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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

sábado, 14 de abril de 2012

ESTE AÑO SI HABIDO SEMANA SANTA...

Pues si, al igual que el año pasado tengo que expresar así mis sensaciones para trasmitirles lo que es mi Semana Santa desde dentro, la que se vive en hermandad convertida en cofradía. Mi cofradía, en la que pago, pero la que ha día de hoy es mi arma de acercamiento a los sentimientos que produce la explosión de vivencias que surgen desde el centro del corazón. Como el año pasado pido disculpas si a alguien le puede ofender el titulo de esta entrada, que lejos de partidismos y forofismos es lo que siente el alma capillita de este humilde cofrade. Porque si, por que el Soberano lo quiso, este año ha habido Semana Santa.
Y creo que debe de ser un milagro… a lo largo y ancho de la semana y anteriores me postraba ante Él o ante cualquier imagen que al fin y al cabo es el mismo, que bonito es llamarte Soberano en cualquier rincón del mundo. Semanas antes, la incertidumbre venia planeando sobre mi, los “adelantados” pronósticos me volvían loco, un día te ponía que volvería a ser uno de los días que reluciría mas que el sol y al siguiente que iba a repetirse la desgracia del año anterior. Llegó la Semana Santa, y Dios mediante ya lo irán viendo, y las alegrías se mezclaban con el agua que un año mas ha sido gran protagonista en mi particular Semana Santa… la que uno vive y se identifica… lo siento, pero los localismos no van conmigo aunque sueñe con algún día volver a sentir la necesidad de sentirme local.
Llegó la Semana de Dios y todo hacia indicar que desde el Domingo de Ramos habría que suspender la estación de penitencia, era la cruda realidad. Al Prendimiento ya se le está colgando el “sambenito” que por ejemplo en Sevilla tienen hermandades como la Amargura o Santa Marta… de que poca probabilidad tiene que haber para que salgamos… benditas comparaciones, eso es bueno. Pero dejé pasar los días y vivir cada uno en su momento, aunque cuando Dios pasaba ante mis ojos o era yo al que lo visitaba en el templo, no podía evitar meterle la coletilla en mis rezos… “danos la gloria de la Semana Santa”… como aquel beso eterno en San Lorenzo…
Y llegó la noche del Miércoles Santo, arribadas anclas en mi casa tras cuatro días en Sevilla, en la madrugada, nueva visita a las santísimas webs meteorológicas, que vaya días nos han dado… y surge de repente aquello que simboliza curiosamente un ancla… la esperanza. Se anunciaba un intervalo de buen tiempo entre las 15:00h hasta las doce de la noche. Ese sueño que se sobre suponía triste a sabiendas que al día siguiente solo íbamos a cumplir como hermanos a que nos dijeran que este año tampoco salíamos, se convirtió en un cosquilleo en el estómago, una incertidumbre que complicó conciliar el sueño tras el intenso día en Sevilla unido al viaje en coche hasta mediar la madrugada. Había que esperar a que dieran las cinco de la tarde para que se abrieran las puertas de la gloria…

Y la mañana, según el pronostico se cumplió… negro, muy negro incluso lloviendo y dicen que hasta granizó. Pero al llegar al medio día lo negro se volvía más gris y había que comenzar el bendito ritual de vestirse de costalero, de enfundarse el pantalón y las zapatillas que solo me pongo para ser costalero, la camiseta de tirantas y enfundarse por tercer año consecutivo la camisa blanca con el nombre de la Reina bordado a la espalda. Curioso, el ritual de hace diez años enfundándome la guerrera, el añorado fajín y la gorra de tintes puros inmaculistas. Diez años después iba a estar un año más junto al Soberano, al Gitano como también lo llamábamos entonces… pero esta vez el Judas iría en lo alto…
Pero la mosca seguía tras la oreja, y llegamos Óscar, Sergio y un servidor a Linares. Pero algo indicaba que este año iba a ser diferente, y ese algo eran las caras de los compañeros… el pronostico era fiable y la hermandad no dudaba en echarse a la calle… y la alegría cada vez se extendía por las venas, y la copita preparatoria sabia mejor que nunca. Entrabas en la iglesia y los mirabas poderosos en sus pasos, intentaba mirarlos a la cara antes de entrar al patio haber si tenían eso que dicen por Sevilla… “cara de calle”. Pero me costaba vérsela… “falto de fe” me dirías Soberano, que aun haciéndome la ropa no terminaba de recrear lo que dos años antes nos distes.
Pero tocó el turno de meterse bajo la galera de la gloria, bajo tu portentoso altar errante de pasión por las calles de tu tierra. E ibas de gran gala, muchos de tus hijos nunca te conocieron así y ninguno te vio tan guapo y bien vestido desde que Garduño se alzara como tu “asesor estilístico” y tu “cirujano”. Varios estrenos, debidos a la generosidad de devotos lució la hermandad. En el paso palio se estrenaba el nuevo vestidor, Álvaro Abril para presentarla por primera vez a las calles de Linares, nuevo manto y la restauración de su saya de salida junto a una nueva cinturilla salidas de las manos del iliturgitano Pedro Palenciano, que seguro le habrá echo mucha ilusión este trabajo ya que su taller lo presiden nuestros queridos titulares, los mismos que los de su esposa, linarense y hermana del como dicen en Linares, “El Prendi”. Sin olvidarnos del fabuloso respiradero frontal de Charo Bernardino que este año si sentiría el aire de Linares entre sus volutas de hojilla y cartulinas.

Y el aire fue intenso durante toda la tarde, fue complicado presenciar un gran día de candelerías y candelabros encendidos, que sin luz de cera y mucho menos de luz eléctrica se sigue viendo igual de bien la cara a Jesús y Maria. El mismo movió las nuevas vestiduras de nuestros míticos centuriones romanos del paso, los cuales cambiaban su conocida estética con ropajes más oscuros añadido al cambio de penachos de pluma de avestruz, que cambiaban el blanco por el negro. Diversas opiniones han traído el cambio de estética en las secundarias entre los hermanos y linarenses, a mi no me han desagradado en absoluto, es mas la anteriores la consideraba ya obsoletas ante la estética de la hermandad aunque de los penachos si le hubiese buscado mas “frondosidad” a los mismos. Pero sin duda el estreno en el paso de misterio, vino en la túnica que vistió el Señor. La famosa túnica de los años setenta que se convirtió en la estampa indisoluble de una época y que se borró al ser remodelado el cuerpo del Señor en aquellos revolucionarios años. Me consta desde hace un par de años que era una idea que estaba en el seno de la hermandad, en los montajes de 2010 fue algo que me comentó Eugenio, nuestro ultimo hermano mayor de que existía la intención de intentar restaurarla, remodelarla e enriquecerla y sobre todo adaptarla a la esencia actual de nuestra estética, tan alejada a la de la Semana Santa del Linares de los setenta.


Así el trabajo emprendido por nuestra actual junta gestora, con la generosa donación y cargo de los gastos de un bondadoso hermano de la corporación, pudo ver la luz el pasado Jueves Santo gracias a las labores de bordado del joven granadino Jesús Arco, que junto al rediseño de Álvaro Abril, bajo mi apreciación han conseguido un fabuloso resultado, ya que por mas que miraba la túnica, pareciese que siempre hubiese sido así, que así la hubiesen concebido las Dominicas de Torredonjimeno. Pero la realidad era que el artista consiguió recomponer un dibujo nuevo con piezas existentes, pasando el JHS del pecho a la parte posterior inferior del túnico y el añadido de algunas nuevas piezas de nueva creación que recorrieron la purpura de su túnica. La madre de mi amigo Félix, le encantó el resultado del Señor en la calle con la misma, decía que le recordaba su juventud, por que con ella conoció al Soberano, entonces de San José. Y ciertamente le tengo que dar la razón a Carmina, por que aunque estéticamente haya cambiado tanto el Señor como la túnica, ciertamente te hacia volar al pasado pareciendo que estábamos observando esas fotografías ochenteras llenas de vida. Pero como todo en la vida otras visiones echaban en falta el maravilloso movimiento de las túnicas lisas del Señor, presentes en estos casi últimos treinta años, que supongo se irán alternando en los Jueves Santos, cuando nos parecía que Jesús marchaba poderoso, para salir de Getsemaní con el izquierdo por delante y enfrentarse a sus horas más oscuras.
Y tocaba meterse debajo de sus divinas plantas y tocaba echar a la calle una cofradía que muchos piensan que esta tocada, tristemente muchos hermanos han insistido en acrecentar este idea. Me contaban el Domingo de Resurrección que este año llevábamos unos treinta nazarenos más, ciertamente en este sentido la hermandad ha notado en los últimos años que ha sido su punto más descuidado, pero es que cada sitio y cada casa es un mundo. Lo que vale allí aquí quizás hay que interpretarlo de otra manera. Quien soy yo, desde esta humilde casa para decirle a nadie lo que tiene que hacer, cuando yo soy el primero que lo hago. Pero estos problemas surgen por culpa de todos, que por rencillas o comodidad nos olvidamos que los pasos necesitan sobre todo filas de nazarenos, que hagan su penitencia. Solo los hermanos que decidimos no salir somos los responsables de que un colectivo vaya a menos, y así ha obrado este año mi amigo “Cris”, en su nueva búsqueda del sitio que ocupar en la Semana Santa. Por problemas de espalda no puede ser costalero y la vida y las ganas lo han alejado de mundo de las bandas, así que mejor que lo que hiciste, vestir la túnica “blanquiroja” dándole luz a nuestro Soberano.
Y así, fiel a su cita se abrió San Agustín, y nuestra portentosa cruz de guía anunciaba a Linares, que si, que este año el Soberano tenia “cara de calle” y que se le había antojado pasearse presumido por Linares con su nueva túnica, como los grandes caballeros pero sobre todo quería devolvernos con su mirada un halo de esperanza y sobre todo para que nos espabilemos, de que no le demos de lado a los problemas que surcan nuestros días. Que nos regalaba su presencia, que Él sabe sobradamente lo que lo necesitamos, porque sin duda que estas lluvias no pueden ser fruto de la casualidad, que esto son toques de atención, que quizás los cofrades tengamos que ser los primeros en mostrar nuestro compromiso tal como hace casi dos mil años hizo Él en el madero crucificado. Y fueron muchos ruegos, seguro que te reías por dentro, cuando te pedíamos calle, te pedíamos pasión, te pedíamos gloria y me lo hiciste sentir cuando dos años después volaste al cielo de San Agustín, para que allí arriba alguien que te quiere mucho, nuestro mejor cicerone en tu Reino, le pudiese contar a la madre de mi amigo Emilio que su hijo era un “costalerazo” de los pies a la cabeza, un ejemplo de hombre de abajo obediente con su hermandad que lleva prendido otra década de su mirada gitana y enamorado de su bendita Madre del Rosario, la que paseó con garbo y casta… que mejor consuelo que mirar a los ojos a tu Madre del Cielo cuando la tuya ya esta en su Reino… a su lado.


Y nuevamente la nueva técnica de sacar al barco de dentelladas de oro del Jueves Santo. Fuera grandullones y todo el paso para los “ponys” para que sus divinos cabellos no rocen ni un ápice del dintel… cuerpos a tierra que Linares – y mucho mas que Linares- lo espera, y poquito a poco valientes tuvo el Soberano que medio entornar un poco los ojos, por que llevaba dos años sin ver el cielo de su tierra que medio lo cegaba, mientras allí arriba se mordían las uñas nuestros difuntos hermanos para que no cayera ni una gota de sus lagrimas y así, el cielo se abrió como lo hizo el Mar Rojo ante Moisés para que colara los rayos que aun no había visto en esta semana bendita. Los que se colaban entre la hojarasca de Bejarano, reluciendo con el dorado de Cecilio Reyes y volviésemos a revivir la gloria, la que esperaba durante dos años mientras los ecos marciales de nuestro “bandón” del Rosario atronaban en la plaza al compas del “costero a costero” de nuestra querida Marcha Real…



CONTINUARÁ

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