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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

jueves, 11 de agosto de 2011

¿Y SI APARECIERA DE NUEVO?

En la madrugada en la que pronto entraremos pero de hace nada más y nada menos 784 años, en concreto el 12 de agosto de 1227 un pastor de Colomera (Granada) se encontraba guardando sus ovejas en un paraje de Sierra Morena llamado “El Cerro de la Cabeza” –y no Cerro del Cabezo-, Juan Alonso de Rivas era aquel humilde pastor y con el comenzó una de las historias más emblemáticas de la historia de la cristiandad en España.
Según la leyenda, cuando San Eufrasio vino a España, trajo consigo una imagen de la Santísima Virgen a la que rendía culto y devoción. En el siglo VIII cuando Andújar fue ocupada por los árabes, la Sagrada Imagen fue escondida entre unas peñas en uno de los cerros más altos e inaccesibles de Sierra Morena para evitar su profanación.
En el siglo XIII, un pastor de Colomera en la actual provincia de Granada, llamado Juan Alonso Rivas, apacentaba su ganado, cabras y ovejas, en las alturas de Sierra Morena junto a la cumbre del Cabezo. Que guardaba las ovejas de un señor de la ciudad de Arjona (Jaén) -según algunos estudios, esta parte no fue bien interpretada por los historiadores-. Era cristiano sencillo y fervoroso, quizá algo entrado en años y estaba aquejado de una anquilosis o paralización total en el brazo izquierdo.
Empezaron a llamar su atención las luminarias que divisaba por las noches sobre el monte cercano a donde tenía su hato y a las que se sumaba el tañido de una campana. Finalmente quiso salir de duda y en la noche del 11 al 12 de agosto del año 1227 resolvió llegar a la cumbre.
A su natural temor sucedió una expresión de asombro y gozo, porque en el hueco formado por dos enormes bloques de granito, encontró una imagen pequeña de la Virgen, ante cuya presencia se arrodilló el pastor y oró en voz alta entablando un diálogo con la Señora.
La Santísima Imagen le expresó su deseo de que allí se levantara un templo, enviándolo a la ciudad, para que anunciara el acontecimiento y mostrara a todos la recuperación del movimiento en su brazo y de esta forma, dieran crédito a sus palabras. Bajó a la ciudad y anunció el suceso que no tuvieron más remedio que creer ante el testimonio de su brazo curado.






Aquella imagen se convertiría en un icono devocional y por ser hoy o más bien dentro de pocas horas el día en el que se conmemora su aparición le dedico esta entrada, que siguiendo la línea de la de ayer, será la antesala para mostrar una futura entrada sobre algunas de las imágenes letíficas o de gloria que se perdieron en los fatídicos días de la guerra civil.
Por eso le muestro algunas fotografías de la antigua imagen la que según la tradición no fue destruida si no que fue escondida –como siglos antes- en algún lugar de la zona por el capitán Santiago Cortés y González, ínclito héroe en la dictadura de la famosa batalla y asedio al santuario durante más de ocho largos meses. Aunque hay otra versión menos romántica que habla de que en realidad la Virgen fue llevada a Valencia, donde fueron parte de los supervivientes del Santuario; según publicó el ABC de Madrid en octubre de 1939, con foto de la imagen incluida y que dice: “JAÉN.- La milagrosa Virgen de la Cabeza, que se venera en el santuario destruido por los rojos y que éstos hicieron desaparecer, ha sido encontrada, en Valencia, en el domicilio de un chofer".
A veces me pregunto, ¿si volviese aparecer? La imagen digo, que pasaría con la actual, la que prácticamente han conocido la gran mayoría de sus devotos vivos.


Cómo quedó el entorno en la guerra civil.

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