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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

lunes, 4 de junio de 2012

EL RESURGIR DE LA CANDELARIA..

Prefiero comenzar esta entrada abriéndola con esta composición de fotografías donde se nos muestra a la Santísima Virgen de la Candelaria Madre de Dios. Y lo hago ahora en que estamos en sus días grandes, el sábado procesionó gloriosa por las calles de la Sevilla desconocida, la de los barrios humildes, muy humildes. Por ello es una cofradía muy humilde la que le rinde culto aunque en los últimos tiempos esta tomando un cariz que la esta elevando a la gran categoría ya sea como hermandad o ya sea como cofradía de las cofradías de Sevilla.

Un impulso que se esta notando en muchas facetas de una de las cofradías que quizás estaban más en una segunda plana. La mejora de su paso compuesto por unos respiraderos tallados y dorados que en su tiempo eran utilizados por la entonces hermandad de gloria del Cerro del Águila, hasta su eclosión penitencial, el juego de candelabros es el culmen de un proyecto de las hermandades más austeras… porque una vez más hay que recodar que las letíficas de Sevilla están más bajas en la sociedad y vorágine cofradiera.
El bordador Grande de León, es el encargado también de vestir a esta imagen, otro de los lujos que se permite esta corporación para cobijar a la Virgen que es el centro de las devociones de la barriada a la que da nombre e incluso multitud de calles derivan de su advocación. La histórica banda de la Cruz Roja de Sevilla es la encargada de marcar el compás de su andar glorioso de una imagen atípica, nacida de la gubia y el arte de un artista alejado de los cánones procesionistas sevillanos. Un artista anclado en el arte acometido en los años centrales de la pasada centuria, esa imaginería contemporánea que se diferenció del neobarroco sevillano, granadino o castellano. Su autor fue uno de los grandes exponentes de aquella generación de artistas convertidos en imagineros, una escuela que no fue muy fecunda en el arte religioso hispalense, siempre atado a las formas neobarrocas aunque también tuviese a su elenco de artistas inspirados en estas corrientes… incluir en esta nómina a Sebastian Santos o a Antonio Illanes no seria nada descabellado. Pero obviamente el arte desarrollado por Juan Luis Vasallo Parodi en la Candelaria se diferencia bastante en las formas utilizadas por los anteriormente mencionados. Esta artista nacido en Cádiz y formando a caballo entre Córdoba, Baeza –con obras en la ciudad y la vecina Úbeda-y Madrid realizó en 1957 una imagen sedente sobre un trono con el Niño en el regazo, combinando una curiosa síntesis con la tradición y la modernidad, actualizando primitivos esquemas medievales. Tiene, por tanto, valor experimental, valor formal y valor creativo. Aunque es de talla completa, como quedó apuntado se suele sobrevestir como tantas y tantas imágenes de gloria.


El sitial recuerda vagamente al tipo que usa la Virgen de Estíbaliz, patrona alavense. A veces se le ha sobrepuesto detrás una mandorla de rayos, muy delgados y esquemáticos. En cuanto a la policromía de rostros y vestiduras se busca igualmente un cierto sentido moderno, patente en las estilizadas florecillas de oro que ornamentan el manto, o en el salpicado intensivo, a base de puntos o lunarcitos, que matiza la túnica de la Señora.
Quizás en este punto es donde la imagen seguramente no convencía aunque ello no supusiese el despertar la veneración entre sus devotos. Muchos expertos estarán en desacuerdo con las restauraciones donde más bien se remodela. En muchos casos estoy completamente de acuerdo en el respeto a la obra original pero creo que era obvio que la policromía que presentaba la imagen letífica no alcazaba grandes cotas de maestría, aunque un experto me quiera convencer de que eso era otra visión de arte. Así lo ha considerado sus nuevos gestores que acometieron el proyecto de imprimirle una nueva policromía a la obra de Vasallo. El imaginero sevillano con taller en Coria del Rio Fernando Castejón ha sido el encargado de imprimirle su “nuevo rostro” ante el gran aplauso del capillismo y el menos rechazo de los entendidos. Yo ante circunstancias así opto por esta intervención, ¿Por qué abría que hacer una nueva si se puede “completar” la existente? Por ello esta entrada la abierto el antes y el después de esta restauración, ahora que cada cual opine sobre la idoneidad de las remodelaciones…

2 comentarios:

R. Ríos dijo...

La policromía que presentaba la imagen antes de la intervención de Fernando Castejón no era la original de Vasallo, sino fruto de una desafortunada intervención "restauradora" anterior que dejó a la imagen con el rostro plano que muestras en las fotografías.

Al no haber posibilidad alguna de recuperarla, se optó por esta opción, la realización de una nuevo policromía, que ha dotado a la imagen de una expresividad de la que hasta entonces carecía.

Ante estas situaciones, antes que inventar (y en Linares tenemos varios casos...) mejor es optar por esta opción, para no crear un falso histórico.

Un abrazo

JUAN PEDRO dijo...

A mi me sorprendía que Vasallo hiciese esa policromia, porque el resto de imagineria que tiene es superior a esa plana planisima (vamos ni yo la pinto tan mal)encarnadura. Lo que pasa que ni en las guía de gloria ni en los anales de Martinez Alcalde hablan de una mala intervención, al revés la tildan como una policromia moderna.

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