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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

martes, 27 de diciembre de 2011

UN BARCO DONDE NAVEGA SAN JUAN...

Un año mas con motivo de la festividad que se celebra en el día de hoy me detendré en una nueva entrada o historia en torno a la figura que es considerada entre otras como patrón de la juventud cofradiera, San Juan Evangelista. Y me pararé en el quizás o en uno de ellos, paso mas original donde es procesionado la figura del discípulo amado de Jesús en la Semana Santa andaluza.
Por ello habrá que viajar a la ciudad mediterránea de Almería, la cual la tengo olvidada desde hace tiempo para encontrarnos con una de las representaciones plásticas mas rebuscadas de la Pasión en España. En la noche del triste Viernes Santo, cuando Cristo ha sido sepultado, como mandan los cánones más antiguos sale a recorrer sus calles la ancestral iconografía de la Virgen María traspasada por los siete puñales de dolor, la Virgen de los Dolores o de la Soledad, completamente enlutada cerrando las estaciones de penitencia de Almería. Desde la iglesia de Santiago procesiona esta antigua corporación con una de las dolorosas que arrastran mayor devoción de su pueblo, en este caso y tal como le encomendó su divino hijo en la cruz acompañada del discípulo mas joven, aquel joven pescador que hundió su cabeza sobre su pecho en la ultima cena, los siguió hasta el calvario y enterramiento y descubrió el sepulcro vacío.
Pero esta hermandad le dio un nuevo giro de tuerca a la iconografía católica. Las formas mas extendidas de la sacra conversación o en un paso aparte quedaron a un lado para dar paso a una revisión de la escena, siguiendo completamente las modas y modos actuales. Y como tantas veces he comentado, Almería basa hoy en día su Semana Santa en el modelo sevillano en un 99%, y el modelo sevillano exporta hoy en día sobre todas las cosas la apoteosis plástica de los grandes conjuntos escultóricos, los llamados pasos de misterio. Pasos donde evidentemente y genéricamente presiden la figura del Redentor a excepción de alguno alegórico –prácticamente extinguidos- o los que preside la Virgen María como los del Duelo. Esta hermandad decidió a finales de la pasada centuria crear un misterio que lo presidiese sus segundo titular que al carecer de imagen de cristo, recayó tal atribución a la figura de San Juan Evangelista.

La hermandad sustituía la antigua imagen del artista local Jesús de Perceval, que procesionaba sola en un paso para encargar la nueva y actual imagen de San Juan Evangelista al profesor e imaginero sevillano Juan Manuel Miñarro. El gran artista hispalense comenzaría a crear un misterio peculiar donde quedaría representado una escena, creo que nunca antes dada en la historia del arte, donde se plasmaba la vuelta de todos los participantes al Entierro de Nuestro Señor Jesucristo. Como una especie de escenografía que pudiese recordar la que representa la escena anterior a esta, es decir la del Traslado al Sepulcro, con el gran ejemplo de la hermandad de Santa Marta de la capital hispalense pero sin la figura del Señor que evidentemente a quedado depositada en el sepulcro de “rico” que pertenecía a José de Arimatea, el cual aparece en la escena. La lógica o los “teólogos iconográficos” y los historiadores nos cuentan que el entendimiento a esta escena la centraría la figura de la Virgen María, algo que la hermandad rechazó al ser esta la titular histórica para que siguiese procesionando como los siglos almerienses la habían conocido, en soledad en su paso. Lo normal hubiese sido que Ella hubiese presidido el paso junto a la figura de San Juan. Que se cree un paso de misterio para representar la vuelta del sepulcro, con todos sus integrantes y la figura de San Juan aparezca sola va contra los pasajes bíblicos, iconográficamente hablando, en los que Nuestro Señor encomendó el cuidado de su madre a su discípulo predilecto. Así lo mas normal es que San Juan fuese junto a la Virgen Maria acompañándola rota del dolor ante la soledad mas infinita, entre el grupo. Pero así se creó el paso, que obviando este error se podría considerar como un cortejo completo , aunque separado por un tramo de nazarenos que lo cierra la Virgen de los Dolores, una obra del escultor castellonense afincado en Madrid D. José Ortells Ramos (1887-1961), catedrático de modelado de la Escuela Central de Bellas Artes de Madrid, realizada en el año 1941. Dicha imagen es copia fidelísima de la destruida en el año 1936, atribuida tradicionalmente al murciano Salzillo, aunque fuentes más fidedignas la atribuyen a la escuela granadina del siglo XVIII dentro del círculo de José de Mora.

En la escena representada, los personajes están dispuestos en cerrada agrupación y se cruzan en el camino con el soldado romano y el judío sanedrita, representantes de los poderes militar y religioso que condenaron a Jesús. En la delantera del paso Nicodemo consuela a San Juan, le siguen las Santas Mujeres, en tanto que en la parte central del conjunto José de Arimatea como judío de buena posición que era, y siendo reconocido por el sanedrita -pues José era miembro del Sanedrín- que acompaña al soldado romano en la trasera del paso, desconfía de aquellos y empuja al grupo a aligerar la marcha. El proceso de realización del grupo escultórico del misterio se completó en nueve años desde su concepción en 1995. Así en 1997 se realiza la imagen de San Juan, en 1998 las Santas Mujeres, en 2001 Nicodemo, en 2002 José de Arimatea, en 2003 el soldado romano, y por fin en 2004 se completa el grupo con el sanedrita, saliendo por primera vez completo.





Este sin igual paso de misterio procesionó los primeros años sobre un paso compuesto de respiraderos en alpaca plateada hasta que la hermandad emprendió la realización del actual paso, que como dije anteriormente sigue la línea de paso de misterio sevillano, de los denominados coloquialmente en el argot capillita como “barco”.

Filigrana neobarroca que nació de las manos de un tallista poco conocido que tiene en esta ciudad unos de los grandes ejemplos de su arte. El sevillano Francisco San Román Flor seria el autor de las andas, dejando patente años antes su destreza tallando las andas del misterio de la Sagrada Cena de la iglesia de San Pedro. Realizaría el tallista el paso de la corporación del Viernes Santo entre los años 2003-2008, estando terminado en capas de barniz imitando la caoba, quedando aun pendientes la realización de los candelabros a juego, bueno esto mas bien lo supongo yo que irán en el proyecto.
Recuerdo la controversia que levantaba este paso hace unos años cuando este que les habla era partícipe de los foros cofradieros de Almería, sobre todo por el estilo con el que caminaba por las calles de su tierra. Una hermandad que se supone debe ser austera por las advocaciones, iconografías y el día de salida ponía tras el que se podría considerar su paso de cristo una agrupación musical, en concreto la de la Presentación al Pueblo de Jaén (Estrella) marcando sus costaleros el andar trianero por idiosincrasia. Ya dije que Almería siguió casi acérrimamente los patrones sevillanos, estando mas patentes los de la década de los noventa del pasado siglo donde el fenómeno creado por Juan Vizcaya y su cuadrilla de san Gonzalo se implantó definitivamente, siendo seguido por infinidad de lugares por que evidentemente este estilo levantaba mas “el espectáculo” y por desgracia o que cada uno se lo tome como quiera, es un estilo que llama mas la atención del costalero o según que costalero claro. Decía que este era el motivo para que la noche del Viernes Santo almeriense albergarse tanta “alegría” de barrio. Muchos indicaban que ese misterio debería andar en silencio, poniendo de ejemplo nuevamente el austero caminar de Santa Marta de Sevilla y por lo que nos muestra los videos de los dos ultimo años, parece ser que al final han optado por darle esa sobriedad a la hermandad que visto lo visto, me parece súper acertadísimo.







2011





Curiosamente he encontrado un ultimo video donde un usuario a creando un montaje con el acompañamiento de banda de música con marchas de cierto sabor fúnebre y clásico, que viendo el resultado tampoco no le anda nada mal el asunto, haciéndome recordar pasadas entradas donde he reflexionado sobre este tipo de acompañamiento musical fuera de los pasos de palio, centrándonos en los cargados a la vieja usanza de los llamado antaño “gallegos” del puerto de Sevilla, los costaleros.

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