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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

sábado, 4 de diciembre de 2010

UN DESCENDIMIENTO DIFERENTE....


El Viernes Santo del año 2005 tuve la dicha y al suerte en mi penúltima actuación como músico en la banda de cornetas y tambores de Ntra. Sra. del Rosario de Linares de dejar mis oraciones musicales tras un gran paso, el del Sagrado Descendimiento de Montilla (Córdoba).

Ha veces se nos acusa a los “sevillanistas” de que no tenemos personalidad propia, que simplemente queremos una copia fácil y sin fundamento social de nuestro entorno. No es la primera vez que digo que esto hay que verlo como una base en la que seguir por decirlo de alguna manera innovando.

Y en esta población cordobesa y en concreto esta hermandad lo ha conseguido. Además su Semana Santa sigue estando entre varios mundos, lo mismo ves entrar un barco dorado al compás de “Al Gitano de la Cava”, que pasa la procesión de estampa antigua sobre un sencillísimo pasito a ruedas y una Virgen anclada en el blanco y negro de finales del XIX en lo que se refiere a sus vestiduras.

La hermandad del Descendimiento de Montilla es un buenísimo ejemplo para aquellos que dudan que un pueblo no puede trabajar e igualarse con el potencial sevillano y cada Viernes Santo se echa a la calle en un gran alarde buen gusto.

Muchos serian y son los que piensen que un misterio que representa el Descendimiento del santo árbol de la cruz debería ir en silencio por que la Quinta Angustia de Sevilla va así… además que estupendamente. Incluso que un paso así debería ser sobrio, de líneas más encillas y para nada recubierto de pan de oro.

Pues no, esta hermandad buscó otro estilo lleno de sobriedad pero para nada siguiendo el parámetro seguido por el misterio sevillano, pero evidentemente cogiendo la idiosincrasia sevillana para llevar a cabo su puesta en escena y en si sus formas de trabajar una hermandad y cofradía de nazarenos.


Sobre los pies, siempre de frente y al compás de cornetas y tambores –prácticamente con todo el repertorio que lleve la banda- camina un barco tallado y dorado por el cordobés José Carlos Rubio sustentando un magnifico y espectacular misterio salido de las manos del también cordobés Antonio Bernal Redondo. Un conjunto que le valdría como una de sus primeras cartas de presentación al mundo de este ya cotizado imaginero que junto a Romero Zafra a venido a constituir los que muchos llaman “la nueva escuela cordobesa”.


Si no me equivoco la Virgen de la Encarnación es la primera obra mariana del imaginero en la cual ya se intuiría las magníficas maneras escultóricas y polícromas de estos artistas que sorprenden cada día mas a tantos por ese “hiperrealismo” que según algunos eruditos dicen que expresan sus obras.

Otro ejemplo de cómo se pueden buscar talleres sin tener que acudir como hasta entonces a la capital hispalense, más si cabe porque cuando se comenzó a realizar todo el conjunto eran talleres completamente desconocidos en el panorama artesanal religioso actual.

Con nazarenos de capa en tonos blancos y negros se echa esta hermandad con una ejemplar compostura que aunque suenen marchas que quizás disten con la escenografía del misterio nunca roza lo chabacano. Tienen que ser muy trabajadores, solo hay que ver el ramillete de bandas que han llevado a este pueblo del campo cordobés en la tarde-noche del Viernes Santo como la Salud de Utrera, la Victoria de León, la Expiración de Morón y algo que me hace pensar que en mi banda del Rosario no se hacían ni hacen las cosas mal cuando una hermandad con esta sapiencia en el tema musical decidió contar con el Rosario de Linares hasta que la banda quiso, bueno más bien hasta que la banda se le presentó la oportunidad de acompañar al “Señor de Linares”, Ntro. Padre Jesús Nazareno.

Recuerdo aquel Viernes Santo con una salida espectacular enlazando cuatro marchas, con el andar decidido del paso por que también hay que decirlo que han conseguido también fomentar cultura costalera y eso se ve solo con ver el compás del misterio. Recuerdo que llegamos a una calle estrechísima –los candelabros daban en las paredes sin remedio alguno-, era como una calle con dos desniveles que al pasar por el más alto daba la sensación de que pasabas por un puente y como un costalero que creo recordar se llamaba Dani nos dijo que ya llegábamos a “Triana”…. Después de aquello venia una revirá hacia un pendiente o cuesta enorme que se la comieron con la “A la Triana Costalera”.

Un recorrido corto, de unas cuatro horas donde todo estaba magníficamente medido. Incluso el curioso sistema de bajada de la cruz para poder salir de la iglesia en la que también se introducían las escaleras de los Santos Varones, como en una especie de ascensor.

En fin un estilo más propio de los pasos de calvario, llevado al del Descendimiento de una hermandad que vive en una cultura semana santera muy diferente a lo que ellos quieren trabajar y como consiguen el éxito de echar a errar por Montilla al Señor del Descendimiento y su madre de la Encarnación. Amén de otras grandes actividades y proyectos ambiciosos con los que cuenta esta gran y desconocida corporación.

Este estilo por cierto lo podremos encontrar igualmente reflejado en los misterios de ciudades como la propia capital Córdoba, Huelva o Jerez de la Frontera.


 

 

 

 

 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena por el artículo y muchas gracias de un hermano del descendimiento

Anónimo dijo...

Por cierto, este año nos acompañará también una gran banda como es Rosario de Cádiz

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