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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

lunes, 21 de mayo de 2012

SÁBADO SANTO... VIVIR EL LUTO COMO EN LA GLORIA. (y III)

Esta primera fotografía nos mostraba lo que ya se sentía en el ambiente y en el alma… la Semana Santa de 2012 daba sus últimos coletazos. Toda la magia de la pasión comenzaba a esfumarse de verdad después de un larguísimo año esperándola, pero es ley de vida, la ley del tiempo. Nos costaba salir de la muralla que separaba Sevilla la hermandad trinitaria y tuvimos que atravesarla, a mi que no me gusta invadir un lugar que considero sagrado, aquel por donde pasa los cortejos y camina Dios y su Madre Bendita. Por las Cuesta del Rosario atajamos por el Salvador por donde el misterio de las Cinco Llagas emprendía su despedida de la embrujadora plaza, como cambia por la noche… y seguimos atravesando los callejones del centro hispalense en busca de la corporación del Entierro de Dios.
Alcanzamos la calle Tetuán, pero hasta allí aun no había llegado el triste cortejo, lo que nos hizo buscar un punto clave para dos cosas, ver a la hermandad del Santo Entierro y comer algo, después de la intensísima jornada, quizá de la que más he disfrutado este año en Sevilla, será que la tengo menos vista. Y ese punto clave lo marca dos lugares tan dispares y a la vez tan vecinos: la iglesia de San Gregorio, tal cual sepulcro sevillano donde duerme todo el año el sueño de los justos ese Cristo que algún día alguien documentará a la paternidad en la madera de Juan de Mesa y Velasco, otra cosa seria una sorpresa y seguramente un descubrimiento de otro genio, esa espina de su cara, como diría la marcha cigarrera lo dice todo.
Y justo enfrente el hervidero humano del “Mesón del Serranito”, que nos gusta un bar a los humanos, y mientras más marcado sea su carácter español y su comida mejor. Allí en el establecimiento donde vio nacer el genuino bocadillo que ha dado nombre a una tapa muy común en Andalucía, por lo menos aquí por tierras jaeneras lo es. Los “bocaos” sobre el filete de cerdo –también los hay de pollo-, el jamón, la tortilla o el pimiento verde –un “pajarillo de huerta” como diríamos en mi pueblo- se hacían con fuerza y poderío, como gusta ver venir a los buenos pasos, todo ello regado con una siempre fresquita caña de Cruzcampo… que buen puntito, parafraseando a los Morancos de Triana le da el establecimiento fundado hace mas de treinta años por José Luis del Serranito, novillero, torero, autor e intérprete de sevillanas y empresario. De mala fama para los finolis y siempre a rebosar para los amantes de la fritanga…
Aunque me molestó que un camarero quitase del televisor despectivamente las retransmisiones de Semana Santa para poner al Betis, más cuando gracias a los cansinos de los capillitas, seguramente hacen su agosto cada año. En la puerta, se vislumbraba que hay más vida allá del Betis o del Sevilla, por que ya había mucha gente ocupando un hueco privilegiado para ver entrar a la cofradía. Nosotros nos fuimos al Duque, seguramente con menos encanto, pero había que buscar después a la Soledad de San Lorenzo, para que no nos fuéramos de madrugada de la capital mundial de la Semana Santa, por lo menos para mí.
En 2009 me comentó el amigo Agustín Marjalizo que no tenia perdón estar en Sevilla en Sábado Santo y no contemplar a la corporación de San Gregorio. Aquello me quedó marcado en el alma, por que tenia más razón que todos los santos del cielo. De ahí mi interés, seguramente aquello seria otra de esas estampas tan personales de las cofradías sevillanas. Decía que no ver el singular cortejo y sus pasos, era faltarte algo esencial de la Semana Santa sevillana, sobre todo en el primero de sus pasos, el que no deja indiferente a nadie… así que silencioso comenzó a levantar el asombro del personal “La Canina”… llegaba un nuevo alegórico.


Hace unos días, leyendo una opinión sobre un libro de la Semana Santa sevillana vista desde un punto filosófico, me quedé con una definición demoledora: a la Semana Santa van dos tipos de espectadores, el que va porque le gusta toda la explosión de color y “folclore” que se recrea en esta santa semana y el que va por eso y por mucho más, pero sobre todo porque sabe a lo que va y que es lo que ve. Así me gusta sentirme a mi, así disfruto la Semana Santa muchísimo mas. Unos se ríen, otros incrédulos se preguntan que es esto e incluso otros les da mal fario, pero a mi no. A mi ese sencillo paso de trazas neogóticas me traía un gran mensaje, aquel esqueleto bajo la cruz decía la gran verdad “la muerte venció a la propia muerte”, la Redención de Cristo estaba cerca. Su fugaz caminar –no es de muy destacar las cuadrillas de esta hermandad- fue intenso entremezclado entre los modernos edificios te trasportaba a otra época. Largo cortejo multicolor de las representaciones de todas las hermandades de Penitencia de Sevilla, incluso las vísperas antecedían al paso de la Urna. Nos dio por intentar identificar a cada hermandad, algo que hace poco he descubierto es costumbre del pueblo sevillano, no sé, la circunstancia invita al acto.





No sé si seria el lugar, pero tampoco es que me sorprendiera mucho más. El gótico es el estilo de la hermandad entremezclado con los dibujos decimonónicos, pareciese que este genuino estilo de otra época diera más rigidez y sobriedad a la hermandad, con su pellizquito “Juanmanuelino” incluido, las capas de sus nazarenos dicen el resto. Y llegó el Entierro de Dios según Sevilla, según la Andalucía antigua más propensa hoy en día para escenificar esta sobrecogedora escena como la sueña los españoles de más arriba de Despeñaperros. Es difícil ver pasar el magnifico paso del Cristo Yacente en su urna y recrear la escena del Señor en el sepulcro, todos imaginaríamos algo así como los que nos muestran las películas, por ejemplo “La Pasión” de Mel Gibson , pero estoy seguro que si el actor y director hubiese sido sevillano se las hubiese apañado para meter algo gótico en aquel sepulcro de rico de la Jerusalén del siglo I. Es Dios, aunque esté muerto, hasta ahí somos capaces de llegar el hombre, de matar al que más nos ama y ponerlo como Rey de los Cielos en un ataúd de oro. músicos cantores de la Agrupación Cultural Portuense anunciaba la llegada del solemne cortejo y tras Él, el cual apenas pudimos dibujar –el Cristo más difícil de ver en toda Semana Santa- la admirada Banda Municipal de Sevilla, la cual nos quiso regalar como ultima marcha de esta Semana Santa en Sevilla, la marcha “Nuestro Padre Jesús” del genial Emilio Cebrián. Música eterna para el recuerdo para recibir al otro misterio de la jornada, pero en este caso algo más chiquito que los de la Trinidad. El Duelo a la Virgen, a María santísima de Villaviciosa, otras de las advocaciones que muchos tildarían de raras. Más gótico sobre gótico y los bordados decimonónicos enredándose como la primavera por todas las vestiduras. Es el triste final, para eso es el día del luto aunque nos sepa a gloria.
Ya solo quedaba consumar la jornada, creo que la primera vez que contemplo todos los pasos de una jornada en Sevilla, incluso repitiendo. Había que buscar a la que en la noche de los tiempos seria la Señora de Sevilla en el génesis del procesionismo. La más antigua talla de dolorosa que se pasea por las calles de la ciudad que corona un Giraldillo, pronto un rascacielos por asentamiento cartujano. Un suntuoso calvario de oro, cera y azucenas atraviesa la noche a la voz de mando de un apellido que suena a martillo… Ariza. Sin duda el paso que mejor anda para mi gusto de todos los que comanda esta querida y a la vez “odiada” familia de capataces… solo me remito a los foros…






Curioso es que seguramente, algo por otra parte difícil de esclarecer, le debamos todos los capillitas del mundo que nos enamoramos al compás de un palio, el hecho de que esta dolorosa quizás fuese la primera en ser cobijada en la historia por este elemento de respeto dentro de la liturgia católica. Curioso que hoy en día, el único palio que la cobija tenga dos colores, el azul del cielo cuando sale y el negro de la noche cuando cierra la Semana Santa de Sevilla, bueno para muchos sigue siendo así aunque el aldabonazo se sigua echando por Santa Marina en las calores del Domingo de Resurrección. Allí en Orfila, cerquita de la capilla de San Andrés, donde vive otro Soberano le rendimos pleitesía a la Señora de San Lorenzo y tal como abre la primera fotografía, observando la cruz desnuda donde murió su hijo sentimos el adiós, aunque ya de vuelta las campanas hayan repicado a gloria y su cruz pase a ser de instrumento de muerte y miedo a su trono real de gloria, la Semana Santa la siguió cerrando la Soledad de María…
Ya solo queda una escapada improvisada a la tierra de las minas donde Santa Bárbara se llenó de Hermoso Amor y Gloriosa Resurrección…







3 comentarios:

Coronacion dijo...

Canina Coranda ya !!! buena entrada lendinez , ah por cierto ya no estoy en las croquetas vale vamos que ya no existen ahora es este http://coronacion-elpuntillazo.blogspot.com.es/
Un abrazo grande

JUAN PEDRO dijo...

ok, a ver mi me enlazas también joio jajaja

Coronacion dijo...

Ya estas en el mio Joio jajajaja ah quita las croquetas que ya no existen . un abrazo

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