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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

domingo, 8 de diciembre de 2013

EN LA MADRUGÁ DE LAS GLORIAS... (y II)

Se peguntaba mi buen amigo desconcertado que es lo que le acaba de referirle… “ahora voy a ir a verla”. Curioso, no solemos hablar a menudo y ese día en la mañana se había dejado caer vía tecnológica, preguntando por salud pero no le dije que el viaje relámpago estaba en ciernes… y es que como estos tres últimos años, si pisábamos el barrio de la Feria había que visitar a la Madre de Dios que vive solo unas manzanas más al norte. Es curioso, hace un rato volvía a contemplar su paso por Campana y refería que es Ella la que hace llorar hasta los que les cuesta creer en todo esto, Ella que desde que la bajaron los ángeles a Sevilla, es la que trae la Esperanza. Y es que en esta ocasión había algo más de motivo para rendirle pleitesía a la más buena moza de San Gil, algo que es curioso, ver como los mismos seres humanos intentamos camuflar algo que surge así porque sí, y luego sentimos la necesidad de acercarnos a Ellos, porque sin duda lo mueve Dios y en este caso su Madre, la que llaman Macarena.
Había motivos personales para visitar la basílica, había peticiones y como no, extasiarnos con su presencia, como cada noviembre, revistada de luto, evocándonos las estampas del XIX, ahora tan de actualidad en los últimos tiempos, esa Macarena que sonaría a marcha de Cebrián, bajo el palio de plata o el de la Estrella, aunque el tocado de Garduño nos recordara el presente. Siempre como dice el himno, entre Rosario y Sentencia, siempre con su basílica a rebosar ante la santa misa, siempre frunciendo el gesto de los que se adentran por sus aposentos y se pierden en su mirada perdida… es Ella la que nos trae la Esperanza, aunque a veces esa esperanza sea tan complicada de hacerla arrancar.

Fue una visita a Sevilla tan corta que incluso nos movimos en el coche aparcando en parking, esta vez no le di oportunidad a la Esperanza de que me buscase sitio, porque las horas avanzaban apretadas y no se podían perder muchos mas minutos. Por el barrio de la Feria ya llevaba un rato paseándose su otra Reina, la que le dicen la “Macarena de la glorias”, por su poder devocional en la ciudad, limitado al menos cuantioso poder de atracción de las imágenes letificas hoy en día. Atravesando las inmortales calles del perfume más macareno nos encontramos ante la Reina de las glorias, la que es Amor Hermoso y Reina de Todos los Santos, atravesando las angostas callejas de su barrio, siempre lamiendo la bohemia Alameda de Hércules. Por fin Pedro Guerrero conocería al galeón letifico de Sevilla, que venía desapretándose por las callejas, levantando el asombro de la multitud, siempre al sabroso compás de los hombres de Santiago y la genialidad de Tejera, tras rendir un merecido homenaje al maestro que les da nombre, demostrándonos porque son los mejores… ecos sobrios, de las glorias de negro, y es que Tejera es una banda modelada para esto, así pudimos sentir como la gracia de María se paseaba con ecos de San Lorenzo , con la “Soledad” de Pedro Morales. El sabor del cofradierismo ya estaba totalmente inyectado en nuestras venas, ya ni recordábamos que apenas llevábamos un par de horas caminado por la ciudad eterna mientras el compás siguió el camino, y en pocos días pude volver a disfrutar la genial partitura de Mariano San Miguel y su “Rey de Reyes”, mientras la cuadrilla llevaba bien fijado y elegantemente el paso, dislocando nuestros sentidos porque este paso es un éxtasis, un apoteosis para los amantes de lo recargado y el barroquismo.
Fue el momento de otro éxtasis, el de saborear una caña de Cruzcampo, la elaborada en la fundación, con su magno sabor, será el agua del Guadalquivir, pero es ya, algo sagrado siempre en terreno hispalense. Ahí pude cruzarme con mi amigo Carlos, el cual se sorprendió al final de verme, con el que continué viviendo la gran jornada de las glorias, por Relator, recordando nuestros viejos tiempos en el pueblo, la de ilusiones y esperanzas que al final se diluyeron para acabar viviendo, tal como la denominó en… “la ciudad más bonita del mundo”… quizás esa sea la solución a mis desilusiones y mis desesperanzas… se hacía amena la conversación y nuevamente nos apareció el galeón de “To´Santos” y Tejera volvía a pegarnos el pellizco de tan solo un mes antes y volvía a evidenciar que les gustan y disfrutan con la marcha “La Sangre y la Gloria” mientras los hombres de Santiago recreaban el perfecto momento, el más genial de los artes efímeros… por Relator, una de las calles macarenas por antonomasia, las marchas dedicadas a la Señora de San Gil se elevaban a la oscura noche, como se elevan los altísimos candelabros de la Virgen, mientras Pedro y yo acabamos caminando tras la Virgen, disfrutando de la que llamo yo, la nana de la esperanza, en ese magistral trio de “Esperanza Macarena”. De Pedro Morales a Gámez Laserna, y su homenaje a la “Sevilla Cofradiera”, genial partitura de sabor clásico, que sin restarle matices de gloria hizo que la Virgen se encaminara por la calle Amargura al fin de su triunfal paseo de cada mes de los difuntos por Sevilla.

La revirá del paso a su llegada al Mercado de la Feria, fue de esas que como suelo mencionar en más de una ocasión, te sumergen en una burbuja, esas burbujas que te borran del alma todos los pesares cuando sonó una marcha que me sonaba pero me descolocaba en principio. Lo cierto es que era magnifica y si es tocada por Tejera imagínense… mientras ya vislumbrábamos la torre de Ómnium Sanctórum entre la ráfaga de la Virgen. En un principio llegué a pensar que estábamos ante una marcha recién incorporada al repertorio de Tejera, que nos recomendó escuchar nuestro amigo cordobés, el capataz Federico Jiménez, dedica a la Virgen que tiene el honor de pasear cada Miércoles Santo por Córdoba, la Virgen del Mayor Dolor titulada “La Vía Sacra”. Cuando acabó una nueva ración del mayor de los artes efímeros, fui a preguntarle a un corneta de la banda y nos indicó que exactamente era una marcha que había escuchado pero no la que me había imaginado. Otra cosa que me encanta de Tejera, es que cuando les pregunto el título de alguna marcha, me demuestran la pasión que hay en esta banda por lo que hacen, ya que no se limitan a indicarnos el título sin más, sino que hasta nos intentan incluso enriquecer en nuestros conocimientos. “Fernando III el Santo” era la marcha… “la única dedicada a nuestro patrón” he incluso nos dijo quien la instrumentó, creo que Ricardo Dorado. Una marcha que escuché de uno de los discos de la pasada cuaresma y que ellos con su magistral trabajo, como a mí me gusta más escuchar una marcha, con un buen paso delante, me hizo incorporarla a mi más personal repertorio. Pero siguió este músico demostrándonos que disfrutan con lo que hacen, y que quizás, cuando se encuentran gente como ellos, aun más lo saborean, cuando le pregunte si iban a tocar “La Vía Sacra”. Este motivo hizo que llamara la atención del mismísimo director, Juan Manuel Tristán, el sucesor en la batuta de Tejera, de la figura imborrable de su padre “Pepín” y se le dibujara en la cara una sonrisa de satisfacción porque preguntábamos por marchas, que sin duda tienen que disfrutar interpretándolas, y que el público además las saborea y les demuestren sus aciertos. Nos dijo que ya sería otro año mientras intercambiamos algunas palabras con este hombre que sin duda, cada vez que leo , veo o escucho alguna intervención sienta catedra de lo que es una buena banda de música. Así se lo referí en más de una ocasión, que Tejera es todo sublimidad, que tan solo con escuchar los tambores ya levantan los repelucos….

Siguió el cortejo en busca de la recogía y sonaba “Macarena” de Cebrián, caminando junto al respiradero del paso, casi pegados a Antonio Santiago, mientras la Virgen se abría camino entre el callejón del mercado para salir a la legendaria calle Feria. Antes de la maniobra para girar en busca del templo, el paso comenzó a girar hacia la otra dirección. Pronto se hizo el silencio y ese mormullo cayado, de la multitud preguntándose qué pasaba. Rápidamente vino a nuestra memoria la cada vez más famosa historia de Santiago, en ese mismo punto cuando la Macarena lo utilizó como instrumento para que la Virgen de Sevilla llenara de esperanza a una anciana castigada por las tristezas de la vida. En un ventanal, una anciana sostenía un bebe en brazos, quizás fue para ella… pero el paso volvió a su senda y comenzó a detener el tiempo en una nueva revirá. No había acabado la misma, Tristán, fiel a unas de sus “leyes”, es decir, no enlazar marchas, siempre con tambor de por medio, tras la sublime partitura de Cebrián, nuevamente se hizo la magia de la burbuja, rápidamente di gracias por aquel viaje relámpago, rápidamente sentir que era la Virgen y yo y la gracia de las cofradías… comenzó a sonar, evocadores sones que me traspasan, Guerrero me indicaba que quería ver salir el Domingo de Ramos a la Virgen a la que estaba dedicada la partitura del siempre grande Laserna, sonaba “Maria Santísima del Subterráneo”.
Una abarrotada plaza ante el viejo templo de Ómnium Sanctórum  recibía a una de las Reinas “de la Madrugá de la glorias” y el júbilo lo alzaba la marcha “Coronación de la Macarena”… ¿cómo es que la Reina de Todos los Santos aún no está coronada? Mientras en la otra acera vislumbre con su costal, como ya legendario costalero de la familia Santiago, al amigo, al gran capataz Luis Miguel Carrión “Curro” que por esto de la bulla no pude saludar como merece, pero nada más que con su sonrisa en la lejanía, me sentí satisfecho. Tal como me dijo en Andújar, hizo la entrada, al compás como siempre de la marcha “Reina de Todos los Santos” para despedirse un año más por la antiquísima ojiva, en un día que pocas horas antes  veía complicado que se dibujase y que seguramente la Virgen de la Esperanza o la Reina de Todos los Santos quisieron regalarme, para poder afrontar con mayor felicidad los designios del que todo lo puede, nuevamente junto a mi amigo Félix, con su novia y la suerte, que sé que el siente, de mi amigo Pedro Guerrero, de empaparse de todas estas grandezas, para convertirnos en los cofrades que mayormente siente la Effetá… ahora toca esperar al nuevo curso y abrirnos al tiempo de la gracia… pero antes tiene que nacer claro.
Por cierto, justamente una semana después, asistía a la ciudad de Baeza a una charla de costalería impartida por Antonio Santiago, y como colofón a su intervención, volvió a narrar el momento de la Macarena ante la anciana en la calle Feria… me acerqué a estrechar su mano y le dije: “¿a quién le giraste el domingo pasado la Reina de Todos los Santos en el mismo enclave, incluso sonado Macarena de Cebrián?”… a la hermana mayor que se encontraba enferma y vive justamente ahí y no pudo acompañarnos… duda despejada.

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