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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

lunes, 16 de abril de 2012

ESTE AÑO SI HABIDO SEMANA SANTA...(II)

Y la primera levantá fue gorda, como casi todas las de la tarde, un gran punto a considerar en la proyección de la cuadrilla. Hace unos años el buen amigo almeriense Agustín García, nos ponía como ejemplo de la diferencia que había entre las cuadrillas de Sevilla y las interesantes de fuera –según su criterio- a la hora de levantar los pasos… la fuerza, la potencia y sobre todo a la hora de recibir el paso siempre arriba… se ha mejorado a mi parecer bastante desde entonces en este sentido, seguramente no diste esta apreciación mucho de la que pueda tener ahora, aunque también hay que contar como eran las circunstancias de entonces y las de ahora con cerca de dos cuadrillas para pasear al Soberano por Linares. Y este año, se solventó un error o así se consideró hace dos años. Nada más salir ponerle al Cristo sus potencias y el resto de aditamentos de las cabezas de las secundarias.


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Y eco del martillo llenó la plza. de Don Bosco aunque este año tampoco ha querido cabalgar el Caballo de la Fuente del Pisar. En el retranqueo volvió a quebrarse al parecer de tal magnitud que ya no dio tiempo al arreglo, volviendo a cumplir sus funciones el viejo y mítico llamador… la verdad que habrá que plantearse ya una solución ante la poca consistencia de la magnifica pieza que labrase Manuel de los Ríos. Así me lo decía entre risas el amigo Lucas pero eso llegaría después, porque la gloria se palpaba sobre los tablazones de la rampa cuando al recibir el peso del bendito entre todos los hombres atronó el aviso de la Marcha Real y los acordes de mi gente del Rosario llenaban la tarde un Jueves Santo mas, que curiosamente se parecería mucho al de diez años antes. Todo clavado, parecía ensayado, cuando la música emergió y Agustín marcó ¡costero! Y comenzó a andar por Linares revirando para realizar nuestra poca agraciada salida -y entrada- desde que el ayuntamiento tuviese la “genial” idea de realizar la entrada al Parking delante de la misma puerta del templo salesiano. Y para que todo fuera como siempre volvió a sonar el himno de las “bandas de cornetas y tambores” aunque lleven detrás un autentica orquesta, y el Soberano bajó al son de ese “Cristo del Amor” que ojalá hubiese podido contemplar algún vez el maestro Escámez aunque allí arriba también le gustará echarle un vistacillo a la tierra que lo vio nacer.












Y dio comienzo el éxtasis de la Semana Santa, la interior, la que se ve desde dentro, de la fragancia costalera en la apretada galera y los sones aflamencados del Rosario entonaban una nueva plegaria musical, para su Reina, porque la marcha es una dedicatoria… “Por ti, Rosario”, para la que minutos después saldrá igualmente a mirar el cielo que se estaba abriendo para Ellos. Y comenzó nuestra esencia, la que se comenzó a fraguar en aquellos años noventa con ese capataz de pelo plateado, cada año junto a su Cristo como fiel escudero y el otro que ya se nos fue a capitanear galeones eternos a los cielos. Por eso, porque fuimos los primeros que creímos en ese modelo, el Prendimiento de Linares es también el “Dios del izquierdo por delante” de la ciudad que custodian por sus cuatro costados las viejas cabrias mineras, el de los andares trianeros siempre fijados en ese cordón umbilical que es la calle San Jacinto, que une el Tardón con la capillita donde vive una Estrella junto a un Zapatero. Pero siempre buscando nuestra esencia, nuestro estilo personal… casi y perdonen el atrevimiento, como si fuéramos una mas de allí que intenta buscar su pellizco propio, aunque su gente se sienta mas linarense que el minero que se alza allá por Himilce que incluso a los de fuera  consiguen contagiar las grandezas que como es de recibo esconde cada lugar. Y la gente de abajo seguimos, fieles, obedientes y humildes, tirando de los kilos pa´rriba a las voces de Parrita y Acuña y enfrascados en la galera las de Agustín, Alejandro y Félix para que la ciudad volviera a contemplar un trabajo oculto durante dos años. Y los costeros fueron mejor, las “sentencias” mas poderosas y controladas y los izquierdos mas contundentes y rompíamos de verdad porque esa esencia la llevamos en la sangre y en el morrillo, porque antes pasaba como en Sevilla hace mas de veinte años (aquí hace menos)… había que andar para poder llegar… y esa necesidad se ha convertido en seña de identidad.

Por eso dimos izquierdos y también “corrimos” como dicen los faltos de cultura cofradiera, pero lo que en realidad hicimos fue comernos las calles, las cuales el Soberano atravesaba poderoso y omnipotente. Y se apretaba pa´arriba y se nos pedía control para que no perdiese su candencia, algo en lo que también se han podido ver los frutos.
Y llegó mi primer relevo, cortito como todos los que he tenido este año. Una señora de diferente acento preguntaba y se sorprendía de nuestras respuestas… de Alicante creo que dijo ser… hermandades por varios puntos de la ciudad y las horas en la calle llenaban de asombro el inexperto conocimiento del que no sabe y a veces no entiende la forma de rezar el andaluz… y pese a quien le pese… de sevillanas maneras.





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Jesús Prendido siguió su camino, el que le indicaba de malas maneras el sayón para salir de ese inmenso Getsemaní en que se había convertido la ciudad. Y al pasar ante el Coso de Santa Margarita ya se podía palpar el intervalo de gloria que el Soberano nos había querido regalar, como las grandes corridas con sol y moscas. El azulón claro de cielo, casi concepcionista volvía a dibujar destellos sobre las cornucopias del paso y los miedos y tristezas se volvieron orgullo y pasión a flor de piel. Y se adentró por esas callejas en las que un día su Madre Bendita sorprendió a una ciudad y la cambió para siempre… Espartero, y giño a la Madre que vive en el azulejo de la calle que vio nacer el prodigio, y parar en el rincón de buenos ratos cofradieros de la ciudad por antonomasia, aquel que sobretodo a partir de cuaresma, olvida su denominación de reino moro para ser conquistado para el cristianismo de la manera mas costalera posible… “La Primera de Palio”. Y el camino se hacia corto aunque ya comenzaba a asentarse, tanto con Félix, Óscar o Cledera, con los que me toco compartir la peoná gloriosa. Doble revirá para entrar en San Joaquín… y cayeron los kilos, y quizás delante del paso también caerían algunas lagrimas bajo el antifaz de la túnica de un amigo que escuchaba como la banda entonaba esa marcha dedicada a su Alba… “A mi Alba del Rosario”. Revirá sobre los pies, ni pesada y tampoco tan acelerada como antaño, cosas del trabajo bien hecho, asentándose ya el barco donde reinaba nuestro Soberano el cual ya presentía la llamada de la Esperanza…















Y otra vez pa´fuera, porque la Esperanza lo esperaba, seguro, aunque las puertas no se abrieran… las cosas que le quitamos al Señor, a su Madre y a toda una ciudad entera que llenaba ese rincón de cielo y manto verde tan próximo a San francisco. Y me tocó perderme las marchas buenas y clásicas como esa revira de “Macarena” para que mis compañeros frenaran la portentosa zancada del Dios de San Agustín, que como aquella noche en la cárcel de la casa de Anás, presintiera a través de las paredes su presencia, por la que sonó esa “Esperanza Gitana”…
Y si había que revirar esta tarde los pasos eso ocurrió a la puertas del viejo convento donde nos recibían las señeras hermandades que viven en su interior. Se dibujó una estampa nueva, como contemplar al Judas bajo el paredón de San Francisco. Su pétrea figura, su pétrea mirada se cruzaba con la del que tanto amó que casi lloraba al contemplar tanto poderío revestido de grana y oro aunque Él y el santo de Asís proclamaran al mundo la austeridad. No sabia nada de este encaramiento a la iglesia, me sorprendió la verdad, recreó una imagen maravillosa bañada por el bello sol pero ni el Santísimo ni una imagen estaban frente a frente. Y sonaron sublimes notas, magnificas aunque mi Vokas me dijera que estaban muy fallones. Cuanto gusta en esta cuadrilla lo que sonó y es que debajo se quiere mucho a las madres y como en el interior no se encontraba ninguna de las “Madres de Dios” – si no me equivoco- el Señor reviró con la melancólica e insuperable “Amor de Madre”… fue el momento en el que cielo fue mas azul que en toda la tarde, seguro que allí arriban disfrutaban como niños, porque para eso habían apartado las nubes… aunque era complicado que sus ojos no se les empaparan…







Había que seguir, como diría el maestro Santiago, y el Soberano siguió su paseo triunfal, casi como si se hubiese soltado sus ataduras y se hubiese vuelto a montar en su Borriquilla para perderse entre Soleares… aunque de San Lorenzo, buscando la angosta calle San Francisco llevándose en la memoria la estampa de lo que tendría que venirle en la Madrugá de ese Dios Padre que se hace Señor Nazareno… mientras desde un mostrador, entre revistas y chucherías, otro de los tuyos te miraría seguramente emocionado.


Y seguía sin pesar aunque mi Moro me dijera lo contrario, para que la calle se hiciera tremendamente corta… en las zapatillas de los costeros ya se notaban los estrechamientos de acera y el piso de la calle diferente… ya se vislumbra nuestra meca, tras la estación indispensable en San francisco tocaba llegar a la calle que mas retrotrae a cofradías de la ciudad y en la que la Reina que caminaba detrás tuvo mucho que ver… la calle… en ella su recuerdo se hace presente todo el año…Rosario. No la llaman así por Ti, pero todo el mundo si lo piensa, porque es por donde Tu más reinas y donde el Soberano levanta el más grande de los asombros….









CONTINUARÁ…

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