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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

jueves, 31 de mayo de 2012

EL HIJO DE UN CARPINTERO EN UNA URNA DE REY...

En el día de ayer fue la festividad del rey santo San Fernando, reconquistador de la ciudad de Sevilla de la que es su patrón. Aprovechando ese motivo les dejo en el día de hoy con esta nueva entrada, y lo hago porque el dibujo o proyecto que les muestro tiene mucho en común con aquello que rodea al monarca subido a los altares. El mismo es un proyecto presentado en 1990 por el imaginero hispalense Antonio Joaquín Dubé de Luque para renovar el paso del Santo Entierro de su ciudad. Por entonces, el impresionante yacente de tintes mesinos procesionaba sobre un obsoleto y mediocre paso de líneas góticas, fiel ejemplo de los pasos de épocas pasadas que abundaron en la ciudad. Por entonces la Semana Santa de Sevilla se preparaba para el importante año 1992, en el que entre otras cosas se celebraría un nuevo Santo Entierro Grande… quinientos años de evangelización en América era el motivo por lo que la corporación de San Gregorio estimó mejorar el paso de su Cristo titular.
Por entonces Dubé de Luque se alzaba como uno de lo diseñadores más solicitados en la ciudad, de hecho el Sábado Santo en una gran proporción lleva su firma. Así que el imaginero realizó este dibujo de una suntuosas andas que mezclaban la plata, el bordado en oro o el carey inspirándose en la genial urna donde duerme el sueño eterno el patrón de la ciudad, a los pies de la que por Ella reinan los reyes, como no, Ntra. Sra. de los Reyes. Dubé siguió en la urna, porque Sevilla gusta de ver a su Dios muerto sobre suntuosas urnas, las trazas ejecutadas por Juan Laureano Da Pina entre 1690 y 1719 para la urna catafalco donde se conserva el cuerpo de San Fernando. Un túmulo funerario rematado por la corona real y en donde figuraban relieves de los principales santos sevillanos, incluidos el beato cardenal Marcelo Espínola y la entonces beata, hoy Santa Ángela de la Cruz. Dubé trabajó en que la nueva urna mejorase la visualización del Cristo yacente llevando una ligera inclinación de cabeza a pies.

Para mi apreciación es un originalísimo paso donde bajo mi valoración hace un ligero giño a otra tipología de paso sevillano, al de gloria. Basta con ver que el paso consta de parihuela con respiraderos y faldones bordados, el moldurón en plata y carey y en escueto sobre canasto como los que cuenta pasos como la Salud de San Isidoro o la Reina de Todos los Santos de Ómnium Sanctórum. Incluso ángeles de plata serviría de apoyo para elevar la urna donde duerme el divino, haciendo un giño a las peanas de “carrete” e incluso a los tronos malagueños, sobre todo a los ideados por Palma Burgos y los talleres de origen granadino. El paso del santo sepulcro de Andújar es una muestra.
Para el mes de abril de 1990 estaba previsto el arranque de los trabajos que necesitarían 350 kg de plata y que ascendería a un coste total de cuarenta millones de las entonces pesetas. Curioso que por entonces se recurriera a la “escusa” tan utilizada en estos días, donde la crisis sigue acechando, de que tal desembolso acarrearía varios puestos de trabajo y que daría de comer a varias familias, incluso con la realización en paralelo de una obra social en la que se gastarían la misma cantidad. Lo cierto es que como muchos sabrán aquello se quedó en este dibujo, el enorme costo fue según cuentan unos de lo motivos, algo que me extraña ya que desde entonces se han realizado en Sevilla pasos y enseres que rondan y superan esas cantidades. Otros apuntaron que tanta suntuosidad no encajaría con el estilo de la hermandad, tan declinado a los pasos neogóticos que les suele dar un sabor más sobrio y luctuoso. Al final se cambió el paso, esperando hasta 1996 pero se siguió la línea neogótica aunque bastantemente más enriquecido, el que actualmente procesiona y del que dudo que no rondará cifras similares a las que barajaba este proyecto. Pero lo cierto que para los amantes de lo recargado, del barroquismo les hubiese encantado ver venir esta portentosa obra por Alfonso XII buscando la Campana, a los sones de la Municipal interpretando la “Marcha Fúnebre de Chopin” como si el entierro de un rey de leyenda se tratara. Total era el pobre hijo de un carpintero en aquellas tierras de Galilea, en Sevilla se le sigue tratando como si estuviera en ese otro mundo que no era de este mundo…
Actual paso de Antonio Ibáñez y Joaquín Pineda ( 1996)

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