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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

lunes, 10 de octubre de 2011

MARÍA NOS ENTREGÓ SU ROSARIO... Y A SU HIJO.

Me ha resultado imposible hablar sobre la gran jornada cofrade y letifica que viví el pasado sábado día 1 de octubre en la capital del Santo Reino inaugurando el llamado mes del Rosario. Dos años después volví a perderme por las calles castizas de la Alcantarilla acompañando en su caminar a la Virgen Gloriosa del Rosario del convento de las Dominicas, situado en esa recóndita plaza de trazas modernas donde cada Domingo de Ramos se convierte en el epicentro de la Piedad infinita del Señor ante su pueblo y de la Estrella más rutilante del firmamento jaenero. Un pinchazo la jornada anterior me hizo que el pasado año no pudiese disfrutar de esta gloria que en pocos años ha emergido con fuerza afianzándose en el imaginario cofradiero de la ciudad, siendo la primera imagen letífica de la ciudad en ser portada en un paso a las maneras sevillanas, es decir a costal. Paso de orfebrería y respiraderos bordados – aun sin completar los cuatro- de estilo similar a los de la capital de Andalucía porta a esta dulce señora de autoría anónima y de ciertos tintes granadinos a los sones de las marchas de la banda Sinfónica “Ciudad de Jaén” que justamente un mes después volvió a dejar sus notas musicales tras una gloria de sabor a sudor y arpillera, como desde el pasado año camina la Pastora de San Idelfonso. Y su capataz, José Carlos Prieto estuvo presente durante todo el recorrido con el que pude mantener varias conversaciones de cofradías para llenar de más sabor la tarde-noche.











Aun me sigo preguntando por que el paso sale del interior de la iglesia, pudiéndolo hacer desde la aledaña casa hermandad de la cofradía vecina de Estrella para poder salvar los empinados escalones como hace la corporación penitencial desde hace varios años, cuando optó por eliminar la dificultosa salida en la que además hay que revirar el paso provocando una estampa que llega a asustar ante la pendiente que toma todo el paso, acrecentado por el volumen de la ráfaga de la Virgen. Se obró el milagro y su cuadrilla de costaleros sacó un año más a la Virgen bendita del Rosario para comenzar a dibujar bellas chicotás gloriosas en este comienzo del otoño. La música cofradiera nos hizo soñar a los jartibles de las cofradías, la Estrella Sublime, Rocío, Encarnación Coronada, Macarena de Cebrián, o Salve Baratillera fueron algunos de los ejemplos de la música que sonó para marcar el andar de la Virgen del Rosario siendo esta última la segunda que sonó en el bello discurrir del paso en las dos reviras de la calle Almenas, justamente a los pies de la Santa Iglesia Catedral en un rincón de tan marcada solera y belleza para el disfrute de las cofradías. Pero tras esto, bajo los muros catedralicios y en la revirá para encaminarse a la calle “Jesús de la Piedad” antes de la recogía sonó la marcha que sin duda está sonando con fuerza en las procesiones andaluzas, la ya conocida “Hosanna in Excelsis”, amén del pellizco que me produce siempre que suena “Esperanza Macarena” de Pedro Morales, sobre todo en ese trio final el cual me es difícil escuchar mirando a los ojos de la Señora a la que está dedicada. Una tarde de luz y noche cofrade que se cerró con los sones de la agrupación musical de la Estrella –que abría el cortejo con sus uniformes de invierno- que hizo cambiar el ritmo a “Paso Cristo” para la recogía con la interpretación de varias marchas.







Por cierto, un detalle que marcó la salida fue el ocurrido al poco del comienzo de la procesión, en la tercera calle prácticamente, en una levantá se desprendió de la imagen de la virgen, la pequeña imagen del Divino Infante que porta la Virgen en su mano izquierda provocando el susto entre los asistes y miembros del cortejo. Rápidamente el capataz se subió al paso que fue inmediatamente arriado para comprobar el alcance del accidente del que según pude ver no hubo que lamentar hechos mayores siendo entregada la pequeña imagen a uno de los sacerdotes que acompañó la procesión para que lo portase delante del paso. Un hecho seguramente poco deseado, seguramente la sujeción de la pequeña imagen al cuerpo de su madre sea aun la original o similar, la cual quizás no fuera ideada para ser procesionada lo que pudo motivar tal desenlace, o por qué no decirlo un no optimo trabajo de priostía y de comprobación en el retranqueo pero que daría de si la bella circunstancia que se dibujó durante todo el recorrido, en la que muchas personas se acercaban para besar al Niño Jesús, sobre todo los padres que acercaban a sus hijos pequeños para que besaran a Nuestro Señor que como ellos también fue un bebe porque tal como dice nuestro credo… fue engendrado, no creado.
Una circunstancia que me hizo pensar que en el fondo tanto Él como Ella se pusieron de acuerdo para que ocurriese… y es que días antes de la procesión su barrio saltó a la palestra de sucesos trágicos en España, cuando una mujer vecina del arrabal asesinó a sus dos hijos…seguramente la Virgen quiso desprenderse de su hijo en el día de su reencuentro con las calles de Jaén para que recibiera los más dulces besos como Niño Dios que es y darnos una lección de cómo debe actuar una madre que ama a sus hijos.








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