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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

jueves, 9 de mayo de 2013

DOMINGO DE RAMOS SEVILLA (y IV).

LA GRACIA BAJO EL PALIO DE JUAN MANUEL...
El puente y San Jacinto nos recibía como manda los cánones; a oscuras, casi sólo el joyero de ladrillo de la Virgen del Carmen seguía como faro de los trianeros escoltado como guardianes alzándose a la gloria,  los campanarios de Santa Ana y La O, mientras al fondo la estrecha capilla ya anhelaba el regreso de sus benditos moradores, incluso el papa Juan Pablo II ya se impacientaba presidiendo el retablo de la Valiente de Triana…
Aunque los aledaños de la puerta se encontraban ya repletos, lo cierto es que San Jacinto no se llenó como esperábamos, de ahí nuestra marcha tan anticipada de las proximidades al paso del Señor de las Penas. Pero lo cierto es que cuando comenzamos a intuir su escorzo suplicante allá por el Altozano, al compás de “Sangre” la tenebrosa “gran vía” de Triana comenzó a llenarse de los que querían como nosotros rascar hasta el último aliento de Dios en la calles, del ya Lunes Santo, porque ciertamente se hace duro estar hasta las cuatro de la madrugada viendo recogerse una cofradía. Fue una espera quizás demasiado larga, ahí la silla no hubiese venido nada mal, pero se aguantó, con “los Coca Colas” de un vendedor ambulante y por desgracia, más bien cuando se aproximó el Señor, aguantando a unos jovenzuelos en plena de edad desmesurada del “pavo”, que uno comprende que están ahí por sevillania, por las costumbres que sus padres comenzaron a inculcarles hace relativamente pocos años, pero que los mismos les tenían que haber enseñado a comportarse ante el discurrir del Hijo de Dios y su Madre Bendita… las cosas malas de nuestro “folclore”.
Pero bueno, mi amigo Cris veía tan mágica recogía por primera vez, siempre igual y siempre diferente. “Costalero para tus Penas” o “A la Triana Costalera” otra vez, fueron algunas marchas con las que se plantó el “Zapatero” en su zapatería de la gracia y la oración. La luz de la cera en los arbóreos dibujaban la magia y el embrujo cuando volvía a sonar ese marchón de Jorge Águila llamado “Sentir”, que por cierto me quedé con la ganas enormes de escuchar “Génesis” y con las ganas de marchas esenciales, como con la que encararon al Señor de las Penas ante el portón de sus casa… “Amor, Corneta y Costal” mientras mi amigo Carlos Madueño, ya “sevillano” de pura cepa caminaba tras el Señor en la bulla. Y terminó por pellizcarme el alma, cuando al elevar al Señor antes del adiós, la banda comenzó a hacer sonar el “himno” del Cristo, aquella maravilla que escribió Antonio Velasco y que me enamoró allá por finales de los noventa en una Campana del Cachorro. Desde la parte solemne, enriquecida con los trombones y demás bajos, Triana volvió a guardar silencio ante el agónico solo, cuasi plegaria al cielo del Señor que le da nombre a la marcha… “Penas de Triana”. Y “La Valiente” se alzaba al cielo, la música claro y la marcha real dibujaba un nuevo adiós, era Domingo de Ramos y ya comenzaba a terminase la Semana Santa, un año más dándote gracias “Zapatero de Triana”, por regalarnos la gloria y por ayudarnos en nuestro caminar, que debe ser como el que te dan tus valientes costaleros, de frente, poderoso siempre, aunque se caiga en el costero y se alargue la izquierda por delante, pero sin olvidar jamás darle aire a la Penas de la vida… y en Triana se concentran en su mirada…


El cansancio y el sueño se los llevó el Señor entre sus entrelazados dedos, quizás Él lo necesitaba más que ninguno, y eso es porque no le gustaría la casi desbandada que se formó sin que su Madre aun no hubiese vuelto y no querría verlo. A nosotros nos quiso allí y hasta el Altozano fuimos a buscarla para echar el aldabonazo al primer día, de mucha gloria pero obviamente incompleto, de la Semana Santa del año del Señor de 2013… ciertamente no se puede describir el encanto y embrujo que supone ver a esas horas, que ya se notaban bastante intempestivas, a oscuras, con ese ascua de luz que es el paso palio de la Estrella sobre el Puente de Triana… sin duda la estrella de Belén se tuvo que parecer mucho a aquello que contemplábamos, una estampa similar seguirían los Reyes Magos y sorprendieron a los pastores…. Ahí me encantó caminar junto a mi buen amigo Carlos, junto a la valiente que nos había regalado una gran ración de gloria. Contándome sus vivencias y como le iba a este bailenense que se pateaba la Semana Santa del pueblo con su cámara de video en su adolescencia y ahora se pilla balcones bit en la calle Francos. Levantá gorda, del tipo de las de La O, se ve que se están poniendo de moda, sin embargo ya no les encuentro sentido aunque el amigo “Miguelillo” me diga que si lo tienen, y por fin podía contemplar una estampa añeja de la Semana Santa hispalense… la Estrella bajo el palio de Rodríguez Ojeda, el antaño palio de la Macarena. Tantos Domingos de Ramos ya a las espaldas y aun no haba visto a la Estrella con el que es y será su palio por antonomasia aunque el de Garduño sea una maravilla, pero basado en los postulados de éste. En los últimos años se dejó la alternancia, a mi entender desacertadamente, serán gustos de los que mandan… ahora han vuelto la cera rizada y el movimiento ochentero que a mí no me convence pero que con este palio sienta algo mejor, será la costumbre de verlo en los tiempos en que le dio esa magnificencia tan trianera a la Señora de la piel sonrosada y mirada eterna de la Cava… y nos fuimos con Ella hasta el final, no había sueño ni cansancio y daba igual las horas, incluso no había que coger en el coche, pero que buen sitio cogimos… y me lo buscó el Cris, que yo doy al César lo que es del César…
Con “A ti Manué” atravesó el Altozano y la calle San Jacinto para plantarse ante las puertas de su capilla, con una marcha que ciertamente señores, escúchenla con los ojos cerrados y me cuentan si eso no les lleva más a una tarde de toros que a un paso palio, por muy de barrio que sea… “Virgen Coronada de Estrellas” pero como siempre, tuvo que renacer de la eternidad el genio de todo esto cuando don Manuel López Farfán dirigió desde los cielos esa “Estrella Sublime” que aunque se había quedado en San Julián, por Triana siguió reluciendo para llevar al éxtasis y a la gloria del primer gran día de la semana más grande de los que son como yo, simples capillitas… no olvidarme de la grata compañía de Rubén y Felipe, que llegaron con la Virgen que se paseó poderosa y sin sobresaltos por toda Sevilla, ni tiros ni lluvia han parado a esta Bendita Madre… por cierto vaya marea de taxis aprovechando para desplazar a los valientes, porque lo fuimos, que aguantamos hasta las tantas intentado respirar la gracia, sin duda la Estrella nos trajo la Effetá… 

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