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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

jueves, 17 de enero de 2013

LO QUE TRAJO LAS LÁGRIMAS DE PASIÓN...


Es digno de mención y casi diría de asombro la vorágine que se está viviendo en el ambiente cofradiero jaenero, como así lo llaman los oriundos de la capital del Santo Renio, Jaén. Y digo esto porque si viajamos en el tiempo apenas diez o como mucho, quince años, quizás comprenderíamos mis palabras. La Semana Santa de Jaén capital está hoy día creciendo a pasos agigantados en implantar como la práctica totalidad de la Semanas Santas de las capitales andaluzas, el estilo que como siempre vengo diciendo e incluso subí hasta a Oviedo a pregonarlo, se está convirtiendo en el estilo andaluz de la Semana Santa con epicentro en nuestra capital autónoma, Sevilla.
La Semana Santa en la ciudad que coronan dos torres del genial Vandelvira, hunde sus raíces en una Semana Santa sencilla, de buena imaginería pero de ornamento muy humilde como la práctica totalidad de la provincia hasta llegar a mediados del siglo XX. Una Semana Santa “castellana” la llamaron en el siglo pasado los primeros estudiosos del tema, la cual vivió quizás este apego de más arriba de Despeñaperros tras la contienda civil de las dos Españas, aunque eso también habría que matizarlo. Una Semana Santa con pasos castellanos –por no decir simples- e incluso sevillanos en su concepción que caminaron por esta tierra, digan lo que digan poco dada a la Semana Santa, a ruedas e iluminación eléctrica en los pasos y una idea de Semana Santa que mezclaba un poco de allí y de allá y que algunos llamaron el estilo de Jaén. Solo el “Abuelo” era de los pocos pasos que siempre fueron portados por personal humano a hombros, el cual tomó un andar similar al de los cargadores de Cádiz, soportando el peso sobre dos hombros en los que aun nadie se pone de acuerdo en definir este tipo de carga… estilo granadino, jiennense… incluso baezano lo llaman.
Pero habría que llegar a la última década del siglo XX y sobre todo a la primera del presente para comenzar a palpar en el ambiente que la ciudad si comenzaría a experimentar aquello de que es una “ciudad de Semana Santa”, algo que a mi entender solo lo da, ese movimiento humano que extiende la gran semana de Dios al sentir de todos los días de un año, y eso llegó cuando se comenzó a mirar a lo que antaño se llamaba la Baja Andalucía, donde el acento parecía más “andaluz” que el jiennense y las cosas de Dios parecen que se les da más “bombo”, la ciudad de lo recargado y el eterno barroco la cual es coronada por un Giraldillo de fe sobre un alminar almohade… Sevilla.
El aroma de la Giralda comenzaba a abrazar las torres de Vandelvira donde duerme la bendita faz del pobre carpintero nacido en Belén al que los siglos siguen santiguándose. Y ese aroma llegaba con cuenta gotas, quizás no con la autenticidad que se desearía y la estética, el regusto por el arte y del bueno comenzó a ganarle metros poco a poco a lo sencillo para llenarlo de grandeza. Ese andar jaenero del “Abuelo”, respetado igualmente escrupulosamente por cofradías como la Magdalena comenzó a declinar la rodilla en lo que al son del andar se refiere, incluso algunas apuestas de enormes tronos malagueños también declinaron la rodilla como el Amor o el Silencio, aunque en la Esperanza se resistan a seguir la evolución magnifica de sus “Cristos” y la Buena Muerte siga fiel a la llamada por ellos “elegancia catedralicia”…
Esos pasos portados a dos hombros comenzaban a andar sobre los pies, incluso con cambios trianeros, quizás inspirados por la visualización de aquellos videos que traían los periódicos sevillanos, o por algún cofrade conocedor de la Semana Santa de Sevilla o sus variantes, quizás de refilón o de lleno. También pudo influir la esencia que ya se vivía en Linares, de hecho la música sevillana es implantada en Jaén gracias a la actuación de la “banda chica” del Rescate que posteriormente se convirtió en la Pasión de Linares, ahí surgiría la agrupación de la hermandad de la Estrella y posteriormente la de Jesús Despojado. O quizás de Andújar, donde también el “mi arma” ya erizaba los pelos ochenteros de cuando para mi opinión la provincia de Jaén comenzó a ser tierra de Semana Santa…
Como dije, el Amor, el Perdón, la Estrella, los Estudiantes… fueron algunas hermandades que comenzaron en los años finales de los noventa a abocetar Sevilla por las calles del Santo Reino, hasta que el último año del siglo se abrió la veda definitiva, cuando en mi opinión hizo acto de presencia la primera hermandad que trajo desde cero la idea de cofradía y hermandad sevillana a la Semana Santa de Jaén capital… la hermandad de Ntro. Padre Jesús de la Pasión  Despojado o la Amargura… basta contemplar sus túnicas de cola, tan inspiradas en su homónima de San Juan de la Palma.








 Desde 1984 luchando por incluir una nueva hermandad al programa iconográfico, muchos años de espera y trabajo, quizás de ilusión y desilusión a la vez, donde el Señor, una obra del para mi discreto granadino Miguel Zúñiga Navarro – la imagen está actualmente policromada por el cordobés José Antonio Cabello- y la portentosa talla del puro barroco granadino, la Virgen de la Amargura –igualmente con el “retoque” cordobés de Bernal y Zafra- no tenían ni casa estable donde recibir los rezos del pueblo. El Lunes Santo del año 2000 fue el año de la explosión de júbilo de ver al Despojado caminar por fin por la ciudad donde aún esa nueva idea de Semana Santa estaba muy verde, casi aún bajo tierra y para ello tuvieron que salir de un colegio, el de Cristo Rey, porque su definitiva parroquia era un pequeño oratorio donde se esperaba la construcción de la nueva iglesia del Salvador por donde saliera un paso, afín a la que sin duda es la moda por la que quedará marcada este época en lo cofradiero, el paso “barco” de misterio, donde Cristo seria Despojado de sus vestiduras, sobre un enorme paso en carpintería de Tirao Carpio –que nunca llegaría a tallar- acompañado de una hebrea de autoría anónima que Tirao arregló para el conjunto y el inicio de un misterio que comenzaría Jaime Babío que nunca se llegaría a culminar… ciertamente aún sigue arrastrando este artista sevillano la poco agradable fama que le trajo estos trabajos, aunque es cierto que la proyección artística de hoy día es muy diferente a aquellos inicios. El misterio actual, aun inconcluso se debe al cordobés José Antonio Cabello, discípulo de Bernal, donde destacaría sin duda la imagen de Santa María Magdalena y donde incluyó a la imagen de San Juan evangelista, una imagen poco común en otros pasos con similar iconografía. Falta por rematar el conjunto, según me cuentan, un centurión a caballo.
Ya les hablé hace unos meses de su Madre Bendita de la Amargura, que más que una honra u homenaje al amigo Rafael Mondéjar, su capataz, lo hice por seguir mostrando las diferentes vertientes y las personas que la trabajan, de la Semana Santa andaluza, siguiendo la idiosincrasia que se expande desde tierras hispalenses. El amigo Mondéjar, lo considero un pilar esencial –aunque él me diga una partícula insignificante- en este historia de la Semana Santa reciente en la provincia de Jaén, porque tal como muestran estos videos de aquel primer Lunes Santo, fue el joven capataz que llegó desde su pueblo, Andújar, donde había sido costalero del Buen Remedio y se metió “en la locura” como dice él y como diríamos cualquiera, de llevar desde el Salvador hasta la Catedral –aunque no se haga estación de penitencia, la tribuna de autoridades de la carrera oficial está justamente a las espaldas de la impresionante Catedral renacentista- un paso de tales características, que la verdad aún no sé muy bien el por qué, salió sus primeros años a doble varal, quizás por la cuadrilla justa o el miedo que suponía el no solo hacer una hermandad “sevillana” en Jaén, si no que la misma era de barrio, de las periféricas de varios kilómetros y horas en la calle, en una cultura que comenzaba a impartirse, sin siglos de bagaje a las espaldas y una idea clara de cómo se deben hacer las cosas… incluso se hicieron apuestas de que no llegarían… aquella tarde acabó lloviendo y refugiándose en la Catedral, pero todo Jaén se quedó impresionando de la fuerza y el buen hacer que ya comenzó a dejar la hermandad de la Amargura, la cual llenó de Semana Santa los barrios modernos y “fríos” de la ciudad.












Ahí están los videos del paso desnudo con los viejos candelabros de la Expiración –pertenecientes a aquel paso que acabó en Bailén-, sufriendo las carencias que da el doble varal y que quita el costal, algo que aún siguen arrastrando los portadores y costaleros jaeneros “los vicios” en andar como no se debe de hacer en este estilo. Y digo costaleros, porque en la ciudad de las grandes pendientes, en la que un costal sería una “matanza”, llegó el amigo Mondéjar al siguiente año y puso a la Amargura, sin palio, una humilde parihuela y en una fugaz compañía de un San Juan de J. Babío, en la calle, por primera vez moviendo al compás del arte que nació allá en Sevilla gracias a los “gallegos” del puerto… una trabajadera y un costal hacían acto de presencia y como digo, vuelen en el tiempo y díganme si esto no lo cambió para siempre…
La próxima Semana Santa, la que pronto llegará sin darnos cuenta, los pasos de la Borriquilla, Santa Cena –porque llegó otra nueva hermandad, la Amargura abrió la veda que incluso ya hay una cuantas esperando completar más la Semana Santa de Jaén, todas con las misma esencia he incluso, también para lo malo, el fenómeno de las “cofradías civiles” ya ha surgido en Jaén-, Estrella, Lagrimas (Estudiantes), Humildad y Silencio, Amor y Perdón (Esperanza), Siete Palabras (Expiración), Soledad o el Resucitado ya caminarán a la sombra de la cruz que preside el monte Jabalcuz al estilo de Sevilla, a costal…

5 comentarios:

roneando dijo...

Muy buenas, en primer lugar volver a felicitarte por tu magnifico blog. Yo que no soy de andalucia siempre me gusta matizar una cosa, que la semana santa o el estilo castellana, jienense, murciano, malagueña etc etce se llame como se llame no esiste como tal. La semana santa de antes de guerra(bueno mejor dicho de antes de juan manuel rodrige) era muy similar en todos sus conceptos y organiacion en todo el reino(salvando las concepciones artisticas en la imagineria). La diferencias las marcarian los sevillanos con la aparicion juan manuel y la guerra civil. Por eso decir que un paso pobre, con luz electrica, tunicas de raso de nazareno etec etce es estilo castellano es algo herroneo. Esas cosas aparecieron en un momento muy concreto de falta de dinero bajo el nacionalcatolicismo.La unica semana santa que implando un estilo propio fue la sevillana y por eso deve de ser el espejo de todos los cafrades salvando regionalismos y tonterias que se hacen chavacaneria y falta de estetica
un abrazo

JUAN PEDRO dijo...

Pues estoy de acuerdo en gran parte contigo roneando en lo referente a lo que se suele denominar estilo “castellano”. Pero quizás no me he expresado bien o no has captado el tono del mensaje. Digo textualmente “hunde sus raíces en una Semana Santa sencilla, de buena imaginería pero de ornamento muy humilde como la práctica totalidad de la provincia hasta llegar a mediados del siglo XX. Una Semana Santa “castellana” LA LLAMARON en el siglo pasado los primeros estudiosos…”, es decir que hubo una serie de escritores o cofrades cultos que a todo lo que no oliera a ostentosidad barroquizante, lo llamaban “castellano”, yo no lo digo. Luego sigo con esto: “la cual vivió quizás este apego de más arriba de Despeñaperros tras la contienda civil de las dos Españas, aunque eso también habría que matizarlo.”… es decir, como bien dices Jaén era una Semana Santa humilde como casi todas en España, pero esto quiere decir que tras la Guerra Civil algunos aspectos que se dan en esa época en las llamadas “Semanas Santas castellanas” se implantan aquí, un ejemplo es Víctor de los Ríos y su aportación, pero digo que habría que matizarlo porque el Abuelo o la Vera Cruz al ser más “ricas” si siguen la ostentación sevillana de la época y además que otros estilos, como el levantino también tuvieron su aportación, los estilos de su época me refiero.
Sigo: “Una Semana Santa con pasos castellanos –por no decir simples- “… aquí quiero decir que a todo lo que no fuera un canasto neobarroco se le comienza a llamar “castellano”, yo no digo que un “paso simple” sea castellano, aunque esto te lo matizo después.
Sigo: “a ruedas e iluminación eléctrica en los pasos y una idea de Semana Santa que mezclaba un poco de allí y de allá y que algunos llamaron el estilo de Jaén.”… quizás llevo a la confusión pero no digo que estas características sean de la “semanas santas castellanas” aunque hoy día sea por allí donde aún se mantienen más vivamente estas cosas y aquí también, pásate por mi pueblo y veras. Con lo del “allí y allá”, te doy la razón al igualar la Semana Santa en Jaén con el resto, sin un estilo muy definido, con cosas de unos y de otros, aquí cuando los pasos crecieron se pusieron las ruedas para ahorrarse los profesionales que sacaban andas u pasos pequeños a dos hombros, donde cabían 10 personas como mucho aunque en Úbeda antes de la guerra ya existían los pasos que se suelen llamar castellanos a ruedas. Incluso le quito singularidad al andar del Abuelo con la comparativa de Cádiz al igual con el estilo de portar los pasos con dos hombros, que donde hay un pueblo con pasos así con algo de años, ya lo llaman de estilo de dicho pueblo. Finalmente hago alusión al esplendor que trajo el nacional-catolicismo, cuando por lo menos en Andalucía, que es hasta donde estoy más empollado, fue cuando la Semana Santa comenzó a gozar de cierto esplendor u ostentación.
Lo que si opino yo de los estilos, es que Sevilla desde el siglo XVII comenzaría a despuntar del resto, el paso del Gran Poder evidentemente no es de la época de Rodríguez Ojeda, ¿sentimiento? ¿Poderío económico por el importante pasado de la ciudad? ¿Un catolicismo tan implantado al que no llegan nadie en Andalucía? No lo sé, pero Sevilla comienza a forjar su estilo durante siglos y el resto… pues más lento y con sus aportaciones claro, pero todo muy humilde, donde los que aportaban “los cuartos” eran más “agarraos”. La explosión cofradiera sevillana, si no me equivoco surge al final del XIX con la aportación de los Montpensier ayudando a las cofradías a equiparase a casi todas, donde aún seguían llevando casi todas pasos en calidad, lejos el del Gran Poder o la Mortaja. También el ayuntamiento comienza a aportar las subvenciones y por ende la Semana Santa se convierte en ese fenómeno social que hoy más quisiéramos todos los capillitas de fuera en nuestros pueblos.

JUAN PEDRO dijo...

Rodríguez Ojeda se encuentra con una Semana Santa que “está de moda”, así de sencillo, surge el fenómeno “capillita”,algo que pasa los niveles de lo común y se “aprovecha” de la situación para digámoslo “ganarse la vida”, hay dinero y ganas de montar suntuosas hermandades con bordados, tallas de pasos, etc… donde gracias a su “aprovechamiento” hoy gozamos del estilo más definido y estudiado con gusto quizás del mundo, el estilo sevillano. Que al ser tan rimbombante, tan emocionante y millones de calificativos que podría decirte y me quedaría corto, que todos los estamos tomando como ejemplo a seguir( sobre todo a partir de siglo XX, ciertamente Málaga se convierte en lo que es a partir de esta época con las influencias suntuosas que vienen desde Sevilla por prensa y demás…), dando la espalda a crear cosas propias como hicieron ellos porque arrastramos siglos de dejadez y ahora con el boom implantado en toda España a ver cómo te equiparas en pleno siglo XXI, porque lo que pasa que al final ocurre lo que dices al final de tu mensaje, llegamos a “la chabacanería y falta de estética”, o eso se nos figura a los “sevillanizados”. Ciertamente lo suntuoso y alegre no es andaluz ni lo simple y sobrio es castellano (aunque tanto allí como aquí sean muchos los que diferencien así), nunca he querido dar a entender eso, ya que en el blog escribo en una línea para gente que visita a diario, que medio saben ya de mis formas de pensar, ya que cuando trato un tema al final y sucesivas alusiones posteriores hablo de él coloquialmente a sabiendas de que se me está entendiendo.
Un saludo y espero haber podido resolver tus dudas, y gracias por visitar y leer mi desinteresadas aportaciones.

Arcos dijo...

Que razón llevas cuando alguna vez has dicho que tienes que medir al maximo tus palabras.
Aún siendo así hay quien se agarra a un clavo ardiendo jejeje, y no quiero que se ofenda el amigo roneando, solo hago este coemtario como anecdota.
Pero esque hay gente que se la lia con papel de fumar(una vez mas digo que no quiero ofender a Roneando ni lo que escribo lo digo por él. solamente que me ha servido para escribir este comentario.)
un abrazo y espero verte el Domingo

JUAN PEDRO dijo...

hombre tampoco me lo tomo a mal, por lo menos roneando ha tenido su tacto y su respeto para hablar las cosas. pero si, si no quieres quedar como un gilipollas hay que medir al maximo y estudiar todo lo que dices y tampoco me baso en estos comentarios del amigo roneando, y el domingo si Dios quiere por alli estaremos.

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