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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

viernes, 5 de julio de 2013

MIÉRCOLES SANTO SEVILLA (II).

LA PAZ NOS LA TRAJO EL CARMEN...


Es sorprendente los designios que tiene Nuestro Señor, llegábamos a Ómnium Sanctórum lloviendo, con poca esperanza, pensando que quizás íbamos a volver a nuestra casa bien temprano, pero es lo que tiene la magia de Sevilla, aunque cueste el dinero, pero a veces es mejor vivir esto que estar, como ahora estoy, esperando nada frente a un ordenador, como si la Semana de Dios fuese lo mismo que un 5 de julio… así pensaban los que bajo paraguas esperaban, los anti… nosotros sin más, se preguntarían, ¿pero es que piensan que va a salir? Algo en nuestro corazón nos sigue invitando a esperar, y la espera nos comenzó a traer el inigualable cielo andaluz entre los edificios que buscan la Alameda de Hércules, porque este año, si al Dios de la Paz se le antojaba, cambiaría su recorrido, buscaría el frente, como cuando era una humilde hermandad por la que nadie apostaría que llegase un día a la Semana Santa y sin dar vueltas por la feligresía, buscaría la sevillanísima Alameda de Hércules, para los rancios y también para los “perro-flautas”, para alcanzar el éxtasis de todas las hermandades de Sevilla, sentirse cofradías de Semana Santa, las que buscan la Catedral..
Seguramente la radio nos trajo la buena nueva y la esperanza de que no fuera un solo claro, mientras ya se oían nuevos ecos que dibujarían nuevas estampas, mientras la agrupación musical Virgen de los Reyes busca la iglesia para entregarle sus sones, por primera vez en su corta historia al misterio de las Negaciones de San Pedro. Y digo esperanza, porque aunque en Sevilla se diga que cuando una dice SI, el resto le siguen, para sorpresa de todos, la tercera mala noticia de la jornada saltaba a la palestra, es decir, por las puertas del convento que recientemente han pasado a regir no saldrían los pasos de su hermandad, no atravesaría el cancel franciscano el Cristo del Buen Fin ni la Reina que los niños coronaron, la Virgen de la Palma. Jarro de agua fría mientras soñábamos con ver abrirse la ojiva de la calle Feria, más cuando ya estaba planeando que su discurrir ante las puertas donde vive el Dios de la ciudad, tendría que ser este año parada obligada… una vez más a esperar que el Señor un día me conceda ver a esta hermandad como mandan los cánones…
Pero con ello por fin se abrió la ojiva y los nazarenos de marrón y blanco carmelita seguían la áurea cruz de guía… su escuetas filas para lo que es Sevilla –números de nazarenos en cualquier otra ciudad bastante comunes, he aquí las diferencias- nos trasmitían su juventud, y el esfuerzo que aún le queda a esta hermandad para conseguir equiparar la hermandad a la más rotunda “normalidad”. Buenos mimbres creo que hay para ello, cuando por fin el pan de oro nos deslumbraba, ya solo le quedan los respiraderos a este barco, que aunque enorme, lo cierto es que en su trazas no es que sea el que más levante mi entusiasmo, bello, pero sencillo o más bien diría, muy normal, muy común, quizás es lo que necesita esta hermandad, moldes rompedores y no seguir los manidos caminos tan hartos caminados en la actualidad. Pero gran cuadrilla lo porta, el otro gran paso de los hermanos Gallego. El otro día en Andújar, mi capataz Rafa Mondéjar, me hablaba de su admiración por este tipo de capataces, con poca magnitud mediática, pero que poco tienen ya que envidiar a las “estrellas”. Así me lo parece, más cuando este año tenían que adaptar su cuadrilla de marineros de secano a un nuevo compás… el sol iluminaba al blanco inmaculado, Señor de la Paz, y los Reyes entonaban la nueva estampa, no había marcha real, era el popular himno de España como destilan las agrupaciones, sonaban el eco inconfundible de los platillos, trompetas y el parche de caja, hasta el gallo se sentiría un poco desconcertado… se esperaba el cambio, pero para sorpresa sonó lo de siempre, aunque una trompeta rasgaba el aflamencado solo en lugar de la corneta que tantos años anunciaba a Sevilla que el Señor de la Paz ya pisaba sus calles, para sorpresa, la mítica banda adaptó una marcha de cornetas, de la antigua banda que acompañaba al misterio,  BCT Cautivo y Santiago de Aznalcázar-Sanlúcar la Mayor (Sevilla), la marcha quizás mas representativa para la hermandad… en Campana, la levantá fue para la desaparecida formación musical. En fin quizás poco cambia el panorama, a unos les encantó, a otros no, la verdad si se apuesta por el cambio… es como si Triana para ir en las Aguas hubiese montado marchas del Sol, aun así pareció que el paso llevaba toda la vida andando con agrupación, y merito tiene el trabajo de los de abajo y los de negro para ello…




























La chicotá se lo llevó por Peris Mencheta, con los tricornios por escolta, otra experiencia para el recuerdo, contemplar el misterio del gallo en su primer año con agrupación, algo de lo que poder presumir cuando, Dios lo quiera, uno sea viejo y quizás los más jóvenes, les encantara escuchar las historias de un carcamal que se ha sentido toda su vida simplemente capillita, y los mismos sigan teniendo en Sevilla como una referencia claro… se marchaba el misterio de una nueva traición, un nuevo evangelio abierto, así se lo comenté a Óscar que escuchó con detenimiento la explicación. Le decía que quizás el misterio visto desde una óptica artística es flojito, pero que sin duda para mi Reyes Villadiego consiguió dibujar una escena iconográfica perfecta donde sin mucho esfuerzo uno palpa como San Pedro alza la mano negando en todas  su narices a su maestro, al que no dudó en llamar el Cristo, es decir negaba al mismo Dios en persona, en definitiva negaba la verdad, negaba el bien mientras el mal se apoderaba fácilmente de su ser, y encima negaba a un amigo que se prestaba a dar su vida por él… quizás me puse muy sentimental, quizás abrí demasiado mi alma, porque veo en este misterio unas cuantas decepciones de mi vida, y seguramente las que me queden por ver… le decía que mirara al Señor, con qué paz, con que amor, como si no pasara nada contemplaba al primer Papa negándolo, la muestra perfecta, la nueva enseñanza, ¡encima teníamos que perdonar los errores! El tiempo, quizás desde aquel momento, me está enseñando a comprender a Jesús de la Paz, de que los humanos, humanos somos, y difícilmente podremos superar nuestros defectos y por ello que mejor que caminar este valle de lágrimas con alegría apoyándonos los unos a los otros, perdonando nuestras caídas y levantándonos hasta tres veces si hace falta… que a veces, aunque no nos pertenezca, hay que dar el paso adelante aunque sea tan complicado, siempre llevados por nuestra humanidad… cuando resucitó, tres veces le preguntó que si lo amaba, para que vean que el Señor también se las guarda “en el bolsillo”… pero simplemente le mostraba que había que tener memoria, para no volver a caer en la misma piedra, curiosamente a él que lo llamó “la piedra” le dejaba el “bastón de mando” para seguir extendiendo su legado…
Pero se hacia la Semana Santa, había una nueva oportunidad, los allí presentes, o a través de las radios o televisiones, incluso las redes sociales, desde toda la ciudad se miraba la henchida de Paz cara del Señor de los hermanos del Carmen, el doloroso, de Sevilla, porque se erguía como la “valiente” que podría salvar un nuevo día para la gloria…
Poco tardó en llegar el palio azul mar cuando amanece, de la Virgen de Berlanga, representaciones de la Marina y los padres carmelitas antecedían la salida con rodilla en tierra de la Virgen del Carmen. Con ese nudo en la garganta que levanta siempre estas maniobras a María también se le ponía una cara de calle espectacular. La música sonaba y los marines convertían la calle Feria en una playa improvisada como si una Virgen del Carmen buscase el oleaje  de un infinito mar… y es que sin duda poco a poco le están dando este matiz a la hermandad cuando la Salve Marinera nos volvió a dibujar un feliz y nuevo Miércoles Santo, aunque eso sí, ya sería diferente y nuevo. Pero la sevillania y el cofradierismo local se alzaría poderoso con la primera levantá de los hombres de los hermanos Gallego, comenzaba a andar sobre los pies, con el movimiento del palio como me gusta, sin estridencias, con los varales antiguos de Montesión, elegante como lo que nos presta Sevilla a todos los que las buscamos, ya habrá tiempo de enriquecer ese paso pero la banda de Aznalcollar terminaba de regalarnos la salida más perfecta, cuando hizo sonar una genial partitura que yo mismo he reivindicado en esta mi casa… una marcha que me suena a mar, a marinero, así quizás lo comprendió López Farfán cuando la escribió para la que era la reina más marinera de la ciudad, la Esperanza dela calle Pureza. Gracias Carmen por verte bajar con ese aire tan sevillano y tan marinero, que hasta un malagueño utilizó esta marcha para darle un matiz de mar a su pregón y para su “niña de San Juan”… solamente no me gustó que la parte “vocal” de la marcha se hiciese a boca abierta, cuando es a boca cerrada, en lugar de una “A” es una “M”, como se me puede escuchar en el video, pero gracias por hacernos disfrutar de la elegancia de la marcha “La Esperanza de Triana”, con ella se gestó una grata sorpresa en lo musical, entre otras cosas claro, porque sin duda la música marcó la salida del Carmen Doloroso.


Se hacia la gracia, pero era la única en la calle, solo nos quedaba buscarla nuevamente bajando la Alameda de Hércules o seguir soñando de que la mecha ya estaba prendida, bajo un cielo ahora soleado, que cambio a cuando estábamos en el Corte Ingles hablando, con Sergio, parece ser, Santizo contemplando el suelo del Duque mojado y lo peor, mojándose. Y optamos y confiamos de que la siguiente se echaría a la calle, y visto lo visto que mejor que volver a su ensoñadora salida allá por san Martín, volvíamos nuevamente a la recoleta plazuela de naranjos por donde saldría uno de los pasos más impresionantes de Sevilla. Y buscamos pellizco y encanto y la salida de la Lanzada sin duda nos lo podía ofrecer. Por allí ya había gente pero la antelación nos hizo coger buen lugar, frente a frente por donde el neogótico explosionara en la bendita gloria de la primavera… pero habría que esperar, que tarde de estar a pie quieto, pero se aguantaba, igual que otros años… sin sillitas hubiese, por lo menos yo, muerto… por cierto por allí aparecía levantando el revuelo el periodista deportivo Tomas Guasch, como gusta estar con buenas cofradías y rodeado de buenos madridistas…














Se atrasaba la salida pero al final habría suerte, y que rabia tener que estar hablando así toda una Semana Santa, la Lanzada también se echaría un año más a impactar a Sevilla con las dimensiones de su barco donde Longinos atraviesa el costado del mejor de los nacidos, una escena que curiosamente por vergüenza, no fue capaz de contemplar el que poco tiempo antes lo había negado, su costado emana sangre y agua por él y por toda la humanidad.  Umbral ajustadísimo, casi lamiendo las paredes, otra de las “cuadrillazas” a mi entender de Sevilla, también se lo comenté a mi buen amigo iliturgitano, el poderío de la cuadrilla de Ismael Vargas que poco a poco obran el milagro de sacar este Gólgota errante. Una tupida alfombra de lirio color penitencia parece acomodar a las decaídas marías, mientras se dibuja el perfil de recién restaurado e imponente San Juan Evangelista buscando al Señor de crucificado. Al caballo le pareciese no poder sostener ante tan esponjoso terreno mientras Longinos apunta al Rey de Reyes, Arteaga frente a frente a Illanes, estilos y épocas diferentes que vinieron a terminar lo que le faltaba a este paso, un Longinos de categoría. Triana vuelve a levantar la ilusión de los amantes de la música, entonan esa marcha real, que a mí, que quieren que les diga, me suena más que nada a Semana Santa, y sin cesar los trianeros nos vuelven a recordar que emana del costado de Dios por nuestra salvación… “Sangre y Agua”. Revirá perfecta, con la salvedad de girar hacia su derecha, los retrasos, acortaban itinerario de ida y buscaban la Campana lo más directamente posible por San Andrés. Acabó la marcha y la cuadrilla seguía demostrando eso que dice su capataz, que el paso pesar, pesa, pero que su cuadrilla no lo nota… he ahí el resultado del trabajo bien hecho… y algunos que aspiran a ser iluminados me siguen diciendo que el costal es una matanza…
Así se aguanta los kilos, madre mía, como los mueven, para salir con la fuerza que piden los pasos, lo que pedía en Jaén… decisión y fuerza, y sobre todo andar… se volvía a elevar el hermano pequeño del retablo de la catedral para llevarlo a cielo donde los capataces de la gloria se encuentran asomados, como Máximo Castaño. Triana hace nuevamente la magia de la música que solo Sevilla supo legarnos, “A esta es” gritaría Vargas, y es la música, con ecos de Salve agrupacionera, la que llena la plazuela para dibujarnos tal como buscamos un momento irrepetible, para contarlo a los cofrades del futuro…
Tras Él como no, la Virgen que rescató de la hecatombe napoleónica el genial Juan de Astorga, ante nosotros se nos presentaba por decirlo de alguna forma, su primera dolorosa documentada, Ntra. Sra. de Guía, una dolorosa que en tiempos remotos tenía que acompañar a su Hijo al pie de la cruz, hasta que sus hermanos consiguieron estabilizarla bajo un palio que si los artistas del gótico lo contemplasen se quedarían absortos ante la genialidad de los nuevos rediseños. Un himno pausado nos traería una acompasada y de barrio, marcha que la verdad no conozco su nombre, y es que esta Virgen le tocan muchas de esas marchas que pocas veces se escuchan o eso me parece a mí. El palio con canastilla de Sevilla revira con igual elegancia que el Señor, el corte de sus bambalinas colabora a esta elegancia, que a Óscar sin duda le marcó, me dijo que había sido el primer palio que había saboreado de verdad este año, que así es como a él le gusta ver los pasos de palio, que así se hacía costalero de palio de verdad. Todo pareció tan corto pero allí se echó mucho tiempo, y lo que nos quedaba por seguir disfrutando antes del adiós, y este año de una vez por todas, tenía que contemplar como mandan los cánones la salida de los Panaderos y ver moverse por Sevilla a aquella que hace unos días les conté pudo tallar otro Astorga aunque no llevase su sangre, la que llaman ya, la “Reina de Madrid”, la Virgen de Regla…
Fotos: Óscar Ortega.


CONTINUARÁ…

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