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lunes, 2 de diciembre de 2019

60 AÑOS DEL SANTO CRISTO DE PALMA BURGOS DE BAILÉN

Tal día como hoy, pero el 2 de diciembre de 1959, hace 60 años, fue bendecido la nueva imagen del Santísimo Cristo de la Expiración y su retablo de la iglesia de la Encarnación de Bailén. Todo ello es obra del artista D. Francisco Palma Burgos. Bien saben mis lectores que desde hace años he venido investigado y publicado el patrimonio artístico del malagueño Palma Burgos en Bailén. Desde entonces se me ha tendido en cuenta como el que más conocía su legado en una ciudad donde estas historias, poco han trascendido hasta que este simple capillita decidió darles el hueco que creo que se merecen.

Por ello fui llamado al representar a Bailén el pasado día 12 de enero en el auditorio del centro cultural Hospital de Santiago de Úbeda en el Congreso de Historia, Imaginería Sacra y Literatura ‘Francisco Palma Burgos y sus discípulos’. Debido al poco tiempo del que dispuse (se me encargó por estas fechas), poco más pude aportar allí que no haya contado en estas paginas ya. Pero después vino la investigación (lo mejor de todo esto) y comenzaron a salir muchos más datos que ya pensaba que no existirían. Mis actas o trabajo de investigación ya concluyeron y a la espera estamos que salgan publicadas. Allí encontrarán el estudio más completo sobre esa capilla y más aspectos del trabajo de Palma Burgos en Bailén, como algunas obras de ámbito civil que se conservan entre nuestros vecinos. También tendrán un inédito estudio (que espero ampliar más en otra ocasión) sobre la historia de la capilla, indispensable para entender el por qué de este cristo. Y por ser hoy el aniversario de su bendición les dejo el recorte del Diario Jaén donde entre otras más pistas, encontré la fecha de su estreno, y la crónica de aquel día, desmintiendo fechas anteriores en que se adjudicaba la obra y sobre todo sus donantes, que parece mas obvio que nunca fueron la familia Barreda, sino los Martín Agüera. Hacendada familia que ostentaba el patronato de la capilla desde finales del siglo XIX.

jueves, 28 de noviembre de 2019

HAY QUE "VENERAR" LOS ARCHIVOS







Hoy les dejo una nueva entrada que no he escrito yo, pero podría hacerla igual gracias y a través de mi experiencia como investigador. Hoy creo que merece la pena dedicarle el tiempo al blog con esta aportación. Cada día que pasa, tengo más claro que la sociedad necesita “comer” muchos más libros para convertirse de verdad en esa sociedad más perfecta que tanto parece reclamar la humanidad. Aunque no sé, a veces los libros también nos pueden llevar al engaño, ya sea por errores de su autor o por querer contar lo que a él le interese. La historia política de este país es un gran ejemplo de ello, en la que se cuenta lo que interesa o incluso se manipula la historia queriendo ensalzar o también destruir según los intereses propios. Por ello, me siento un privilegiado de acceder a las fuentes. Si, creo que lo más fiable y correcto es que todo el mundo leyera las fuentes. Tal vez ellas también nos engañan, pero ir más allá, más atrás de ellas, creo que es imposible. Ayer mismo, unos cofrades buscaban ante mí legajos para poder demostrar que su cofradía era mucho más antigua de lo que podían demostrar. Cual sorpresa cuando les contaba que su cofradía era en realidad otra cosa muy diferente a lo que hasta la fecha se ha publicado… se conformaban con unos papeles del XVIII, pero lo cierto es que podían demostrar que llegaban al siglo XVI, y que incluso les pertenecía un título y un honor histórico, que la desinformación les han arrebatado ante la desidia de los años o tal vez, esa absurda corriente “neo-romántica” de darle a la cofradía cosas sin sentido, de escudarse en la historia como motivo de alardeo en el presente. Lo triste es que esto también ocurre al revés…
Pero sigamos. El mundo de las cofradías, no ha sabido valorar en cierta medida, tristemente la mayoría, la importancia de sus archivos. Entre el nivel de cuidado de ellos y el muchas veces dificultoso acceso a ellos, nos lleva no pocas veces a encontranos en calles sin salida para ir hacia el futuro. Hay que dejar consultar los archivos, facilitar su manejo. Hay que contar la verdad, un día nos interesará y otros no, pero la historia es la que es y solo nos vale la que se registra en los papeles viejos. Que, si a alguien le molesta la historia, debe de comprender que todos somos esclavos de nuestros actos. Obviamente una cofradía no puede tener un horario de consulta, más si no tiene un lugar para ello. No puede tener una persona disponible para controlar y facilitar la consulta a los investigadores, por ello si nos amarramos al miedo de no dejar fotografiar (en la sociedad de las facilidades), al final, seguiremos cerrando y ocultando la historia. Esa misma que cuando a la cofradía le interesa, rápidamente se va buscando a los que te pueden ayudar con ese problema que te ha surgido y nos sabes por donde meterle mano. A esos mismos que le cerramos la consulta o la facilitación para su trabajo. ¿Ustedes se piensan que sin fotografiar o fotocopiar podría haber hecho todo lo que llevo publicado? ¿Saben lo que se tarda en transcribir? ¿saben cuanto cuesta una bibliografía, que si la quieres gratis tienes que viajar a otra ciudad? (si no son 15, 20, 50 o 100€, tienes un depósito de gasoil bajando sin piedad) ¿Les cuento a qué horas me acuesto trabajando en un par de folios?
A las cofradías: el archivo hay que inventariarlo TODO y guardarlo como oro en paño. Porque hoy se está y cuando pasa una legislatura, dejamos todo en nuevas manos, que deben de saber que se recibe, y sobre todo, los hermanos deben de saber que hay. Lo mismo que nos preocupamos sin un día no está nuestras imágenes o un candelabro de la capilla, porque los vemos y sabemos lo que hay, hay que saber de qué archivo se dispone. Qué contarles a los que son como yo como funciona esto. Las pérdidas sin justificación. El que tiene un libro de actas porque lo conservan desde varias generaciones, las ventas en internet… todo ello, sin ser sus propietarios. En fin, tendría para escribir un libro. Les dejo un magnifico articulo de un investigador que tuvo que vivir esto de primera mano en su ámbito local (Jaén) pero extensible a toda la geografía nacional. En un magnífico número, el último de su historia (tristemente), la revista Alto Guadalquivir (Especial Semana Santa Giennense 2009) que editaba maravillosamente Cajasur, el que fuera el director o coordinador de la publicación D. Manuel López Pérez dejó este magnífico artículo, que yo les dejo aquí, para que la red de redes siga llamando a la concienciación de los cofrades con el archivo de sus hermandades.






lunes, 21 de octubre de 2019

LA MISIÓN JESUITA EN BAILÉN DE 1880


Durante el último año, la iglesia diocesana jiennense ha estado de misión. Las misiones de la iglesia para propagar o incentivar la fe cuando valoran que pasa por horas bajas. Una misión de nuestra era, que poco se parece a las que se celebraron antaño. Aquellas misiones en las que llegaban a los pueblos predicadores con cierta aura de fama y que convertía a la población en unas jornadas de fiesta, si nos atenemos a fiestas de carácter muy religioso. Por Bailén hemos podido documentar algunas, pero en esta ocasión echaremos la vista atrás para comprobar cómo fue alguna de ellas.
Corría el mes de octubre de 1880, en el día 14 cuando a Bailén llegaron los jesuitas. Esta misión estaba encuadrada en la protagonizada por los padres Hidalgo, Morote y Cadenas. Les dejo una crónica escrita por el párroco de entonces, D. Santiago Fernández. El ecónomo se dirige al obispo en una de sus características cartas llenas de “romanticismo” eclesiástico, escrita en su siempre positivismo con las cosas que acontecían en su parroquia. De su mano llegaron páginas brillantes para la historia de la iglesia bailenense, pero también le tocó sortear las dificultades que afrontó la iglesia por entonces.
D. Santiago Fernandez jugando seguramente con las personas "notables" que cita.

Su crónica nos habla del Bailén de finales del XIX, cuando los hacendados del pueblo formaban la corporación municipal. Nos cuenta de que el alcalde era Bartolomé Soriano [Arellano] y que entre las personas notables [los pudientes] se encontraba su padre D. Pedro Soriano Marañón, los que fueron a recibir a los reverendos padres hasta el puente de Mengíbar. No sé si se refiere al entonces famoso puente colgante sobre el Guadalquivir de Mengíbar [en este enlace podrán saber más sobre este singular puente] o al puente del río Guadiel que es hasta dónde llega el término municipal. Uno no puede evitar echar a volar la imaginación viendo los carruajes llegando por el camino de Jaén. Curiosamente destaca la presencia de las cofradías en el recibimiento con sus gallardetes, estando presentes todas. Este documento lo encontré en el archivo diocesano en febrero de 2016, y para entonces comencé a echar para atrás la antigüedad de la cofradía de Santa María Magdalena hasta que finalmente llegué a la conclusión de que se funda en la reorganización cofrade tras la Guerra de la Independencia.
Como decía, D. Santiago era muy expresivo al narrar los días grandes de su parroquia y nos hace imaginar la liturgia del templo del que dice estaba adornado con damascos, cuando tapar un retablo no era algo “extraño” …
La segunda parte de la carta es muy curiosa, porque nos habla del sentimiento social que se respiraba. Y es que don Santiago no puede evitar acordarse de las personas anticlericales que desde los estamentos políticos y periodísticos no paraban de poner en entredicho la comunión iglesia-estado que durante siglos se había vivido en la cultura española. Es más, la misión en otras poblaciones cercanas a Bailén estuvieron marcadas por la polémica y recibimientos hostiles. Como podemos ver, los enfrentamientos por cuestiones político-religiosas no es algo que surgiera en la II República, si no que viene de muy atrás, y los curas bailenenses fueron grandes protagonistas a la hora de contar los periodos políticos del siglo XIX en Bailén.
TRANSCRIPCIÓN
«Ilmo. Señor
El 14 del corriente tuve el singular honor de acompañar a los reverendos Padres de la Compañía de Jesús a mi querida parroquia en donde se preparaba una misión.
En el puente de Mengíbar esperaban el Sr. Don Bartolomé Soriano alcalde presidente, una comisión del ilustre ayuntamiento, el Sr. Pedro Soriano y Marañón y otras personas notables de esta ciudad. La comitiva partió en lujosos carruajes escoltados por varias parejas de guardias municipales que estaban escalonadas en la carretera.
Al dar vista a la noble y leal Bailén las campanas anunciaban a los fieles la llegada de los hijos de San Ignacio. Las autoridades civiles y militares, el clero todo, las cofradías de Ntra. Sra. De Zocueca, de los Dolores, de la Cabeza, de Jesús, de Santa María Magdalena, de San Juan y de la Santa Cruz, con gallardetes y banderas, y la banda de música de esta ciudad esperaban a la entrada formando solemne procesión.
Anunciose [sic], Ilmo. Señor, la misión y poniendo mi vista en el feliz resultado de ella, no sé qué decir: las ideas se me agolpan y el bien que se ha hecho en esta ciudad me aconseja palabras de gratitud para todos los que a ello cooperan.
El suntuoso y espacioso templo estaba de antemano adornado con ricos damascos y banderas que las hijas de María habían consagrado a su venerada patrona Madre del Amor Hermoso y Santa Esperanza.
No, no fue necesario llamar a todo el pueblo al templo de Dios para oír palabras de salud y de vida eterna: los niños y niñas de la población fueron simpáticos clarines que se dejaron oír en los corazones de sus Padres, y ya contando cuentecitos u hora cantando a la más tierna de todas las Madres sorprendimos más de una lágrima que espontánea caía de los ojos de quienes los escuchaba.
Llénose (sic), pues, el templo en la primera noche de misión yendo cada una de ellas en progresión creciente. El resultado fue sorprendente, unas tres mil personas se acercaron a la sagrada mesa.
Yo quisiera Ilmo. Sr. poder narrar lo que todos sentimos en estos días; pero en la imposibilidad de dar a conocer sensaciones que no se experimentaban, me tengo que reducir (con verdadero sentimiento) a el simple papel de verídico e imparcial cronista.
Digno es de especial mención el cuadro conmovedor que presentó todo el pueblo pensando del mismo modo, sintiendo una misma cosa y llorando a porfía sus pecados; y este cuadro tuvimos ocasión de verlo en diferentes noches; y sobre todo la Eucaristía se llevó con palio y asistencia de todo el clero, autoridades y todo el pueblo con multitud de luces y viático a la Sra. del Sr. Fiscal de Úbeda que Dios ya tiene en su seno.
Después tuvimos el consuelo de presenciar escenas que solo el cristianismo es capaz de realizar en el corazón humano. El acto solemnísimo en que el párroco perdona a sus fieles las ofensas que le hayan hecho; y a la vez pide perdón de sus faltas, tiene un no sé qué de cristiano y de divino que si algún sacrificio hay en ello, Dios lo premia poniendo en los ojos de todos, jóvenes y ancianos, esposas y esposos, padres e hijos, sabios e ignorantes, nobles y plebeyos, el llanto de una alegría desconocida que subyuga por irresistible atractivo y hace perdonarse nuevamente postrados de hinojos a los pies de la cruz del salvador del mundo que nos legó el primer ejemplo perdonando aun a los mismos que lo crucificaron.
¿Qué de extrañar es ya que toda la ciudad rebosando en alegría cantara en el templo, en las calles, en las plazas y en el campo pidiendo a Dios el perdón de sus pecados?
¿Qué de extrañar es que aquí y allí y en toda la procesión, jóvenes y ancianos, pobres y ricos, manifiesten su gratitud dando vivas a el simpático y erudito padre Carlos; y a el contundente padre Hidalgo de la Compañía de Jesús?
Yo también con mis ojos puestos en el feliz resultado doy infinitas gracias a S.S.Y que nos ha proporcionado días de tanto regocijo y consuelo, gracias también a el sr. D. Bartolomé Soriano, primer alcalde y a el ilustre ayuntamiento de esta ciudad por el celo que desplegaron coadyuvando a la buena dirección de las almas de estos mis carísimos fieles.
Gracias a mi virtuoso clero y a los Sres. prior y coadjutor de Baños, a el sr. Navarro y Chiclana, de Linares por la ayuda que con tanto gusto nos presentaron en la administración de los santos sacramentos de penitencia y comunión.
Y gracias también a mi simpática y cristiana ciudad de Bailén por que supo colocarse en las misiones como siempre ella sabe hacerlo a una altura que le honra por más que ésta familiar le sea. Una palabra más Ilmo. Sr. y concluyo. Ciertos sabios modernos dirán, afectando moderación y prudencia: “son fanáticos los misioneros”, y preguntarán con pasión soberbia: ¿Que van hacer los Jesuitas en ciudades y pueblos cristianos? Nada, casi nada se contestarán ellos mismos muy satisfechos de su profecía. Mucho, les diré yo, es obedecer a aquel maestro que les dice: “id y enseñar a todas las gentes sin distinguir entre pueblos y pueblos”, Docete onmes gentes [traducción: id y enseñad a la gente]; y sobre la fe de este mandato con sencillez extremada abandonan la paz y el sosiego de su casa, y tal vez las delicias de la patria; para ir a costa de contrariedades y a trancas ya enmascaradas, a recordar a pueblos que no conocen…. ¿Qué? Nada, según el mundo, nada casi nada: la existencia e inmortalidad del alma, la necesidad de nuestra salvación y el deber que para ello tenemos de observar la ley de Dios. ¿Y sacan fruto con su misión?
Llamadlos y veréis como contestáis a esos que dicen nada casi nada.
Dios …. Bailén 27 de octubre 1880
Licenciado Santiago Fernández [rúbrica]

lunes, 7 de octubre de 2019

ROSARIO BAILENERA


En la festividad de Nuestra Señora del Rosario me acordaré una vez más de la antiquísima devoción que albergó nuestra vieja parroquia de la Encarnación. Devoción e imagen que se perdió en aquel 16 de agosto de 1936, justamente un día después de que en Sevilla el bando nacional reconociese nuevamente la bandera rojigualda como su enseña nacional.
Seguimos sin conocer una fotografía de aquella imagen que se veneró desde el siglo XVI en la actual capilla donde recibe culto la neoclásica imagen de San Dimas glorioso. En ella aún se conservan (aunque estén desapareciendo a la velocidad del rayo) unos frescos que tuvieron que decorar la capilla al menos en su origen y que tal vez fueron tapados en el siglo XVIII por un retablo que a duras penas podemos reconocer en algunas fotos del presbiterio. Tras su destrucción en la Guerra Civil, seguramente volvieron a aparecer.
Capilla que fue Altar Privilegiado de la parroquia hasta que en 1878, el obispo D. Manuel María León González designó como altar privilegiado a todos los altares mayores de las catedrales, colegiatas y parroquias de la diócesis. Pero bueno, muchas cosas se pueden contar ya sobre aquella cofradía y devoción, pero hoy les dejo algunos datos sobre cómo fue aquella imagen y que cultos se le pudieron tributar según algunos testimonios encontrados durante mis investigaciones.
Creo que fue lo segundo que fotocopié del Archivo Diocesano de Jaén a finales de 2015, sobre unos estatutos que nos hablan de una reorganización de la cofradía del Rosario, tras pasar varios altibajos durante el siglo XIX y que están fechados en 1899. Están encabezados por la siguiente invocación:
ESTATUTOS DE LA COFRADÍA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO ESTABLECIDA EN LA ÚNICA PARROQUIA DE DICHA CIUDAD.
En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, y para honra de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora del Rosario, Madre de Dios y de los pecadores, establecemos y ordenamos los Estatutos de esta Santa Regla. Los que, luego sean aprobados y confirmados por el Excmo. y Reverendo Sr. Obispo de esta diócesis, nos obligamos a observar y cumplir todos los hermanos que ahora somos y en adelante seamos, y humildemente pedimos a la Santísima Virgen nos alcance de su Santísimo Hijo las gracias que necesitamos para cumplirlos con fidelidad y poder ganar las muchas indulgencias que están concedidas por los Sumos Pontífices a los cofrades del Santísimo Rosario, y para que todo sea a mayor honra y gloria de Dios Nuestro Señor y de su Santísima Madre y para santificación de nuestras almas”.
Tras esto pasan a un primer capítulo titulado: De las funciones religiosas y ejercicios piadosos de esta cofradía. En el nos dejan la primera regla de aquellas nuevas ordenanzas por las que deberían regirse los hermanos:
Esta cofradía tiene el piadoso objeto de honrar y dar culto a la Reina de los Ángeles, María Santísima Nuestra Señora del Rosario, que bajo este título invocada, ha obtenido a toda la cristiandad grandes victorias contra infieles y la conversión de innumerables pecadores.
Celebra en su honor una fiesta en el día de su advocación, que es el domingo primero de octubre, con misa solemne, comunión general de los hermanos, y Rosario cantado por la tarde; en todos los domingos primeros de mes, procesión alrededor de la iglesia, fuera o dentro de ella, llevada en andas la imagen de Nuestra Señora del Rosario, abonando la cofradía por la función”.
Nos hablan de los cultos que pensaban rendir a la imagen, como es una fiesta (misa) el día de su onomástica pero que no se trataba de tal día como hoy, 7 de octubre, sino el primer domingo de octubre y su carácter procesional con una procesión claustral cada primer domingo de mes por las naves de la iglesia o rodeando el atrio.
Si la imagen fue la original de la fundación, suponemos que sería de talla completa, aunque como otras tantas advocaciones la revestirían de suntuosas vestiduras. En la regla o capítulo VI titulado como “De la camarista” citan que “las obligaciones y atribuciones de la camarista [camarera] son vestir la imagen de Nuestra Señora del Rosario para las funciones de la cofradía y domingos primeros de mes, y custodiar los vestidos y alhajas”. Por lo que ya nos podemos imaginar que la imagen se presentaba vestida de mantos, sayas, joyas y coronas. Un manto perteneciente hoy día a la Virgen de Zocueca, se cuenta de forma oral que perteneció a esta imagen, por lo que pudo ser de tamaño similar a la Patrona de Bailén. sirvan estos testimonios para conocer un trocito de nuestro pasado para que sirva para el futuro y ojalá esta arraigada advocación de nuestra santa iglesia volviese a venerarse entre los muros de la vieja parroquia.

viernes, 4 de octubre de 2019

LA PIEDAD DE ÁLVAREZ DUARTE PARA BAILÉN


Al final ha sido el mismísimo D. Luis Álvarez Duarte el que nos lo ha dicho después de su fallecimiento. Las cosas de Dios, forjaron una entrevista dos semanas antes de su fallecimiento y la misma ha salido ya publicada. La revista Pasión en Sevilla de ABC, tenía pensado volver tras las vacaciones con la entrevista que realiza Irene Gallardo cada mes, siendo este mes de octubre el elegido el mítico imaginero hispalense. Lo que no sabían es que iba ser su última comparecencia. En su encuentro que Irene Gallardo ha desvelado que su último proyecto pasará a la historia como que pudo ser para Bailén.
Ya en cuaresma la junta de gobierno de la hermandad de los Siervos de Jesús en su entrada en Jerusalén y Ntra. Sra. de la Piedad “La Mulica” mostraron en el programa televisivo “Bailén Cofrade” su intención de sustituir la imagen actual de La Piedad por una nueva imagen. Aunque un servidor ya sabía a quién aspiraba la cofradía, tras esta publicación, he podido (con el consentimiento de su presidente) contar ya esta nueva historia, aunque sea tan reciente.
Y es que la nueva junta llega con muchas ideas muy positivas, a mi parecer claro está. Llevo años diciendo que es un tema a afrontar la sustitución de la imaginería seriada de Olot y sus variantes. Y me alegro de que ellos también lo contemplan. Y en La Mulica apostaron fuerte y tocaron a la puerta del imaginero más emblemático sin lugar a dudas de mediados del siglo XX y lo que llevamos de XXI. Tenía ilusión Álvarez Duarte por realizar alguna vez una Piedad, en muchas entrevistas siempre lo ha dicho. Y en una de estas los integrantes de la cofradía lo escucharon, siendo este uno de los grandes motivos para acudir a los servicios del imaginero que ya hacía obras de gran nivel siendo un simple niño.
Así que Duarte estuvo en Bailén, visitó la parroquia de la Encarnación y les realizó el modelo que les adjunto (fotografías cedidas por el presidente). La Piedad de Duarte hubiese sido una dolorosa de vestir sosteniendo el cuerpo del cristo al estilo de la Mortaja de Sevilla, teniendo como modelo más similar el de la Piedad (Virgen de la Amargura) de Dos Hermanas. El modelado de la cabeza del cristo recuerda poderosamente la impronta de su Cristo de las Cinco Llagas de Sevilla o la Buena Muerte de Linares. Obviamente hubiese sido una gran aportación al patrimonio religioso de Bailén, pero finalmente su alto caché hizo desistir a la junta de gobierno su contratación y porque Dios así lo ha querido no ha podido cumplir su deseo de tallar la iconografía de la Piedad. El boceto volvió a su estudio de Gines (Sevilla) dos semanas antes de morir.
Luis Álvarez Duarte es un imaginero con dos frentes entre el público. Uno casi lo idolatra poniéndolo a la altura de grandes artistas como lo fue Martínez Montañés en el siglo XVII. El otro frente no lo tiene tan valorado. Pero lo que no cabe duda, que él fue la figura que puso el oficio de moda, lo dignificó dicen los imagineros… él prendió la chispa en muchos jóvenes para que soñaran con ser escultor, pero sobre todo imaginero. Hizo soñar a muchos ganándose la vida tallando imaginería religiosa sobre todas las cosas y así estamos hoy en día con imagineros por todos lados, unos muy buenos y otros no tanto. Y eso es bueno porque a él le tocó una transición donde se fueron los grandes maestros de Andalucía y se quedó él (de la mano con Dubé de Luque) aprovechando el boom definitivo de la Semana Santa en Andalucía. Y con ese boom, el boom de la de Sevilla, que lo hizo llevar su particular neobarroco sevillano (mezcla entre Juan de Mesa y Juan de Astorga) a todos los rincones de Andalucía, después a España y a los confines del planeta.










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