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Dijo un tal Jesús de Nazaret...“Quien se ensalza, será humillado, quien se humilla, será ensalzado…” (Mt 23,12)

lunes, 27 de diciembre de 2010

SAN JUAN SEGUN LINARES...

Hoy es la festividad del que me gustaría decir que es mi santo, San Juan Evangelista. Soy tan capillita que ojala el día de los “Juanes” fuera hoy en lugar del 24 de junio en honor del primo de Jesús.

San Juan Evangelista, figura inamovible de la Pasión de Cristo y por ende de las cofradías españolas, sobre todo las andaluzas donde su presencia es tan patente que llega a ser la tercera figura más importante en la celebración de la Semana Santa andaluza.

El hijo de Zebedeo y Salomé que marchó junto a su hermano Santiago –El Mayor- tras los pasos de Jesús y viviera una intensa vida apostólica en la que con una más que posible elevadísima edad moriría en Éfeso -Hoy Salçuk, actual Turquía- tras haber escrito su evangelio y sobre todo el Apocalipsis.

Representado en el arte con facciones juveniles durante su participación en la Pasión, el “Discípulo Amado” de Jesús ha sido revestido normalmente con los colores rojo y verde. El rojo es el color de la sangre, asociado al martirio y al sacrificio, pero también del amor divino en la mística cristiana de los mártires que son soldados de Cristo y de los santos inocentes. En consecuencia para San Juan Evangelista tiene dos significados: por un lado el martirio al que fue sometido, aunque salió indemne de él; y por otro como símbolo de su amor a Jesús al que jamás abandonó. El verde representa la naturaleza, el renacimiento de ésta a la llegada de la primavera, la Esperanza y el amor Naciente. La iconografía cristiana le otorga un significado de renovación espiritual manifestado explícitamente en su Evangelio. Aunque en principio, para la túnica se usó el blanco –su color litúrgico-o azul celeste como símbolo de la virginidad del apóstol.

Tras un inicio escaso de esta representación en la ciudad de Linares y sus cofradías, hoy el culto al discípulo más joven es más patente en las hermandades de la vieja Cástulo impregnado como tantas otras de la idiosincrasia sevillana donde la figura de San Juan tiene mucha importancia en el culto que realizan.



Partiendo de los años de la postguerra abría que comenzar con el que realizara el cordobés Juan Martínez Cerrillo para la hermandad del Nazareno junto a la imagen del Cristo y de la Virgen en 1947. Esta imagen de no mucho valor artístico procesionó con el Nazareno hasta 1960 en que fueron sustituidas por las actuales de Víctor de los Ríos pasando la imagen del Cristo a la Estación Linares-Baeza –donde procesiona hoy en día con cofradía propia- y la de San Juan a dependencias de la hermandad. La imagen que era revestida de túnica blanca ha sido recientemente restaurada como patrimonio histórico que es de la corporación e incluso fue presentada a la ciudad en el altar que montó la corporación de la Madrugá en la puerta de San Francisco en la festividad del Corpus Christi volviendo a recodar a la ciudad con ello la antigua Semana Santa.

Tras perder en la guerra civil el primitivo misterio de escuela valenciana –posiblemente del escultor José Pérez Grégori- inspiradísimo en el mismo conjunto realizado por Salzillo para Murcia, la hermandad de la Santa Cena renacía el pasaje evangélico de sus cenizas en 1957 gracias a las manos del santanderino Víctor de los Ríos que por entonces revolucionaria la Semana Santa linarense con sus obras, impregnándola de un fuerte ambiente castellano. Y en el cómo no, vendría la segunda imagen de San Juan Evangelista que como es costumbre se representa sentado al lado del Maestro, seguramente inspirada en el algún preso de la cárcel de Carabanchel o algún amigo propio que fueron utilizados por el artista como modelos para las imágenes.

Aquel mismo año procesionaria también por primera vez su otra gran obra para la ciudad, el misterio del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor donde un San Juan corpulento, muy en la línea del misterio del cenáculo soporta con gran vitalidad y fuerza el cadáver de Jesús recién desclavado de la cruz por los Santos Varones. El discípulo amado en un momento de enorme tensión acerca el cuerpo para que sea abrazado por su madre María y preparar el posterior traslado al sepulcro. Un gran misterio de talla completa como acostumbró el santanderino inspirado en las usanzas y modas de vestir de la palestina del siglo I y en la que el evangelista no es revestido o más bien policromado con los colores típicos de San Juan, en este misterio y en el de la Santa Cena.



En pleno apogeo y fama en la ciudad del imaginero de Santoña, recibiría el gran encargo de sustituir al Señor de Linares, Ntro. Padre Jesús Nazareno en 1960. Según las crónicas se debió al mal estado de conservación que presentaba la imagen –con poco más de diez años…- que fuera realizada a partir de fotografías del anterior desaparecido en los sucesos anticlericales del estallido de la guerra civil. De los Ríos fue valiente como otros tantos artistas de su generación de no intentar copiar los antiguos simulacros desaparecidos y realizar una obra completamente nueva y diferente, siendo total el éxito entre los ciudadanos el trabajo que presentó. En este cambio también entró en el “lote” la imagen de San Juan, realizando la que actualmente conocemos siguiendo sus propios cánones de talla completa como los de la Santa cena y el Descendimiento, aunque quizás este presente unos rasgos más juveniles. El Nazareno si seria para vestir negándose el autor a realizarle el brazo articulado para el acto de la “bendición”, hecho que realizaron sus hermanos ante las quejas y el descontento posterior de Víctor de los Ríos. La imagen de San Juan es la única de la ciudad que recrea la vieja costumbre de esta provincia de procesionarla en un único paso, siendo portado por una de las cuadrillas de mujeres costaleras más veteranas de Andalucía.

Boceto de Berlanga Ávila.
La siguiente llegada de una imagen de San Juan evangelista a una cofradía linarense ocurriría en pleno apogeo del segundo gran esplendor de la Semana Santa en el siglo XX. En la corriente renovadora en la que el estilo castellano se comenzaría a sustituir por el sevillano con la introducción de las formas e idiosincrasia de esta ciudad a cargo de la hermandad del Prendimiento en la década de los ochenta. Curiosamente algunos datos apunta al año 1985 como el momento en que el sevillano Francisco Berlanga Ávila realizaría la imagen del discípulo amado para la corporación del Jueves Santo pero un artículo del amigo Rafa Ríos en el boletín de la nuestra hermandad contradice este fecha al afirmar que sería en 1994 cuando el imaginero discípulo de Francisco Buiza comenzara con esta imagen el proyecto del nuevo misterio que le encargó la hermandad. La imagen fiel al estilo de su autor claramente influenciado por las formas de su maestro, el carmonense Francisco Buiza Fernández no cubriría la expectativas creadas que unido al excesivo peso de la imagen -100kg- motivó el cambio de artista para la ejecución del nuevo misterio, recayendo el nuevo encargo en el por entonces desconocido imaginero José Antonio Navarro Arteaga, sevillano igualmente que ya había dejado muestras de su increíble maestría en la capital de provincia con el misterio del Cristo del Amor en su Prendimiento. Este proyecto hoy en día también se encuentra paralizado –realizo el sayón y Judas Iscariote- estando en mente si no me equivoco la sustitución de la imagen actual del evangelista que procesiona en el misterio junto al olivo en el costero derecho del paso.




En el nuevo milenio, concretamente en 2001 llegaría la siguiente imagen de San Juan Evangelista a la ciudad que al igual que la del Prendimiento seria de vestir siguiendo los cánones neo-barrocos sevillanos. Lourdes Hernández Peña realizaría en su taller de Triana para la hermandad de la Borriquilla la nueva imagen del Señor en el año 2000 y al siguiente –año que se estrenó debido a la lluvia del año anterior- la del discípulo amado que en un principio se colocó en la delantera del paso siendo recolocada año después en la parte posterior siguiendo la comitiva triunfal en la que el Rey de los Cielos uso como “carruaje real” un humilde y simple asno.


En 2002 la corporación del Lunes Santo, la Oración en el Huerto estrenaba el conjunto de los tres apóstoles durmientes Pedro, Santiago y Juan para completar el primitivo conjunto del Señor orante frente al ángel Egudiel que crease en 1942 el granadino Eduardo Espinosa Cuadros. La imagen de San Juan duerme plácidamente ajeno a todo lo que tendría que ocurrir en el costero derecho del paso, siendo al igual que los dos apóstoles restantes de vestir no siendo esta iconografía muy propicia para el culto que en estos días muchas de las corporaciones linarenses dedican al Santo pescador de Cafarnaúm. Las tres imágenes serian realizadas por el imaginero de Morón de la Frontera (Sevilla) Manuel Martin Nieto.


La última imagen en incorporarse a la catequesis plástica de la ciudad de Linares seria la que encargarse la hermandad de la Columna al imaginero sevillano Jaime Babío Núñez en el año 2006 para que acompañase en “sacra-conversación” a María Stma. de la Amargura, la dolorida y bella dolorosa que tallase para esta corporación en 1982 Luis Álvarez Duarte. Babío que se encontraba entonces realizando las imágenes secundarias del misterio de la flagelación –aun sin finalizar- realizó la que bajo mi apreciación es uno de sus mejores trabajos acompañando en la noche del Jueves Santo a la dolorosa del caminar serio y clásico al compás –cada vez más- de las marchas fúnebres trasportando al espectador al sabor de la Semana Santa antigua.

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