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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

domingo, 21 de octubre de 2012

LA SALUD DEL SOBERANO...


Hace ya algunos años, en una nueva mañana de un Jueves Santo, esperando que el astro rey terminara por romper en la amanecida y definitivamente le diera sentido aquello de que este es uno de los tres jueves que relucen más que el sol, un joven cofrade del Prendimiento se encaminaba a completar la media jornada que en su trabajo se acometía en la mañana del Jueves Santo, día festivo nacional para así coger un puente, quitarse de la mañana del Sábado Santo y no volver a la vorágine del trabajo hasta el lunes de pascua, el segundo día de la gloria de la Resurrección.
Y es que el tema de la vida sobrevolaba el ambiente, era Semana Santa y en esa semana se habla y se masca la muerte, la del Hijo de Dios. Pero curiosamente la muerte de Dios se trata por el andaluz con recogimiento y a su vez con algo de alegría, por toda esa pasión que despierta la Semana Santa de Despeñaperros para abajo. Así aquel joven cofrade, músico de la banda de su hermandad, con algunas jornadas cofradieras por Andalucía ya a sus espaldas de una nueva Semana Santa, sentía como sin duda ese día era el más grande de todos, porque esa tarde saldría a disfrutar del Prendimiento al Hijo de Dios, paradójicamente a deleitarse con el apenado rostro de su Soberano.
Aquella alegría, aquella desesperación por que llegase la hora para salir tras el Judas se entremezclaba con la mirada seria y perdida de una compañera suya de trabajo, que también era familia, la que llevaba pasando un periodo difícil en su vida, siendo ella una persona buena, trabajadora y creyente, dos abortos continuos le robaron la sonrisa y la ganas de vivir, precisamente porque Dios no le concedía el sueño de la vida y la de formar una familia con sus propios hijos. Aquel joven cofrade no paraba de comentar que “ya está el Soberano que bota por salir a la calle…” ingenuo el pobre muchacho que no se daba cuenta de que a su compañera y prima, quizás el mundo y todo le daba igual en ese momento. Pero de repente ella, le pidió al joven cofrade que en su gloriosa tarde con el Soberano le pidiera por su salud, sobretodo refiriéndose a los dos sinsabores que llevaba ya sobre su alma y haber si el Soberano le echaba una mano. Aquello, le llegó al corazón a aquel cofrade y así cuando ya se encontraba en el interior de San Agustín, luciendo orgulloso su uniforme se postraba ante el altar que en pocos minutos tomaría vida y surcaría las calles de Linares, haciendo de la ciudad su templo por un día. Y pidió por lo de siempre y por supuesto se acordó de la petición de su compañera y prima.

Pasado el tiempo, la muchacha volvió a quedarse embarazada, y comenzó una nueva aventura con aquel nuevo embarazo, que llegó a un buen puerto y nació su hijo que está hecho ya un tío grande, pero si dos abortos le borraron a la alegría, un nuevo embarazo le trajo a su segundo hijo, en este caso una niña a la cual llamó como la Madre del mejor de todos los nacidos; María. Por las circunstancias que fueran, pasada todo esta historia y en la que durante todo ese periodo aquel cofrade no volvió a ver con más asiduidad a su compañera, un buen día se la encontró orgullosa con sus hijos, de los cuales se le llenaba la boca al presumir de ellos… parece que aquella petición que le hizo se le olvidó por completo, cuando aquel  cofrade le recordó: “ves como mi Soberano si te iba a ayudar” a lo que ella respondió con un gesto, que se tornó de la sonrisa a la seriedad, cuando recordó que aquello que le decía su viejo compañero era cierto y sin mediar palabra, tan solo con el gesto de su rostro se peguntó ¿habrá sido…? Pues claro que fue Él, porque aquel cofrade le pidió a su Soberano salud para aquella muchacha y para sus hijos, lo mismo que un día quizás no quiso regalarle hasta que alguien ajeno a aquella circunstancia le pidió salud con el corazón…
Que mejor que contarles esta historia, de la salud que nos da Dios, la que nos da el Soberano a aquellos que vemos en su faz la cara del Cristo. Pero lo cierto es que la imagen de Nuestro Señor del Prendimiento parece ser, según sus especiales médicos, que también tiene algunos problemas de salud, tan grandes que los encargados de su manutención se temen lo peor. No se viven los más deseados tiempos en la hermandad del Prendimiento, mucha culpa tenemos todos sus hermanos de que ello suceda. Y a ello hay que sumarle la maldita crisis laboral que asola el mundo y especialmente nuestro país, que ha hecho que la gran fuente de ingresos de la hermandad, la caseta de feria no haya estado este año a la altura de las circunstancias, algo que seguramente habrán pasado el resto de hermandades en una feria que se recuerda como la peor de las ultimas décadas. Así que según cuentan, la hermandad no dispone de la cantidad necesaria para emprender una necesaria restauración sobre nuestro querido titular y ha tenido que recurrir en tiempos muy difíciles a pedir más dinero a los hermanos, obviamente únicos veladores del sostenimiento de la hermandad y de su patrimonio, en este caso el más valioso, sus titulares.
Esta hermandad que siempre ha tenido fama de presumir de contar con hermanos comprometidos con el engrandecimiento de la misma, se hace eco de la necesaria ayuda que le pide a sus hermanos y a todo el que quiera de participar en este inesperado proyecto, muy necesario que espera sin mucho margen de error la cantidad necesaria para trasladar en el tiempo más breve a su divina imagen hasta el taller del sevillano Jaime Babío el cual se convertirá en su medico para poder devolvérnoslo con el tiempo suficiente, curado y lleno de salud para poder seguir disfrutando de su bendita presencia. Yo no exigiré nada a nadie, quien soy para hacerlo, yo solo les cuento esta historia, seguramente una de tantas en las que Él no duda en sanarnos y devolvernos la alegría, su curación depende pues de todos.

2 comentarios:

jose dijo...

Esto es lo que pasa cuando una hermandad no se lleva como hay que hacerlo, y otra cosa no se puede tener 800 hermanos mayores cada uno tirando pa su lao, espero que la hermandad tome otro cariz por que malos años os esperan.

JUAN PEDRO dijo...

Hombre José, quizás no debería publicar este comentario, que aunque es respetuoso y solo muestra su opinión, puede traer más polémica sobre todos los asuntos que se refiere usted. Espero que no, quizás no le falte razón pero obviamente en esta casa no se abrirá una veda de discusiones, para eso están las hermandades, para lavar los trapos sucios en casa, prefiero humildemente que la gente venga aquí a lo que quiera menos a regocijarse con absurdas discusiones, que esto no es un foro y si alguien quiere debatir solamente será mi opinión. Aun así déjeme que le indique que en esta entrada solamente se habla de que el Señor del Prendimiento de Linares necesita una restauración que quizás antes no se había percibido, lo desconozco y con esta entrada solo pretendo llamar a la solidaridad (a la que queda invitado, se lo agradeceríamos de corazón y más el Soberano), porque por la crisis que nos afecta a todos no están las arcas para poder embarcarse en ese proyecto y según la junta gestora, que lo que ella comunique es lo único que debe de valernos la necesita necesariamente, más no puedo apórtale. Aquí no se habla de la situación social de la hermandad del Prendimiento, para eso busque otros medios que si lo ven conveniente.

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