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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

domingo, 29 de enero de 2012

AQUELLA NOCHE EN EL MUSEO...

En los dos primeros meses de enero que ha vivido este blog, tuve que exaltar por llamarlo de alguna manera la figura de personas importantes en la concepción de la Semana Santa de Sevilla. La marcha al Reino de Dios de artistas que con su arte configuraron ese modelo de Semana Santa que muchos tenemos como modelo.

Y este año parece que no ha querido ser ajeno a este hecho y también hemos tenido que contemplar la llamá del Padre Eterno de otra figura indisoluble de la idiosincrasia sevillana y sus cofradías. El viernes como ya sabrán todos falleció Pepe “Perejil”, un sevillano que destacó por muchas facetas, todas muy buenas como cuentan los que lo conocieron. Yo no tuve ese honor, así que poca biografía puedo contarle sobre el mismo. Pero si quiero dedicarle esta entrada, por que este hombre, era archiconocido por todos aquellos que se siente como este blog indica: simples capillitas… pero de sevillana maneras.
El Perejil destacó por su faceta de saetero, un cante este que nunca me ha llegado al fondo del alma, es mas a veces me cansa que el cante espontaneo de una de ellas paralizasen en demasía una procesión, aunque claro eso pasaba mas por aquí, allí ya sabemos que las cofradías no dan mucho tiempo a los saeteros, algo que veo acertadísimo pero bueno eso es harina de otro costal...

No soy aficionado al cante pero bueno creo que se diferenciar cuando el cantaor es bueno o mas flojito, y el Perejil además de demostrar sobradamente que era un portento, le daba un toque personal y un estilo único e inconfundible. Fue uno de esos personajes que conformaron la Semana Santa que tuve que casi por obligación que conocer para medio saber lo que era el sentimiento de las cofradías de Sevilla.
Aquella mítica saeta al Cachorro de Triana, grabada en aquel famoso trabajo discográfico de sonidos en directo, “Paseo Cofrade”, ciertamente te trasladaba a la penumbra de la calle Castilla mientras el Perejil, te hacia verdaderamente preguntarte si el Cachorro iba dormido o despierto. Al parecer era uno de sus puntos obligados, cantarle al Gitano de la Cava cuando se encamina al Patrocinio.



Pero quiso el Dios de la Expiración, pero el otro, el que se retuerce serpenteantemente en su cruz en las sombras de la plaza del Museo en la ya madrugada del Martes Santo, que este que les habla tuviese la dicha de escucharlo en directo entonando el desgarrado quejio de las sublimes saetas que salía de su garganta para la gloria de Dios y su Madre Bendita (incluso cuentan que una vez le canto a la Canina…). Ahora que ya se ha ido, pienso que el Señor quiso que eligiera aquella entrada, a altas horas y con el cansancio de un intenso Lunes Santo para que pudiese embelesarme del que para mi era el mejor saetero de Andalucía.
Hoy Sevilla entera lo ha despedido en los Terceros, una de las iglesias de su collación con un fuerte sabor a cofradías que hasta en el órgano de la iglesia sonaron sublimes partituras dedicadas a la Semana Santa en la que tanto destacó. Seguramente el Cachorro Eterno ya le habrá dicho que ahora van a estar despiertos para siempre…

1 comentario:

Cofrade dijo...

Y la cruz salvadora
fue bajando poco a poco
para poder entrar asi
en el reino del templo
La ese retorcida,barroca
de tu cuerpo, extertores
ante el último suspiro.
Ay, el Museo, cada lunes santo
los personajes salen de sus cuadros
y se asoman a los balcones
para contenplar tu expiración.

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