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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

martes, 13 de diciembre de 2011

SANTA LUCIA CIERRA Y ABRIRÁ LA GLORIA...

Hoy 13 de diciembre he decidido si Dios lo ve conveniente echar el cerrojo hasta la llegada de la luz tras la Resurrección de la vida de las entradas dedicadas al mundo de las Cofradías de Gloria. Así que le dicaré la entrada a una hermandad muy especial de la ciudad de Sevilla que celebra la onomástica de su titular, en este caso de las llamadas “hagiográficas”, de las pocas que posee la ciudad dedica a la santa siciliana: Lucía de Siracusa (Siracusa (Sicilia), ¿283 - 304?), conocida en el orbe católico como “Santa Lucia”, que significa “la que porta luz”.
Nacida en Siracusa, entonces ciudad de la provincia romana de Sicilia, de acuerdo con la tradición Lucía era de padres nobles y ricos, y fue educada en la fe cristiana. Perdió a su padre durante la niñez, consagró su vida a Dios e hizo un voto de virginidad. Su madre que estaba enferma, la comprometió a casarse con un joven pagano y ella, para librarse de ese compromiso, la persuadió para que fuese a rezar a la tumba de Águeda de Catania a fin de curar su enfermedad, como su madre sanó, Lucía le pidió que la liberase del compromiso, le dejara consagrar su vida a Dios y donara su fortuna a los más pobres. Su madre, de nombre Eutiquía, accedió. Pero su pretendiente la acusó ante el procónsul Pascacio debido a que era cristiana, en tiempos del emperador Diocleciano.
Se le representa iconográficamente genéricamente con una espada que le atraviesa el cuello, una palma, un libro, una lámpara de aceite y en ocasiones también con dos ojos en un platón debido a una leyenda en la Edad Media que decía que, cuando Lucía estaba en el tribunal, ordenaron a los guardias que le sacaran los ojos, pero ella siguió viendo. Por eso es patrona de la vista así también los es de los pobres, los ciegos, de los niños enfermos y de las ciudades de Siracusa, Venecia y de Pedro del Monte. También es patrona de los campesinos, electricistas, choferes, afiladores, cortadores, cristaleros y escritores. Durante la Edad Media, debido al retraso acumulado por el Calendario Juliano, la festividad de Lucía coincidía con el solsticio de invierno y, por tanto, el día más corto del año. El nombre de la santa y su significado y la fecha en que se conmemoraba su martirio, explicarían el origen de esa leyenda posterior sobre sus ojos.

Así la hermandad sevillana que le rinde culto celebra en el día de hoy la función principal de instituto además del besamanos durante los días del solemne triduo. Una hermandad relativamente reciente fundada en plena II República Española en el año 1931, donde varios jóvenes crearon una Asociación de Santa Lucía en torno a una imagen que existía en la iglesia de San Julián y que poco después resultó pasto de las llamas. Pasaron a Santa Marina con una foto de la perdida efigie, hasta que dicho templo corrió la misma triste suerte. No desanimados por tantas adversidades, los jóvenes recuerdan que en la iglesia de Santa Catalina hay otra imagen de Santa Lucía, cuyo culto les autoriza el cardenal Illundain.

Otra de las hermandades que por el cierre de Santa Catalina se tiene que ver en la provisionalidad de la iglesia de San Román. Iglesia desde donde procesiona la santa cada mes de septiembre en su procesional matinal sobre un paso, porque en Sevilla pocas pequeñas andas se encontraran como en otros lugares se ven, por aquí sobran ganas para darle la magnitud que requiere los cánones tradicionales para su religiosidad popular y sobran como no, costaleros para los pasos, con más o menos devoción, pasean a Dios, su Bendita Madre y los Santos con la sana afición de rezar con el costal… una clara virtud de estos hombres (y mujeres) para comprender que quizás esta sea la mayor devoción, sin mirar caras, poderío, popularidad o partidismos casi talibanes de lo que algunos creen que debe ser una devoción acérrima a una sola imagen o extensible a unas pocas más.
Un paso de tipología letifica de parihuela con respiraderos, altos candelabros en las esquinas y peanas que según algunos se deberían llamar de la malagueña costumbre “de carrete”. La misma es del siglo XVIII, que en 1938 se compró al monasterio de Santa Paula, por una irrisoria cantidad según reza la tradición oral para lo que supone el valor de una pieza de estas características. Francisco Ruiz talló en su desaparecido taller de la calle Siete Revueltas los respiraderos en 1938 en los cuales destaca el escudo nacional del periodo en que fueron realizados, es decir el franquista y que al parecer aún no ha sido centro de la iras de la ley de la memoria histórica… y que bajo mi opinión siga como testimonio que indique en qué periodo fue realizado.
Juan Pérez Calvo completa el conjunto en 1961 al proyectar los cuatro candelabros y en 1964 realizó los dos candelabros menores de tres luces, pensados para ir sobre la peana, pero que desde 1964 quedaron en los costados del paso, por haberse movido más de la cuenta y tenido aquel año que ser desmontados en medio de la calle. Últimamente se prescinde de ellos en el plan de iluminación, pues en verdad no resultan necesarios, luciendo más sin ellos la arquitectura de la peana. En 1981 se estrenan el llamador y cuatro nuevas copas o vasos para flores, del orfebre Luis Jiménez González, que sustituyen a veces a las anteriores de madera.

Una sevillanísima obra para albergar a la dulce imagen de Santa Lucia, una obra anónima que podía catalogarse en la escuela sevillana del siglo XVIII aunque algunos la quiera catalogar en las eternas gubias de Francisco Antonio Ruíz Gijón aunque se aspecto actual se debe a la intervención que realizó sobre la misma el imaginero sevillano Manuel Cerquera, el cual renovó entonces su policromía y la estofó con brillantes colores, basados en lo que podríamos llamar “un estilo neorrocalla”. En 1959 realizó estos trabajos este desconocido artista que tallara la igualmente desconocida para muchos imagen del Santísimo Cristo de la Salvación de la Hermandad de la Soledad de San Buenaventura.
Hoy es su festividad y la misma ha sido noticia recientemente por que será ella la encargada del presidir el próximo mes de mayo el Pregón de las Glorias –donde evidentemente se incluye a los santos y que si no me equivoco será la primera vez que lo presida una imagen hagiográfica- para dar el pistoletazo oficial de salida de este tiempo, que nuevamente si Dios quiere cierro hoy para dar paso al tiempo mayor de la pasión –con Navidad incluida-, antes llegará el Domingo de Ramos que ese otro “domingo de ramos de la gloria” que cada mes de mayo resurge a los pies de la Giralda.









2 comentarios:

Javier García dijo...

Descubro tu blog con este magnífico artículo sobre la Hermandad de Santa Lucía. Estaré atento a futuras entregas.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Habrá algo más elegante, más irremisiblemente barroco y más cargado de plástica que una peana de carrete... Me pregunto yo.

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