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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

martes, 20 de noviembre de 2012

EL DOLOR MÁS ROMANTICO...


En la plenitud o lo que yo considero como la época clave donde comenzó a definirse los parámetros esenciales de la indefinible Semana Santa de Sevilla, en las décadas finales del siglo XIX, en el Romanticismo o la época denominada como “decimonónica” es cuando la Carretería incluiría en sus centenarios años un paso de palio en su estación de penitencia. Para ello utilizó la dolorosa que venia procesionando en el misterio y como dije en la anterior entrada, recurrió a una de las “marías” –quizás Maria Magdalena, la actual se incorporó tras esta sustitución, quizás proveniente de la iglesia de San Pablo-, la que vieron las más apropiada para representar a la Madre de Dios – por ello quizás puede parecer que esta dolorosa no llega a transmitir esa unción mariana con la que los artistas suele reflejar a la nacida sin pecado concebida rota de dolor-, haciendo con ello que el conjunto no perdiera su pura esencia barroca, aquí no hay nada de neo-barroco, una característica que pueden presumir pocos pasos de misterio en Andalucía.
Y así, el resultado de toda esta historia podemos contemplarlo en este video, que es la continuación al anterior del misterio donde nos llega la Virgen Bendita del Mayor Dolor en su Soledad con su mirada perdida en el infinito de su palio “nuevo” de líneas “Arts and Crafts”, “decimonónico” como siempre se ha dicho. Pero si Ella mira al cielo, es por la simple razón que ya ha quedado reflejada, fue ejecutada e ideada para caminar a los pies del crucificado hasta que en 1885 comenzó a presidir el paso palio de esta hermandad, época en la que sin duda comenzó a forjarse la sabrosa actual identidad de la hermandad de la Carretería, una idiosincrasia que acertadamente ha seguido conservando hasta nuestros días aunque con las lógicas aportaciones recientes, como las musicales –seguramente en aquellos tiempos, quizás el misterio, sí llevaba música, era o bandas de plantilla completa o cornetas y tambores, muy diferentes incluso a lo que fue la banda de la Policía Armada-.



La imagen es la dolorosa documentada más antigua de la Semana Santa Sevillana, fue realizada en 1629 por un imaginero bastante desconocido llamado Alonso Álvarez de Albarrán “el mozo” –al parecer discípulo de Montañés- el cual no por ello le imprimió también una impronta artística magnifica y llena de sabor, es para mi una de las dolorosas más especiales, diferentes y genuinas de Sevilla lo que me hace suponer que alguna de las genialidades que se pasean por la ciudad en las que aun siguen ocultos sus “padres en la madera”, pudiesen salir de su mano… algunos grafismos se me parecen similares con una de esas “anónimas”, quizás la que más controversia sigue trayendo con estos asuntos. También aquí podemos encontrar una similitud, me gustaría resaltarlo, con la historia que hace unos días nos trajo la Virgen de la Salud de Linares y su más que posible procedencia como Virgen de la Quinta Angustia de Sevilla. La dolorosa de la Carretería tenia su cuerpo adaptado a las condiciones para lo que fue realizada, es decir una mirada bastante alta fijada en el cuerpo crucificado de su Hijo de la Salud, por lo cual al introducir la imagen en el paso de palio se creaba un efecto donde la mirada se perdía excesivamente a lo alto. Por ello Álvarez Duarte en 1971 intentó corregir este efecto inclinando más hacia adelante el torso de la imagen, lo que quizás le restó la fuerza expresiva anterior, recurso que creo se podría achacar en similares circunstancias en la reconstrucción de la Virgen de la Salud linarense, según el análisis de su restaurador,  para que su mirada no se perdiese tanto a lo alto, lo que le hace que hoy día la disposición de la cabeza difiera a cuando fue, con toda probabilidad para mi, Quinta Angustia. Si Leal hubiese leído la entrada…
Virgen de la Luz.







Paso de reminiscencias decimonónicas, el que hoy vemos en la imágenes aunque el mismo no se corresponda con el que en aquellos tiempos llegó a ser considerado como uno de los mejores pasos de palio de la ciudad, en esa época la cual considero se dio el pistoletazo de salida a la suntuosidad que queda plasmada en el bordado en Sevilla y las que luego bebieron una vez más de esas formas de bordar fuera de sus fronteras. Grandes baluartes de aquel periodo, las hermanas Antúnez y quizás Rodríguez Ojeda en sus inicios bordaron aquellos irrepetibles bordados tan afines a la moda de aquellos tiempos siguiendo una vez más los dibujos de Guillermo Muñiz, tallista autor de las portentosas andas del misterio. Diversas circunstancias casi acabaron con aquel irrepetible conjunto, sobre todo por la maestría de los talleres donde fueron realizados, del mismo, la hermandad solo conserva las bambalinas exteriores, modificadas en su concepción original mientras la interiores y el techo fueron enajenados a la hermandad de Jesús Despojado, la cual los sigue procesionando. El fastuoso manto pereció en un triste incendio fortuito dejando a aquella joya de paso en un estado de humildad significativo. Se volvió a bordar un manto, el actual, pero no conseguiría alcanzar las cotas de calidad del que pereció en las llamas de la poca fortuna hasta que en la actualidad la hermandad ha conseguido devolverle el esplendor decimonónico de aquellos últimos años de la edad romántica sevillana. Hace apenas mas de una semana pude departir en una fluida y agradable conversación, con el responsable de estas recuperaciones, el bordador ecijano Jesús Rosado Borja en ARCOAN, donde exponía este año sobre todos estos trabajos el cual siguió los re-diseños de José Asián Cano que prácticamente continuaban los de las antiguas piezas… así, el Arenal cuenta con dos techo de palio y bambalinas interiores casi gemelas.
Cierto día, un amigo me comentaba que Antonio Santiago había traído la moda de los palios que andan sin que se mueva una bambalina. Será así, no lo sé aunque creo que en los tiempos de los profesionales poco darían a lugar a movimientos más forzados que buscasen la “gracia” del movimiento y el “enfervorecimiento” popular. Yo le dije que para mi es como un paso de palio me da la sensación que abajo lleva categoría, y si es un palio fúnebre, mustio, con música más todavía. Por ello, si enamora el discurrir por Dos de Mayo del misterio no le es menos el palio. Tocados de tablas, sobrios, para el negro decimonónico, el negro del luto… será noviembre pero últimamente estoy muy rancio. Y si las Cigarreras aportaban las actuales versiones musicales fúnebres, el palio opta por lo clásico de verdad, con marchas salidas de un genio que simplemente escribía para el dolor y pasión de la Semana Santa; Ricardo Dorado Janeiro. El coruñés realizó en Madrid, para mi sentir, autenticas obras de arte genéricas que serían interpretadas en toda España, cuando la banda de “palio” era lo más común para cualquier procesión. Andando fino, transmitiendo sobriedad esta dolorosa de mirada clavada en el cielo se gira buscando el portón de las Aguas con la marcha “Oremos”, una marcha que definiría un amigo, “que puede gustar o no gustar pero tiene ese pellizco que debe tener la música procesional, de Semana Santa” la que se define y se reconoce con tan solo escuchar unos pocos compases.
Pero lo mejor para mí aunque en la chicotá no se saborea al máximo es ver un paso sevillano, este le viene como anillo al dedo, caminar con “Getsemaní” del maestro Dorado. Una marcha que algunos podría definir como cansina o repetitiva pero con una melodía que sobrepasa los sentidos, que habla de dolor, pero resignado y lleno de amor, casi dulce, pero de tristeza más que admitida, tal como fue el Mayor Dolor de María aun en su Soledad. Si las imágenes tienen unción, a esta marcha le sobra por todo el pentagrama, perfecta banda sonora de esta pasión que es la Semana Santa que solo España saber entender. Por ello sus marchas valieron para todo lugar, mientras siga existiendo  alguien que piense que la Semana Santa no es una fiesta, se conmemora un drama aunque con final feliz. Pero es Viernes Santo y el aroma de la muerte se respira por cada calle, quien no nota que los Viernes Santos tienen otra luz, otro aire, otro ambiente… que menos para el día en que murió el Hijo de Dios.
Pero esta música tristemente declinó un poco la rodilla –ahora es cuando se están comenzando a recuperar- en torno a la explosión cofradiera de los setenta y ochenta, con la definición definitiva de la música “letífica-pasionista” y los nuevos sonidos capillitas, por la influencia de músicos como Abel Moreno, que escribiría uno de los emblemas de aquellos tiempos, la que marca la larga revirá del palio “carretero” en la despedida… “La Madrugá”. Marcha que sigue enamorando a muchos, pocos no serán los que digan que es mejor que las anteriores, pero sin duda para mi tienen una diferencia, y no se lo puedo explicar con clases magistrales de musicología, porque no soy docto en ello, pero solo le puedo recurrir al pellizco, y el pellizco a mi me lo levanta cuando vi a esta María en su Mayor Dolor, en Soledad caminar con “Getsemaní” tras el Dios de la Salud, de la Carretería sevillana.

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