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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

miércoles, 11 de septiembre de 2013

BAILÉN 1990. LA PIEDAD

En Bailén tras la procesión de la seis de la mañana del Viernes Santo, casi sin descanso llegaba la procesión de la “hora nona”, es decir, tal como siempre la hemos llamado, la “procesión de las tres de la tarde”, la hora en que el Hijo de Dios exhaló su último aliento. La verdad, desconozco si esta procesión ha existido como tal antes de esta época, ya que según mi padre el primer paso de la procesión, el denominado como el “Calvario”, antaño procesionaba el Jueves Santo, sin respetar esa “lógica” que tanto defiende el bailenensismo de seguir día a día la cronología de la Pasión. Nuevamente se forma una procesión, que parecería una sola cofradía con dos hermandades aportando un paso cada una.
Una vez más la cofradía de la Santa Vera Cruz vuelve a llenar las calles de Bailén con sus típicas capas blancas, y nunca mejor dicho, porque entonces y ya se puede ir viendo y lo que queda por publicar, era la hermandad que más nazarenos aportaba a los cortejos procesionales de la ciudad, lo cierto que esta circunstancia se daba precisamente porque era la hermandad que salía en más ocasiones en la Semana Santa. Aunque en este reportaje, recordemos de una televisión local, la primera seguramente de la historia del pueblo, no sé por qué no se filmó el paso u trono, el que días anteriores se utilizó para la Virgen de los Siete Cuchillos, ya sin su palio y con la Virgen desplazada a una esquina delantera junto a la Magdalena que en apenas horas se ha bajado del trono donde procesionó en la mañana para formar el quizás primer paso de misterio que ha conocido Bailén, donde las mismas lloran a los pies del Santísimo Cristo de la Expiración, siendo la primera de las veces que saldría el crucificado de la hermandad de las dos que lo haría en la misma jornada.
Solo visualizamos la imagen que cerraba el cortejo, la hermandad de la Mulica volvía a salir en la Semana Santa, con sus coloridas túnicas, aunque luciendo el fajín de negro luto al no ser este titular evidentemente nada jubiloso como el del Domingo de Ramos, y evidentemente sus nazarenos sin palmas y si con los pequeños cirios en ese especie de porta-hachones… lo bien que le quedaría un buen cirio color tiniebla. Eran otros tiempos, cuando la Virgen de la Piedad, portando en sus brazos al recientemente “bautizado” Cristo de la Misericordia salía sin banda, el presupuesto quizás no daba para más, y con ello no pasaba nada, aunque poco después esta estampa cambió y en sí, el esplendor de la procesión donde quizás la hermandad vivía su gran jornada, y es que la Virgen de la Piedad siempre ha tirado mucho en la más joven hermandad bailenense desde que llegara allá por el año 1985. Destacar el exorno del paso, no porque me guste, sino por el detalle de las cuatro “piñas” sobre jarras de la esquinas, de flor blanca por ser la Virgen –gracias a Dios esto ya se ha subsanado-, lo que llenaba y completaba este gran paso que vino de Jaén huérfano de las quizás mejores piezas del mismo, los candelabros y cuatro ángeles que aun pertenecen a la hermandad de la Expiración de Jaén. La razón es que no necesitaba candelabros porque salían de día, algo incierto porque en la noche un simple foco sobre el rostro de la dolorosa de tintes maduros era lo único que iluminaba su caminar, en la que era su segunda salida en apenas un par de horas, en la desaparecida “Procesión General del Santo Entierro”, una “magna” como se está poniendo de moda ahora este término. A esta circunstancia parece ser que el próximo año por fin se le pondrá solución.
Me destacan mis visitantes locales la cantidad de personas que abrazaban entonces la procesiones, y es que entonces vivíamos bullas. Como la que se formó por aquellos años en la puerta del estanco de la plaza de la Constitución, ya que una señorita le cantaba un buen ramillete de saetas a la Piedad, una muchacha que venía desde Linares, llamada según me cuentan en su tierra; Ana Ibáñez Soto que por su procedencia despertaba el “chisme” del pueblo, el cual señalaba que la misma era contratada por la hermandad, que sin duda montaba el “pitote” con sus buenas dotes vocales. Este video es muy querido para mi familia ya que ese cúmulo de niños que se visualizan junto al paso, son mis hermanos y este servidor aún muy jovenzuelos, y sobre todo porque podemos volver a ver vivo a mi hermano Cristóbal, aunque él aunque no lo sabía aun, tenía preparado un hueco en el trono de los cielos, donde como a la Piedad, le faltaba un ángel que le adorase para la eternidad…

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