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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

lunes, 4 de marzo de 2013

REMEMORANDO EL TIEMPO DE LA FE... (V)


Y aunque pensamos que ya nos despedíamos de Triana, luego la cosa cambió… pero en esa primera despedida matinal, la haríamos alargando el paso, casi empujando en la trasera, tal como lo hace el zapatero más bendito de la larga calle San Jacinto, como por ejemplo cuando se despide de las baratilleras. Lo coqueta de su capilla indujo a no guardar colas, desde fuera y bajo un paraguas también se podían ver sus Penas implorantes, por desgracia a la techumbre de su casa y no a un cielo azul, donde a la vuelta contemplara muchas estrellas pero ninguna tan bella como su Madre, la que ya lo esperaba en casa de la abuela. Ahí prácticamente se acabó el agua que estropeó el circo, aunque yo creo que más bien a partir de ahí se comenzó a formar el circo, de pocos malabaristas y simpáticos enanos y sobrados de payasos… el pellizco en el estómago nos robó un suspiro, ante sus Penas nos dábamos cuenta de lo que nos estábamos perdiendo toda la ciudad, ese anticipado Domingo de Ramos, aunque sin sus izquierdos, sus imperfecciones y su elegancia sobrada… el pellizco de Triana lo tiene la Estrella, ella es el modelo, me dice una y otra vez un viejo amigo…



Y de ese pellizco, volamos al polo opuesto de nuestras pasiones, aunque no podíamos despedirnos de Triana sin visitar a su Señora… “en Triana no hay más rey que el que vive en el Patrocinio” le decía ayer al amigo Martín, que saca siempre los dientes y las uñas por su Triana… y la verdad es que en Pureza no había colas, no había paso que visitar, pero su capilla estaba hasta las mismas trancas, donde una Esperanza morena recibe siempre poderosa a todos esos capillitas foráneos que buscan con ahínco al que dicen es el Cristo más flamenco del mundo, y eso que camina caído en tierra… dicen que la piedra donde deja caer su mano, es la más envidiada de Sevilla, dicen que hasta la misma alguna vez se le ha llegado a sentir que no hay roce humano más dulce que el del Señor de las Tres Caídas… Moreno bendito recubierto del barroco hecho madera, que impactaba en ese patio de vecinos sacramental, donde muchos lo soñaban sobre su otro altar andante y su inseparable calamar… pasiones trianeras a través del objetivo, que buscaban Sevilla o la otra orilla, siempre por el puente que una vez al año se siente trabajadera cuando por el navega la Esperanza…
























1 comentario:

sentir1907 dijo...

Pedazos de fotos tio , yo soy hermano de los servitas , y no se si sabes o si tienes de otros años , fotos de la cofradia pero entrando macho , es que es lo que me falta tio .
Un abrazo compañero y gracias por todo.
Te dejo mi correo por cualquier cosa .

kravitz0772@hotmail.com

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