incluso repitiendo el misterio de San Gonzalo dos veces. Se completaba el puzle perfecto cuando al fondo de Alfonso XII se dibuja el inconfundible aspecto de la Virgen de las Aguas… la bellísima “Inmaculada” de tintes murillescos llorando los tormentos por el que se retorcía de dolor en el último suspiro, venia jovial bajo su palio de malla, algo que nos retrotrajo a otros tiempos… el contraste en esta hermandad es brutal, sin duda pareciesen dos hermandades diferentes, como se puede pasar de la absoluta sobriedad a la algarabía de los barrios, mas con el compás que traía el palio que sin duda nos inducían a aquellos viejos videos de los años ochenta y noventa de la pasada centuria.
Tengo que admitir que no me agradó ese compás, no sé si por la cuadrilla o las intenciones de priostía de que este palio tenga ese movimiento. A mí me pareció que se excedía en movimiento y que ello no le proporciona elegancia al andar de un palio, lo siento pero esa es mi visión, y perdonen los que odien ver los palios no moverse, como acabábamos de ver por San Vicente, pero ver tan genial obra de arte cobijando a esta singularísima dolorosa sevillana, inclusive con la marcha “Virgen del Valle” con ese movimiento, creo que le restó encanto a toda la magnificencia que rodeaba el momento, eso sí, guardado para siempre para el recuerdo, no hubiese preferido estar en ningún otro punto de Andalucía a esas horas de la madrugada… curioso que con lo de barrio que es esta parte de la cofradía, la Virgen llegó con música fúnebre, pero la recogía una vez más repitió lo establecido… levantá gorda y las cornetas de la Oliva atravesando el alma con los fuertes compases iniciales de “Aguas” del maestro Santiago Ramos, esta inmortal partitura para la Virgen de otro Ramos, el imaginero Cristóbal Ramos que junto a Astorga nos legaron la divinidad hecha extrema belleza juvenil de la Madre de Dios.
El tocado monjil llenaba todo de genialidad, algo que sin duda hoy seria tildado de atrevimiento, porque hoy en día no es que no se pueda, es que casi se prohíben estas salidas de línea de lo más rotundamente establecido, mientras los compases alegres de la marcha marcaba la revirá completa para que volviésemos a mirar la compungida cara de la Madre de las Aguas, cerrando como le supone a Ella el honor desde el primer Lunes Santo, la segunda jornada de la Semana Santa, y la primera completa para este Simplemente Capillita… y lo mejor de todo, es que no tendríamos que caminar hasta la Cartuja y ni viajar hasta Camas… sino que la cama estaba a la vuelta de la esquina… otro acierto para la posteridad.


viernes, 24 de mayo de 2013

EL BUEN GUSTO DE LA "SENTAITA" DE TRIANA...


Es curioso, que al ser hoy el gran día de una advocación mariana tan especial en nuestra Andalucía, como es María Auxiliadora, me he acordado de que a estas horas, si viviera en Sevilla, podría estar perdiéndome en una jornada letífica de altos quilates, pero donde sin duda buscaría a una que me da especial pellizco, aunque aún no la he contemplado en vivo y en directo, curioso, tanto me he pateado las casas sagradas de la Cava, que nunca me he acordado de rendirle una visita a otra de las grandes devociones del inmortal barrio del arte, y el arte trae cofradías que quitan el “sentio”, y eso es lo que le da Triana a sus cofradías. Pero esta no es cofradía, sino una asociación de fieles que comenzó a echar a andar casi al unísono de la construcción del colegio Salesiano de Triana, pero que concita una de las más grandes asistencias de público a una procesión letífica de Sevilla, sin duda estamos ante una de las grandes de las glorias. Y es que toda la procesión huele a enseñanza salesiana, desde la imagen de la que es “Sentaita” bendita – que le gusta a Triana rezarle a Dios o María descansando sus posaderas, otra “Zapatera” dirían por la calle San Jacinto- , salida de las gubias de Enrique Orce, más conocido por su habilidad sobre los azulejos, que trabajó en los talleres salesianos, el cual hizo algo que a mí me encanta, reinterpretar las iconografías establecidas, impregnando a esta imagen de la sevillania que el resto suele carecer al seguir el modelo levantino tan común en la interpretación de este icono plástico y atreviéndose incluso a presentarla sentada, quizás si el Bosco estuviese vivo, le encantaría tan magnífica plasmación de la que solía decir que “todo lo ha hecho Ella”… coqueto y gran paso, según el profesor Alcalde tallado por Juan Duran, en otros lares leo que es de los talleres salesianos, lo que está claro es que ese canasto tan evocador del de la Oración en el Huerto de Montesión, e incluso del barco del Señor de la Victoria del Porvenir, dibuja por Triana otra de las grandes citas del barrio con su religiosidad popular, aunque siempre sean las que son, las que la magnificencia se escapa de las manos… las penitencias, y en uno de sus “santuarios” se para la “Sentaita”, allá por la antigua calle Larga, ante el altar de Pureza donde la trianera más amada del mundo abre sus puertas para deleitarse con su Auxiliadora e invitarla a seguir desparramando su Esperanza.
Y por ello les abro esta entrada, en este tiempo también muy maravilloso, el de las glorias porque al encontrar este video me ha llenado de satisfacción el buen gusto que también atesoran el mundo de las glorias, a veces del que carecen las penitenciales. Ya lo dije en su momento, que la Trianera anda muy encorsetada en unas mismas marchas, cuando luego posee en su haber auténticas joyas que apenas se dejan oír al compás del palio de cerámica… pero ahí la tienen, a la “Sentaita”, plantándose ante los Marineros, ante la Morena y el Señor del compás con “Triana, tu Esperanza” de José de la Vega y se despide, con la joya de la corona, que menos si salió de la genialidad del eterno López Farfán, su obra para la Reina de Triana, sonando para otra de sus Reinas… “La Esperanza de Triana” más su “apellido”; de Farfán…

miércoles, 22 de mayo de 2013

LUNES SANTO SEVILLA (III)

TRIANA Y EL ARENAL... UN MISMO BARRIO.
Se marchaba la “Princesa blanca” del barrio León, linda y abrigada entre destellos de pureza mientras las sombras de la noche conjugan con el amarillento de la luz artificial de las farolas sacando como si de una gubia celestial se tratara, dentelladas de oro a los bordados del joyero que tiene por palio. El nuevo objetivo estaría en la zona, Sevilla parecía que seguía nuestras intuiciones mientras la primera gran masa de personas nos disparaban desde todas las direcciones. Llegaba un año más el ir y venir, por desgracia en la segunda jornada, que casi no dejaba andar y no sabíamos dónde podríamos poner el huevo para acertar. Que si en Rioja, que si en Méndez Núñez, yo hubiese apostado por habernos quedado en el sitio y contemplar la revirá que convertiría al Arenal en la imaginación de la historia, una vez más en Triana. Pasaba Triana la nueva y detrás casi como si vinera de la antigua Cava, llegaría marcándole el compás la música de la calle Larga de Triana a un Dios que nació en Triana y se mudó al barrio que dicen es la puerta sevillana del barrio de la “Señá Santana”, el barrio de la Maestranza;  el Arenal.














Pero aún no había llegada nada, y buscábamos Carlos Cañal o quizás Molviedro pero ya era tarde o según se mire… una enorme bulla taponaba por completo Méndez Núñez y se hacía imposible casi andar. Con todo eso conseguimos como pudimos colocarnos en la confluencia de Carlos Cañal con Méndez Núñez para ver venir hasta nosotros al Dios de la Aguas de Sevilla… una nueva hermandad, por el momento en la tarjeta de la memoria se iban apuntando todos los pasos vistos y posibles por ver, y aunque no estábamos en el mejor lugar la vista no estuvo nada mal. Así, emanando agua y sangre por su costado nos llegó el enorme barcazo que cuesta creer pueda coger en tan recoleta capilla, en honor a una de las Reinas de octubre allá por la calle Dos de Mayo. En la lejanía, el Cristo de la Aguas venia abarcando el mundo con sus brazos, con esa figura tal cual Dios mitológico crucificado para el perdón de los pecados. Venia alto, y es que el suntuoso paso de misterio que ha completado su hermandad sorprendía por su altura… que envidia no poder hacer crecer por aquí lo pasos como la estética y las proporciones requieren.
Se fue acercando sobre los pies, avanzando, como mandan las leyes no escritas de Sevilla, es decir crucificado es sobriedad y nada de trianerismo, aunque se viva en Triana. Y las Aguas nacieron allá en la otra orilla pero aquello se perdió… ¿Cómo sería ver este calvario por el puente hoy día…? Pero para darle algo más de sabor a la historia y al compás de la Cava, con o sin polémica, este año el misterio volvía a cambiar de formación musical –pasando dos veces por Campana- y por ello la considerada quizás, junto a la Cigarreras mejor banda de paso cristo del mundo marcó la agónica banda sonora de la muerte, pero alegre como es siempre Triana al crucificado de Illanes. Ya en la revirá todo nos extasió, la altura de las andas nos marcaba, esto era un calvario como Dios manda aunque he de decir, que aunque es un portento de obra la filigrana del paso, observo que se ha perdido una esencia especial de los pasos antiguos - y aquí en Sevilla se percibe a simple vista- y no es otra que diseños únicos e irrepetibles, es decir, un paso como este ya te lo puedes encontrar hasta en pueblos no muy grandes de Andalucía, lo que viene a evidenciar la crisis de originalidad y valentía en la talla en los artistas o que quizás se ha creado un canon que a ver quién es el guapo que lo rompe, algo que también se le podría achacar a los pasos anteriormente contemplados, Polígono de San Pablo o el de San Gonzalo. Revirá medida, como casi todas ya en Sevilla, de ahí que los que sea un poco avispados en ver cofradías busquen las esquinas… marcha casi siempre caerá segura. Así fue y con la marcha “De Azahar y Esperanza… Trinidad Niña Sevillana” el barco que duerme junto al Postigo nos deslumbró mientras los nuevos sones de Triana dibujaban el adiós y el ángel del Señor recogía su bendita sangre y agua derramada un año más por la calles de Sevilla.
Se aguantaba, las miradas al reloj y el programa seguían cumpliéndose aunque a veces me parecía que casi los empujaba a contemplar también los palios, ¡que los palios también nos traen la gloria!…. Me la jugaba porque ya intuía de que podíamos, hablando en términos futbolísticos, se podía ver todos los pasos de una jornada con tantas cofradías como esta, algo que aún no había podido realizar. Y si las dimensiones del misterio nos sorprendieron, el palio me mostró un matiz nuevo que en otras ocasiones no había percibido… era un “paliazo” de los gordos de Sevilla, enorme, para cobijar a la jovencita Virgen de Guadalupe, la cual, lo siento, ya no me embriaga lo mismo desde que su autor la restaurara. Dicen que fue una limpieza, pero pareciese una nueva policromía que al retirar la pátina de los años, perdió ese encanto especial que tenían algunas dolorosas de Duarte, yo que no soy muy apasionado de su estilo. Y di gracias a la Virgen de advocaciones mexicanas o extremeñas, aunque unas giraldas bambolean sus sevillania con el compás de su palio, y doy gracias porque nos llegó con una marcha que ya quería escuchar cual banda sonora de la pasión, “su marcha”; “Guadalupe” de Pantión, el cual sin duda fue un hombre amarrado al aroma del Lunes Santo, porque su duende aun aparecería al rasgar el ocaso del mágico día, donde por cierto, para esas horas nadie se acordaba ya que se dijo que el lunes llovía seguro. Se elevaba este barco de palio, con la Señorita del Arenal y se hacía nuevamente la música, por cierto también de estreno, de la banda de Mairena del Alcor, algo que cosas de las modas se tuvo menos en cuenta o con menos transcendencia… y sonaba la música de uno de los culpables de una época cofradiera que fue muy unida a esta Virgen, si Duarte marcó una etapa de la Semana Santa sevillana, Abel Moreno le puso la banda sonora  a aquellos años, así que se dibujó una estampa con sabor a otros tiempos al sonar “María Stma. de la O”, una marcha que me llevó a los noventa, a mi niñez en la Semana Santa de mi pueblo.


La gran multitud volvía a moverse, por la radio avisaban que había un buen pitote en Méndez Núñez… ¡qué suerte! estábamos en el único punto complicado de la ciudad… pero poco a poco continuamos hasta la plaza Nueva, no sé si estas calles son Arenal, pero una vez más buscamos el barrio del Cristo de la Aguas, ese Cristo que en su día conquistaba Triana, porque Triana, paradójicamente un día más conquistaba el Arenal… la racioncita se hacía medio pastel, había que buscar un año más el éxtasis que produce ver tu escorzo dibujarse por Sevilla… Soberano. Y la misión fue parecida que el día anterior con el Señor de las Penas; Puerta del Arenal, no había llegado… a cenar en un puesto un bocata –con gracia y exceso de confianza del dependiente incluida- y atravesar el Postigo, pero la serpiente blanca del barrio León ya se deslizaba bajo la legendaria puerta de Sevilla, seguramente el génesis de Triana aún no se había alzado al cielo donde una inmaculada con tintes murillescos y la piel de piedra lo observa darle de “lao” al Caifás… misma misión, rodeo por las Ataranzas y nos plantamos en el mismo lugar donde casi 24 horas antes esperamos al más bendito de los zapateros… una nueva espera larga, mucho nazareno, que no soltaba una estampita ni a tortas, quedándome con las ganas de traérsela a un buen amigo de esta casa, que según él, por mis palabras siente algo en su alma por el Señor del barrio León. Podría haber sido esa que uno le dio a unos muchachos, seguramente amigos del nazareno, que entretenían la espera con litronas de cerveza que obviamente luego se quedaban allí, el punto negativo de la fiesta, lo marranisimas que somos las personas… su semblante se dibujaba junto a su ya legendaria leyenda, similar al fotomontaje que les recibe en el blog estos días… YO SOY. Y sin cesar venia el Soberano repitiéndoselo al Caifás con la izquierda por delante, y frenado el compás de costero a costero y abriendo con elegancia con el largo. Llegaba la pura esencia de trianear, la escuela y universidad de tantos pasos de todos los rincones de Andalucía y más arriba de Despeñaperros. La cuadrilla… mejor no se puede hacer, insuperables, con muy buena crítica por cierto de aquellos que llamaron este paso “la butaca mecánica”, no sé en qué lo habrán notado, porque San Gonzalo me pareció lo de los últimos años, una coreografía constante, nada de lo que su esencia fue y que aún sigo contemplando más patente en el Penas de Triana. Pero lo cierto es que la perfección haciendo cada movimiento estaba lejos hasta de la cuadrilla de la calle San Jacinto, por muy que la mande el hijo del “introductor” de todo esto en la Semana Santa. Nos preocupaba ver el banderín de Cigarreras tan cerca del sitial de Caifás, lamiendo la pata del “Canina”… obviamente estábamos esperando meternos tras el paso hasta el Baratillo, pero las Cigarreras empujaban, siempre dicen que no se oye la banda… ¿con cerca de 200 pitos soplando y aporreando un parche? Serán cosas de la estética, la verdad no es lo más correcto pero…. algo que ya he sufrido y volví a sufrir porque meternos nos metimos y con muchísimos apretujones, llegando a temer por la integridad nuestra y de otros tantos, incluso de los que se quedaban en las aceras. Fuerza sobrehumana que emergía de no sé dónde para aguantar, sinceramente en apenas pocos metros nos podían haber engullido, casi pisado y aun no sé cómo a Óscar logré sujetarlo porque se lo llevaba la fuerza en la estrechura que insuflaba el magnífico banderín que diseñara don Antonio Garduño… pero todo era cosa del que era su Cristo junto al de su Linares, el Soberano nos quería detrás, lo sentí y Él nos sujetaba mientras nos miraba de reojo, riéndose del iluso de Caifás. Sabía que un año más lo necesitábamos, y ante las dificultades de la vida nos concedió un año más sumergirnos en la gloria que desprende por Sevilla.
Era la primera vez que éste que les habla pasaría la puerta astral del Postigo tras la “butaca” del Caifás, pero sabiendo que Él iba delante, cabreando solo como Él sabe al sanedrita. Un día más la capillita de la Pura y Limpia se abría y llenaba de su aura el momento… y vaya si se llenó, cuando la sinfónica del Cristo atado a la Columna, el Dios de las legendarias Cigarreras comenzó a rizar más el rizo, ¿qué diría Escámez si levantase la cabeza?, qué me acordé de los que disfrutan buscándole mil y una pegas a la evolución del estilo… sonaban platillos y hasta campanas tubulares,  “Tubular Bells” como diría Mike Oldfield, el ídolo de mi amigo Javi, como con Amarguras, pero la banda sigue esencia, y no precisamente la banda que acompaña a las Siete Palabras, queramos o no sigue siendo cornetas y tambores, pero que magistralmente llenaron el Postigo de la dulzura de la Virgencita, la cual se alegraba de ver el poderoso escorzo de su hijo sobre “una carroza de oro”, humilde, con la túnica lisa pero dejando patente que Él era rey, y así lo percibimos y así lo representamos los humanos. Sin duda fue un momento para la mística, cuando sobre los pies, apenas sin ningún cambio el dúo de Ortega Bru traspasó muy poco a poco el arco, casi entrando en Triana, porque el Arenal es casi de Triana, al compás de una adaptación del “Ave Maria” de Cannini que sin duda impuso un sobrecogedor silencio y llenó el momento de un sentimiento especial, difícil de explicar cuando aún me perece ver caminar el canasto entre la multitud, entre las estrechuras, el Soberano y su Madre bendita Inmaculada nos llevaron en una nube… pero la magia continuó, y la música parecía traspasarnos el alma, que menos de esta banda, con una nueva genialidad de Pedro Pacheco titulada “En mis Recuerdos” que llevaron al Soberano Poder hasta la misma calle Arfe, en busca un año más de la casa de las baratilleras… y donde volvió la esencia del Tardón a levantar la algarabía y la admiración, rompiendo en las pasiones trianeras.


Una nueva trasera de un paso, sin verlo a Él pero exprimiendo al máximo las oportunidades que nos da la vida de sentir intensamente la magia de lo que más nos gusta a todos los que rodeábamos al Soberano de Triana caminando por el Postigo sin perder la esencia que lo ha hecho grande, sin duda es una de las imágenes más buscadas del devocionario sevillano hoy en día, y todo por un izquierdo por delante… habrá maneras de catequizar…


De la calle Adriano que decirles, aun sorprende pensar y más explicarle a un desconocedor de esto que San Gonzalo no es una de esas hermandades que están en el elenco de las clásicas y grandes de toda la vida, porque allí, al Baratillo un Lunes Santo no es que sea fácil llegar, es que cuando llegas con el paso, es imposible salir. Reviviendo nuevamente los grandes momentos, ya van unos cuantos “baratillos” a la espalda, la estampa parecía la de ayer, quizás por ello sonaba “Triana Llora tus Penas” para el Señor que lleva dos años sin saludar en la ida a Sevilla. Simplemente vean los videos, con esa intención me “mato” buscándolos, para que pongan imágenes a mis crónicas y sientan la gracia que me supone , lo que nos supone a los capillitas ese viaje por los sueños, que cada año duran una semana… un año más el Soberano se aproximó y se plantó ante la Piedad, un año más mostrándole como seria Él dormido en su regazo, mientras entre la cruz del paso y el sudario la Caridad se entre asoma para mandarle un beso a este poderoso caballero que siempre viene soportando la reprimenda del Caifás… “María, Reina y Madre” sonó para plantarse ante eso mismo, y en este caso por dos aunque también está ahí el que es el Rey del Baratillo, y ya cuando el Soberano las tenía frente a frente las Cigarreras nos regaló el caramelazo de lo mejor que ha creado en los últimos tiempos, y es que ya me lo dijeron mis buenos amigos Vokas y Kike, de mi banda del Rosario, que “Y fue Azotado” es una obra de arte, que escucharla junto al Soberano te lleva una vez más a sentir los tormentos de Nuestros Señor con esa alegría que levanta siempre Triana con su forma de hacer la Semana Santa. Con ella se plantó como siempre, pero siempre diferente, benditos privilegiados fuimos lo que vivimos este arte efímero guardado para el recuerdo. Para la despedida, para buscar una vez más Triana y ese rincón blanco de azahar llamado Tardón o barrio León, la cuadrilla legendaria del maestro Bienvenido Puelles marcó el caminar de su Cristo, quizás queriendo acordarse del Cristo que el día anterior se mojó y que ya lleva dos años sin sentir tan magnifica fragancia que es la música de las Cigarreras como manda las cosas de Dios. Ahora que tenemos a la vuelta de la esquina la festividad del Corpus, el momento se hizo puramente eucarístico… para ello sonaron “Sagrada Eucaristía” y “Al Señor de la Sagrada Cena”, con la que el Soberano se marchó definitivamente para el barrio de sus entrañas, y nosotros tras Él porque como ya les dije, es tal la expectación que levanta cada Lunes Santo, que seguir sus pasos es adentrarse en un marea de personas que te hacen vislumbrar la salida muy a los lejos, así que había que seguir por Pastor y Landero hasta Reyes Católicos, una vez más saboreando cada chicotá, intentando también aprender y en definitiva, disfrutar al máximo el momento, de lo que yo defino como el más patente trocito de la gloria en la tierra… en esos momentos, por whatsapp me hablaba el amigo David Mira y me preguntaba qué estaba haciendo… le envié esta fotografía y me dijo que no le diera esos golpes bajos, pero que me hizo pensar en el fondo en todos los que sueñan con estar donde yo estuve y no podían – quizás por ello me lo pude llevar el Sábado Santo-, y eso es porque el Soberano un año más me lo quiso conceder… donde se va estar mejor que tras su caminar por las calles de Sevilla….

CONTINUARÁ…

Fotos: Óscar Ortega y servidor.

domingo, 19 de mayo de 2013

LUNES SANTO SEVILLA (II).

... Y EL ARREBATO TRAJO LA GLORIA.
El Lunes Santo seguía su marcha, sin quererlo lo estábamos caminando como nunca antes habíamos vivido una jornada, sin descanso, dándolo todo, intentando tocar la gracia de Sevilla con la punta de los dedos… esta noche de Pentecostés, día mágico de los rocieros me hace recordar al palio del Rocío marchándose con “Virgen de los Ángeles”, curiosamente hoy que recuerdo aquel bocadillo detrás de la iglesia de Santiago de carne mechá, he vuelto a comer en casa el mismo guiso…¿casualidades? Mas cuando mi madre jamás lo había hecho antes. Pasan los días y la gran Semana de Dios se hace cada día más lejana, parece señores y señoras que haya ya pasado una eternidad, por ello cada segundo que pasa me cuesta más recordar todos los detalles, pero así lo quiere este año el que manda en el universo, aun así tengan paciencia, si es que la pierden esperando mis palabras y mis crónicas, esto es mi pasión pero la vida requiere de más atenciones. Por eso ya ni recuerdo por donde caminamos pero si hasta donde llegamos, a uno de los cruces gloriosos de la sacra pasión hispalense. Buscábamos esa doble revirá de la calle en honor a ese genio que creó uno de los símbolos de la ciudad; la Custodia de la Catedral ya que pronto también se paseará, eso sí, sin compás, sin gracia; Dios Sacramentado, y para el de verdad que menos que el arte del mundo de abajo… ir sin ellos es ir desprovistos de gracia dijo Barbeito. La calle en honor al platero Juan de Arfe esperaba a los barrios señores, suele pasar en estas jornadas en las primeras horas cuando se apoderan de la vieja ciudad los barrios lejanos.
Ya habíamos estado con el Cautivo del Polígono, y ahora buscábamos el primer Cristo denominado así de la Semana Santa de Sevilla si no me equivoco. El “cuadrante imaginario” salió perfecto, de hecho ya lo irán viendo, creo que no habré completado día más perfecto en Sevilla que el pasado Lunes Santo. Allá por la llamada “Puerta del Arenal”, el Tiro de Línea planta su cruz y también desprendía la magia de un arrebato que no sabíamos como podía acabar. Volvimos a un punto ya conocido, pero siempre mágico y eso que se repitieron estampas gloriosas del pasado. No había mucha gente a comparación de otros años, mejor porque así podíamos darnos de bruces con los pasos. Se abría un pequeño hueco en el cielo, seguramente para que se asomara José Paz Vélez a contemplar el Cristo que le dio tantas alegrías y quizás penas. Pero Él ya se las habrá consolado todas, como nos la consolaba a todos y es que su sereno semblante se clavaba en nuestros corazones, nos hacían sentir tal como leí hace poco, esa sensación que solo se palpa ante el paso de una cofradía, y es que en esos segundos o minutos el Señor nos hizo sentir que éramos todos iguales ante su presencia. Poderoso y sereno, con mirada melancólica y de amor verdadero, maniatado sobre su genial canasto, escoltado por sus sublimes ángeles, porque algunos nacemos para eso, ser sus ángeles y sus eternos servidores. Él que vino a ser nuestro servidor lavándonos los pies, caminaba también sereno, demasiado quizás y es que el ritmo de la percusión de su nuevamente renacida banda de cornetas y tambores no me agradó mucho aunque el viento no estuviese nada mal. Genialidad de una de las para mi mejores cuadrillas de la ciudad, con los Villanueva al frente, que se adaptaban a ese compás tan ralentizado a las mil maravillas aunque no sé, quizás fueron ellos mismos los que pidieron ese tempo. Llegó con “Longinos” y se marchó con otras de esas geniales melodías melancólicas salidas de la banda que desde que dejó este paso la cosa ya no fue igual… “El Salvador” de Triana, aunque este Cristo moreno de túnica morada siga siendo el Salvador de Santa Genoveva.


Lo que vino después me hizo pensar en las ¿casualidades?… hace unos años, en este mismo enclave me enamoré de las Mercedes del Tiro de Línea en una larga chicotá que enmudeció a la muchedumbre y la hizo poseedora de la mejor esencia efímera del arte de la cosas de Dios. Cierto día se las conté pero no encontré video de aquel momento irrepetible… pero ahí estaba yo con mi cámara que la Virgen me lo quiso recrear nuevamente para que ustedes después lo saborearan como yo. Cris se lamentaba porque no le gustaba lo que sonó, a mí no es que me vuelva loco, pero es que con trabajos de tanta categoría “Caridad del Guadalquivir” puede parecer la más sublime de las composiciones. No sé si es la cuadrilla, las características de la bambalina o el trabajo de los priostes, pero el movimiento que tiene este palio es para mí de lo que más pellizco levanta de toda la Semana Santa sevillana, y eso que los Villanueva son criticados como no muy buenos en el arte del compás de la Madre de Dios… paparruchas, estilos y visiones nada más. Me resultó curioso que la Virgen de las Mercedes Coronada volviese a callar al Arenal con la marcha de Paco Lola enlazada dos veces que enmudeciendo los corazones, pensé… “¿alguno habrá leído el blog?”, no lo sé, pero lo cierto es que volví a vivir un “deja vu” pero siempre distinto mientras la orfebrería y los bordados acariciaban mi alma y la Reina de Santa Genoveva se marchaba envuelta en los arrebatos del Lunes Santo.


Curioso que en Triana vivan las valientes y los arrebatos sean algo de andar por casa, pero desde lo del año pasado algo ha cambiado en el blanco barrio del azahar donde un Dios Soberano vive levantando el asombro de propios y extraños. San Gonzalo decidía esperar y decidir si salir o no, y esta indecisión nos hacía plantearnos que hacer… creo que la espera pensando nos hizo perdernos un  momento que tiene que ser sublime, como es ver comenzar el triste entierro del Hijo de Dios, porque en Sevilla el traslado al sepulcro comienza el Lunes Santo desde San Andrés. Cuando nos decidimos a ello, al llegar al Duque ya se había formado la calle por donde tendría que pasar la hermandad de Santa Marta y aún no había ni salido –por cierto buena seña tenía el día si Santa Marta se echaba a la calle, ella que en su diccionario no existe la palabra arrebato-, y con la cosa bastante completita, imagínense intentar llegar a la recoleta plaza donde las campanas suenan a duelo y la apoteosis de Ortega Bru engaña a la mirada pero no al corazón y parece que los Santos Varones caminasen sosteniendo el pesado cuerpo de aquel pobre carpintero que cambio la humanidad para siempre.
No era el lugar más bello, a los pies del Corte Inglés, pero a Santa Marta no le hace falta paisaje señores. Ya en la distancia todo sobraba, solo podías contemplar ese cortejo errante por Sevilla, veníamos de Villanueva y más Villanueva  entonando las justas voces para llegar al sepulcro de rico, que en este caso, seis días después, Jesús le pegaría una “patá” para dar testimonio de que Dios por fin se reconciliaba con el hombre, tras un breve paso por los infiernos para abrirnos de par en par las puertas de su Reino. Llegó fugaz, en lugar amplio, pero todo lo convirtió, increíble el “ensordecedor” silencio mientras no te daba tiempo a ver otra cosa si te parabas en la Caridad que aun muerto desprendía el semblante del Mesías. Eso pensará José de Arimatea mientras lo contempla eternamente destrozado de la tristeza, porque le dirías quien eras maestro al sumo sacerdote allá por donde se alza el reino del azahar… Santa Marta, en apenas unos segundos también hizo sentir a cientos de personas que todos somos iguales ante Él… y casi no pudimos ver el sublime rostro de las Penas del maestro Sebastián Santos…


Es curioso que muchos de los quebraderos de cabeza en pos de un nuevo Lunes Santo, intentaba encajar en el puzle de posibilidades el discurrir por la plaza de San Pablo, a los pies de la inmortal Magdalena a ese Dios Soberano que levanta uno de los grandes pellizcos en el estómago cada vez que lo contemplo. Ni por asomo estábamos haciendo nada planeado, y estaba saliendo bien… la de posibilidades que tiene una jornada cofradiera en Sevilla… ¡ah! se me olvidaba, San Gonzalo también era arrastrada por el arrebato del Polígono de San Pablo que a esas horas ya emprendía el camino de vuelta sin sobresaltos y se echaba a proclamar a Sevilla ese YO SOY de letras de oro de su peana, aquello por lo que un poco antes iba dormido sobre el regazo del maestro del Sanedrín que aun seguía intentado comprender que era aquello del “renacer de la vida…” él que si sintió la Effetá  cuando escuchaba las palabras del que los judíos se siguen empeñando en calificar como un mero profeta algo arrogante…






Ellos que aún lo esperan bajar sobre un carro de oro… nosotros lo esperábamos sobre algo parecido, portado por ángeles, pero del costal que lo llevan rasgando la tarde, siempre con la izquierda por delante… a esas horas el whatsapp me llamaba, era un compañero de trabajo que le encanta que le hable de la Semana Santa de Sevilla, preguntándome donde me encontraba… las fotos que ilustran el momento fue lo que le envié, mientras me invitaba a que siguiera disfrutando. De Ortega Bru en Ortega Bru, nos vino ese Dios que dicen talló con un destornillador, se hizo por fin un nuevo reencuentro con el Soberano de Triana que me traslada a tantos sentimientos y gratos recuerdos, que me invita a acordarme siempre de la gente buena de mi hermandad de Linares y sin duda volver a dibujar entre la bulla la figura de mi recordado maestro Andrés Caparros, el que fue otro “sevillano” residente en Linares, fue uno de los grandes culpables para que cuando leo en cualquier momento SEVILLA, piense no en una ciudad, sino en una forma de vida en el paraíso de las cofradías, sigo su ejemplo y lo seguiré mientras el Soberano quiera, ir allí a aprender para cuando me dejen impregnarlo en otros lugares que aunque no lo sepan, necesitan de esta gracia.


“Sobre los pies te lleva Sevilla” siempre sobre los pies, aunque aquí se ande según los cánones del maestro Vizcaya, Puelles y Garduño. Apellidos que sin duda cambiaron esta hermandad para siempre. Así marcaba la máxima expresión de la música la banda de las Cigarreras tras el Dios del Tardón, que casi pasó fugaz, en su retorcida compostura ante Caifás, y la música invitaba nuevamente a quedarse absortos “En tus manos Soberanas” mientras seguías poderoso tras la serpiente blanca del barrio León completando el Lunes Santo soñado y quizás menos imaginado a primeras horas del día cuando el hermano mayor del Polígono hacía en pocas palabras llorar de amargura a la alegría… se marchaba el Soberano, pero ya se imaginarán que este no se puede conformar con esta pequeña porción de la tarta que reparte San Gonzalo cada Lunes Santo, pero intentaba dibujar el día más perfecto posible, y sin duda lo conseguí, aunque en esos momentos intentamos olvidarnos una vez más de la Salud, buscando las Aguas del Arenal, pero hubo tiempo para todo. A esas horas buscaba a Óscar vía whatsapp, que curiosamente nos buscaba a la vera de la Salud, y nos fuimos un poco más adelante, a la verdadera plaza de la Magdalena, y como así lo quiso Ella, por fin pude contemplar como mandan los cánones al palio de oro y blanca pureza, como lo es su barrio, donde Ella es la fuente de la Salud que sustenta a sus vecinos y su princesa consentida. Ya venía con la maravillosa luz de la candelería bajo el manto de la noche la que es la Reina de los sueños de Ortega Bru, imagen incomprendida por muchos, pero así fue su arte y así luchó porque fuera, la pobre quizás tanto en segundo plano ante el Soberano Poder de su Hijo que hasta también pasa más inadvertida la gran cuadrilla que la porta con el primoroso mimo con el que nos llegó, la cual nos traía a su vera a Óscar, tras despedir en una maratoniana carrera a Fátima en Santa Justa, él que venía contento porque sin duda le salió bien la jugada, que no fue otra que mostrarle a su novia, cual es uno de los impulsos más grandes que marcan su vida, el amar a Dios a través de la cofradías… ¡y que cofradías!… ¿habrá regalo de amor más grande que este?
CONTINUARÁ…

jueves, 16 de mayo de 2013

LUNES SANTO SEVILLA (I)

AL PRINCIPIO SOLO EXISTÍA EL POLÍGONO... Y LA PALABRA ESTABA JUNTO AL POLÍGONO.
Se le ha ocurrido a mi querido Antonio Zapata un nuevo refrán: “Santo que sale, agua que cae”… y razón no le falta, porque el Domingo de Ramos fue glorioso pero la gloria es cuando se desarrolla sin complicaciones, lo que pasaría a ser memorable pero el agua iba a seguir siendo la protagonista para concedernos paradójicamente un Lunes Santo memorable. Imagínense el cuerpo que se le queda a uno al contemplar como acabó desarrollándose la jornada que les acabo de narrar cuando los meteorólogos decían que seria las más plácida entre las jornadas que van hasta el Miércoles Santo… con esa incertidumbre me dormí plácidamente en nuestra nueva residencia, en la cual desperté mientras por la ventana no se veía nada mal el otro gran protagonista de la semana… el cielo. Ni domingo, y como verán ni lunes visité ninguna capilla, si no recuerdo mal. Mientras gestionaba en recepción el tema de las habitaciones por la salida de Fátima, que se nos marcharía a Madrid, me encontraba con mi amigo Cristóbal que venía de dar un paseo por la ciudad avisándome de que el lunes nos demostraría que existen los milagros y que los arrebatos a veces nos sumergen en la gloria…
Llevaba unos cuantos años abriéndose el Lunes Santo allá por el Polígono de San Pablo, pero la dichosa lluvia se venía encargando de que la jornada pareciera la de siempre, sin el Cautivo y Rescatado y su Madre de los ojos extremadamente verdes… y los partes se presentaban con las mismas intenciones hasta que Cris me relato la “osadía” que al cabo del día nos sonaría a frase legendaria para la historia: “hermanos, existe un gran porcentaje de lluvia pero no nos podemos quedar cuatro años en casa…” en el Polígono comenzó a llover… lágrimas de sus vecinos, pero estas eran de alegría, pese a tener en la memoria lo que conllevó el ultimo arrebato, pero el barrio necesitaba a su Cristo moreno y bien “peinao” atravesar prácticamente Sevilla entera para proclamar la grandeza de los barrios, un respeto señores, que vienen los barrios como dijo en su día Carlos Herrera en un pregón como mandan los cánones.
Casi en desbanda nos lanzamos a la calle, olvidándome el móvil, Museo y Alfonso XII casi a carrerilla… podría repetirse lo de hace unos años y quizás peor todavía, como el año pasado, romperse el Lunes Santo, y había que buscar cofradías que para eso estábamos allí. Corriendo en busca de un taxi, que lo encontramos en el Duque, nos encaminamos a pisar por primera vez, esta alejada barriada que desde hace unos años es conocida en el olimpo cofradiero por tan solo una cofradía… y es que allí una cofradía te da muchísimo, y como yo me creo que Sevilla no es una ciudad, es un sentimiento, por eso parezco un “sevillano” residente en Bailén. Y curioso que por Torneo, la Macarena, la Ronda, Carretera de Carmona, San José Obrero… caía de vez en cuando algunas gotitas, pero no importaba, parecía que Dios quería Lunes Santo aunque las webs anunciaran que todo esto era una imprudencia que se podía pagar cara. Al llegar a la glorieta con la avenida Kansas City –con lo rancia que es Sevilla, que me sorprende aun escuchar el nombre de esta entrada a la ciudad-, en la misma había un atasco de cuidado, seguramente sería porque un día más se hacia la magia y se alzaba la maravilla inexplicable de la Semana Santa, y a esas horas ya comenzaba Sevilla a ceder sus territorios al Hijo de Dios y su Santísima Madre.
Pronto entramos en ese paisaje tan poco o menos publicitado de la Semana Santa de Sevilla… avenidas, torres de pisos, más chándal y vaqueros que vestido o corbata… barrio en estado puro, barrio humilde, de currantes, pero de esos que no habrán dudado un segundo en darle lo más grande a sus titulares, aunque cuando salgan de la iglesia de rezarles tengan que pasarse por Caritas. Ya lo dije en cierta ocasión, el siglo XXI abrazando las esencias del pasado, el ladrillo echándole un pulso a las volutas churriguerescas, el “enlucío” de cemento mano a mano con el pan de oro y encima del barco del Polígono, aquel que llena de orgullo a todos sus vecinos, poderoso, maniatado, caminante al compás de la marcha “Pureza” buscando después de tanto tiempo el Giraldillo que proclama la fe en la ciudad, que quieran o no se extiende hasta el extrarradio… y seguro que Dios estará orgulloso de que la fe llegue de tal magnitud a través de las cofradías.


Una estampa nueva para mí, contemplar el paso de misterio caminando por estos barrios, en una hora temprana, otros años, estaríamos aun sentados en la cama con el pijama puesto y si algo me impactó fue la forma de acompañar al paso la multitud. Pronto nos encaramamos tras la jamuga donde se sienta Herodes, aquel que mira extrañado a este “loco” galileo, el cual era digno de ser marcado por las avenidas de Sevilla, de reluciente túnica para que se mofaran de Él, pero ay Herodes, te quedaste en San Juan de la Palma pero el Lunes Santo volviste a intentar vestirlo de blanco, incluso la banda trianera marcaba el compás y su caminar se hacía poderoso, pero Él siguió triunfante y solo consigues que el marcado según Sevilla, seas solo tú.




Un abrazo al amigo Josito, otro hábil ratón de cofradías que también se las sabe todas, que ya se encontraba allí, sin darle mucha importancia a lo que el cielo pudiese enviar y tan solo ir a disfrutar, el tan enamorado de lo puro y el arte. Pero aunque había mucha gente, la bulla no llegaba a apretar, y por ello mejor que ir viendo una trasera de un paso, que mejor hacerlo según los cánones de estas hermandades, delante o a los lados del paso, acompañando el caminar del Hijo de Dios Cautivo y rescatador de almas, aunque Él lo que nos estaba rescatando, aunque aún no lo sabíamos, era la gloria…
Los bares de la zona se encontraban siempre llenos de costaleros o músicos de las Tres Caídas, reponiendo fuerzas para el medio día, en esta maratoniana estación de penitencia, por ello la banda de la eterna ancla iba más corta de efectivos en estos primeros tramos de día y aunque sonaba de lujo, se notaba que le faltaba algo. Después de unos años volvía a escuchar a la trillada hace años “Esperanza Gitana” en una revirá donde la cuadrilla dio muestra de elegancia en el sublime compás que le dan al paso. Muchas chicotás pero a tambor, sin duda, creo que es una gran cuadrilla la del Señor de San Pablo y en pocos años le han dado una candencia al paso, digna de las mejores de Sevilla, aunque allí hacer esto no es tan complicado, todo depende de quién pongas delante, y uno de ellos curiosamente empezó en esto bajo la Reina del Amor de Linares. Por allí asomaba un famoso, el actor Paco Tous –“Los Hombres de Paco”-, se disfrutó mucho con el andar largo de la cuadrilla y llegó otra nueva chicotá y sonó algo que me traspasa, la Triana fúnebre como yo la llamo, que menos para una marcha dedicada a la atalaya de la cofradías sevillanas… sonó “Silencio”. Después llegaría una revirá que enmudeció a Luís Montoto con la marcha "Al Desprecio de Herodes" que nos colmó del gozo del arte efímero de la Semana Santa. Una chicotá que nos caló hondo al Dios de Álvarez Duarte pero que… se la cargaron con esos tres izquierdos que ni siquiera estuvieron a la altura técnica de esta cuadrilla en la salida. La verdad no comprendo porque de vez en cuando quieren andar con cambios, cuando por la necesidad de las distancias, han imprimido un andar poderoso y a la vez personal que ya lo quisieran muchas… así se marchó el Señor de San Pablo en busca de la Diosa Híspalis, con un cielo gris pero valiente como la zancada de la cuadrilla, con cientos de apasionados capillitas siguiéndola, caminado junto a Él buscando la pasión de los arrebatos, seguramente muchos como nosotros que saltaron de la cama corriendo en busca de aquel casi desconocido barrio que sacó la llave del embrujo.


Aunque seamos muy Cristíferos, no podía marcharme sin acercarme a contemplar a la otra Virgen del Rosario de la Semana Santa sevillana, la que venía al compás de algo muy de la jornada, la marcha “Virgen de las Aguas”, la de aguas que no caerían y que cerrarían el Lunes Santo, pero eso fue muchísimo después.  Esta dulce y bellísima jovenzuela, que también cumple por abril 18 años, para eso es la Macarena su madrina de bendición y que tiene enamorado a mi amigo Antonio Pradas se abrió paso con el compás muy abierto, con la curiosa estampa del Hotel Meliá Lebreros al fondo… es lo que tienen esta hermandades que hasta que no llegan al centro, el encanto es muy diferente, con su palio liso que ya espera el bordado que Charo Bernardino –aunque ahora parezca que solo haga “mierdas” de trabajos, aunque restaure cosas como el techo palio de la Macarena- está acometiendo para pronto igualar a la hermandad a los cánones sevillanos, que como dije, sea barrio más o menos humilde, para Dios y su Madre todo… por esto uno quisiera ser sevillano o más bien que todos nos sevillanizáramos para las cosas de la Semana Santa…
A esas horas Óscar y Fátima ya habían emprendido el camino en busca del Tardón, pero nosotros teníamos otro objetivo más cercano, la plaza de Santiago, donde cada año el Iscariote llega con una trupe a prender al que nos trajo la Redención… pero antes de partir en este viaje imaginario hasta la calle Santiago, no olvidarme de la satisfacción de encontrarme con un viejísimo amigo caminado también al compás del Señor Cautivo y Rescatado. Nada más y nada menos que el que quizás sea mi primer amigo gracias a esto de las cofradías y la mano del Altísimo. Lo conocí en la mismísima guardería de su vecina Maribel pero no les exagero que lo conocí de verdad en párvulos porque buscaba piedrecitas blancas en el recreo para adornar los “tronos” que montaba en su casa para jugar a las cofradías, y nació el primer gran amigo de la vida… curioso verdad, treinta años contemplan una pasión que algunos ya verán en mi casi enfermiza, pero esa ha sido una tónica en mi vida, hacerme amigo de capillitas… los años continuaron y nos separaron, pero ese cariño mutuo que se forja cuando eres un mocoso perdura… él es hoy sacerdote, joe hasta donde llegaron los santos de plastilina, y de los gordos como diría mi madre, estaba programado incluso que diera el Pregón de la Semana Santa de mi pueblo, pero no sé por qué no pudo hacerlo, él es Alfonso Puche, que cosas de aquel al que representa y al que ha entregado su vida nos volvió a juntar en un lugar donde vamos buscando la gloria… Sevilla en Semana Santa. Que me encanta veros, a los curas jóvenes junto a los faldones que cubren a los “pies” de Dios y María… y más si explícitamente bajas desde Madrid a la ciudad eterna…
La jornada nos invitaba a la extenuación, al sin vivir y eso era porque hoy por ejemplo no comeríamos sentados en Alfonso XII, y lo haríamos como en muchas ocasiones he pensado en plan jartible capillita, andando y con bocadillo en mano. Pero antes nos apostamos en la recoleta plazoleta donde un mes antes nos marchamos con el alma rota de ver quedarse en casa la mole de caoba y oro de Sevilla… aunque la plaza parecía llena se podía acceder con facilidad a la zona alta, a los pies del hotelazo que circunda la plazuela de Jesús de la Redención… tocaba un año más nuestra ración de beso… y el arrebato de San Pablo daba su fruto, y el Dios de Lastrucci se echaría a la calle, seguía habiendo esperanza, y eso que era el peor día, pero seguía haciéndose la magia. Se abría el portón y tras los tramos del Señor, la agrupación musical de la hermandad nos evocaba a la recogía, inolvidable recogía del año anterior, con los singulares ecos de la marcha “María Stma. del Rocío”, de cornetas a agrupación, con los que seguramente la cuadrilla enmarcaron el gesto dulce más amargo de toda la humanidad, el Beso de Judas…


Este singular y diferente canasto, como me lo definió mi capataz un mes antes donde nos quedamos sin fe en las calles comenzaba a emerger entre la estrechura, para repartir fe. Perdonen que no cuente con fotos del momento pero mi reportero más dicharachero se estaba hincando un papelón de pescaito allá por San Jacinto, y mi nuevo móvil tiene de todo menos una cámara optima… pero nosotros estábamos llenado el alma de Redención, la silueta llevada hasta la extenuación a cargo del taller del maestro Castillo levantó los repelucos y la fragancia de esta pasión desmesurada por cofradías. Lo que si he tenido este año es una videocámara con la que he intentado grabar todos los momentos de me encontraba, mientras hubo batería y memoria, aunque me perdiera un poco de esencia pero con la que también conseguía planos más complicados para el ojo humano, como ver su sereno semblante aparecer entre esos naranjos desprovistos -por culpa de esta invernal primavera- de la flor de la gloria para Sevilla… el azahar. El cielo seguía gris pero el Señor de la Redención nos quiso regalar un poco más de los sueños que se forjan “Bajo la Luz de su Mirada”. Curioso que las dos veces que he contemplado la salida – y la recogía- de la hermandad del Beso de Judas ha sido motivado por el reajuste en el itinerario premeditado por culpa de la meteorología, aun no sé lo que es verla bajo la luz radiante del sol. La música nos transportaba, todo comenzaba según lo previsto, porque desde el Tiro de Línea también había “cara de calle” y venia hasta Sevilla Santa Genoveva, pero ¿cómo acabaría?, había que seguir disfrutando, gozo curiosamente para la agonía del Hijo de Dios en el “asa” de olivos más conocido del mundo, “Agonía en Getsemaní” marcaba el adiós del galeón que comanda los Reguera dejándonos una vez más la estela imborrable de su Redención… tras Él, el primer Rocío del año, como el mañanero sobre las hojas de las plantas, como el que pronto levantará los repelucos por las arenas de la aldea de Almonte. También hay Rocío doloroso, Reina de las Rocianas de la calle Santiago. Su perfil macareno comenzó a iluminarse en el entrecortado caminar a paso templo de los costaleros. Poco a poco apareció el gran palio que le están conformando, otro de los que esta esperando la guinda de un mantazo mientras los ecos del himno nos regalaba el segundo palio del día… ya llevábamos más que el día anterior a esas horas.
Sublime compás, para una bambalina complicada, y la Madre necesitaba llorar un año más al compás del tambor y flautín que parecen atravesar las marismas bajo la Luna del Nissán. Siempre igual, siempre diferente, arte efímero al compás de “Rocío”, porque de Rocío a Rocío solo hay Rocío, recordando una vez más al maese Herrera, al que quizás tenga que volver a escuchar para que me inspire… buscaba el palio recién remozado la calle del patrón de España mientras en el palacio de enfrente, en su balcón señorial se asomaba alguien bastante nervioso, que se atusaba el pelo y no paraba de besar a un niño…Alex Ortiz, el saetero de la recogías por los cielos de San Gil, se intuía que iba a cantar, es más, el paso no reviraba aun quedando marcha, estaba cantado… yo no soy de saetas, pero señores aquello se me quedará grabado para siempre, no se escuchaba nada más que los quejios de su alma, de su arte pidiendo que la llevasen al cielo sus costaleros. Pensé que alguno lo grabaría y preferí saborear el momento, y aquello vino “sobrao” de sabor a pasión… se acababa un nuevo capítulo, había que seguir con esperanza, cerca nos metimos uno de “carne mechá” entre pecho y espalda, era la señal de que el día iba a ser largo e intenso… próximo objetivo, el recuentro con el otro, el primer Cautivo de Sevilla y un retro-momento con las Mercedes benditas del Tiro de Línea en la Puerta del Arenal….
CONTINUARÁ…

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