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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

sábado, 16 de junio de 2012

¿Y SI FUERA MIÉRCOLES SANTO?

Se imaginan que la fotografía que abre la entrada no perteneciese al glorioso junio, mes donde se celebra la festividad y culto al Sagrado Corazón de Jesús. Como vemos la instantánea nos sitúa en Sevilla, en un enclave lleno de sabor “semanasantero” como es la calle Alemanes. En la misma figura el hoy asentado y popular Sagrado Corazón de la hermandad homónima del barrio de Nervión. Como muchos sabrán las glorias no hacen ningún tipo de carrera oficial, es decir sus salidas no son como las penitenciales las cuales tiene por objetivo realizar estación de penitencia a la Santa y Metropolitana Iglesia Catedral… por lo menos la integradas en los días grandes. Las glorias realizan sus anuales salidas por las calles de su collación parroquial, es decir el Sagrado Corazón de Nervión lo más cerca que está de la Giralda es en la típica estampa del paso por la avenida y la emblemática torre de incomparable marco en la lejanía. Pero el Pregón de las Glorias hace que por lo menos una vez en la vida, los titulares letíficos pisen suelo catedralicio y vean dibujarse a sus titulares por el primer templo de la ciudad y el incomparable callejero del centro de Sevilla, a esta circunstancia pertenece la fotografía que he decidido colocar como presentación de la entrada.
Pero aunque el culto al Sagrado Corazón es el protagonista de esta entrada, no lo será ni la imagen ni la corporación del barrio del Sánchez Pizjuán. Pero no saldremos de Sevilla, porque les invito a imaginarse, como ejemplo a este portentoso Cristo de Illanes procesionando junto a un paso de misterio en la noche del Miércoles Santo. Y háganlo los que no conozcan la historia que les voy a relatar, porque en el pasado existió la intención de que el icono del Sagrado Corazón también fuese uno de los pasos desde donde se impartiría “el evangelio de los pobres” de entre todos los de la ciudad. Quizás los avatares de la vida hubiesen dado para que una imagen de la poderosa planta del Sagrado Corazón de Nervión se convirtiera en una de las imágenes de la pasión.


Hoy en día cada Miércoles Santo, desde la iglesia de San Vicente procesiona la hermandad de las Siete Palabras con tres pasos: Nazareno de la Divina Misericordia, el palio de la Virgen de la Cabeza y el misterio tradicional, el calvario de las Siete Palabras, durante muchos años el único paso de la corporación. Así en el siglo decimonónico esta hermandad solo contaba con este paso y quiso incorporar un segundo, que no seria el palio ni el nazareno, es más, el palio surgiría de aquel proyecto de paso que como veremos no llegó a fructificar.

En Cabildo General de 28 de abril de 1878, el Mayordomo, Francisco de Paula Morales Bermejo, a la sazón sobrino del Hermano Mayor, José Bermejo Carballo (uno de los padres de la investigación cofradiera), presentó dos láminas -no se especifica quién las dibujó- para tomar ideas del misterio representando al Sagrado Corazón de Jesús, eligiéndose una de ellas -la más pequeña- y nombrándose una comisión para conseguir el propósito. Sin embargo, no fructificarían los trabajos de la misma cuando en otro Cabildo General de 16 de mayo de 1886, es decir, ocho años después, de nuevo el Mayordomo propone la realización del nuevo paso, a lo que el Hermano Mayor se opone hasta tanto no se extinguiese el déficit que presentaban las cuentas de la Hermandad. La descripción de aquel paso de temática alegórica obviamente, la conocemos: "Aparecía sobre unos grupos de nubes el Divino Redentor con los ojos elevados al cielo y la mano derecha señalando a su corazón en actitud de pronunciar las palabras del profeta: «Paratum cor meum» (mi corazón está preparado para el sacrificio). A la derecha del Salvador estaba arrodillado el Ángel de la Misericordia con la Santa Cruz, dando gracias al Señor, porque sin mérito alguno por parte del hombre, y sólo por la bondad de su amante y generoso corazón, iba a sufrir por Él muerte de Cruz, conquistándole con su sangre la vida eterna. Al lado izquierdo se hallaba de pie el Ángel de la Justicia con el peso y la espada vuelta hacia abajo, demostrando que aplacaba la indignación Divina con el voluntario sacrificio de Jesús, apartaba el Eterno Padre la espada con su justicia, con la cual amenazaba castigar la prevaricación de nuestro primer Padre. Delante, y en posición más baja se encontraba un grupo de cuatro figuras que eran Abraham, Moisés, Isaías y David, los cuales representaban a los Santos Padres y Justos de la antigua Ley, que detenidos en el Limbo suspiraban ardientemente por la venida del Mesías Redentor que había de sacarles de aquel lugar y darles la posesión de la Gloria Eterna, de la cual estaban privados por la transgresión del Paraíso”.
La fotografía que les adjunto es un boceto realizado por la sevillana Rocío Sáez Millán para dar una idea de cómo seria aquel misterio alegórico. El imaginero y hermano de la cofradía Emilio Pizarro Cruz seria el encargado de realizar la imagen del Señor en 1891 y a la sazón de todo el conjunto escultórico. La imagen del Cristo seria especial porque presentaría notables diferencias ante la más acostumbrada iconografía con la que presenta esta alegoría de Nuestro Señor Jesucristo tales como ser imagen de vestir lo que nos puede retrotraer a la imagen de un Cristo en el misterio de la ultima cena aunque el típico corazón fuese tallado en su pecho, obviamente descubierto. En 1892 el tallista Antonio Cruz Gómez comienza la ejecución de las andas que deberían portar a este singular paso que quizá hoy en día podría retrotraernos al barco trinitario del Sagrado Decreto. A diferencia de hoy en día, la mentalidad de entonces no contemplaba el sacar un paso incompleto como hoy en día vemos, mostrando poco a poco los procesos de construcción, idea que una vez más Sevilla impregnó a tantas y tantas poblaciones que siguen sus maneras de trabajar. Por este motivo el paso estuvo bastantes años esperando su estreno para gozo de sus hermanos, algo que nunca llegaría a suceder y no se tiene constancia del por qué, aunque se piensa que las dificultades económicas de entonces fueron el motivo, eran otros tiempos muy muy diferentes a los actuales…




Curiosa historia que se realizase un paso y no se procesionase, aquellas andas serian utilizadas en alguna ocasión por el misterio del Santísimo Cristo de las Siete Palabras, hoy en día siguen siendo utilizadas en la misma collación para procesionar al Santísimo Cristo del Buen Fin, las cuatro figuras de los Santos Padres fueron cedidas y posteriormente vendidas a la Hermandad de la Cena, que las convirtió en apóstoles para su misterio, uno de los ángeles, tras ser utilizado como imagen de la Virgen María en un belén que Instalaba la Parroquia, fue transformado en 1956 por Manuel Escamilla en una dolorosa para la propia Hermandad, con la advocación de la Cabeza, desconociéndose el paradero del otro, mientras en la capilla de la Hermandad continuó recibiendo culto hasta 1951 el titular del misterio hasta ser sustituida por una nueva, realizada en Olot, conservándose aún en poder de la Hermandad como único testimonio de aquel paso que pudo pero que nunca llegó a salir.
Así tan solo una imagen de aquel proyecto ve las calles de Sevilla cada Miércoles Santo bajo palio, aquel ángel que se convirtió en la Virgen de la Cabeza, la cual siempre ha despertado un cierto rechazo entre los amantes del arte aunque ello no la prime de la devoción de otros tantos aunque en alguna ocasión llegase a plantearse la posibilidad de sustituirse, aun sigue dibujando su estampa decimonónica al compás de “Pasan los Campanilleros” por Sevilla...
*Algunas fotos están sacadas del Boletín de las Cofradías de Sevilla.

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