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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

martes, 19 de julio de 2011

CINCO AÑOS MANDANDO PASOS...EN LA GLORIA.

Esta próxima madrugada, es decir la noche del histórico 19 de julio para mi pueblo al día 20, sumergidos en la vorágine de la Fiestas Conmemorativas de la Batalla de Bailén en las que las tropas napoleónicas fueron vencidas por primera vez en la historia en aquel año de 1808 se cumplirán cinco años de una llamada que me dejo helada la festiva jornada que estaba terminando. Me preguntaba que querría Joaquín a las tantas de la madrugada, un día que no era festivo en Linares y por lo tanto extraño que a esas horas el estuviese despierto para llamarme por asuntos de la banda como era por costumbre. Su voz seria, con palabras cortas me dejo parado…”Lendi, Andrés a muerto”. ¿Andrés? Si, Andrés Caparros. Obviamente no me dio tiempo para asimilarlo, me dio una ligera explicación sobre lo que le había pasado y le di las gracias por llamarme, gracias que le daré por siempre por acordarse en aquel triste momento de este insignificante cofrade de Bailén pero que admiraba mucho al que ya es casi una leyenda de la Semana Santa linarense, por todo lo mucho que hizo en tan poco tiempo y por cómo se fue. Tras aquello le envié la triste noticia a mi amigo y compañero Félix, el cual me llamó entre lágrimas porque ya lo sabía también e igualmente les costaba creer. Curioso, cinco años antes era un joven desconocido que llegó a las puertas de San Agustín con la ilusión de ser costalero del Soberano, en aquellos tiempos difíciles en los que era difícil llenar el galeón del Prendimiento y en los que los Jueves Santos se convertían en duras travesías llevadas por el corazón para pasear siempre con la elegancia que sorprendían a mi amigo Félix y a todo Linares. Aquellas circunstancias hicieron que Andrés no le permitiese sacar al Soberano cuando se enteró que también sacaba otro paso en Linares jornadas antes del Jueves Santo, y no por cuestiones “competitivas” de las cofradías, si no por su conocimiento del correcto funcionamiento del mundo de abajo ante posibles lesiones irremediables de un joven de 18 años en unas cuadrillas que no gozaban de relevos. Curioso, le tuvo que llorar a ese desconocido, grandullón y serio capataz para que aquel Jueves Santo de 2001 le dejase tocar la gloria bendita que derrama el Soberano cuando atraviesa en ese mar de oleaje las calles de Linares… cinco años después las lágrimas serian por la pérdida de un símbolo como capataz y sobre todo como persona de las que dejan huella.
Aquella noche sonaron tres golpes secos, profundos y atronadores de llamador como cual galope del legendario caballo de la Fuente del Pisar en la gloria… el Soberano Eterno había convocado la igualá del alma y no se conformaba con los prestigiosos y buenísimos capataces que ya estaban a su disposición para desatar sus ataduras y recibir con los brazos abiertos al, perdonen pero hablare con el corazón, mejor capataz que haya dado la tierra de la antigua Cástulo. Seguro que aquella noche el Soberano escogió esa túnica de blanca pureza en los armarios de la eternidad que un día él le regaló para presumir de elegancia y percha, de su poderosa presencia -porque allí arriba seguro que solo fue alegría y risas-. La que aquel día 20 por la tarde presentaba su bendita figura, con una iglesia abarrotadísima y una fuerte presencia del mundo que el más amaba, el cofradiero. El aire costalero siguió el lema que el proclamaba “el costalero tiene que ser como el toreo, una forma de vida…” y hasta el último momento estuvo presente ese noble oficio de pasear a Dios y a su Madre Bendita cuando el, dormido camino del adiós de esta vida mundana se paró ante la capilla de sus amores…
Perdonen por si a alguien le puede doler estas palabras, que puede despertar un dolor profundo por su imborrable recuerdo, quizás porque a veces puede que machaque mucho el recuerdo y admiración a su figura pero hoy ha sido uno de esos días en lo que te revuela en la cabeza un idea, una inspiración y su recuerdo ha querido quizás que me acordarse hoy del Capataz del Soberano.


1 comentario:

Óscar Ortega dijo...

impresionante entrada juan Pedro. muy muy pero que muy emotiva. muy bien escrita. seguro que a Felix y a todo el mundo le encanta y le trae buenos o malos, pero sobte todo, intensos recuerdos
gracias por hacerle este homenaje a Andres. Seguro que él desde la gloria tambien percibe estas palabras y estas dedicaciones
hasta siempre capitan

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