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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

jueves, 19 de abril de 2012

ESTE AÑO SI HABIDO SEMANA SANTA (III)

Y los zancos ya lamian los umbrales de Pontón, las maniguetas asomaban sus puntitas como los morritos de los peces en el agua y las apreturas en las aceras se hacia mas patente… la multitud se hacia mas densa y concentrada. Los niveles de elegancia para el disfrute capillita y de los fotógrafos ascendía primorosamente, el paisaje se hacia mas evocador y la luz se hacia en entre los guardabrisas. “Está mas llena que nunca” se escuchaba entre los huequitos de gloria bajo la bodega bendita. Bastaba cruzar el primer umbral para que se hiciese realidad el sueño de muchos cuando la explosión cofradiera estalla por todos los rincones en la calle de las calles. Y retumbó en la galera una vez mas el eco del llamador, y la ronca voz de Antonio, que pareciese un capataz del norte me llamó… y el grito costalero surgió sin apenas asimilar nada, fue la primera de la tarde aunque no la ultima, eso si solo fue esa en la que buscaba mi voz bajo las trabajaderas benditas, quería hablar conmigo…


Grito costalero que tanto gusta a unos y que remueve las tripas a otros tantos, ingenuos ellos que aun no se quieren dar cuenta que lo que trajimos de fuera es lo que le da la actual grandeza a la Semana Santa de su tierra. Pero no me dio tiempo ni a pensar en algo o en alguien para no desaprovechar nunca la llamá bendita de los pasos… la voz ronca de Antonio, pedía un fuerte “bimbaso”, vamos una gran levantá, como los de toda la tarde, que fue grande porque ya llegábamos a nuestra calle. Y la pidió tan grande para que “no me cogiese en un pregón…” ¡olé! Saltó espontáneamente entre mis compañeros, casi emocionado, en el mismo umbral de la gloria soberana se acordó de este humilde simple capillita, costalerucho de la vida… curioso, como esos anónimos “amigos” míos, en ese énfasis de dañar al que piensan que solo quiere hacer como ellos –se piensa el ladrón que todos son de su misma condición…-, hacer daño, toman el camino de la ofensa personal y se piensan que a este servidor de ustedes lo tienen como al tonto de la cofradía, del que nadie se percata… pues tomen un ejemplo, del que les di las gracias más profundas, cuando luego me dispuse a digerirlo mientras el Dios de San Agustín comenzaba a buscar la calle de su Madre entre quejios de amargura… las de “En tus Lagrimas Amargura”. Otro premio, que me dan por esta casa, el que no podré colgar de la pared, si no en la del corazón y la memoria. Por esto me hicieron pregonero en el otro extremo de España, por personas que hoy se parecen tanto a las de esta hermandad, como llevan siendo 32 años. Y muchos de mis hermanos cofrades, no han dudado en darme una abrazo por la experiencia que al final me voy a quedar con el apodo del “pregonero” para que Antonio Acuña me diese la gloria de subir al Soberano al cielo, de brindarme el mejor de los “he dicho” que se pueda dar en una exaltación a los sentimientos de la Semana Santa.











Y la revirá al compás de los ecos de “San Juan de la Palma” continuó con una candencia, que seguramente a partir de aquí comenzó a tomar su color. Ciertamente ve uno los videos y se sorprende de la candencia que tomó el paso, sobre todo andando sobre los pies, porque esto es lo primordial y andar solamente así bien ya es una asignatura pendiente para cualquier cuadrilla. Los kilos caían, el piso de la calle Rosario es un mata costeros, pero había que seguir para que el eco "cigarrero" hiciese callar a la multitud, que embelesada contemplaba el Prendimiento al mejor de los amigos… como diría la canción. Sonidos elegantes se mezclaban con el ramal del olivo, el cual como la música quería refugiar al Soberano, “Refúgiame” mientras se acercaba lentamente al umbral que para muchos de los nuestros tiene que parecerse mucho a las puertas del cielo. Y el trabajo clásico, se volvió nuevamente “de barrio”, y Jesús quiso entrar como siempre… con la izquierda por delante.




Por fin sentía la calle especial desde abajo. Hace dos años me tocó el relevo fuera, el año pasado Él no lo quiso pero este si… ahí comenzó el trabajo de los pateros, el gran trabajo junto al gran trabajo de los contraguías ayudando a los capataces. Álvaro y Pedro, el cual se hinchó de llorar cuando vio que el Soberano subía en los cielos de San Agustín y el ya no iba a ir este año debajo, aunque es una suerte seguir escuchando su voz, trabajando igual que cuando iba debajo que pareció que llevaba de contraguía toda la vida… cosas de trabajar con el corazón, para todo, porque pocas personas con buen y gran corazón me habré cruzado nunca, y eso tenia que ser como no podía de ser de otra manera bajo las trabajaderas de un paso… de uno muy grande que dos años después volvía a hacer saltar las lagrimas en la calle de las cofradías, la que cada vez buscan mas y mas que van a tener que poner ahí la carrera oficial. Y Pedro auxilió a su amigo “Moro”, que iba en su pata derramando arte, demostrando como debe trabajar un patero y en la otra el de Baeza haciendo de la suyas… grande Nicolás. Que orgulloso iba “El Moro”, que le gusta pasear a su Soberano y este año mas especial, porque cumplía un sueño este guardia civil bonachón – como seas así de servicio, no multas a nadie…-, y ese sueño era ver a los pasos de su cofradía escoltados por sus compañeros que con tricornio de gala dieron un nuevo matiz de elegancia a la cofradía que dicen que “va a peor”… aunque su sueño es ser su escolta algún día, esperemos que Él te siga dando muchas fuerzas y ganas para que tu sitio siga siendo unos de sus pies mas importantes… delante que vaya tu padre con tu hijo de la mano, orgulloso de su papa y del que va arriba, el cual también llevaba años esperándolo en su Jueves Santo.

Y la tarde escondía sus luces, y “La Pasión” floreció como música tras el desgarro de la saeta de todos los años… y llegaste un año mas ante el azulejo para que consolaras tu ansiedad, y es que no te gusta separarte de la belleza de tu Madre, que en unas pocas horas de distancia ya la echas en falta. Y la multitud, poco silenciosa – ¿quien será el héroe que enseñe que cuando pasa un paso hay que guardar silencio?- se arremolinaba alrededor del barco dorado, que remaba entre los rezos y la admiración para adentrase en las estrechuras, si poder darle aire… para eso ya estaba la banda para darnos “aire” pero para sus penas… y la sensación fue indescriptible, sentir la presión y el aguante de los compañeros, entre tantísimo jaleo desde fuera, donde el cuerpo de capataces se dejaron la voz y así, por fin comprendí cual secreto tenia el embrujo de la calle Rosario, de esfuerzo, concentración y trabajo casi milimétrico, de llamadas muy cortas y trabajo de muchos quilates, de maestros de los que dicen que aun les y nos queda mucho por aprender… los que no hace mucho no tenia relevos después. Por cierto, contaba después de la gloria David y Antonio, que ha sido el discurrir por Rosario mas tranquilo que recuerdan, la guardia civil toreó bien a la multitud y gracias a todos los que como ellos han tenido el privilegio de tocar el martillo del Soberano, que año tras año trabajan por hacer mejores costaleros y sobre todo personas a su gente de abajo.




Y sin descanso, salir a la empinada calle de los Castillos y revirar en busca de la plaza del Ayuntamiento, que igualmente se encontraba a rebosar de personas deseosas de perderse en la mirada gitana del Soberano en Getsemaní. Y la noche comenzó a ganarle la partida al sol que Él nos había regalado, y la luna con forma de eucaristía nos recordaba que hoy era Jueves Santo, el día en que la memoria nos recuerda que hay que seguir creyendo en Él, “en conmemoración mía”. Pero la oscuridad que embellecía los destellos del paso, dándole ese aroma inconfundible entre la tenue luz de nuestra encantadora cera roja, seamos o no hermandad sacramental, era algo mas que la despedida del sol para dar paso a la madrugada más triste de la humanidad… las nubes volvían…

Pero los que íbamos debajo no lo podíamos ver, debajo solo existe un cielo de madera de recios tornillos que nos indica que no es un mero ensayo, si no que arriba va Él… como no, que sentido tendría si rebosante la fe no pensáramos que es Jesús o María quien van a arriba parafraseando la genialidad del maestro Barbeito… y la repleta plaza esperaba el resquicio de historia de la que ya solo nos hablan las viejas fotografías, la de la Semana Santa de pueblo pequeño que quizá ya poco se adapta a la esencia de nuestros días, aunque horas antes, mas arriba la cárcel de Linares renaciera de sus cenizas para que el Señor “rescatara” a un alma arrepentida. Pero aquí es diferente, el alma pura, buena e inocente es Jesús del Prendimiento y su galeón arribó anclas ante el consistorio para que la potente voz ese Pilato nacido en los parajes de Cástulo lo condenara a la cruz para salvación de los hombres, como en aquellos años veinte en la que un ágil romano lo presentaba al pueblo desde una escalinata. Y este año fue nueva la disposición del misterio, encarando al Señor en vistas hacia la iglesia de Santa María, es decir que se dibujó un marco impresionante, quizá antes nunca visto donde el ayuntamiento jugó un papel como dosel efímero, tal cual pretorio romano y Torre Antonia, donde Linares no gritó por su crucifixión, pero tampoco podía evitarla… Y los ecos marciales de “Sentencia de Cristo” se elevaron al cielo como las nubes de incienso en la ya oscura noche. Pero no fue el bendito aroma que despendían los monaguillos los que formaron las nubes del cielo… todo se volvió nuevamente gris, mientras seguramente una “Rosa Mística” atravesaba bajo palio su calle al compás de un triste Valle de lagrimas…

Todo siguió su curso, el Soberano seguía su caminar poderoso por que aun quedaba otro gran reto, nuevo y según cuentan, Linares lo esperaba… el barco y el paso palio tendrían que demostrar el prodigio de pasar las apreturas de la calle que todos llaman “Ventanas”, la que los bailenenses llamamos del “pito”, por el cruce de vías con poca visibilidad que hacia antaño que los vehículos tuviese que utilizar el claxon cada vez que lo cruzaban. El año pasado y este, ya levantaba el interés de muchos cofrades y capillitas en los ensayos, que abarrotaban los mismos ante el asombro, sobre todo de los que pocos años antes se partían el alma y nadie los veía. Y la cruz de guía pisó el nuevo itinerario, ideado para crear un rodeo más amplio y dejar mas espacio a la hermandad del Rescate que vuelve de carrera oficial por el Pasaje del Comercio para evitar los dichosos parones… pero este año, Él no ha querido.





Porque todo marchó maravillosamente, pero de repente surgió un revuelo dentro del paso que me extrañó. Una levantá, no se anda y se manda arriar de nuevo, seguidamente vuelta a subir al cielo al Soberano y David manda “la izquierda adelante, derecha atrás” que nos descolocaba a los que medio intentamos llevar un GPS en la ciega galera, para saber donde nos encontramos. ¿Ya hemos llegado a Ventanas? Más de uno se preguntó. Lejos de la realidad, al parecer una casi imperceptible llovizna cayó al asfalto de Linares, ni cuatro gotas y comenzaban a llegar los rumores de unas llamadas que avisaban que se acercaba una gran tormenta a la ciudad… “en Córdoba está diluviando”, otros que ya estaba en Andújar hizo que el misterio encarara su itinerario de los últimos años, es decir por Antón de Jaén y Sagasta para llegar a la carrera oficial, es decir, el curso normal de la estación de penitencia se alteraba y no se iba a poder completar lo premeditado. Esto se pudo hacer porque el resto de hermandades de la jornada habían tomado igual decisión de volver apresuradas a sus sedes canónicas para intentar evitar una catástrofe.


De verdad que a partir de ese momento me lleve un mal rato, abajo no se conseguía controlar el revuelo de los compañeros, se palpaba algo malo y no sabíamos nada. Seguidamente el tramo del Señor se colocó delante del paso para tomar el recorrido alternativo, los capataces nos comunicaron y nos insistieron tranquilidad, que se preveía un alto porcentaje que de un momento a otro podría llover y se iba a acortar aunque se iba a continuar con la normal marcha de la estación de penitencia. Ahí me toco salirme en un nuevo relevo, y pude ver a mi hermano con su esposa, aunque me llevé la quizás mas grande decepción del día y es que un pequeñuelo que hace unos días cumplió dos añitos – los mismos que llevaba el Soberano sin ver la calle- no estuvo allí, con su “titi” el cual quería mostrarle al más grande de los nacidos. Ya lo hizo con sus devociones de cuna, con la Morenita de Sierra Morena, pero tenia gran interés que en sus años de absorber las mierdas y grandezas de este mundo, le mostrara como camina Dios, como le gusta a su tío ver pasar al Hijo del Hombre y al que le debe tanto… mas de lo que me imagino…, mostrarle cual es mi escuela o mas bien mi universidad de ese mundo que aun no llega a comprender, con el que se duerme plácidamente al son de la percusión de una banda sobre mi hombro, recreando esos juegos de niño y no tan niño de marcarte chicotás por el pasillo de la casa… este año no pudo ser, espero que el año que viene se cumpla…



CONTINUARÁ…

Fotos: La gran mayoría de Juan Carlos Medina y "Pipe" Caparrós.

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